El Rico y Lázaro: ¿Vida después de la muerte? ¿Cielo e Infierno?

Lo que usted leerá a continuación es extremadamente importante. Amigo lector, no es casualidad que usted esté leyendo este escrito. “Examinadlo todo, retened lo bueno.”1 El tiempo de Dios para que el ser humano conozca la verdad es siempre. Veremos a continuación como el enemigo de las almas a engañado a muchos por medio de la interpretación y aplicación de una parábola. Se trata de la parábola del Rico y Lázaro de Lucas 16:19-31.

¿Que es una Parábola? Es un narración de hechos alegóricos cuyo propósito es dar una enseñanza moral. Lamentablemente muchas denominaciones interpretan esta parábola como una historia y no una parábola, es decir, algo que sucedió de verdad, porque supuestamente las parábolas de Jesús no poseen nombres personales y también porque Jesús no dice que es una parábola.

La Biblia menciona varias parábolas que comienzan de la misma manera que la parábola del rico y Lázaro. Note como comienza la parábola de Rico y Lázaro, “Había un hombre rico” (Lucas 16:19), ahora veamos como comienza esta otra parábola “Había un hombre rico que tenía un mayordomo” (Lucas 16:1). También Jesús comenzó otra parábola diciendo “Un hombre hizo una gran cena” (Lucas 14:6). Note usted que las tres parábolas comienzan de la misma manera y dicho sea de paso, las tres nos hablan de hombres ricos, ¿por qué? Porque Jesús a través de varias parábolas quería mostrar la pobre condición espiritual de los Fariseos, Saduceos, Escribas, es decir, todos los líderes de Israel. ¿Quiere decir también que las otras parábolas que comienzan de la misma manera son historias? Claro que no. La parábola en si, trata sobre los líderes religiosos judíos y todos aquellos que deseaban las migajas de las bondades celestiales. Vamos a ver texto por texto lo que debiera interpretarse realmente de la parábola del Rico y Lázaro. Comencemos: “Había un hombre rico, que vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.”2

¿Quién representa al hombre rico? Los Escribas y los Fariseos, aquellos que con mucha pompa, esplendor y orgullo se sentaban en la cátedra de Moisés y decían pero no hacían, ponían cargas sobre los hombres pero ellos ni con un dedo querían moverlas, ataban cargas pesadas y difíciles de llevar y su interés solo era ser vistos por los hombres tanto en las cenas y las plazas y que estos los llamen “Maestro, maestro”. (Mateo 23:1-7).

¿Quién representa al mendigo? Todos aquellos que de alguna u otra manera desean y deseaban participar del reino de Dios a través de Cristo; aquellos que deseaban tan siquiera las migajas celestiales y eran privados por estos líderes de esas bondades; como por ejemplo el joven ciego y su familia de Juan 9:18-22 que había sido sanado por Jesús y sabiendo esto los judíos fueron y preguntaron a los padres del joven de formas desafiantes y estos temiendo por ser expulsados de la Sinagoga (Iglesia), abandonaron al joven a su propia suerte. La influencia que ejercían los líderes sobre las masas era preocupante en gran manera. Sigue diciendo la parábola: “Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham y murió también el rico y fue sepultado.” (Lucas 16:22)

¿Recibieron su recompensa el rico y Lázaro cuando fallecieron? Parece como si la parábola nos estuviese diciendo que los que fallecen rápidamente son juzgados y reciben su recompensa al momento, es decir, van al cielo o van al infierno. Jesús mismo aclara este enigma diciendo que cuando venga con poder y gran gloria enviará a sus ángeles y estos juntarán a sus escogido desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:30-31) entonces vemos claramente que sus ángeles juntarán a su pueblo, note que esto será cuando Jesús venga. También Jesús afirmó esta verdad por medio de otra parábola, la parábola del “trigo y la cizaña” al decir que “la siega es el fin del siglo y los segadores son los ángeles” (Mateo 13:37-43), entonces vemos como nadie recibirá la recompensa antes de que Cristo venga. También vemos como nadie será llevado por los ángeles al cielo antes de que Cristo venga (Mateo 16:27). Si la parábola fuera una realidad, Lázaro será llevado al cielo cuando Cristo venga.

