¿Elena de White cometió plagio?

Han pasado 25 años desde que el periódico Los Angeles Times publicó un relato bajo el título “Plagiarism Found in Prophet Books” [“Se encontró plagio en libros de profeta”], y desde que Walter Rea publicó su libro The White Lie [La mentira blanca]. Hace poco más de 20 años, el Dr. Fred Veltman publicó su informe para el Life of Christ Research Project [Proyecto de investigación acerca de la Vida de Cristo]. Desde entonces, la investigación de Veltman ha sido mayormente ignorada o reinterpretada por los críticos de internet que apoyan las afirmaciones de Walter Rea, en el sentido de que el libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, contiene más de un 90% de plagio.

Después de ocho meses de investigación, el Dr. Veltman calculó que solo el 31% de las oraciones de El Deseado de todas las gentes contenían alguna "similitud verbal" con otras obras, y que el promedio de dependencia literaria estaba insignificantemente por sobre la "paráfrasis libre".[1] Por lo tanto, su conclusión fue que Elena de White no cometió plagio. Él escribió: "Un escritor solo puede ser legítimamente acusado de plagio cuando sus métodos literarios transgreden las prácticas establecidas en la comunidad general de escritores, produciendo obras del mismo género literario dentro de un contexto cultural comparable. En nuestra investigación, encontramos que las fuentes de Elena de White fueron previamente usadas, cada una en la misma forma en que ella las usó posteriormente. A veces, los paralelos entre las fuentes eran tan precisos que teníamos dificultad para decidir cuál fuente usó".[2]

Si era tan difícil decidir cuál fue la fuente que ella estaba usando, ¿no podría haber otro mecanismo para descubrir similitudes verbales, además de la apropiación intencional de una palabra aquí u otra allí, en treinta obras diferentes? ¿Cuál era la práctica general de la comunidad de escritores de la época, que servían de fuentes para Elena de White? Mientras escribía un libro, junto con Marcella Anderson, asistente de investigación del Dr. Veltman, investigué algo que me ayudó a encontrar respuestas a estas preguntas.

Comenzando con las listas del libro de Rea, que fueron delineadas en el informe de Veltman, el investigador David J. Conklin se sumergió en un análisis sistemático de todos los ejemplos del supuesto plagio en El Deseado de todas las gentes. No le llevó mucho tiempo descubrir que Rea empleó varias técnicas para apoyar sus conclusiones. Walter Rea incluyó pasajes bíblicos comunes como parte del material "copiado", omitió material del comienzo, del medio y del fin de las oraciones, insertó elipsis y cambió estructuras, para esconder textos no paralelos.

A medida que el estudio progresaba, Conklin asumió otra tarea sugerida por Veltman. Él se propuso encontrar una forma de contar cuántas palabras tomaron prestadas de otras fuentes por las supuestas fuentes literarias de Elena de White. La tarea podría haberlo desanimado, si no fuera por la ayuda provista por la tecnología informática.

En las últimas dos décadas, el Internet facilitó cada vez más a los estudiantes el proceso de "cortar y pegar" palabras de otros. Afortunadamente, también tiene instrumentos para detectar el plagio. Uno de estos instrumentos, distribuido por la Universidad de Virginia, llamado Wcopyfind, compara dos o más documentos y señala sus semejanzas. Dado que los plagiadores generalmente sacan frases enteras de otras obras y les hacen un suave maquillado, los creadores de este programa de computación recomiendan buscar secuencias de seis o más palabras, permitiendo dos variantes en cada secuencia.

Al tener los medios y los patrones para comparar las "fuentes" de Elena de White con otras y con El Deseado de todas las gentes, Conklin comenzó a reunir los originales necesarios en formato de texto. Muchos estaban disponibles online. Otros tuvieron que ser tipeados de libros conseguidos mediante préstamos entre bibliotecas.

Antes de su investigación, Conklin asumió que, además de equiparar versículos bíblicos, debería estar preparado para descubrir un gran número de otras frases yuxtapuestas. Después de todo, como observó cierto colaborador de la discusión acerca del plagio en los escritos de Elena de White, "¿cuántas maneras existen de contar la historia de la Biblia sin usar palabras y frases de la Biblia?". Sorprendentemente, esta presuposición resultó ser falsa.

El resultado de su comparación es presentado más abajo. Los lectores deben estar al tanto de que el análisis de un capítulo no determina definitivamente la práctica general de Elena de White, ni la práctica de los escritores contemporáneos de ella. Pero, sí evidencia que los grandes autores, incluyendo a Elena de White, recurrieron a otras fuentes.

Lista de frases significativas encontradas

La comparación de frases de las obras de The Life of Christ Research Project y El Deseado de todas las gentes fue registrada por orden cronológico de publicación. Las frases usadas en un contexto diferente o que fueron el resultado del uso del material bíblico idéntico fueron eliminadas (45 versículos diferentes). Las frases que son iguales a textos bíblicos (como “envíenlo de nuevo a Pilato”, que es similar a Lucas 23:11) fueron diferenciadas por referencias escriturales parentéticas, permitiendo al lector juzgar por sí mismo si fueron tomadas prestadas de la obra anterior.

Y, mediante el examen de los resultados de la investigación, es posible percibir que la mayoría de los autores analizados "usó" a autores antiguos. Pero el solo hecho de que los autores anteriores utilicen un lenguaje semejante no quiere decir que "robaron" material del otro. En el artículo anterior, vimos que es posible el uso de frases semejantes por autores diferentes como resultado de una asimilación inconsciente de las palabras y el vocabulario de otra obra leída. De hecho, esto hasta puede ser llamado "plagio inconsciente" o criptomnesia, que es el uso inadvertido de una expresión previamente conocida.

Uno de los resultados interesantes de la investigación llevada a cabo por Conklin fue el gran número de coincidencias verificadas en el libro El Deseado de todas las gentes, pero que fueron descartadas, pues eran citas literales o paráfrasis de las Escrituras. Hubo otras frases idénticas descartadas, porque fueron usadas en contextos diferentes. Solo cinco frases paralelas en El Deseado de todas las gentes no estaban directamente relacionadas con la Biblia. Y dos de esas frases fueron sacadas de obras que no estaban incluidas en la biblioteca personal de Elena de White, aun cuando se hayan encontrado otras expresiones similares que estaban presentes en otras obras incluidas en su biblioteca.

El hecho es que la acción de Elena de White de "tomar prestado" de otras fuentes era una práctica bien vista por los escritores contemporáneos. Además, como escritora que se preocupó por describir la vida de Cristo, no fue la única persona en usar inadvertidamente expresiones de otros escritores. Y, sobre todo, sus escritos demuestran independencia e interacción de pensamiento, en lugar de plagio.

Autor: Kevin L. Morgan pastorea las iglesias adventistas del séptimo día de Warrensville y Wilkesboro en el estado de North Carolina, EEUU | Traducido por Eric Richter para DA.

“Was Ellen White a plagiarist?" by Kevin L. Morgan published in the December 2007 issue of Ministry. Please indicate that the article first appeared in the December 2007 issue of Ministry,® International Journal for Pastors, www.MinistryMagazine.org. Used by permission.

Referencias


  1. Fred Veltman, “The Desire of Ages Project: The Data”, Ministry (octubre de 1990), p. 6. ↩︎

  2. Frd Veltman, “The Desire of Ages Project: The Conclusion”, Ministry (diciembre de 1990), p. 14. ↩︎


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