Teología de la Última Generación

La Teología de la Última Generación fue desarrollada y popularizada en la Iglesia Adventista por M. L. Andreasen (El Santuario y su servicio [Buenos Aires: ACES, 2009]). Andreasen se basó en ideas de A. T. Jones y E. J. Wagoner. Esta teología introduce un fuerte elemento de legalismo en algunos sectores de la Iglesia, afirmando que el carácter de Dios, calumniado por Satanás en el conflicto cósmico, será reivindicado a través de la santa y perfecta vida de obediencia de la última generación de creyentes. Esta generación alcanzará un nivel de desarrollo de carácter sin igual en la historia cristiana, copiando perfectamente en sus vidas lo que Dios hizo en Cristo. Una vez que esto sucede, el Señor volverá. Esta teología trata de explicar por qué el Señor no ha vuelto, así como la naturaleza y el propósito de la perfección cristiana. Se basa principalmente en una lectura particular de los escritos de Elena G. de White.

Cristo y la vindicación de Dios: En la Biblia y en los escritos de Elena G. de White la vindicación cósmica de Dios es el resultado exclusivo de la muerte sacrificial de Cristo. Él era el único que podía revelar quién es Dios y por lo tanto vindicarlo en el conflicto cósmico (Juan 1:18). Elena de White también es muy clara: “Por su vida y su muerte, Cristo demostró que la justicia de Dios no destruye su misericordia, que el pecado podía ser perdonado, y que la ley es justa y puede ser obedecida perfectamente. Las acusaciones de Satanás fueron refutadas. Dios había dado al hombre evidencia inequívoca de su amor”. Lo que Cristo hizo no necesita ser complementado; es más que suficiente.

La perfección cristiana: la voluntad de Dios para su pueblo ha sido siempre la misma: La victoria sobre el poder esclavizador del pecado en sus vidas (Rom. 6:11-14; 8:5-8) Cristo siempre ha sido el modelo para la vida cristiana. Pero la verdadera perfección cristiana no se puede separar de la eficacia eterna de la cruz y nuestra dependencia constante en su poder perdonador (1 Juan 2:1-2). La perfección cristiana es un constante crecimiento en la gracia acompañado de una constante confianza en la gracia perdonadora de Dios. Observen cuan precisa es Elena G. de White sobre este importante tema teológico: “Cuando el pecador penitente, contrito delante de Dios, comprende el sacrificio de Cristo en su favor y acepta este sacrificio como su única esperanza en esta vida y en la vida futura, sus pecados son perdonados. Esto es justificación por la fe. Cada alma creyente debe conformar enteramente su voluntad a la voluntad de Dios y mantenerse en un estado de arrepentimiento y contrición, ejerciendo fe en los méritos expiatorios del Redentor y avanzando de fortaleza en fortaleza, de gloria en gloria.”1 Vamos a reproducir perfectamente el carácter de Cristo en nuestras vidas a través del crecimiento en la gracia y al confiar absolutamente todos los días en la gracia perdonadora de Cristo.

Seguridad en el cielo: Aunque sería posible que el pecado se repita en el cielo, en realidad esto nunca va a suceder. La razón no se encuentra en la experiencia única de la última generación de creyentes, sino en la obra de Cristo en la cruz. Él, por medio de la cruz, reconcilió todo el cosmos con Dios en una unión permanente de la (Col. 1:19-20). Una vez más, Elena de White es poderosamente clara: “La seguridad de los ángeles también depende de los sufrimientos del Hijo de Dios; por eso le ofrecen honor y gloria. Es mediante la eficacia de la cruz, que los ángeles son guardados contra la apostasía. Sin la cruz, no estarían más seguros que lo que estaban los ángeles antes de la caída de Satanás”. La perfección de las criaturas no es lo suficientemente potente como para mantener el orden en el cosmos. ¡Gloria a Dios por Cristo!

Autor: Dr. Ángel M. Rodríguez


Referencias

  1. Parte del Manuscrito 21 de 1891, escrito el 27 de febrero de 1891. Publicado en el Seventh-day Adventist Bible Comentary [Comentario bíblico adventista del séptimo día], tomo 6, páginas 1070, 1071.