La predestinación y libertad humana... Efesios 1:4

Bereshit Lab

¿Es verdad que el Nuevo Testamento enseña que ciertas personas están predestinadas a la salvación y otras a la perdición?

Para algunos no importa lo que uno haga por cuanto la salvación o la perdición ya está decidida.

Durante siglos, el tema de la predestinación para la iglesia ha sido motivo de estudio. Las discusiones plantean asuntos relacionados con la libertad que tiene el ser humano, la soberanía de Dios, y la relación que existe entre el Creador y sus criaturas.

Con la finalidad de mantener el concepto de la libertad humana, algunos planteamientos en cierto modo limitan la soberanía de Dios. Otros en cambio, realizan un señalado esfuerzo para subrayar la soberanía de Dios, y con ello sacrifican la libertad del hombre. Un tercer grupo, para mantener ambos conceptos han elaborado complicadas argumentaciones teológicas.

Para estudiar temas de esta naturaleza uno se enfrenta con un dilema, ¿por dónde empezar? Sugiero que cada uno analice el tema comenzando a buscar en una concordancia la palabra "predestinación". Considerando que la mayor parte de la argumentación está centrada en el Nuevo Testamento, recomiendo que se concentre en dicha sección de la Biblia. Limitaré mis comentarios con la esperanza de estimularlo a proseguir con el estudio de este tema tan importante.

Le adelanto que el sustantivo predestinación no es utilizado en el Nuevo Testamento. Lo que uno encuentra es el verbo predestinar (del griego proorizo, que significa "decidir de antemano"). Un estudio del contenido de los seis versículos en los cuales aparece este verbo, revela lo siguiente:

1 - La acción de predestinar fue hecha por Dios en la eternidad. Se dice que la decisión divina de predestinar se realizó "antes de los siglos" (1 Cor. 2:7). Esta expresión probablemente hace referencia al tiempo que hubo antes de la creación de este mundo. Esto implica que dicha decisión soberana de Dios no es el resultado de la influencia de ningún ser creado, por cuanto fue hecha antes de que ellos existieran. El énfasis está en la libertad divina.

2 - La predestinación hecha por Dios supone un plan divino. Sea cual fuere la predeterminación de Dios, ella no es resultado de una decisión accidental. Él tiene un plan, y lo que sucede es resultado de su puesta en marcha: "En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efe. 1:11). Este plan fue de concepción divina en respuesta a un deseo de Dios y fue desarrollándose con el tiempo de acuerdo a su voluntad. El fundamento y la motivación del plan es el amor (Ibíd., vers. 5). Esto indica que el proyecto fue trazado para beneficiar a sus criaturas.

3 - La predestinación de Dios y Cristo. Lo que Jesús experimentó en las manos de Herodes, de Pilato, los gentiles y el resto del pueblo de Israel, es lo que Dios ya había "determinado que sucediera" (Hech. 4:28). Fíjese que no determinó de antemano las malas acciones de los enemigos de Dios pero, sí anticipó los sufrimientos que padecería el Salvador en manos de los malvados. Dios no necesita impulsar a los malvados a que realicen malas acciones, por cuanto para esa gente es natural hacerlas. Con todo, incluso Dios utiliza el mal que ellos realizan para realizar el plan de salvación.

También Pablo sugiere que Jesús fue predestinado por Dios "para que él sea el primogénito entre muchos hermanos" (Rom. 8:29). La encarnación del Hijo de Dios forma parte del plan divino trazado desde la eternidad. Consistía en que él llegaría a ser uno de los nuestros, convirtiéndose en hermano de los pecadores.

4 - La predestinación de Dios y los creyentes. Hay algunos asuntos específicos que Dios predeterminó para su pueblo. Estableció que su sabiduría se manifestaría en la persona de Cristo "para nuestra gloria" (1 Cor. 2:7). Esto no es algo que Dios quizás haría por nosotros. Mas bien, se trata de una determinación suya. Algo que él determinó hacer en favor de los creyentes. Gracias a Cristo somos glorificados.

Dios también "nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo" (Efe. 1:5). Para Dios este no es un tema negociable. Lo decidió unilateralmente, planificando un camino para que pudiera cristalizarse la adopción a la familia celestial antes de que nosotros fuésemos creados. Además, el plan incluyó la intención de Dios de que llegáramos a tener la imagen de su Hijo (véase Rom. 8:29). Este es su plan para aquellos que lo aman (Ibíd.). Nuestro Salvador predeterminó el plan de trasformarnos cuando llegara el momento.

5 - Dios predeterminó todos los aspectos relacionados con la salvación. Con relación a la salvación de los que amaran a Dios, el Eterno no dejó nada liberado al azar. La predestinación, fundamentada en el conocimiento anticipado que Dios tiene, una vez puesta en marcha, a su debido tiempo puso a nuestro alcance el plan de salvación. La aceptación por parte nuestra nos conduce a la justificación y a la consiguiente glorificación cuando Cristo se manifieste por segunda vez (Rom. 8:30). En la tierra ni en parte alguna existe poder que sea capaz de alterar los planes de Dios, a no ser el rechazo de los propios beneficiarios.

