La Presencia Divina

Aprendiendo Jugando

Resumen
El siguiente artículo sobre la presciencia divina está lejos de establecer de forma determinante un concepto sobre presciencia. Se presentan posiciones ya establecidas sobre la presciencia que han sido propuestas por distintos autores y aceptadas a lo largo de la historia por grandes grupos de creyentes que las sustentan. Sin embargo, el autor presenta un análisis serio sobre un texto que para muchos autores es la base bíblica para lo que se conoce como un conocimiento previo de lo que ha de suceder (presciencia), basado en la premisa de que Dios “todo lo sabe” (omnisciencia). Finalmente se presenta la propuesta personal del autor, la cual está abierta a todo tipo de críticas, observaciones o comentarios.

Palabras claves: presciencia, Dios, libre albedrío, omnisciencia.

La Presciencia Divina
La presciencia proviene del latín praescietia y no es más que un, “conocimiento anticipado del futuro”[1]. Por boca de muchos se ha expuesto la presciencia como un atributo de Dios, percibiendo atributo como, una “característica del ser de Dios”[2]. Este pensamiento se ha vuelto axiomático para las personas cuando piensan en Dios. Pero hay otros autores, que lo ven como un acto de Dios, viendo actos divinos como, eso que “pertenece a la naturaleza divina y se encuentra en la fuente misma de su actividad”[3]. Es menester definir desde que punto de vista se toma la presciencia divina, porque: 1) si la presciencia es un atributo divino, llega a ser indispensable en todo Accionar Divino, ya que como atributo, hace parte de Su Ser mismo. Es decir, todo lo que Dios haya hecho, haga y llegue a hacer, parte desde Su presciencia divina inevitablemente. Por otro lado, 2) si la presciencia es un acto divino, llega a ser opcional en el Accionar Divino, ya que es parte de su naturaleza (entendiendo naturaleza como su voluntad, algo que Dios determina en su momento, circunstancial, un fenómeno[4]). Esto quiere decir que, en algunas circunstancias de lo que Dios haya hecho, haga y llegue a hacer, incluye su presciencia según su voluntad así lo determine.

Posiciones en Cuanto a la Presciencia
En la mayoría de documentos escritos sobre presciencia, es evidente que lo que realmente ha acaparado la atención de grandes teólogos y filósofos -interesados en el tema- a lo largo de la historia es, qué es lo que sabe Dios y desde cuando lo sabe. Hay por lo menos tres teorías fundamentales para responder a esto y una cuarta que sale a contender las anteriores:[5]

Presciencia Simple
Afirman que Dios ve todos los momentos de la historia desde un mismo instante, de forma simultánea. Dios es intemporal. No está incluido en el tiempo que ocurren las cosas, sino que las ve desde afuera teniendo todo el panorama a la vista. (Arminianismo)

Ciencia Media
Para la ciencia media Dios conoce todo lo que ha de suceder porque conoce todas las posibilidades de cualquier “mundo”[6] posible. De todas las posibilidades, Él opta por hacer existir una de esas. En esa que Dios escoge, cada persona elige de forma libre lo que Dios ya ha elegido para ella. De esta forma, Dios puede modificar las realidades (el mundo) y el rumbo de las cosas haciendo efectivas las condiciones para ello. (Molinismo, 1600[7])

Presciencia Determinada:
Sugiere que Dios simplemente conoce lo que sucederá porque Él ha elegido ya lo que ha de suceder, por lo tanto Él hará que suceda. De este modo el conocimiento que Dios tiene del futuro está determinado por su voluntad predeterminada. (Calvinismo)

Estas tres teorías, concuerdan en que Dios conoce todo en el futuro. Ya sea por su posición intemporal, por su elección o por su predeterminación, Dios conoce el futuro. Estas posiciones fueron rebatidas por un grupo de varios teólogos[8],[9] que se hacen llamar “teístas de la apertura”, que afirman principalmente que Dios conoce parte del futuro y no el futuro en absoluto.

