Citas de Ellen G. White | El Mensaje de los 3 Ángeles Vol. 2, Parte III

“El mensaje del tercer ángel es infalible. Se puede gozar de perfecta seguridad al amparo de las verdades grandes y ennoblecedoras conectadas con ese mensaje. Trabajemos inteligentemente promoviendo la unidad de la fe y del juicio, hasta que todos nos encontremos en armonía mediante los vínculos del compañerismo cristiano y del amor… El hombre es falible; pero el mensaje es infalible. Todos deberían estar en armonía con él; constituye el centro de interés acerca del cual deberían uni carse todos los corazones. Puede ser que algunos les demos importancia a puntos inconsecuentes y que tratemos de mantenerlos; pero al hacerlo no nos fortaleceremos en nada. El mensaje tiene el propósito de preparar a un pueblo para estar firme en el gran día final y para vivir unidos en el cielo… Los que no aprendan a vivir en armonía aquí en esta tierra, nunca llegarán a estar unidos en el cielo”.[1]

“El gran centro de atracción, Cristo Jesús, no puede ser dejado fuera del mensaje del tercer ángel. El pecador debe mirar siempre hacia el Calvario; y con la fe sencilla de un niñito, debe descansar en los méritos de Cristo, aceptando su justicia y creyendo en su misericordia”.[2]

“Dios ha con ado a su pueblo una obra que debe efectuarse en la tierra. Había de ser dado el mensaje del tercer ángel, las mentes de los creyentes había de ser dirigidas al santuario celestial, donde Cristo ha entrado para hacer expiación por su pueblo. La reforma del día de reposo había de ser llevada adelante. Debe ser reparada la brecha de la ley de Dios. El mensaje debe ser proclamado con fuerte pregón para que todos los habitantes de la tierra puedan recibir la amonestación. El pueblo de Dios debe purificar su alma mediante la obediencia a la verdad y estar preparado para encontrarse con él sin falta, en su venida”.[3]

“Pronto se cumplirán las profecías del capítulo decimoctavo del Apocalipsis durante la proclamación del mensaje del tercer ángel ‘otro ángel’ descenderá ‘del cielo con gran poder; y la tierra’ será ‘alumbrada con su gloria’. El Espíritu del Señor bendecirá tan abundantemente a los instrumentos humanos consagrados, que hombres, mujeres y niños abrirán sus labios en alabanza y acción de gracias, llenando la tierra con el conocimiento de Dios y con su insuperable gloria como las aguas cubren el mar.

“Los que hayan permanecido rmes en la fe desde el comienzo hasta el n, seguirán siendo vigilantes durante el tiempo en que el mensaje del tercer ángel se proclame con gran poder. Durante el fuerte clamor, ayudada por la intervención providencial de su exaltado Señor, la iglesia difundirá el conocimiento de la salvación en una forma tan extensa que la luz será transmitida a cada ciudad y pueblo. La tierra será inundada con el conocimiento de la salvación. El Espíritu de Dios, en su acción renovadora, coronará con un éxito tan rotundo la intensa actividad de sus agentes, que el resplandor de la luz de la verdad presente será visto en todas partes”.[4]

“Los que son guías y maestros del pueblo deben instruir a los miembros de iglesia en cuanto a cómo trabajar en actividades misioneras, y luego ver cómo avanza la importante obra de proclamar este mensaje que debe despertar a toda ciudad que no ha recibido la advertencia, antes que venga la crisis cuando, por medio de las artimañas de los agentes satánicos, las puertas ahora abiertas al mensaje del tercer ángel sean cerradas… Los justos juicios del Señor y su decisión nal están descendiendo a la tierra. No revoloteen sobre las iglesias para repetir las mismas verdades al pueblo, mientras se abandonan las ciudades en la ignorancia y el pecado, sin que se realice obra en ellas. Pronto el camino será cerrado y estas poblaciones no tendrán ya acceso al mensaje evangélico para que puedan unirse en la realización de una obra de nida y abnegada… El mundo se está preparando para la obra nal del mensaje del tercer ángel. La verdad se ha de manifestar ahora con un poder que no se ha conocido durante años. El mensaje de la verdad presente ha de proclamarse en todas partes”.[5]

