El uso del Espíritu de Profecía en nuestra enseñanza de la Biblia y la Historia

Bereshit Lab

30 de julio de 1919, 09:00

W. E. HOWELL: Nuestro tema para esta hora, como estaba previsto en el programa, es «El uso del Espíritu de Profecía en nuestra enseñanza de la Biblia y de la Historia». El Pr. Daniells está aquí con nosotros esta mañana para cumplir la promesa que le hizo a nuestros profesores acerca de darnos una discusión sobre este tema, y estoy seguro que la oportunidad de considerar esta cuestión será muy apreciada.

A. G. DANIELLS: He tenido dudas en mi mente acerca de qué curso de acción sería mejor seguir. Hay tanto en esto, que no puede ser plenamente presentado en una charla, y lamentaría errarle al blanco y hablar de algo que no sea de interés para ustedes. Así que finalmente decidí que preferiría tener una conversación de mesa redonda. Me gustaría que me hagan preguntas y luego me gustaría tratar de responder los puntos que más les interesen. Puede que no sea capaz de dar otra charla aquí, y es probable que ustedes no tengan el tiempo, y por eso me gustaría aprovechar al máximo esta hora. Para empezar, voy a presentar uno o dos puntos tan brevemente como pueda, y luego presentaré la oportunidad de hacer preguntas.

En primer lugar, quiero reiterar lo que dije en la charla que expuse hace algunas noches sobre este mismo tema: no quiero decir ni una sola palabra que destruya la confianza en este regalo para este pueblo. No quiero crear dudas. No quiero depreciar en ninguna manera el valor de los escritos del Espíritu de Profecía. No tengo ninguna duda en mi propia mente. No sé si todos los hombres pueden decir esto o no, pero yo puedo decirlo con toda honestidad. He tenido perplejidades a través de los cuarenta años que he estado en el ministerio. He encontrado cosas similares a las que Pedro hace referencia en los escritos de Pablo, [cosas] difíciles de comprender. Usted saben que Pedro dijo eso, y yo he recibido testimonios personales que no podía entender. Eso es una cosa notable, ¿no es así, que un hombre para recibir un mensaje como ese? Pero eso es lo que casi todos los que dudan declaran cuando se alejan de nosotros, -ellos recibieron un testimonio que no podían entender ni creer. No pude entender en su momento, pero el tiempo me ha ayudado a entender; y he llegado a la conclusión de que nosotros no vemos [las cosas] desde el punto de vista del Señor, y no sabemos tanto como el Señor sabe acerca de nosotros mismos; y así, cuando Él nos revela cosas que no entendemos, es porque Él sabe más sobre nosotros y nuestras tendencias y peligros que nosotros mismos.

El primer [testimonio] que recibí y que me sumió en confusión me acusaba muy fuertemente con una especie de, bueno, voy a ponerlo en la peor forma, una tendencia a dominar a mis hermanos en cuestiones administrativas, de no darles libertad de conciencia y de pensar que ellos no tenían derecho a eso. No entendí eso. No me parecía [que esto fuera] así. Le pregunté a algunos de mis mejores amigos, y me dijeron que nunca lo había sentido [así], y eso me causó mayor confusión. Incluso algunos miembros del Comité [Ejecutivo de la Asociación General] nunca habían visto eso. ¿Qué iba a hacer? No eran los hombres adecuados para mí de los cuales obtener información. Pronto me di cuenta de que había algunos hombres que creían que el mensaje era correcto. Más o menos dentro de un año encontré una tendencia muy fuerte, bajo un poco de nerviosismo y cansancio, de hacer esa misma cosa; así que busqué el mensaje y lo releí en oración, y lo reconocí ante el Señor, y estoy tratando todo el tiempo de evitar cualquier espíritu de dominación, porque creo que es una cosa abominable que un hombre en un cargo comience a enseñorearse sobre las personas que no están en un cargo; pero es algo que está en la naturaleza humana. Usted ha oído la historia del irlandés que fue promovido a la posición de capataz de una cuadrilla. A la mañana siguiente salió y le dijo a uno de los hombres:

«Timothy O'Brien, ven aquí». Cuando el hombre llegó, le dijo: «Voy a despedirte esta mañana, no porque tenga nada algo en contra suya, sino para mostrar autoridad». [Risas]

Él había sido puesto en un cargo y la primera cosa que quería hacer era mostrar su autoridad. Esa es la naturaleza humana, pero de eso no se trata el cristianismo; y es algo que debe ser abominado y evitado por cada uno que recibe un cargo, ya sea el presidente de la Asociación General, el director de una escuela, o el decano de un departamento en un colegio. Todos deben evitar eso y otorgar a todos sus derechos, libertad y autonomía.

