La crítica sobre el Divorcio y el Recasamiento

Bereshit Lab

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”. [Apocalipsis 12:9-10]

A más de los varios nombres y calificativos con los cuales las Sagradas Escrituras describen al líder máximo de los ángeles caídos, esta declaración bíblica también cataloga a Satanás como “el acusador de nuestros hermanos” y enfatiza esta característica al declarar que este ángel caído es quien “los acusa delante de nuestro Dios”, por lo tanto si este rasgo distintivo es enfatizado por dos ocasiones en una misma cita bíblica, es porque debemos prestarle una atención realmente especial.

La expresión “nuestros hermanos”, es una clara referencia a la membrecía, es decir se refiere a todos aquellos que forman parte de la Iglesia de Dios, y esto nos permite entender que una de las estrategias que utiliza Satanás consiste en acusar a la Iglesia Militante “día y noche” para desprestigiarla y así evitar que otros sinceros hijos de Dios se unan a la comunión de dicha organización religiosa.

De todas las estrategias que Satanás utiliza para hacer la guerra a la Iglesia Militante, la acusación, la crítica destructiva y la transmisión de “falsos Informes”, son de las más eficaces, por cuanto “algunos serán prendidos en esta trampa” y lo más grave es que quienes crean estos falsos “rumores”, “a su vez los repetirán y debido a esta sutil estrategia se formará un vínculo que los ligue con el gran engañador”, y el resultado final de esta táctica satánica es que “muchas almas serán inclinadas en la dirección errónea”, pues así está escrito:

“Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se levantarán hombres y mujeres, profesando tener alguna nueva luz o alguna nueva revelación que tenderá a conmover la fe en los antiguos hitos. Sus doctrinas no soportarán la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá almas que serán engañadas. Harán circular falsos informes, y algunos serán prendidos en esta trampa. Creerán estos rumores, y a su vez los repetirán, y así se formará un vínculo que los ligue con el gran engañador. Ese espíritu no se manifestará siempre desafiando abiertamente los mensajes que Dios envía; pero un decidido descreimiento se expresa de muchas maneras. Cada declaración falsa alimenta y fortalece ese descreimiento, y por este medio muchas almas serán inclinadas en la dirección errónea”. [Testimonios para la Iglesia, Tomo 5, página 275.3, (1885)]

Una de las acusaciones que ministerios independientes y grupos reformistas transmiten con mucha vehemencia, consiste en cuestionar a la Iglesia Adventista por el hecho de que ella admite en su membrecía a personas divorciadas y recasadas.

En realidad, quienes cuestionan a la Iglesia Adventista por ello, hacen gala de un profundo desconocimiento, no solo de este tema, sino también de la verdadera historia denominacional de los grupos reformistas, porque: ¡OH SORPRESA!, ¿sabías tú que en el Movimiento Reformista también se han recibido como miembros a personas divorciadas y recasadas?

Pues sí, tal y como lo lees; y si bien es cierto que este hecho no lo reconocen abiertamente, en la práctica este asunto lo manejan con mucha cautela, porque a lo largo de su historia denominacional, los reformistas sí han tenido casos de divorciados y recasados recibidos en su membrecía.

Pude evidenciar esta realidad de primera mano, ya que fui reformista por 7 años y durante mi experiencia pude conocer casos de personas que siendo divorciadas y recasadas, finalmente fueron bautizadas en el movimiento reformista y todos aquellos que han sido reformistas y que han tenido acceso a información confidencial, podrán corroborar que esta es una realidad muy bien camuflada en el movimiento reformista.

Y esto se puede comprobar ya que existe una clara evidencia documental que demuestra que en los grupos reformistas no solo se aceptan como miembros a personas divorciadas y recasadas, sino que también han existido casos aún de pastores reformistas que se divorciaron y recasaron y no recibieron ningún tipo de sanción por ello; así lo describe con claridad la siguiente cita de una publicación reformista oficial:

“Ministros divorcistas tolerados en la Obra: Se dio el caso de un pastor que se divorció de su esposa en día de sábado, casándose, después, con la novia de su hijo. A pesar de que ocupaba el cargo de presidente de la 'Unión Sudafricana', no fue depuesto de su cargo, ni excluido como miembro… Hubo otro pastor, miembro de la 'Asociación General' que propuso unirse en matrimonio con una mujer divorciada y que no era miembro de iglesia... Llegó a darse el caso de uno que habiendo sido ya delegado en el Congreso de 1948, lo fue de nuevo en 1951, y estaba viviendo en adulterio desde hacía varios años”. [Documentos para el Grupo Separatista de 1952, documento número 12].

