El concepto del estado de los muertos en el pensamiento paulino

Siempre será difícil entender a plenitud qué pasaba por la mente de un escritor al registrar una idea, y más cuando le añadimos el elemento fe, pues de este modo aseguramos, como en el caso de la Biblia, que es Dios quien origina los pensamientos mientras que el escritor se encarga de colocar las palabras, algo así como un “redactor”. Con los escritos de Pablo la cuestión se vuelve más complicada, ya que hay una rica discusión, por un lado, para saber cuáles son realmente sus cartas, y a la vez respecto a que lo que el libro de los Hechos dice de Pablo tiene discrepancias con lo que Pablo dice de sí mismo1. En este artículo nos encargaremos de hacer un breve análisis sobre lo que dicen las llamadas “cartas paulinas genuinas” de la muerte y resurrección de los seres humanos. A la vez haremos uso de una cita de Hechos, con todo y que su valor histórico sea cuestionado.

Hechos: la resurrección, el evento que cambió el paradigma del apóstol
El Pablo mencionado en Hechos, procedente de Tarso, y educado a los pies de Gamaliel, debió estar a la altura de los grandes filósofos estoicos y de hecho hay en su pensamiento elementos que solo pueden haber procedido de un entorno griego, como lo comenta George Ladd, pues su estilo a menudo se parece al de los estoicos2. Entonces esperamos que una mente de ese tamaño, y además con un celo grande por la fe judía, tuviese inconvenientes en aceptar el tema de la resurrección de Cristo solo por cuentas de la predicación de una secta.

El tema de la resurrección en sí no era algo que Pablo no aceptara, de hecho como fariseo creía en la resurrección, y en una ocasión cuando se vio acorralado, se valió de este tema para dividir a sus adversarios. Lo que Pablo no concebía era esa imagen “tergiversada” de un mesías sufriente, y siendo honestos, el mesías que esperaban los Judíos está conforme a lo que el Antiguo Testamento dice de ese mesías, Pablo como erudito, no aceptaría de ninguna manera esta interpretación, a no ser que viera al mismo Jesús resucitado, y cuando eso pasó, tuvo que reconsiderar sus postura, así que para Pablo la resurrección es el punto de quiebre de su fe, y espera que el mensaje que predica lo sea para otros.

Romanos
Los primeros tres capítulos de la epístola tratan el tema de la pecaminosidad humana, ni siquiera los gentiles se pueden excusar por falta de conocimiento (1:20) ni mucho menos los Judíos que eran el pueblo especial (2:1). Todos, en su totalidad son declarados pecadores, por cuanto todos pecaron y han caído de la gloria de Dios (3:23), y como consecuencia la paga del pecado es la muerte (6:23), así Pablo ve a la muerte, como consecuencia del pecado, como el resultado de las malas decisiones del hombre, así que la muerte como clímax del sufrimiento humano es resultado de la pecaminosidad de la naturaleza humana, que no puede someterse a la voluntad de Dios (7:7), por esta razón Cristo murió y resucitó para solucionar el problema del pecado y de la culpa. Este fue el tema central de la predicación de Pablo, la muerte y la resurrección de Cristo.

Ahora, por medio de la resurrección de Cristo el hombre puede también tener parte a su modo de la resurrección y muerte de Cristo3. Pablo no menciona en esta epístola aspectos que hoy consideraríamos importantes, como por ejemplo, qué pasa con los muertos tan pronto mueren; de hecho en las demás epístolas (tanto las genuinas como las que se cuestiona su autoría) no encontramos un tratado que aclare qué sucede con el hombre cuando muere.

1ª Corintios ¿Cómo se resucita?
Sin embargo, pese a que Pablo no menciona qué pasa con la persona cuando muere, sí hace una explicación detallada de la resurrección, de donde destacaremos los puntos más importantes recordando que, como es costumbre, Pablo toca el tema porque se estaba enseñando de manera errónea cuando algunos aseguraban que no hay resurrección.

Si Cristo no resucitó nuestra predicación sería vana, y vuestra fe también sería vana (15:14)… Si solo para esta vida esperamos en Cristo, seríamos los más desdichados de todos los hombres… (15:19) Como dijimos el punto central de la predicación de Pablo era la resurrección, así que consideraba absurda la idea de que no hubiese resurrección, implicando esa posibilidad que la vida terminaría aquí. Por ninguna parte se puede inferir que tan pronto como se muere, se pasa a un estado de vida solo espiritual, o que se va al cielo, al paraíso, o al infierno. Según estos textos la única posibilidad de vida después de la muerte es la resurrección.

Entonces también los que durmieron en Cristo estarían perdidos (15:18)… No todos dormiremos, pero si todos seremos transformados… (15:51) La figura del sueño también es empleada por Pablo, la muerte viene a ser comparada como un sueño, tal como sucede en el caso de los evangelios.