“La obra grande y maravillosa del último mensaje evangélico ha de ser llevada adelante ahora como nunca lo ha sido antes. El mundo ha de recibir la luz de la verdad por medio del ministerio evangelizador de la palabra contenida en nuestros libros y revistas. Nuestras publicaciones han de manifestar que el n de todas las cosas está cerca. Se me pide que diga a nuestras casas editoras: Elevad la norma; elevadla mas alto. Proclamad el mensaje del tercer ángel, para que pueda oírse en todo el mundo. Que todos vean que ‘aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’. Que nuestras publicaciones den el mensaje como un testimonio a todo el mundo”.[6]

“Vi ángeles que apresuradamente iban y venían de uno a otro lado del cielo, bajaban a la tierra y volvían a subir al cielo, como si se prepararan para cumplir algún notable acontecimiento. Después vi otro ángel poderoso, al que se ordenó que bajase a la tierra y uniese su voz a la del tercer ángel para dar fuerza y vigor a su mensaje. Ese ángel recibió gran poder y gloria, y al descender dejó toda la tierra iluminada con su gloria… La obra de este ángel comienza a tiempo para unirse a la última magna obra del mensaje del tercer ángel cuando éste se intensi ca hasta ser un fuerte pregón. Así se prepara el pueblo de Dios para afrontar la hora de la tentación que muy luego ha de asaltarle. Vi que sobre los eles reposaba una luz vivísima, y que se unían para proclamar sin temor el mensaje del tercer ángel… La gloria de Dios reposaba sobre los pacientes y expectantes santos, quienes valerosamente daban la postrera y solemne amonestación, proclamando la caída de Babilonia y exhortando al pueblo de Dios a que de ella saliese para escapar a su terrible condenación… Se realizaron grandes milagros. Sanaban los enfermos, y señales y prodigios acompañaban a los creyentes. Dios colaboraba con la obra, y todos los santos, sin temor de las consecuencias, obedecían al convencimiento de su conciencia, se unían con los que guardaban todos los mandamientos de Dios y proclamaban poderosamente por doquiera el tercer mensaje… Los siervos de Dios, dotados con el poder del cielo, con sus semblantes iluminados y refulgentes de santa consagración, salieron a proclamar el mensaje celestial”. [7]

“El Señor ama a su pueblo y quiere conducirlo, paso a paso, hacia adelante bajo la bandera de la verdad, el mensaje del tercer ángel… En estos últimos días, tenemos el bene cio de la sabiduría y la experiencia de los tiempos pasados. Los hombres de Dios, santos y mártires, han confesado su fe, y el conocimiento de su experiencia y su ardiente celo por Dios son transmitidos al mundo mediante los oráculos vivientes… Este legado hereditario ha sido compilado por eles testigos, para que la esplendorosa luz que brillaba sobre ellos en el conocimiento de Dios pudiera esclarecer a los que viven en estos últimos días; y mientras aprecien esta luz, adelantarán a una luz mayor aún…”[8]

“Oro para que mis hermanos comprendan que el mensaje del tercer ángel signi ca mucho para nosotros, y que la observancia del verdadero día de reposo será la señal que diferenciará a los que sirven a Dios de los que no lo sirven. Despiértense los que se han sumido en la somnolencia y la indiferencia. Se nos llama a ser santos, y deberíamos tener cuidado de no dar la impresión de que importa poco si conservamos o no las características peculiares de nuestra fe. Sobre nosotros descansa la solemne obligación de asumir una actitud más decidida con respecto a la verdad y la justicia de la que hemos asumido en lo pasado.

“La línea de demarcación entre los que guardan los mandamientos de Dios y los que no lo hacen se manifestará con claridad inconfundible. Debemos honrar conscientemente a Dios, y usar con diligencia todos los medios posibles para mantener con él una relación que esté de acuerdo con su pacto, para que podamos recibir sus bendiciones tan esenciales para el pueblo que va a pasar por una prueba tan severa. Dar la impresión de que nuestra fe, nuestra religión, no es un poder dominante en nuestras vidas, equivale a deshonrar a Dios en gran manera”.[9]

“En estos últimos días necesitamos una fe grande y creciente. Necesitamos ser arraigados en la fe por un conocimiento y una sabiduría que no provengan de ninguna fuente humana, sino que se hallan sólo en las riquezas de la sabiduría de Dios.