Y aunque los grupos reformistas han tratado de ocultar estos hechos, sus mismas publicaciones revelan diversos casos de esta índole, a tal punto que reconocen que en su movimiento había “varios casos más de ministros divorcistas” que estaban “documentalmente probados”, pues nuevamente así lo reconoce la siguiente cita reformista:

“Hay varios casos más de ministros divorcistas, que están documentalmente probados, pero que no vale la pena mencionar”. [La Gran Crisis y su Solución, paginas 9-12]. (Estas citas también constan en un artículo publicado por la Revista Adventista (Edición Española) en abril de 1980, el artículo se titula: “Cómo y por qué abandoné la Reforma”, el cual fue escrito por el hermano David Sousa, quien fue un importante pionero reformista en Portugal y España.)

Por lo tanto es incoherente la actitud reformista de condenar a la Iglesia Adventista por este asunto, por cuanto el mismo movimiento reformista también ha aceptado en su membrecía a personas divorciadas y recasadas y hasta ha permitido que sus mismos ministros lo hagan, tal y como lo revelan las mismas publicaciones que describen su verdadera historia denominacional.

EL PRINCIPIO DE LA MISERICORDIA

Pero más allá de ello, lo cierto es que quienes cuestionan a la Iglesia Adventista por este asunto y critican los casos de los hermanos divorciados o recasados, en realidad están omitiendo uno de los principios que el mismo Salvador describió en la siguiente cita bíblica:

“!!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. [Mateo 23:23]

El Salvador declaró que existen tres principios que son los más importantes de la ley, los cuales son: la justicia, la misericordia y la fe; todos estos aspectos deben ser aplicados cuando analizamos cualquier asunto y por tanto, cuando consideramos los casos de divorcio y recasamiento sólo desde la perspectiva de lo que exige la letra de la ley y no lo consideramos también desde la perspectiva de la misericordia, cometemos un serio error, porque se pierde el equilibrio al dejar de lado uno de los principios más importantes de la ley.

Al analizar cualquier asunto sin el principio de la misericordia, se deja de lado a la misma doctrina de la justificación por la fe, por cuanto esto provoca que se pervierta esta gloriosa enseñanza central y conduce a las personas a que se conviertan en religiosos legalistas, quienes se enfocan en criticar y cavilar sobre trivialidades y descuidan las cuestiones de más peso y que son la misericordia y el amor de Dios, pues así lo declara la siguiente cita inspirada:

“Mientras una clase pervierte la doctrina de la justificación por la fe y deja de cumplir con las condiciones formuladas en la Palabra de Dios—Si me amáis, guardad mis mandamientos”—, igualmente cometen un error semejante los que pretenden creer y obedecer los mandamientos de Dios pero se colocan en oposición a los preciosos rayos de luz—nuevos para ellos— que se reflejan desde la cruz del Calvario. La primera clase no ve las cosas maravillosas que tiene la ley de Dios para todos los que son hacedores de su Palabra. Los otros cavilan sobre trivialidades y descuidan las cuestiones de más peso—la misericordia y el amor de Dios”. [Fe y Obras, página 12]

Esta cita es contundente al declarar que la doctrina de la justificación por la fe se pervierte cuando aquellos “que pretenden creer y obedecer los mandamientos de Dios”, pasan por alto o “descuidan las cuestiones de más peso –la misericordia y el amor de Dios”; por lo tanto, para no pervertir la doctrina de la justificación por la fe y para no perder el debido equilibrio espiritual, se debe analizar los casos de divorcio y recasamiento no solo desde la perspectiva de la letra de la ley, sino también y especialmente desde la perspectiva de lo que dictaminan la misericordia y el amor de Dios.

