El Sábado y el Domingo en el Nuevo Testamento

“Podrás leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontrarás ni una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras mandan la observancia religiosa del sábado, el día que nosotros nunca santificamos”.1

Una declaración indudablemente fuerte, y más, si consideramos de quien proviene.

Mucho se ha hablado ya sobre el sábado, sobre el primer día de la semana, sobre la supuesta abolición de la ley, sobre judaizar, sobre el Antiguo y Nuevo Pacto, sobre nuestra libertad en el Mesías, sobre la inclinación pecaminosa, y sobre mil cosas más, pero al final todo se resume en una simple pero poderosa frase: “Escrito está…”, palabras con las que tres veces resistió Jesucristo al Adversario en el desierto. Pero, ¿qué? ¿Qué está escrito? Y lo que es más importante, ¿dónde? ¿Dónde se encuentra escrito “aquello”?

Para responder estas preguntas, necesitamos consultar al profeta Jeremías, y su respuesta se encuentra en el capítulo 31, verso 33: “…Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón…”. ¡Su ley! Y ¿dónde? La Sagrada Ley de Dios ya fue escrita en la antigüedad sobre piedra y papel, y ya es hora de que sea escrita en las mentes y en los corazones de todos aquellos que nos hacemos llamar “hijos de Dios”.

Es bueno preguntar ¿Qué parte de la ley escribió Dios mismo? Claro, de acuerdo a Éxodo 31:18, son los 10 Mandamientos, escritos por el dedo mismo de Dios (y en 2 ocasiones). La referencia del profeta Jeremías es inequívoca, Cristo desea volver a escribir su Ley, sus 10 Mandamientos, pero ya no más sobre piedra, sino en corazones de carne. Pero esto no es nada nuevo, el objetivo de Dios siempre ha sido que su Ley estuviera en nuestros corazones, tal y como lo asegura el salmista (Sal. 37:31).

“¿Por qué se aferran al sábado?” muchos nos preguntan a los adventistas (y no solo a nosotros, sino también a las más de 400 denominaciones observantes del sábado), pero la pregunta lamentablemente no está bien formulada, debido a que no nos aferramos al sábado, nos aferramos a Cristo, al Mesías, y aferrarse a Él, significa aferrarse a todo lo que Él amaba, a todo lo que Él representaba, a todo lo que Él enseñaba, y esto incluye una obediencia fundada en el amor (Juan 14:15). Nuestra obediencia no es fruto de un legalismo o justicia propias, sino del amor a Él, es la respuesta a todo lo que Dios ha hecho, hace y seguirá haciendo en favor de nosotros. Es simplemente seguir el ejemplo legado por Cristo (Juan 13:15).

Y como dice el refrán: “¡A las pruebas me remito!” ¿Qué evidencias nos muestra la palabra de Dios, en este caso, el Nuevo Testamento, en cuanto al verdadero día de reposo? Analicemos las evidencias:

  • Al sábado se le menciona aprox. 60 veces en el N.T.
  • Al domingo, o más bien, al primer día de la semana, se le menciona sólo 8 veces y en ninguna de ellas se le relaciona al domingo como “un nuevo día de adoración.” 2
  • El N.T. registra aprox. más de 80 sábados guardados.3
  • El N.T. no registra ningún primer día observado cómo sábado.
  • Jesús guardó el sábado lo cual era su costumbre (Lucas 4:16). Su madre María (Lucas 23:56) también lo observó así como sus discípulos y el mismo Pablo.
  • El hecho de que los días, de acuerdo a la Biblia, no posean nombres en específico, sino simplemente que sean llamados por número, destaca la centralidad del 7mo día (Sábado o Shabat en hebreo, el cual es el único día con nombre), ya que el resto de los días se cuenta en relación al sábado: primer día (después del shabat), segundo, tercer, cuarto, quinto, sexto día, después del shabat.
  • Los evangelios, escritos aproximadamente 30 años después de la crucifixión de Cristo, aún siguen llamando al primer día de la semana por su número. Si alguna tradición hubiera surgido con la muerte de Cristo en la cruz en base a la abrogación del Shabat (7mo día) los apóstoles hubieran atestiguado al respecto en sus escritos, pero no lo hicieron, porque esto nunca ocurrió.

El Nuevo Testamento atestigua la observancia constante del Sábado, este es un hecho para el cual no simplemente no hay vuelta de hoja. Entonces, ¿de dónde surge la adoración en el 1er día de la semana? ¿Por qué el día de hoy tantos cristianos no conocen sobre el sábado si es algo tan obvio?

La respuesta a estas interrogantes tiene mucho que ver con la advertencia hecha por Pedro en su segunda carta, capítulo 3, verso 16 al 17: “y considerad la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como os escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada. Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen–como también tuercen el resto de las Escrituras–para su propia perdición. Así que vosotros, amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que siendo desviados con el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.”

