Los 24 Ancianos en 1ra de Crónicas

Bereshit Lab

Antecedentes bíblicos del Apocalipsis

Entre los estudiantes de la profecía siempre el Apocalipsis ha sido un libro especial, un tesoro lleno de joyas y bienaventuranzas a disposición de quienes se lleguen a él con oración y dedicación (Apoc 1:3). Y siempre el Apocalipsis ha estado lleno de ciertos pasajes complicados, los cuales por largo tiempo han estado cubiertos de misterio y enigmas.

Uno de esos pasajes complicados lo encontramos en el capítulo 4 de Apocalipsis, en la visión del trono celestial. Entre los personajes que se mencionan, se encuentran los 24 ancianos. Durante mucho tiempo se han hecho especulaciones sobre la identidad y función de los 24 ancianos, las cuales van desde aquellas tan extravagantes como que se trata de seres extraterrestres que visitan la tierra en sus naves en forma de platillos voladores, como aquella posición sostenida por los dispensacionalistas de que se trata de los seres humanos que serán llevados por Cristo en su “rapto secreto”.

Entre los adventistas del séptimo día podemos encontrar dos posiciones principales. La primera afirma que los 24 ancianos son seres humanos redimidos, llevados al cielo en distintas circunstancias (por ejemplo Enoc, Moisés, Elías y los resucitados en ocasión de la resurrección de Cristo). La segunda posición afirma que los 24 ancianos son seres no caídos, creados por Dios antes del hombre, representantes de todos los mundos que componen la creación de Dios.

No es nuestra intención exponer aquí el tema completo de la identidad de los 24 ancianos del Apocalipsis. Ese tema ya será expuesto en su debida ocasión. Lo que intentamos es compartir el estudio de un antecedente valioso del Antiguo Testamento para comprender la identidad y naturaleza de este grupo. Y el primer libro de las Crónicas de los Reyes (1 Cron) nos expondrá aspectos interesantes a tener en cuenta a la hora de estudiar el capítulo 4 de Apocalipsis.

EL NÚMERO 24 EN 1 CRONICAS
En el libro de 1 Crónicas podemos encontrar más concentrado el concepto del número 24 que en ningún otro libro de las Sagradas Escrituras. Si bien el número 24 no se menciona nunca literalmente, existen 4 órdenes de 24 elementos, los cuales están relacionados íntimamente con el Templo de Dios. Precisamente esa característica es la primera que se debe tener en cuenta: la relación del número 24 con el Santuario. La visión de Apocalipsis 4 nos presenta a Dios en el Santuario celestial, mientras 1 Crónicas nos habla de los preparativos para el Templo terrenal que Salomón habría de construir tras la muerte del rey David.

Las series de 24 que mencionamos se ubican en 1 Crónicas 24:1-19, 20-31; 25:1-31 y 26:12-19. Haremos primeramente un detalle de cada una de esas series para posteriormente ver su relación con Apocalipsis 4.

LAS 24 ÓRDENES SACERDOTALES
El capítulo 23 comienza a detallar la distribución y orden de los levitas que se habrían de desempeñar en el Templo. Nuevamente, como en los días de Moisés, se hizo la clara distinción entre los levitas, descendientes de Leví, y los sacerdotes, descendientes de la casa de Aarón.

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1 Crónicas 24 comienza hablando de la distribución de los sacerdotes, los hijos de Aarón. Aarón tuvo 4 hijos, de los cuales Nadab y Abiú habían perecido por desobedecer a Dios (Lev 13:1- 2), y por lo tanto Eleazar e Itamar fueron las cabezas de las familias sacerdotales. En los días de David, los descendientes de Eleazar conformaban 16 órdenes sacerdotales, y los descendientes de Itamar 8 órdenes más, dando un total de 24 órdenes sacerdotales. Los versículos 7 al 18 enumeran cada una de las 24 órdenes, las cuales se mantuvieron vigentes aún después del exilio y restauración de Jerusalén (cf Luc 1:5).

Por tanto este capítulo nos entrega las primeras informaciones respecto al número 24: está relacionado no sólo con el Santuario de Dios, sino que con el sacerdocio establecido por Dios. Tal sacerdocio se relaciona con diversos aspectos, tales como la realización de los sacrificios y ofrendas (Levítico 1-7), la representación de los hijos de Israel ante Dios (Exo 28:29), el tomar la culpa de los pecadores (Exo 28:38), la quema de incienso en el altar (Exo 30:7-8), el ministerio del día de la expiación (Lev 16), entre otras muchas funciones. Por lo tanto los 24 ancianos están relacionados con la obra del Sumo Sacerdote celestial.