El Maestro divino demostró que la misericordia es un fundamento del plan de salvación y a todos los que lo ignoran, les ordena que primero vayan y aprendan el gran significado de este principio inspirado, pues así está escrito:

“Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”. [Mateo 9:12-13]

Siempre debemos levantar en alto la Santa y Eterna Ley de Dios, pero nunca debemos hacerlo sin el principio de la misericordia, porque “juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia” y además porque “la misericordia triunfa sobre el juicio”, pues así está escrito:

“Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”. [Santiago 2:12-13]

Es evidente que nunca se debe administrar justicia sin el principio de la misericordia, ambas deben estar presentes cuando se examina cualquier tipo de asunto espiritual y así lo reitera la siguiente declaración inspirada:

“Al procurar administrar justicia, recordad que ella tiene una gemela que es la misericordia. Las dos están lado a lado y no debieran ser separadas”. [The Review and Herald, 30 de agosto de 1881]

CASOS ESPECIALES

En las Sagradas Escrituras se presentan las causales que justifican tanto el divorcio como el recasamiento y la inspiración profética también revela casos especiales, los cuales deben ser analizados aplicando el principio de la misericordia.

LA INCOMPATIBILIDAD TOTAL

En el contexto de una pareja sentimental, la incompatibilidad se define como la incapacidad para mantener una convivencia que sea sana y feliz para ambas partes; la incompatibilidad es una condición que surge entre dos personas que son completamente diferentes en aquellos aspectos más vitales de su día a día y que conforman la esencia innata de su personalidad; como son: los principios, los valores, el temperamento, la religión, el estilo y proyecto de vida.

Cuando hay incompatibilidad y para tratar de que su relación funcione, muchas personas desinformadas intentan vivir y comportarse de una forma que no encaja con sus valores y su manera innata de ser, es decir intentan perder o renunciar a su identidad y aunque la intensión es buena, sin embargo esta estrategia es muy perjudicial, porque esta situación de renunciar a su misma esencia, produce un profundo desgaste emocional que tarde o temprano afectará negativamente tanto a sí mismo como también a la relación de pareja.

Para que el verdadero amor pueda surgir en una pareja, debe manifestarse de manera espontánea ciertos elementos o ingredientes imprescindibles, como el tener un estilo y propósito de vida común, tener principios y valores similares, debe existir una buena comunicación, admiración, respeto, compromiso, aceptación, confianza, tranquilidad y bienestar.

Sin embargo, la incompatibilidad imposibilita el surgimiento de estos elementos imprescindibles, por cuanto impide una adecuada comunicación, esto conduce a una falta de comprensión mutua, la confianza disminuye, el compromiso desaparece; el respeto se pierde y por consiguiente se establece una relación de pareja tóxica donde predomina la infelicidad, el distanciamiento, el maltrato, las quejas, las discusiones, las culpas, los miedos y finalmente la infidelidad.

Hay varias razones por las cuales muchas personas forman pareja sin tomar en cuenta el principio indispensable de la compatibilidad, ya sea por desconocimiento, inmadurez o simple conveniencia, muchas personas ponen en serio peligro su felicidad y bienestar futuros al contraer un compromiso sin identificar primero si existe o no una clara incompatibilidad, pero gracias a lo que nos revela la inspiración profética, podemos saber con certeza que es Satanás quien está detrás de este plan maligno de fomentar casamientos entre personas incompatibles, porque sabe que así puede producir más miseria y desdicha a la familia humana, pues así está escrito:

“El [Satanás] está activamente ocupado en influir sobre aquellos que son totalmente incompatibles el uno con el otro para que unan sus intereses. Se regocija en esta obra, porque por ella puede producir más miseria y desdicha desesperada a la familia humana que por el ejercicio de su habilidad en cualquier otra dirección”. [Testimonios para la Iglesia Tomo 2, página 248. Carta a Jóvenes Enamorados, página 29.1]

Así es, el Espíritu de Profecía reconoce la existencia de la incompatibilidad total e incluso afirma que “muchos casamientos no pueden sino producir desgracia”, precisamente porque los contrayentes son personas totalmente incompatibles y el fomentar esta clase de casamientos es una de las trampas seductoras de los postreros días, mediante lo cual Satanás procura que miles de personas queden arruinadas para esta vida y la venidera, pues nuevamente así lo declara la siguiente cita inspirada:

“Casamientos arruinados por la incompatibilidad —Muchos casamientos no pueden sino producir desgracia; y sin embargo el ánimo de los jóvenes los induce a contraerlos porque Satanás los inclina a ello, haciéndoles creer que deben casarse para ser felices, cuando no son capaces de dirigirse a sí mismos ni sostener una familia. Los que no están dispuestos a adaptarse el uno al otro en sus disposiciones, para evitar las divergencias y contiendas desagradables, no debieran dar aquel paso. Pero ésta es una de las trampas seductoras de los postreros días, en las que miles quedan arruinados para esta vida y la venidera”. [El Hogar Cristiano, página 71.2]

Esta proliferación de casamientos incompatibles y prematuros, es un estado de cosas que Cristo advirtió que existiría antes de su segundo advenimiento y que constituye en una de las señales de los últimos días, pues así está escrito:

“En algunos casos los casamientos han sido incompatibles, y prematuros en otros. Cristo nos advirtió que este estado de cosas existiría antes de su segundo advenimiento. Constituye una de las señales de los últimos días. Existió un estado de cosas similar antes del diluvio. La mente de la gente estaba hechizada acerca del matrimonio. Cuando hay tanta incertidumbre, tan grande peligro, no hay motivo para hacer mucha ostentación, aun cuando los contrayentes estuvieran perfectamente adaptados el uno al otro; pero esto queda aún por demostrar”. [Testimonies for the Church 2:5, 515. Testimonios Selectos Tomo 3, página 368.2.]

LA SOLUCIÓN DIVINA EN ESTOS CASOS

Tal y como lo declaran las Sagradas Escrituras en el sentido de que “donde el pecado abundó”, también “sobreabundó la gracia”, Romanos 5:20, así también podemos comprobar que Dios ha sobreabundado su gracia y ha otorgado declaraciones inspiradas para que todos aquellos que experimentaron el divorcio, puedan encontrar, esperanza, perdón y solución definitiva a sus casos.

Y con ese propósito, nuestro Divino Consolador, el Espíritu Santo, ha dejado registrado mediante el Espíritu de Profecía varios casos de divorcios relacionados a la incompatibilidad, en los cuales y para dar solución al aspecto espiritual de los mismos, Dios ofreció su completo perdón aplicando el principio inspirado de la misericordia.

Uno de estos casos fue el del hermano William E, quien nació en el año de 1856, llegó a trabajar como ministro o colportor y su primer matrimonio terminó en divorcio sin tener fundamento bíblico para ello, posteriormente se casó por segunda vez con otra mujer el 5 de agosto de 1892, con quien vivió hasta su muerte ocurrida en 1934, es decir, vivió con su segunda esposa durante 42 años.

En 1901, año en el cual William E llevaba ya 9 años de casado con su segunda esposa, su padre y hermano le instaban a que abandone a su segunda esposa para que William E pueda regresar con su primera esposa; sin embargo la Sierva del Señor declaró que esta solución no era correcta, ya que esto no mejoraría en nada la relación con su primera esposa, precisamente porque era un caso en donde había una incompatibilidad irremediable, pues así lo describe la siguiente cita inspirada:

“Acabo de leer tu carta relacionada con William E. Considero el asunto de la misma manera que tú. Pienso que el proceder que está siguiendo el padre de Will E es cruel y malvado, pero no me he atrevido a responderle sus cartas. Si algo de mi parte pudiera llegarle por medio de ti, yo diría que su caso [el de William E.] no puede ser mejorado dejando a la esposa que tiene actualmente. El caso no mejoraría volviendo a la mujer en cuestión... [Carta 175, 1901.1. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 251.5.]

Esta declaración inspirada es muy reveladora, ya que afirma que dicho caso “no puede ser mejorado dejando a la esposa que tiene actualmente”, y aún reitera que “no mejoraría volviendo” con la primera esposa; es decir, la misma inspiración reconoce que existen casos de casamientos que son irremediablemente incompatibles, cuando esto sucede no es recomendable que se intente retomar dichas relaciones, porque como ya lo recalca la cita, esto no remediaría en nada dicha situación.