Teístas de la Apertura:
Dios tiene un perfecto conocimiento del pasado, tiene un exhaustivo y exacto conocimiento del presente y tiene conocimiento de parte del futuro. Afirman que hay acontecimientos futuros que Dios no sabe y están relacionados con la elección libre del ser humano. Dios no sabe lo que un ser humano hará hasta tanto esa persona no lo decida de forma efectiva. La base del pensamiento de los teístas de la apertura es “el atributo central de Dios”, el amor. En consecuencia, Dios quiere que sus criaturas le respondan con y por amor, por eso los creo como seres genuinamente libres capaces de amar y obedecer, o en efecto, hacer todo lo contrario. Parafraseando ellos afirman que, Dios no es coercitivo con sus criaturas, si Él supiera de antemano todo lo que ellos harían, no podrían actuar de otra forma, no serían libres, no lo podrían cambiar. Por lo tanto, si Dios decidió crear seres libres, implico también una Decisión de no saber de antemano lo que ellos harían.[10]

Estas posturas son bastante convencionales y todas dicen tener base bíblica para afirmar sus creencias. Sería pertinente mirar que presenta la biblia acerca de la presciencia para ayudarnos en nuestra investigación.

Presciencia en la Biblia
La presciencia puede ser hallada en la biblia de dos formas: implícita y explicita. No obstante, la mención que hacen los autores bíblicos de esta facultad divina es limitada. Hay muchos teóricos que argumentan o presentan sus teorías basándose en textos que hablan de la elección divina, la conversión de las personas, la gracia, la fe y cosas por el estilo que no tienen mucho que ver con un conocimiento anticipado del futuro. Por otro lado, hay textos que si expresan o llevan a pensar en este concepto de presciencia. A continuación haremos un análisis rápido de cinco textos bíblicos, los cuales a consideración propia, son los que podrían ayudarnos con presentar una concepción bíblica de la presciencia.

Textos sobre presciencia en el Antiguo Testamento (AT)
Salmos 139:1-5

Este salmo es mayor conocido como “el salmo de la omnisciencia y la omnipresencia de Dios”, conceptos que por derivación tienen que ver mucho con la presciencia. El salmo está dividido en tres momentos 1) vv. 1-5; 2) vv. 7-13; 3) vv. 15-18, que son interrumpidos por exclamaciones de admiración que hace el salmista: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender” (v.6); y “...Estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien” (14b). De estos tres momentos, el momento que implica presciencia dentro de sí, es el primer momento (vv. 1-5). El texto principal es el v. 4 donde dice el salmista, “Aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda”. A simple vista, el texto denota que Dios tiene un conocimiento anticipado de lo que hemos –aun- de hablar. Pero, hay un contexto inmediato y una serie de verbos que llaman la atención en este versículo que nos pueden ayudar a una correcta interpretación de este versículo y a una amplia comprensión de bajo qué parámetros percibe la Biblia la presciencia divina.

Versículo 1: ...tú me has examinado y conocido”.

Estos dos verbos “chaqar - Examinar” y “yada – Conocer” se encuentran en conjugación Qal Perfecto del hebreo. El modo Qal Perfecto indica una acción que ha sido completada, y por ende, si ha sido completada es porque tuvo un principio y un proceso para llegar hasta completarse.

Por su parte la palabra “chaqar- Examinar” aparece 27 veces en el AT y en la mayoría de los casos tiene que ver con investigaciones, descubrimientos, trabajo de espías que requieren de un proceso (ver Job 13:9; Salmo 44:21; Proverbios 18:2; 28:11; Eclesiastés 12:9; Jeremias 17:10; 31:37). Ahora bien, tenemos una segunda palabra, “yada-conocer” es una palabra multiforme, aunque la raíz es “yada”, toma muchas formas en el texto del AT, esbozando aproximadamente 942 apariciones con más de 100 formas del verbo y se hace difícil concordar en una forma de traducción. Sin embargo en este versículo la forma Qal waw consecutiva imperfecta יָרַע es un plus para llegar a una apropiada interpretación. Esta forma del verbo hebreo indica una acción repetitiva, continua que se proyecta hacia el futuro. De manera que el salmista admite que Dios ha “llegado a conocerlo”. Con base en ese conocimiento, Dios establece una especie de matriz DOFA o FODA sobre cada ser humano, además, de conocer nuestros pensamientos.

El sentido en el que se usa “chaqar” en este versículo, muestra que Dios hace un proceso de investigación, un escáner, escudriña, se informa de forma diligente, antes de llegar a “yada- conocer” a un individuo. También, es preciso aclarar que no es raro que en la literatura sapiencial el autor bíblico inicie su discurso con una conclusión. El ejemplo más conciso que tenemos de esto se encuentra en Eclesiastés 1:2, donde al inicio de su discurso, “el predicador” dice, “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” y como es evidente en el resto del libro, el tema de este es explicar por qué el predicador concluye con esta afirmación. Este es el caso de este primer versículo del salmo, inicia con una tesis fundamental, la cual es concluyente de un tópico que se explica con los otros textos, a saber, Dios me ha examinado y [de esa forma] me conoce.