Ahora, ¿Cuándo será el momento de castigar a los impíos? “Cuando los mil años se cumplan”, (Apocalipsis 20:7) será el momento cuando “de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”, (Apocalipsis 12:9) Si la parábola fuera una realidad, este es el fuego que experimenta el hombre rico cuando Cristo venga. Notamos también que el hombre rico y Lázaro poseen cuerpos, pero, ¿Cuándo la persona fallece va con cuerpo al cielo o al infierno según la interpretación común? Veamos lo que dice la parábola: “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él dando voces dijo: Padre Abraham ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua porque estoy atormentado en esta llama.”3

He aquí la pregunta: ¿Van los muertos al infierno con cuerpo según la interpretación de muchas denominaciones? Claro que no, ya que la interpretación común dice que solo el “alma” es lo que va al cielo o al infierno. Entonces, ¿porque Jesús aparenta dar esa enseñanza a través de la parábola? Simple, porque es una parábola, sucesos alegóricos para dar una enseñanza; además que muchos de los que allí estaban creían en la existencia de la vida después de la muerte y Cristo utiliza esto a su favor; debemos recalcar que el punto central de la parábola no es afirmar la existencia de la vida después de la muerte en un cielo o un infierno, sino señalar la pobre condición espiritual de los líderes religiosos judíos. La Biblia dice que todo el cuerpo del impío irá a parar al fuego(Mateo 5:29-30).

¿Usted se imagina cuan grande debe ser el seno de Abraham si todos los muertos van a él? El seno de Abraham no es un lugar como muchos han dicho, sino que se trata, según la parábola, del pecho literal de Abraham ya que el rico vio a “Lázaro en su seno” (Lucas 16:23). Entonces, ¿A dónde fue Abel cuando murió si Abraham no había nacido? La Biblia dice que Abel el justo, murió en la fe. (Hebreos 11:4).

Ahora, ¿Por qué Jesús utiliza a Abraham en la parábola y no a otro patriarca? El rico pretendía ser hijo de Abraham. Los Judíos estimaban en gran manera a Abraham y esto mismo pensaban y decían los lideres de Israel. El mismo Juan el bautista llegó a decirles “y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre…” (Mateo 3:7-9). Aún con nuestro Señor Jesús sucedió lo mismo cuando los fariseos le dijeron “Nuestro padre es Abraham”(Juan 8:39) El hombre rico no oró a Dios, sino a Abraham, de esta manera demostró que colocaba a Abraham por encima de Dios, justo como lo hacían los Escribas, Fariseos, Saduceos, todos los líderes de Israel. La parábola sigue diciendo: “Pero Abraham le dijo: Hijo acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida y Lázaro también males pero ahora éste es consolado aquí y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros no pueden ni de allá pasar acá.”4

¿Habrá oportunidad de salvación, aún después en la muerte? La Biblia dice que lo que no hicimos en vida, no haremos en muerte (Eclesiastés 9:10). Veamos por qué la parábola tiene un nombre propio: “Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”5

La parábola posee un nombre propio (Lázaro) para señalar lo que estaba sucediendo con el Lázaro que Jesús había resucitado. Esto lo hizo el Gran Maestro con un propósito. En el evangelio de Juan, Jesús resucita a Lázaro y “muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en él”, “Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que había hecho” y deseaban matar a Jesús desde entonces. (Juan 11:43-53). Es decir, trataban de privar al pueblo de recibir las bondades de Dios que se derramaban a través de Cristo, mientras el pueblo se regocijaba en estas cosas (Lucas 13:17).

Sin lugar a dudas, Jesús por medio de la parábola señalaba que los fariseos, Saduceos, Escribas en fin, los líderes de Israel no creerían en El aún viendo al Lázaro resucitado. La Biblia nos dice que el pueblo deseaba no tan solo ver a Jesús sino también a Lázaro, el que había sido resucitado de los muertos y que los principales sacerdotes acordaron dar muerte también porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. (Juan 12:9-11) El hombre rico pedía a Abraham que enviara a Lázaro a casa de su padre, pero sin duda esto no cambiaría sus corazones. El propósito de Cristo con esta parábola fue levantar el velo y presentar el cuadro ante los sacerdotes y los gobernantes, los escribas y los fariseos que eran ricos en bienes de este mundo y no en lo que a Dios respecta. El rico erró al pensar que la salvación se basaba en ser descendiente de Abraham y no en la preparación individual que proviene de la oración y del estudio de la palabra de Dios.

Autor: Javier Justiniano


Referencias

  1. Tesalonicenses 5:21.

  2. Lucas 16:19-21.

  3. Lucas 16:23, 24.

  4. Lucas 16:25, 26.

  5. Ibid., 16:27-31.