La Sierva del Señor entendía perfectamente la relación matrimonial malsana que existía entre William E y su primera esposa, reconoció que sabía cómo habría de terminar aquella relación e incluso especificó algunos de los principales problemas de incompatibilidad que existía en dicha relación, pues así está escrito:

“Entiendo perfectamente la situación que se produjo entre Will E y su primera esposa... Y sabía cómo habría de terminar el caso, pues Will no podía soportar ser un esclavo, ni perder su identidad frente a una esposa que se constituyó en juez de su conciencia, su deber y su trabajo”. [Carta 175, 1901.8. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 253.1.]

Tal y como lo explicamos anteriormente, existe un irremediable problema de incompatiblidad cuando una persona intenta perder o anular su propia identidad para lograr agradar a su pareja o para evitar que ésta se moleste o le abandone, y esto era precisamente el principal problema en el caso del hermano William E y en consecuencia, tarde o temprano esta relación iba a terminar, tal y como la misma Sierva del Señor ya lo sabía.

Cabe mencionar que con su segunda esposa, William E no tenía incompatibilidad, al contrario, con ella encontró la estabilidad y la compatibilidad matrimonial que no había encontrado en su primer casamiento y por eso llegó a vivir con su segunda esposa durante 42 años hasta el día de su muerte.

SE NOS ASEGURA EL PERDÓN DIVINO EN ESTOS CASOS

Para solucionar este caso el Espíritu de Profecía da la preeminencia al principio de la misericordia, pues asegura que “el Señor comprende la situación y que si Will E buscara al Señor de corazón… Dios lo perdonará y lo recibirá”, esta declaración inspirada demuestra que en los casos de divorcio producidos por una irremediable incompatibilidad, Dios si concede su perdón y su aceptación si la persona se arrepiente de corazón y hace lo mejor de su parte, pues así está escrito:

“Me siento apenada por el hombre, puesto que el rumbo que ha tomado ha adquirido tales contornos, que no lo solucionaría si interviniéramos, pues tiene dificultad tras dificultad. Yo diría que el Señor comprende la situación, y que si Will E buscara al Señor de corazón, lo encontraría. Si hace lo mejor que puede, Dios lo perdonará y lo recibirá. [Carta 175, 1901.5. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 252.3.]

La inspiración continúa exaltando el maravilloso principio de la misericordia y nos recuerda que es de mucho valor el “saber que hay Uno que conoce y comprende, y que asistirá a quienes se sientan más desvalidos”, sin embargo también declara que “la reprobación de Dios recae sobre el padre y el hermano”, ya que ellos criticaban e intentaban desanimar a William E por su condición de divorciado y recasado; esto nos enseña que el desagrado divino pesa sobre aquellos que condenan a las personas divorciadas y recasadas, más que todo si consideran sus casos sin tomar en cuenta el principio de la misericordia, pues así está escrito:

“¡Oh! cuán precioso es saber que hay Uno que conoce y comprende, y que asistirá a quienes se sientan más desvalidos. Pero la reprobación de Dios recae sobre el padre y el hermano que quieren conducir a la destrucción y la perdición a alguien que, a la vista de Dios, no está bajo mayor condenación que ellos mismos, y que, sin embargo, utilizan el don del habla para descorazonar, desanimar y llevar a la desesperación a Will E.”. [Carta 175, 1901.6. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 252.4.]

Este caso es un claro ejemplo de la aplicación del principio bíblico que afirma que “la misericordia triunfa sobre el juicio”, Santiago 2:13; porque en vez de juzgar y condenar a esta persona recasada, el Espíritu de Profecía revela que Dios conoce y comprende su caso y asegura que lo va asistir y no solo a él, sino también a todos aquellos divorciados y recasados que busquen el perdón divino mediante un verdadero arrepentimiento y por tal razón se debe evitar el criticarlos, porque esto podría descorazonar, desanimar y desesperar a los tales y en ese caso, “la reprobación de Dios” recaerá sobre quienes hagan esa lamentable obra.