LAS 24 ÓRDENES LEVÍTICAS
No sólo los sacerdotes fueron distribuidos en 24 órdenes, sino que también lo fueron los levitas. En los versículos 20 al 30 se mencionan las 24 órdenes levíticas que acompañaban a las sacerdotales. Como no están numeradas, entregamos tal numeración en la tabla 1.

Las funciones desempeñadas por los levitas no son tan frecuentemente mencionadas como las de los sacerdotes, pero no por eso dejan de tener importancia. Las ubicamos principalmente en los textos de Números 1 al 4 y 1 Crónicas 23:24-32. Entre tales funciones encontramos la preocupación por el funcionamiento, armado, transporte y desarmado del Santuario, la guardia del recinto y las cosas santas, la protección del pueblo de Israel de la ira de Dios manifestada en el Santuario, el estar al servicio de los sacerdotes, ministrar junto con ellos en el Santuario en algunas funciones y lugares definidos, participar en los rituales de purificación y encargarse de la adoración y la alabanza.

Haciendo este sumario, el papel de los levitas era clave en el funcionamiento del sistema del Santuario, ya que daban vida al mismo mediante su multiforme ministerio. Tan valiosos eran para Dios los levitas, que vinieron a ser considerados como “la tribu especial de Dios”, aquella que le pertenecía de manera especial y que sería alimentada y sostenida personalmente por Dios mismo, tanto que no le fueron asignadas tierras de herencia puesto que Dios declaró que “Jehová es su heredad” (Deut 10:9; 18:2).

Por lo tanto tenemos aquí una ampliación del significado del número 24: una función de ministerio constante, un ministerio que se relaciona con el Santuario y el servicio a Dios, pero que también se relaciona con el servicio tanto al sacerdote ungido por Dios como al pueblo de Dios mismo. Se trata de un ministerio desinteresado, de dedicación al servicio sin esperar nada a cambio, puesto que Dios es el responsable principal de la subsistencia y mantención de sus hijos a los cuales llama al ministerio.

LAS 24 MUSICALES ÓRDENES PROFÉTICO-MUSICALES

Cuando nos dirigimos a 1 Crónicas 25 encontramos un nuevo grupo de 24 órdenes especiales. Se trata de los levitas que habrían de dedicarse al ministerio musical, mediante los instrumentos que el mismo rey David había establecido para la alabanza musical (1 Cron 23:5). En tiempos en los cuales existe gran confusión respecto al tema de la música en la alabanza, las 24 órdenes de David tienen enormes lecciones para ofrecernos.

En primer lugar, se nos habla sobre la forma de la alabanza. Se menciona el papel de los instrumentos musicales, tales como las arpas, salterios, címbalos (vv. 1, 3, 6), y también de la necesidad de instrucción musical para cantar (v.7), es decir, el uso de la voz y no un énfasis desmedido en los instrumentos. Tenemos músicos que alaban con su voz y acompañan la alabanza con instrumentos dedicados al servicio de Dios.

Pero además tenemos una enorme lección respecto al contenido de la alabanza. Los cantores son establecidos como profetas, gente que profetizaba “con arpas, salterios y címbalos” (v.1), “bajo las órdenes del rey” (v.2), “para aclamar y alabar a Jehová” (v.3), “para exaltar su poder” (v.5). El contenido de la alabanza del orden del Santuario era las profecías que el mismo Dios había dado. Recordemos que todo el ministerio del Santuario era una enorme profecía compacta que desplegaba todo el plan de redención, la caída del hombre, la provisión hecha por Dios, la vida, muerte y resurrección de Cristo, su ministerio celestial, el perdón de los pecados, la destrucción de los pecadores y el establecimiento del reino eterno de Dios. Por lo tanto no es sorprendente que las alabanzas musicales tuvieran como contenido las asombrosas profecías de la Palabra de Dios. Y por tanto podríamos decir que se trata de 24 órdenes profético-musicales.

Por lo tanto la lección es que el número 24 también está ligado a la adoración y la alabanza musical dadas a Dios, las cuales son a su vez testimonios ligados a la palabra profética de Dios. Se trata de un ministerio que enfatiza los grandes hechos de Dios en la historia, y su soberanía divina para anticipar a sus hijos el desenlace de esa misma historia, desenlace garantizado en el control que Dios tiene sobre los acontecimientos terrestres y universales.