“Los que han aceptado la verdad del mensaje del tercer ángel se han de mantener rmes por la fe; y ésta los retendrá para que no sean llevados a las supersticiones y las teorías que los separarían entre sí y de Dios. Nuestra recepción de la verdad que tenemos como adventistas del séptimo día no fue una experiencia casual. Se la alcanzó mediante oración ferviente y estudio diligente de la Palabra inspirada. El Señor quiere que andemos y trabajemos en perfecta unidad”.[10]

“Dios ha esperado largo tiempo, y todavía está esperando, que los seres que son suyos por creación y por redención escuchen su voz y le obedezcan como hijos amantes y dóciles que desean estar cerca de él y que la luz de su semblante los ilumine. Debemos llevar al mundo el mensaje del tercer ángel, amonestando a los hombres que no adoren a la bestia ni a su imagen e invitándolos a tomar ubicación entre los que ‘guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’ (Apoc 14:12). Dios no nos ha revelado cuándo terminará este mensaje o cuándo concluirá el tiempo de gracia… Nuestro deber consiste en velar, trabajar y esperar, y trabajar continuamente por las almas de los hombres que están a punto de perecer”.[11]

“Cuando termine el mensaje del tercer ángel la misericordia divina no intercederá más por los habitantes culpables de la tierra. El pueblo de Dios habrá cumplido su obra; habrá recibido la ‘lluvia tardía’, el ‘refrigerio de la presencia del Señor’, y estará preparado para la hora de prueba que le espera. Los ángeles se apuran, van y vienen de acá para allá en el cielo. Un ángel que regresa de la tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha sido sometido a la prueba nal, y todos los que han resultado eles a los preceptos divinos han recibido ‘el sello del Dios vivo’. Entonces Jesús dejará de interceder en el santuario celestial. Levantará sus manos y con gran voz dirá: ‘Hecho es’…”.[12]

“Hay una gran obra que debe hacerse en nuestros días y no estamos en condiciones de captar la mitad de lo que Dios desea realizar en favor de su pueblo. Hablamos acerca del mensaje del primer ángel, y también del segundo, y hasta pretendemos creer que entendemos algo referente al mensaje del tercer ángel. Sin embargo, no tendríamos que conformarnos con lo que sabemos. Nuestras peticiones, mezcladas con fe y contrición, deberían ascender a Dios para que nos permita comprender los misterios que él está deseoso de dar a conocer a sus santos. Necesitaríamos entender que, a menos que seamos enseñados por el Espíritu Santo, nunca podremos comprender bien la Biblia, un libro sellado hasta para los eruditos que son sabios según su propia opinión”.[13]

“Los servidores no están extendiendo sus esfuerzos como deberían. Nuestros líderes tampoco están despiertos para poder ver la obra que debe realizarse. Cuando pienso en las ciudades en las que se ha hecho tan poco, y en las cuales hay muchos millares que deben ser amonestados acerca de la proximidad de la venida de Jesús, siento un deseo intenso de ver hombres y mujeres que estén dispuestos a avanzar gracias al poder del Espíritu y rebosando del amor de Cristo por los que perecen.

“En las ciudades que están a nuestras puertas, los mundanos han sido extrañamente descuidados. Deben realizarse esfuerzos bien organizados para salvarlos. Ahora tenemos que trabajar para convertir a los perdidos que están a nuestro alrededor, quienes viven a la sombra de nuestras puertas. Debemos poner en sus labios una canción diferente, y, a su vez, ellos mismos deben ir a compartir con otros la luz del mensaje del tercer ángel con los que están en tinieblas”.[14]

“Si alguna vez hubo un tiempo cuando necesitamos la dirección especial del Espíritu Santo, ese tiempo es ahora. Necesitamos una consagración total. Ya es tiempo de que manifestemos ante el mundo el poder de Dios que obra en nuestras propias vidas… El Señor desea que la obra de la proclamación del mensaje del tercer ángel sea llevada a cabo con tina e ciencia cada vez mayor. Así como ha obrado en todas las épocas para dar victorias a su pueblo, también desea llevar en este tiempo a una triunfante culminación sus propósitos para la iglesia. Pide que sus santos creyentes avancen unidos, que su poder aumente progresivamente, que de la fe pasen a una mayor seguridad y con anza en la verdad y la justicia de su causa. Debemos permanecer rmes como una roca en lo que respecta a los principios de la Palabra de Dios, y recordar que Dios está con nosotros para proporcionarnos poder a n de enfrentar cada nueva experiencia… Debemos retener como algo sacratísimo la fe que ha sido establecida por la instrucción y la aprobación del Espíritu de Dios desde nuestra experiencia más temprana hasta el momento actual. Debemos considerar como algo preciosísimo la obra que el Señor ha estado realizando por medio de su pueblo que guarda sus mandamientos, la cual, mediante el poder de su gracia, llegará a ser más fuerte y más e ciente a medida que el tiempo avanza. El enemigo está procurando oscurecer el discernimiento del pueblo de Dios y debilitar su eficacia, pero si sus miembros trabajan siguiendo las directivas del Espíritu de Dios, él abrirá puertas de oportunidad delante de ellos”.[15]