La descripción completa de este caso en su idioma original se la puede encontrar en la siguiente dirección web: https://m.egwwritings.org/en/book/9339.2000001

DECLARACIONES DE W. C. WHITE

Hasta este punto la inspiración escrita declara categóricamente que los divorciados y recasados sí tienen acceso al perdón divino mediante un sincero arrepentimiento, también nos ha aclarado que aquellas personas que se divorciaron sin fundamento bíblico y que luego se volvieron a casar, no deben disolver su segundo matrimonio para ser aceptados en la membrecía de la Iglesia; esto es confirmado por el mismo hijo de la Sierva del Señor llamado W. C. White, quien declara que su madre así lo creía y por eso ella “no simpatizaba con los que afirmaban” lo contrario, pues así lo demuestra la siguiente declaración:

Declaración de W. C. White: “La hermana White no simpatizaba con los que afirmaban que una persona que se había separado del cónyuge por razones diferentes de las que establecen las Escrituras y vuelto a casar, tenía que disolver su segundo matrimonio para ser aceptado o retenido en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. [Carta de W. C. White, 6 de enero de 1931. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 249.1.]

Tal y como ya se lo ha demostrado, la inspiración declara que las personas recasadas pueden ser aceptadas en la confraternidad luego de que se hayan arrepentido sinceramente de sus pecados; sin embargo la Sierva del Señor no aceptaba la condición de que dicho arrepentimiento solo podía ser genuino si dichas personas recasadas rompían su nueva unión para volver con el compañero anterior, ya que ella reconocía que en muchos casos esto podría ser imposible o sumamente infructuoso y finalmente también reconocía que los votos contraídos en un segundo matrimonio si eran válidos y por eso se demandaba una mayor medida de misericordia y benevolencia hacia los contrayentes, pues así nuevamente lo testifica su hijo W. C. White:

“La hermana White reconocía plenamente que esas personas, en la mayoría de los casos, habían pecado. Algunos habían pecado gravemente, y por lo tanto no debían ser aceptados en la confraternidad de nuestras iglesias a menos que se hubieren arrepentido de sus pecados. La hermana White no aceptaba la condición de que ese arrepentimiento sólo podía ser genuino si rompían la nueva unión y hacían un esfuerzo extremo por volver con el compañero anterior. Ella reconocía que, en muchos casos, volver a unir las partes que anteriormente se habían casado y luego separado, podría ser imposible o sumamente infructuoso. Reconocía, además, que los votos contraídos en un segundo matrimonio demandaban una mayor medida de misericordia y benevolencia hacia las partes contrayentes. [Carta de W. C. White, 6 de enero de 1931 —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 249.2.]

La Sierva del Señor tenía bien en claro que Cristo si aceptaría el arrepentimiento de las personas recasadas y sabía que en muchos casos, las cosas empeorarían si se tratara de deshacer las relaciones existentes entre personas recasadas para retomar un anterior matrimonio en el cual eran incompatibles, pues así nuevamente lo reconoce W. C. White:

“Algunas veces se refirió a la enseñanza de Pablo, quien habiendo alcanzado cierto nivel en su experiencia, dijo: ‘Y yo os lo quisiera evitar’. Él sabía que había situaciones, bajo las cuales la gente vivía, que eran resultado de relaciones pecaminosas. También sabía que Cristo aceptaría su arrepentimiento y que, en muchos casos, las cosas empeorarían si las relaciones existentes fueran deshechas para preparar el camino para la unión de las partes que fueron antes incompatibles. La hermana White solía decir: ‘Yo quisiera evitárselos’. [Carta de W. C. White, 6 de enero de 1931. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 249.3.]

Debemos considerar seriamente el testimonio cabal de W. C. White, ya que la misma Sierva del Señor afirmó que su hijo W. C. White, era una de las personas que habían “crecido con el mensaje del tercer ángel” y que él había “sido honrado por la confianza y la fe” del pueblo de Dios, pues así lo declara ella misma en la siguiente cita inspirada:

“Cuando yo declaré sencillamente mi fe, hubo muchos que no me entendieron, y decían que la Hna. White había cambiado, que la Hna. White había sido influenciada por su hijo W. C. White y por el pastor A. T. Jones. Por supuesto que debe tener influencia una declaración semejante hecha por personas que me han conocido durante años, que han crecido con el mensaje del tercer ángel y han sido honrados por la confianza y la fe de nuestro pueblo”. [Mensajes Selectos Tomo 3, página 196.1.]