Aquí el apóstol Pedro, declara ¡y hasta confiesa! que algunos de los escritos de su amigo Pablo, son en realidad, ¡difíciles de entender! Y que no cualquiera de buenas a primeras debiera declarar que ha entendido por completo a Pablo. Pedro advierte claramente que los “indoctos e inconstantes” tuercen los escritos de Pablo, y lo peor de todo, “…para su propia perdición.” He aquí una advertencia más que clara de lo importante que es saber interpretar correctamente las escrituras.

Dos de las ocho veces que se menciona el “primer día” en el Nuevo Testamento, es precisamente mencionado por el rabino Pablo, las cuales son citadas muy a menudo por cristianos evangélicos para confirmar la tradición de la anulación del Shabat y en su lugar la observancia del primer día. A continuación analizaremos brevemente cada una de esas instancias:

1) Reunidos para partir el Pan

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba,…” (Hechos 20:7 RV60).

Este texto ha sido utilizado ampliamente por muchos cristianos dominicales para evidenciar que era una reunión especial el primer día de la semana, y por lo tanto, una costumbre cristiana. Pero lo que regularmente no mencionan, es precisamente lo que resta de ese verso, y el siguiente, los cuales dicen así: “…habiendo de salir al día siguiente, y alargó el discurso hasta la medianoche, Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;”

Al leer esto, y lo más importante aún, estudiando el contexto religioso judío en el cual se desarrolló este episodio, nos damos cuenta de lo siguiente:

A) No era una ocasión de adoración semanal especial, ya que los discípulos se reunían a partir el pan diariamente, no solo el primer día, esto de acuerdo a Hechos 2:46.

B) Esta ciertamente no era una reunión regular de adoración, sino precisamente, como lo dice el verso 7, una reunión de despedida para Pablo debido a que estaba por salir de viaje al día siguiente.

C) De acuerdo al contexto inmediato del verso 8, nos damos cuenta que era ya oscuro cuando Pablo les estaba enseñando en el aposento alto, esto es, en la parte nocturna del primer día de la semana, ya que los días de acuerdo al contexto Bíblico, comienzan al atardecer y terminan al atardecer del día siguiente.

D) Por lo tanto, ¡esta reunión era una “despedida de sábado”! (o como se le conoce en hebreo “Motz’ei Shabat”) llevada a cabo, en lo que de acuerdo al calendario Romano, conocemos como un “sábado de noche” que se extendió hasta la media noche, la cual era una práctica común entre los rabinos y sus discípulos el extender la ceremonia de la despedida de sábado, estudiando analizando porciones de las escrituras.

2) Una Ofrenda para los Santos

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas.” (1 Corintios 16:2)

Este texto también ha sido utilizado para “probar” que el primer día (domingo) era un día especial para recolectar ofrendas, tal y como se realiza en los templos e iglesias dominicales. Pero un análisis honesto del texto, nos muestra que ese, simplemente, no era el caso.

A) Para comenzar, aquí no se hace mención de ninguna reunión religiosa de adoración de ninguna clase.

B) Simplemente Pablo encarga que cada 1er día de la semana se aparte, de manera individual y sistemática, una ofrenda especial para los pobres de Jerusalén.

C) Pablo, al mencionar el hecho de que la colecta sea realizada por “cada uno de vosotros aparte en su casa” no implica que haya sido una reunión religiosa especial.

De nuevo podemos ver como estos versículos tampoco nos hablan del primer día como un día de adoración.

Otros argumentos utilizados por cristianos para respaldar la adoración en domingo son precisamente la resurrección y que los discípulos se encontraban reunidos en la tarde del primer día de la semana a puerta cerrada (Juan 20:19) “Y como fue tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los judíos, vino Jesús, y se puso en medio, y les dijo: Paz a vosotros.” Pero tristemente, para ellos, esto sigue sin confirmar la tradicional adoración en domingo, aquí el motivo de la reunión no de adoración y comunión, sino por miedo a las autoridades judías, tal y como lo atestigua el mismo versículo.

El hecho de que nuestro Señor y Salvador Jesucristo haya resucitado el primer día de la semana, no cambia ni abroga el 4to mandamiento que nos instruye a la santificación del 7mo día; el error no reside en la adoración en domingo, sino en ignorar el sábado, dicho sea, el 4to mandamiento.

En conclusión, los Adventistas del 7mo día, no nos “sometemos” o “esclavizamos” a un día, sino a Cristo y a sus mandamientos porque “Aquí está la paciencia de los Santos: los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús.” Apocalipsis 14:12

Que Dios nos bendiga y pidámosle poder orar como el salmista: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! En ella medito todo el día”. Salmos 119:97

Autor: Víctor Mayorga


Referencias

  1. Cardenal James Gibbons, The Faith of Our Fathers, (La fe de nuestros padres), edición 88, pág. 89.

  2. Mateo 28:1; Marcos 16:1,2; Marcos 16:9; Lucas 24:1; Juan 20:1; Juan 20:19; Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2.

  3. Hechos 13:14 (1), Hechos 13:44 (1), Hechos 16:13 (1), Hechos 17:2 (3), Hechos 18: 4 y 11 (78) en total aquí nada más tenemos 84 sábados observados y hay más.