LAS 24 ÓRDENES DE PORTERÍA Y GUARDAS DEL TEMPLO
El capítulo 26 de 1 Crónicas nos lleva a nuestra cuarta serie de 24 órdenes relacionadas con el Santuario. Se trata esta vez de los que fueron designados como porteros del Templo. Esta vez no se trata de 24 órdenes distintas, sino de 24 personas que habrían de servir como porteros y guardas del Templo en cada turno. Los versículos 12 al 19 nos dan la distribución de los porteros, y encontramos resumida tal distribución en la tabla 1.

Dentro de las funciones asignadas a los porteros encontramos la de guardar las puertas del Templo (de allí viene el nombre de portero). Sin embargo, y a diferencia del Tabernáculo del desierto, el Templo edificado por Salomón consistía de un edificio de grandes dimensiones (el Templo en sí), dividido en los lugares santo y santísimo (1 Reyes 6), pero ubicado en un atrio mucho mayor (1 Reyes 7), y con construcciones por fuera del Templo mismo, adosadas a sus paredes, además de un pórtico a la entrada del Templo mismo. Hallamos cámaras, dormitorios y bodegas almacenando los tesoros de la casa de Dios, obtenidos en despojos de guerras y conquistas, mediante ofrendas o tributos de pueblos subyugados, y dedicados a Dios por el rey. Por tanto los porteros están distribuidos para cubrir cada terreno del recinto y para proteger y guardar cada habitación (1 Cron 26:22-28). Además, entre los guardas se menciona a personajes que llegaron a ser constituidos como jueces y gobernadores en distintos territorios (vv. 29-30).

Por lo tanto el número 24 también se asocia a la protección y cuidado del Templo de Dios, y de los tesoros de Dios, además de supervisar las puertas del Templo y, por tanto, mantener un registro de aquellos que son capaces de entrar por esas puertas. Se relaciona con quienes han sido designados por Dios para gobernar y hacer justicia entre los hijos de Dios. Y por lo tanto son agentes del orden que Dios impone en el universo.

LAS 24 ÓRDENES CELESTIALES DE APOCALIPSIS 4
Una vez concluido el análisis de las órdenes de 24 en 1 Crónicas, vamos a comprobar si tenemos alguna correspondencia en cuanto a la visión de los 24 ancianos en Apocalipsis. Antes que todo es bueno mencionar que la visión del capítulo 4 se yuxtapone con la del versículo 5, y ambas entregan el escenario en el cual todo el libro de Apocalipsis se desenvuelve, y por tanto encontramos a los 24 ancianos participando en los capítulos siguientes (cf. Apoc 7:11, 13; 11:16; 14:3; 19:4).

Las 24 órdenes sacerdotales nos mostraron la relación del número 24 con el sacerdocio establecido por Dios, y por tanto con la realización de los sacrificios y ofrendas, la representación de los hijos de Israel ante Dios, el tomar la culpa de los pecadores, la quema de incienso en el altar y el ministerio del día de la expiación, entre otras muchas funciones. ¿Hallamos en Apocalipsis evidencia para apoyar esta afirmación? La respuesta es que sí. Primero que todo, la visión de Apocalipsis 4 se ubica en el Santuario Celestial (hallamos al trono de Dios y la menorah de 7 brazos allí). En el capítulo 5 aparece un cordero inmolado, siendo presentado como sacrificio expiatorio. En Apocalipsis 5:9 y 10 los 24 ancianos alaban a Dios por haber redimido para Dios “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. En 7:11- 15 uno de los ancianos menciona a la gran multitud de los redimidos como quienes están “delante del trono de Dios”, lo cual es significativo porque los tronos de los 24 ancianos están “alrededor del trono” de Dios (4:4), y por tanto los ancianos representan al pueblo de Dios (si bien eso no quiere decir que se trata de seres humanos; Jesús es nuestro representante divino pero su naturaleza es divina a la vez que humana, y por lo tanto diferente a la nuestra). Apocalipsis 5:8 muestra a los ancianos como teniendo “copas de oro llenas de incienso”. Y Apocalipsis 11:16 nos muestra a los 24 ancianos cantando, justo al momento que se nos muestra el arca del pacto en el cielo, un símbolo claro de la llegada del día de la expiación.