OTRO CASO DE RECASAMIENTO

El mismo W. C. White nos relata otro caso de casamiento incompatible ocurrido en la Iglesia, un hermano identificado con la inicial G., se casó con una brillante maestra en 1875, luego de unos años se hizo evidente algunos problemas de incompatibilidad ya que esta mujer se puso pendenciera y le hacía la vida miserable; paralelamente a ello, el hermano G., terminó desarrollando afecto por una joven contadora, ante lo cual la Sierva del Señor le escribió varias advertencias muy claras; posteriormente el hermano G. renunció a su trabajo en la institución y no ofreció resistencia al pedido de divorcio que le hiciera su esposa, pues así lo relata la siguiente declaración:

Declaración de W. C. White—“Puedo hablar con conocimiento del hermano G. Allá por 1875 se casó con una brillante maestra... Era una mujer de talento, pero luego de algunos años se puso pendenciera y le hacía la vida miserable. Por aquel tiempo se hizo amigo de una joven que llevaba la contabilidad del colegio X, y terminó desarrollando afecto por ella. La hermana White le escribió dándole algunas advertencias muy claras, y él prometió que les prestaría atención. Poco tiempo después que la hermana White viajó a Europa, el hermano G renunció a su posición en la institución, fue a visitar a su hermana que vivía en Míchigan, y no ofreció resistencia al pedido de divorcio que le hiciera su esposa. [Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 245.1.]

Hasta este punto no había cuestionamientos al asunto ya que quienes conocían el caso lo aprobaban, sin embargo, poco tiempo después el hermano G. se casó con la referida contadora o tenedora de libros, lo cual causó que sus amigos se sintieran apenados; luego de muchos años de una relación estable, ambos se arrepintieron de sus errores y los hermanos que los conocían quedaron satisfechos porque dicho arrepentimiento era sincero, pero lo más significativo de este asunto es que cuando la Sierva del Señor analizó este caso, ella tampoco los animó a separarse, ni los excluyó de que participen en la obra de predicación del mensaje del tercer ángel, pues así lo afirma la siguiente cita:

“Hasta aquí, los que conocían el caso lo aprobaron, pero poco tiempo después, cuando se casó con la tenedora de libros referida anteriormente, sus amigos se sintieron muy apenados. Por un tiempo enseñó en ________, luego se estableció en ________, y por muchos años trabajó duramente. Su esposa lo ayudaba a ganarse la vida. Él se ocupó de una pequeña huerta de verduras y frutas. Ambos se dieron cuenta del mal curso que habían seguido en la vida. Se arrepintieron amargamente y, como el arrepentimiento de ambos había sido sincero, sus hermanos quedaron satisfechos. Tuvieron tres preciosos hijos, y ninguno de ellos los animó a separarse. Cuando el asunto le fue presentado a la hermana White, ella tampoco los animó a separarse, ni los excluyó de participar en la obra del mensaje del tercer ángel. En los últimos días de su vida trabajó modestamente como obrero de sostén propio en el sur del país. [Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 245.2.]

Luego de 5 años del segundo casamiento sin fundamento bíblico del hermano G., la misma Elena de White afirmó que no tenía ninguna duda del arrepentimiento de este hermano y declaró que creía que Dios realmente lo había perdonado, pues así lo declara en la siguiente cita inspirada:

“… Si G se hubiera mantenido rectamente, él habría sido el hombre adecuado. Pero el asunto gira en torno a si su hoja de servicios vendrá con él. Casi no nos atrevemos a aventurar una posición respecto del asunto y correr el riesgo. No tengo duda alguna de que el hombre se ha arrepentido, y creo que el Señor lo ha perdonado. Pero si fuéramos llevados a dar explicaciones, ello no sería fácil. Así, ¿qué podemos hacer por G? ¿Dejarlo donde está, preso del remordimiento, para que sea un hombre inútil por el resto de su vida? No puedo ver bien qué es lo que podemos hacer. ¡Oh, necesitamos sabiduría de lo Alto! ¡Necesitamos el consejo de Uno que lee el corazón como un libro abierto! ¡Cómo observa Satanás a las almas con el propósito de amarrarlas con sus cuerdas infernales para que se pierdan para la obra, prácticamente impotentes en sus manos! “Velad y orad para que no entréis en tentación”. —Carta 13, 1892. (Escrita 5 años después del casamiento—sin fundamento bíblico—del hermano G.) [Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 247.1.]