Algunos se preguntan ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo? (15:34). A partir del versículo 34 hasta el 49 Pablo hace una exposición sobre cómo resucitan los seres humanos, y da una serie de detalles que aunque son interesantes, a juicio de quien escribe no quita ni pone a la discusión principal de la vida después de la muerte.

Ahora, un aspecto a tener en cuenta y que puede resultar problemático, es que en este capítulo 15 los verbos se encuentran en presente, no en futuro, por ejemplo en el versículo 15:35 (“Alguno preguntará ¿Cómo resucitan los muertos? ¿con qué cuerpo?”), el verbo ἐγείρονται está en presente pasivo, al igual que en los versículos 42 y 44, lo único que varía es la persona, pero nunca el tiempo verbal. De esta situación se podría inferir que Pablo esperaba la parusía en sus días, lo cual puede ser correcto, de hecho quién no ha esperado a Cristo en sus días, y así lo evidencia el apóstol en sus cartas4. Recordemos que recomendó no casarse porque el tiempo era corto, y en poco tiempo los que poseen las cosas de este mundo serían como si no las tuvieran; en Romanos 13:11-14 menciona que el día está muy avanzado y la noche ha llegado, y la salvación se encuentra cerca. De hecho en el mismo capítulo 15 en el versículo 51 Pablo parece contarse con aquellos que no dormirán, justo como ocurre en 1ª Tesalonicenses 4:17: “luego nosotros… los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos”.

Ante esta inquietud Ridderbo plantea que cuando Pablo escribió a los de Tesalónica la cuestión no era la posibilidad de que los cristianos podrían estar vivos para ocasión de la parusía, sino responder a la ansiedad que había surgido en cuanto a qué pasará con quienes han muerto y no estarán a la llegada de Cristo3.

Si aceptamos que Pablo estaba convencido de que la segunda venida acontecería en sus días, entonces la posición de 2ª Corintios 5 contradice a 1ª Corintios 15 pero si consideramos la posición de Riderbos entendemos que Pablo podría anhelar la parusía para sus días, sin que esto se convierta en una enseñanza.

2 Corintios 5: todos compareceremos ante el tribunal de Cristo“Sabemos que si nuestra casa terrestre en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio celestial, tenemos de Dios un edificio celestial, una casa eterna, hecha no por manos humanas.

Por eso gemimos, ansiando ser revestidos de nuestra habitación celestial, si es que habiendo sido revestidos no somos hallados desnudos, si es que habiendo sido vestidos, no somos hallados desnudos”(vv.1-3).

Solo en los primeros tres versículos encontramos términos extraños, como: edificio, revestirse, desnudarse, que a primera vista son difíciles de interpretar; no obstante, cuando se lee en el marco del contexto, podemos acoplar aquella frase “eufemística”: la Biblia es su propio intérprete.

La temática mencionada en el capítulo 5, en realidad comienza en el versículo 4:7, la razón es que el capítulo 3 se dedica a una discusión sobre el ministerio del nuevo pacto, la carne versus el espíritu, que continua en el capítulo 4, y finaliza en el versículo 6 de este.

Ahora en el 4:7 encontramos una temática que si es familiar para nosotros, la resurrección, vasos de barro, cuerpos expuestos a la muerte, resurrección por Jesús, son asuntos con los que estamos familiarizados, pues es evidente que Pablo está mencionando una temática bastante conocida para los Corintios, el tema de la resurrección.

De modo que respetando el contexto no tenemos problemas en identificar la morada terrenal y los vasos de barro, con nuestro cuerpo terrenal; el revestirse de hecho en 1ª Corintios 15, hay textos que dan la idea, o mejor dicen claramente que lo corruptible tiene que vestirse de incorruptibilidad, y lo mortal de inmortalidad, los términos en ἐνδύσασθαι 1ª Cor. 15:53 y ἐπενδύσασθαι de 2ª Cor. 5:4, los verbos están en tiempos distintos e incluso en modos distintos pero los traductores a menudo vierten las expresiones como ser vestidos.

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”(v.10).

Siendo que el texto está enmarcado en el contexto de la resurrección, no hay cabida para que las personas se presenten ante el juicio en un estado intermedio de muerte-resurrección; el entender el texto en este marco, no solo esclarece la idea de qué pasa con los muertos tan pronto mueren, sino que nos ayuda a aclarar que Pablo consideraba que la parusía podía tener lugar después de sus días, e incluso los cristianos de su tiempo podían morir sin que esto ocurriera.


Referencias

  1. Simón Pedro, Pablo de Tarso y María Magdalena, historia y leyenda del Cristianismo primitivo. Barth Ehrman.

  2. Primera Epístola a los Corintios. Gordon Fee

  3. El pensamiento del apóstol Pablo. Hernan Riderbos

  4. Teología del Nuevo Testamento. George Ladd