Por su parte las 24 órdenes levíticas nos mostraron la relación del número 24 con una función de ministerio constante, relacionado tanto con el Santuario y el servicio a Dios como con el servicio al sacerdote ungido por Dios y al pueblo de Dios mismo; un servicio desinteresado, confiando en la obra de Dios para mantener a sus hijos. Es también un servicio relacionado fuertemente con la purificación de las cosas (y personas) santas. Y en Apocalipsis nos encontramos a estos 24 ancianos “alrededor del trono”, como servidores del Rey celestial (Dios el Padre) y también del sumo sacerdote celestial (Jesucristo), así como del pueblo de Dios. La visión de Daniel 7 que nos habla de tronos que fueron puestos, y del Anciano de días que se sienta a juzgar (vv.9-10), nos dice que “millares de millares le servían, y millones de millones le asistían”. Entre los asistentes claramente están los 24 ancianos, como levitas que asistían a los sacerdotes. Además, en las escenas de adoración sucesivas los 24 ancianos están presentes siempre, continuamente. Se trata de seres humildes, que reconocen de palabra y obra a Dios como su Creador y Señor (Apoc 4:11; 7:12; 11:16-18; 19:4-6). Y claramente son seres santos, pues se encuentran en presencia del Señor de toda la tierra.

Las 24 órdenes profético-musicales nos llevaron a concluir la relación del número 24 con la adoración y la alabanza musical dadas a Dios, las cuales son a su vez testimonios ligados a la palabra profética de Dios. En el Apocalipsis encontramos a los 24 ancianos participando vez tras vez en la adoración (4:10; 5:8; 7:11; 11:16; 19:4) y la alabanza musical (4:11; 5:9-10; 7:12; 11:17-18; 19:4). Apocalipsis 5:8 incluso menciona que los 24 ancianos ¡tienen arpas! Y además su participación en las series de visiones de Juan, la interacción de uno de ellos con Juan para aclarar detalles de la visión (7:13-17) y el contenido de sus doxologías muestran que el mensaje de los 24 ancianos es uno basado en el mensaje profético de Dios para sus siervos.

La cuarta serie de los 24 porteros y guardas del templo nos relacionaban el número 24 con la protección y cuidado del Templo de Dios, de los tesoros de Dios, la supervisión de las puertas del Templo y de aquellos que son capaces de entrar por esas puertas, el gobierno y la justicia de Dios. Precisamente la labor de amor de los 24 ancianos alrededor del Dios que juzga y gobierna al universo cumple cabalmente con esa descripción. El Señor se encuentra dirigiendo y cuidando a su iglesia, la cual es descrita como su Templo (1 Cor 3:16-17; 6:19; 2 Cor 6:16), y como el tesoro preciado de Dios (cf Efe 5:27-29). Y en ese proceso está investigando, en su juicio, los nombres de aquellos que podrán entrar por las puertas de la santa ciudad (Apoc 22:12).

CONCLUSIÓN
El estudio actual nos ha llevado por las páginas del Antiguo Testamento para mostrarnos un valioso antecedente escriturario en relación a los 24 ancianos que se muestran en el Apocalipsis. Sin duda que la evidencia bíblica nos ha permitido ampliar en gran medida nuestro conocimiento sobre la función de este grupo especial, y nos brinda una ayuda útil a la hora de conocer su identidad.

Como dijimos anteriormente, no es nuestra finalidad establecer este punto en el actual artículo, puesto que necesitaríamos mucho más estudio y oración para llegar a él. Pero sí es nuestro objetivo, además de presentar la información, el provocar un hambre por la palabra de Dios de modo tal que vayamos directamente a la fuente del poder y del conocimiento, la Santa Biblia.

Además, el conocer la preocupación que Dios tuvo para dejar estos secretos insertados en su Palabra, y aún más, conocer la existencia de seres que participan en la presencia de Dios en el plan de salvación, debe siempre hacernos reflexionar en el tiempo en que vivimos, y en la vida que llevamos. ¿No deberíamos acaso buscar nosotros también estar en la presencia de Dios? ¿No debiéremos, como los 24 ancianos, ser el pueblo de sacerdotes que hemos sido llamados a ser? ¿No debiéramos tener un ministerio de servicio constante, abnegado, buscando su santidad, alabándole con nuestras voces, cuidando de su pueblo e interesándonos con la salvación de los incrédulos?

El mensaje de los 24 ancianos es uno de esperanza, de continua actividad. Recordemos que, así como ellos, nosotros también hemos sido llamados a vivir en la presencia de un Dios santo. Vivamos pues, de acuerdo a la altura de nuestro llamamiento.

“Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.” (Apoc 7.12).

Marán atha.



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