“El mensaje del tercer ángel está creciendo hasta convertirse en un fuerte pregón, y no debéis sentiros libres de descuidar el deber actual y todavía abrigar la idea de que, en algún futuro, seréis los receptáculos de una gran bendición cuando se efectúe un maravilloso reavivamiento, sin ningún esfuerzo de vuestra parte. Hoy habéis de entregaros a Dios para que os haga vasos de honra aptos para su servicio. Hoy habéis de entregaros a Dios para que seáis vaciados del yo, vaciados de la envidia, los celos, las malas conjeturas, las contiendas, de todo lo que deshonre a Dios. Hoy habéis de tener puri cado vuestro vaso para e esté listo para el rocío celestial, listo para los chaparrones de lluvia tardía, pues vendrá la lluvia tardía y la bendición de Dios llenará cada alma que esté puri cada de toda contaminación. Nuestra obra hoy es rendir nuestra alma a Cristo para que podamos ser hechos idóneos para el tiempo del refrigerio de la presencia del Señor: idóneos para el bautismo del Espíritu Santo”.[16]

“Varios me han escrito preguntándome si el mensaje de la justi cación por la fe es el mensaje del tercer ángel, y he contestado: ‘Es el mensaje del tercer ángel en verdad’”.[17]

“En su gran misericordia el Señor envió un preciosísimo mensaje a su pueblo por medio de los pastores [E. J.] Waggoner y [A.T.] Jones. Este mensaje tenía que presentar en forma más destacada ante el mundo al sublime Salvador, el sacri cio por los pecados del mundo entero. Presentaba la justi cación por la fe en el Garante; invitaba a la gente a recibir la justicia de Cristo, que se mani esta en la obediencia a todos los mandamientos de Dios.

“Muchos habían perdido de vista a Jesús. Necesitaban dirigir sus ojos a su divina persona, a sus méritos, a su amor inalterable por la familia humana. Todo el poder es colocado en sus manos, y él puede dispensar ricos dones a los hombres, impartiendo el inapreciable don de su propia justicia al desvalido agente humano. Este es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu”.[18]

“Los que han estado mucho tiempo en la verdad están dormidos. Necesitan ser santi cados por el Espíritu Santo. El mensaje del tercer ángel ha de ser proclamado en alta voz. Acontecimientos formidables están delante de nosotros. No tenemos tiempo que perder. No permita Dios que dejemos que los asuntos menores eclipsen la luz que debe darse al mundo.

“El mensaje de amonestación debe llevarse a todas partes del mundo. Nuestros libros han de publicarse en muchos y diferentes idiomas. Con estos libros, hombres humildes y eles han de salir como colportores evangélicos, llevando la verdad a muchas personas que de otra manera nunca serían iluminadas”.[19]

“Si tenemos el espíritu y el poder del mensaje del tercer ángel, debemos presentar juntos la ley y el Evangelio, porque van juntos. Así como un poder terreno está incitando a los hijos a la desobediencia, a anular la ley de Dios, y a pisotear la verdad de que Cristo es nuestra justicia, un poder de lo alto está obrando en los corazones de los que son leales, para que ensalcen la ley, y a Jesús como Salvador completo. A menos que el poder divino penetre en la experiencia del pueblo de Dios, las teorías e ideas erróneas aherrojarán las mentes; Cristo y su justicia se perderán de la experiencia de muchos, y su fe quedará sin poder ni vida… Debe enseñarse a la gente que Cristo es su salvación y su justicia. Satanás tiene el premeditado propósito de impedir que las almas crean en Cristo como única esperanza suya; porque la sangre de Cristo que limpia de todo pecado obra eficazmente sólo en favor de aquellos que creen en su mérito, y la presentan ante el Padre como presentó Abel su ofrenda… El centro de nuestro mensaje no es sólo los mandamientos de Dios, sino también la fe de Jesús. Una brillante luz resplandece sobre nuestra senda hoy día, y nos induce a aumentar nuestra fe en Jesús. Debemos recibir todo rayo de luz, y andar en él… Al recibir mayor luz, los hombres deben ser reformados, elevados y refinados por ella”.[20]