Conclusión
En conclusión, la propuesta personal después de lo presentado en el análisis anterior está basado en una premisa: “El Ser humano en su orgullo ha hecho de Dios un Ser a su imagen y semejanza” (Nietzsche). El ser humano se ha hecho paradigmas en cuanto a lo que tiene que tener Dios para ser Dios, como si se tratara de algún objeto producto de la inteligencia humana. Es por esto que cuando se propone que Dios no se permite conocer cierto aspecto del hombre como lo hago en este artículo, muchos salen a defensa del Dios que establecieron en su propio pensamiento diciendo cosas como “si Dios no sabe lo que voy a decidir desde el principio, entonces no es Dios”. Este es un error de estatus que se comete. Porque nosotros como criaturas imperfectas, en lo absoluto, no estamos en la facultad de determinar qué cosas debe tener un Ser Perfecto en todos los aspectos como lo es Dios. Es un campo al que no debemos entrar.

Con esto en mente, procedo a presentar las propuestas:

  1. Dios conoce el fin desde el principio. Pero como es evidente en las Escrituras, Dios conoce acontecimientos macros de la historia, los cuales han sido ya establecidos por Él para un tiempo y momento predeterminados. No obstante, cosas particulares como el accionar instintivo de un animal, la decisión razonada que toma una persona y los acontecimientos del planeta que se rigen por las leyes físicas, son cosas que casi nunca son determinantes para el fin último que Dios ya ha establecido para un acontecimiento macro. Por lo tanto, Dios no interviene de forma cognoscible en ellos.

  2. El concepto de omnisciencia etimológicamente es “todo lo conoce”, pero también, bíblicamente es que “a Dios nada lo toma por sorpresa”. ¿Cómo se da esto? Bueno, Dios hace un análisis exhaustivo de los pensamientos, la personalidad, el carácter, las acciones y decisiones que tomamos los seres humanos de forma individual, y con base en ese análisis, Dios hace una especie de matriz FODA o DOFA y nos conoce. Así que, Dios prevé todas las decisiones que podemos llegar a tomar, conociendo de todas ellas, el fin, cumpliendo así, “Dios conoce el fin desde el principio”.

Autor: Roby Alejandro Rivas Pérez, estudiante de Teología en la Corporación Universitaria de Colombia.

Referencias:


  1. Diccionario de la RAE. Extraído de http://dle.rae.es/?id=U5N79Gd, consultado el 29 de agosto del 2018. ↩︎

  2. Gema Editores, “Teología: Fundamentos Bíblicos de Nuestra Fe” (Maryland, EE. UU: APIA, v.2, 2005, p. 49. ↩︎

  3. Ibid, 59. ↩︎

  4. Zubiri, X. Naturaleza, Historia, Dios. (Madrid, España. 1974), p. 295. ↩︎

  5. Información extraida de: Erickson, M. J. ¿Qué Conoce Dios y Desde Cuándo? (Miami, EE. UU: Editorial Vida, 2006), pp. 12 y 13. ↩︎

  6. Los adeptos a este concepto hablan del mundo como una realidad que está siendo permitida por Dios en el instante. De modo que las “posibilidades” mencionadas, serian otras realidades que pueden ser permitidas por Dios para modificar el mundo. En ese caso, esa modificación seria “otro mundo” por lo que la realidad es diferente. ↩︎

  7. El Molinismo es la corriente de pensamiento instituida por L. de Molina (1600 d. C.), para mayor conocimiento de esta postura ver: Schmaus, M. El molinismo, en Teología Dogmática.(Madrid, España: Secretariado Trinitario, G, Philips, Inhabitación trinitaria y gracia v.1 .1963), pp. 605-606. ↩︎

  8. Pinnock, C., Rice, R., Sanders, J., Hasker, W., Basinger, D. The Openness of God: A Biblical Challenge to the Tradicional Understanding of God [La apertura de Dios: Desafio Biblico a la comprensión tradicional de Dios]. (InterVasity, Downers Grove, Ill, 1994). ↩︎

  9. Boyd, G. El Dios de lo Posible: ¿Puede Cambiar Dios de Parecer? (Miami, Florida: Editorial Vida, 2003). ↩︎

  10. Erickson, M. J. ¿Qué Conoce Dios y Desde Cuándo? (Miami, EE. UU: Editorial Vida, 2006), p. 14. ↩︎


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