Muchos años después la Sierva del Señor escribió una carta a esta pareja de recasados en la cual les expresó su alegría por el servicio que ellos brindaban en la causa de Dios y también les manifestó que se sentía más que feliz porque ella creía que Dios los estaba guiando, pues así está escrito:

Siga la dirección del Señor—Estimados hermano y hermana G: Me alegré por saber de Uds. y por enterarme de que todavía están haciendo planes para un gran servicio en la causa de Dios. Es un privilegio recibir ricas bendiciones ayudando a otros. Deben ser diligentes en el servicio y “fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”... Conserven siempre la esperanza, y crezcan en la gracia y la sabiduría de Cristo. Me siento más que feliz porque Uds. pueden ocuparse de la enseñanza y unir su influencia a la de los otros obreros abriendo las Escrituras ante quienes no conocen la Palabra de Dios. Creo que el Señor ha estado guiándolos. [Carta 56, 1910. —Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 248.4-5.]

EL CASO DEL HERMANO BELDEN

Un caso excepcional de divorcio y recasamiento fue el que experimentó el hermano Belden, quien inicialmente se casó con la hermana menor de Elena de White y con quien procreó cinco hijos; luego de la muerte de su esposa, el hermano Belden se casó con otra mujer, quien tiempo después se contagió de sarampión, perdió la razón y fue a parar a un asilo; ante esta lamentable situación y luego de un tiempo de mucho esfuerzo para cuidar solo a sus cinco hijos, el hermano Belden finalmente se volvió a casar con una mujer muy buena y eficiente con quién permaneció hasta el momento de su muerte.

Este nuevo recasamiento del hermano Belden causó malestar e inconformidad a varios hermanos quienes incluso se propusieron lograr su exclusión de la iglesia ya que ellos pensaban que el hermano Belden estaba en pecado por haberse recasado sin haberse separado de su anterior esposa por razones de adulterio, cuando estas personas acudieron ante la hermana White para tratar este caso, ella les ordenó que dejaran en paz al hermano Belden, ya que debido a la pérdida de la razón de la mencionada ex esposa, ella vivía en un asilo y por ende ya no estaba en la capacidad de ejercer y cumplir con sus votos matrimoniales, pues así lo demuestra la siguiente carta de W. C. White:

“La hermana que seguía en edad a Elena de White, Sara Harmon, contrajo matrimonio con Esteban Belden, y llegó a ser madre de cinco niños. Después de la muerte de su esposa, y por consideración a sus hijos, él se casó con una mujer que había sido por muchos años una fiel servidora de la familia. Poco tiempo después, el sarampión se manifestó en la vecindad y ella, como otras personas, se contagió de una forma muy grave de la enfermedad. Esta afectó su cerebro, perdió la razón y fue a parar a un asilo. Por un tiempo el hermano Belden sostuvo una gran lucha cuidando a sus cinco hijos. Luego, y por causa de los hijos, se casó con una mujer muy buena y eficiente. Lo ayudó a arreglar la casa, cuidó de los niños y lo acompañó hasta su muerte en la isla de Norfolk. En varias ocasiones, algunas personas que vivían cerca de Belden, se propusieron lograr su exclusión de la iglesia debido a que se había casado sin haberse separado de la esposa anterior por razones de adulterio. Cuando recurrieron a la hermana White en relación con el caso, ella dijo: ‘Déjenlos en paz’ ”. [Carta de W. C. White, 6 de enero de 1931. Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, página 250.1.]

CONCLUSIÓN

Hemos de considerar los casos de divorcio y recasamiento en base a los principios de justicia y misericordia divinos, evitando cualquier tipo de condenación a las personas divorciadas y recasadas, y en especial manera debemos comprender que todos necesitamos de la Gracia de Cristo ya que sólo ella nos puede otorgar perdón, sanación, liberación y vida eterna.

Autor: Pablo Muñoz | Ecuador


DA

Peregrinos y Extranjeros

comments powered by Disqus