La palabra predestinación, es buena e importante. El uso de la forma verbal indica que se trata del inalterable plan de salvación trazado por Dios en favor de sus criaturas, gracias a la encarnación, muerte y resurrección de Jesús nuestro Salvador. El sólo conoce el significado positivo de esta palabra. Con este verbo nosotros no podemos desarrollar una doctrina basada en la doble predestinación que algunos plantean.

Efesios 1:4

Algunos citan Efesios 1:4 para intentar demostrar que todos los seres humanos fueron escogidos para salvación en Cristo antes de la creación del mundo. ¿Qué quiere decir este texto?

Déjeme citar el texto: "Según [Dios] nos escogió en él [Cristo] antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él".

Antes de comentar acerca del tema bíblico de la elección, voy a hacer una aclaración: los adventistas que creen que todo ser humano fue escogido por Dios para salvación también sostienen que todos fueron realmente salvados en la Cruz. Rechazan correctamente la idea de que Dios elige a algunos para salvación y a otros para perdición (doble predestinación). Pero ven sólo dos posibilidades: que Dios elige y salva a todos (algo que ellos sostienen) o que existe doble predestinación. Éstas no son las únicas dos opciones.

1 - Revisar el contexto: Antes de concluir que Efesios 1:4 describe la elección de toda la raza humana para salvación, deberíamos examinar el contexto. En el contexto, ¿hay un lenguaje universal; por ejemplo, "todos", "el mundo"? Pablo ¿está discutiendo la elección de algunos y el rechazo de otros? Note la terminología que utiliza: Escribe "a los santos y fieles" (vers. 1). Se está refiriendo a los creyentes. Cuando dice "según nos escogió en él [Cristo]", está describiendo la experiencia de los creyentes que ya están en Cristo, no a los pecadores del mundo. El evento del retorno de Cristo tendrá un impacto universal, porque por medio de él Dios se propone reunir "todas las cosas [...] así las que están en los cielos, como las que están en la tierra" (vers. 10). Aunque todavía no se había hecho realidad, una evidencia clara era la unión de judíos y gentiles en la iglesia (Efe. 3:6).

2 - Escogidos de: En la Biblia, escoger es un acto de elección de un grupo. Por ejemplo, Dios escogió a Israel de entre todas las naciones de la tierra (Deut. 7:6, 7); a Cristo para ser nuestro salvador (Luc. 9:35); a Pablo para ser misionero a los gentiles (Hech. 9:15); y Jesús escogió a los doce discípulos (Juan 6:70). En su voluntad soberana, Dios escoge a algunos individuos para realizar alguna tarea en particular (Rom. 9:14-24).

Cuando el término escoger es utilizado teológicamente en el Nuevo Testamento, siempre se refiere a quienes colocan su fe en Cristo, escogido por Dios para un propósito especial. Puede designar a un creyente individual (Hech. 1:24) o a la iglesia colectivamente (Tito 1:1; 1 Ped. 1:1); pero nunca al mundo en general independientemente de una relación de fe con Dios. Es universal sólo en el sentido de que, por medio de la predicación del evangelio y de la obra del Espíritu Santo, Dios está escogiendo a los judíos tanto como a los gentiles (1 Tes. 1:4). Jesús dijo: "Porque muchos son llamados, y pocos escogidos" (Mat. 22:14). Los escogidos son los que aceptan el llamado. Dios está haciendo todo lo posible para que todos acepten el llamado y sean salvos (1 Tim. 2:4).

3 - Elección pretemporal en Cristo: Pablo dice que Dios "nos escogió en él antes de la fundación del mundo" (Efe. 1:4). El pasaje indica, primero, que la elección está fundada en Dios mismo, sin nuestra intervención. Esta decisión se dio antes de que existamos; la decisión de elegirnos sucedió antes de la creación del mundo.

Segundo, la certeza de nuestra elección está expresada a través del uso del pretérito del verbo ("escogió"). La intención de Dios hacia nosotros no es ambivalente, sino firme.

Tercero, en el propósito y la soberanía de Dios, él predeterminó que nuestra elección se dará únicamente "en Cristo". Es decir, nuestra elección es una realidad por medio de Cristo y unidosa él. Él es la Persona, la esfera dentro de la cual esta elección sucede; y esta elección es el misterio de la obra de Dios por nosotros en su Hijo.

Cuarto, la elección no es un evento abstracto o ahistórico. Se da en el Encarnado, en Cristo, y se manifiesta en una vida "santa y sin mancha"; de hecho, la elección no es simplemente para salvación, sino para una vida santa. Una no puede separarse de la otra sin privar a la elección de su significado y contenido.

Quinto, nada en el texto se refiere a la doble predestinación o a la elección pretemporal de toda la raza humana. Pablo está asegurando a los creyentes que su elección está enraizada en el propósito inescrutable de Dios para ellos en Cristo. La conexión entre el libre albedrío y la elección no se examina aquí. Está resaltando la acción previa de Dios en nuestro favor.

Autor: Dr. Ángel Manuel Rodríguez | BRI


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