“Se realizarán esfuerzos abnegados para salvar a los perdidos y muchas de las personas extraviadas del redil regresarán para seguir al gran Pastor. El pueblo de Dios se agrupará para darle un frente unido al enemigo. En vista del peligro común, se acabará la lucha por la supremacía; no habrá más; disputas acerca de quién debe ser considerado el mayor. Ningún creyente verdadero dirá: ‘yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas’. El testimonio de uno, como el de todos será: ‘Yo me aferro a Cristo; me regocijo en él como mi Salvador personal’… El amor de Cristo y el amor de nuestros hermanos darán testimonio al mundo acerca de que hemos estado con Jesús y hemos aprendido de él. Entonces el mensaje del tercer ángel se transformará en un fuerte clamor, y toda la tierra será alumbrada con la gloria del Señor.[21]

“Hay demasiado poco del espíritu y del poder de Dios en la obra de los centinelas. El Espíritu que caracterizó la maravillosa reunión del día de Pentecostés está esperando manifestar su poder sobre los hombres que están entre los vivos y los muertos como embajadores de Dios. El poder que conmovió tan poderosamente a la gente en el movimiento de 1844 se revelará nuevamente. El mensaje del tercer ángel se predicará, no en voz baja, sino como un fuerte pregón”.[22]

“La más temible amenaza jamás dirigida a los mortales está contenida en el mensaje del tercer ángel. Debe ser un pecado terrible el que acarrea la ira de Dios sin mezcla de misericordia. No se debe dejar en tinieblas a los hombres con respecto a este importante asunto, la amonestación contra tal pecado debe darse al mundo antes de la caída de los juicios de Dios, para que todos sepan por qué se los in ige y tengan la oportunidad de escapar de ellos.

“En el transcurso de esa gran controversia se desarrollan dos clases de personas distintas y opuestas. Una ‘adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca’, y por lo tanto acarrea sobre sí misma los terribles juicios anunciados por el tercer ángel. La otra, en marcado contraste con el mundo, guarda ‘los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’ (Apoc 14:9, 12)”.[23]

“El Señor me ha mostrado que el mensaje del tercer ángel debe progresar y ser proclamado a los hijos dispersos de Dios, pero no debe depender de una fecha. Vi que algunos están creando una excitación falsa al predicar jando fechas; pero el mensaje del tercer ángel es más poderoso de lo que puede serlo una fecha. Vi que este mensaje puede subsistir sobre su propio fundamento y no necesita ser reforzado con fechas; que irá adelante con gran poder, hará su obra y será abreviado en justicia”.[24]


REFERENCIAS

[1] Exaltad a Jesús, 22 de Octubre: El mensaje del tercer ángel).

[2] El evangelismo, pp. 138-139.

[3] ¡Maranata: el Señor viene! cap. 53: Por qué se demora la venida de Jesús.

[4] Review and Herald, 13-10-1904.

[5] Manuscrito 61, 17-09-1909, “Palabras de instrucción.

[6] Review and Herald, 30-7-1908.

[7] La Historia de la Redención, pp.419-421.

[8] A n de conocerle, martes 7 de diciembre, Siempre más brillante.

[9] Carta 128, 06-07-1902, a la junta de la Asociación General y a la Comisión Médico Misionera.

[10] Review and Herald, 19-08-1909.

[11] Review and Herald, 9-10-1894.

[12] Primeros Escritos, pp. 57-58.

[13] Review and Herald, 4-06-1889.

[14] Paci c Union Recorder, 23-10-1902.

[15] Mensajes Selectos tomo 2, pp. 470-471.

[16] Mensajes Selectos tomo 1, p.223.

[17] Mensajes Selectos tomo 1, p.437.

[18] Testimonios para los Ministros pp.91-92.

[19] Manuscrito 76, 1901.

[20] Obreros evangélicos, pp. 170-171.

[21] Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pp. 400-401.

[22] Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p.252.

[23] La Historia de la Redención, cap. 54, “El mensaje del tercer ángel”.

[24] Primeros Escritos, p.75.