Como ya he dicho, me he encontrado con cosas que eran difíciles de entender, pero el tiempo me ha ayudado a entender, y puedo decir honestamente esta mañana que continúo en este movimiento sin ningún tipo de dudas en mi mente. Cuando tomo posturas diferentes de las de otros, no significa que sea un escéptico. Puedo ser un escéptico de sus puntos de vista o de su interpretación, pero eso no me convierte en un escéptico del Espíritu de Profecía. Puede que difiera de un hombre sobre su interpretación de la Biblia, pero eso no me convierte en un escéptico de la Biblia. Pero hay hombres que me identifican como escéptico de los testimonios porque tomo la posición de que no son inspirados verbalmente, y que han sido editados por secretarios y arreglados para que sean gramaticalmente correctos. Hace algunos años, un hombre entró en el comité de nominaciones y deseaba mantenerme fuera de la presidencia porque yo no creo que los testimonios fueron inspirados verbalmente. Ello se debe a que difería con él en la teoría y en la interpretación; pero yo soy el que debe decir si dudo de los testimonios, ¿no es así? [Voces: ¡Sí, sí!] Y lo mismo para ustedes. Quiero dejar la impresión de que no estoy intentando de ninguna manera poner alguna duda en sus mentes. Y me sentiría terrible si esta denominación pierde su fe verdadera, genuina y correcta en este don que Dios le dio a esta iglesia en estos mensajes que han llegado a nosotros. Quiero que esto quede claro hasta el final. [Amenes]

Ahora, con referencia a las evidencias, estoy en desacuerdo con algunos de los hermanos que han reunido pruebas o evidencias de la autenticidad de este don, en este sentido: creo que la prueba más fuerte se encuentra en los frutos de este don a la iglesia, no en las manifestaciones físicas y externas. Por ejemplo, he oído que algunos pastores predican, y he visto por escrito, que en una ocasión la hermana White levantó una pesada Biblia, creo que dijo que pesaba cerca de 18 kilos, en su mano extendida, y mirando hacia el cielo citaba versículos y daba vuelta las hojas y apuntaba a los textos, con sus ojos hacia el cielo. No sé si eso sucedió alguna vez o no. No estoy seguro. Yo no lo vi, y no he hablado con nadie que lo haya visto. Pero, hermanos, yo no considero ese tipo de cosas como una gran prueba. No creo que sea el mejor tipo de evidencia. Si yo fuera un extraño en una audiencia, y escuchara a un predicador explayándose sobre eso, tendría mis dudas. Es decir, me gustaría saber si él lo vio. Él tendría que decir: No, nunca lo hice. Entonces me gustaría preguntarle: «¿Alguna vez conociste a un hombre que lo haya visto?» Y él tendría que responder: «No, no lo hice».

Bueno, ¿cuánto de eso es genuino y cuánto se ha agregado a la historia? No lo sé. Pero no creo que ese sea el tipo de prueba que queremos usar. Ha pasado un largo tiempo desde que he usado este tipo de cosas, -sin aliento en el cuerpo, y los ojos bien abiertos. Eso puede haber acompañado el ejercicio de este don en los primeros días, pero ciertamente no lo hizo en los últimos días, y, sin embargo, creo que este don era genuino y era ejercido de la misma a través de estos últimos años que como en los primeros.

C. P. BOLLMAN: ¿No sucede lo mismo con la Biblia? ¿No se puede evaluarla y creer en ella por sus frutos, lo que hace, y no por las cosas sobrenaturales relatadas en ella?

A. G. DANIELLS: Sí. Por ejemplo, yo no tomaría la historia de David matando a un león y a un oso, o a Sansón matando un león, y proclamar eso a los incrédulos o extraños como prueba de que la Biblia fue inspirada, sobre todo acerca de Sansón. [Sino] que me gustaría enseñar a los niños y niñas de la siguiente manera: me gustaría comenzar con el inicio de este movimiento. En ese momento fue dado un don a esta persona; y, al mismo tiempo, con ese don a esa persona llegó este movimiento del triple mensaje [angélico]. Surgieron juntos en el mismo año. Ese don fue utilizado de manera constante y poderosamente en el desarrollo de este movimiento. Los dos estaban conectados de manera inseparable, e instrucciones fueron dadas con respecto a este movimiento en todas sus fases a través de este don, durante setenta años.

Entonces, en mi propia mente, miro las fases una vez más. Tomaremos una considerando la Biblia. ¿Cuál será la actitud del pueblo en este movimiento hacia la Biblia? Sabemos que debe ser nuestra autoridad sin un credo y sin la alta crítica. Este es el Libro. Creemos que la posición que tenemos hoy en día es la posición correcta: ensalzar este libro, conseguir nuestra instrucción de este libro, y predicar este libro. Todo el plan de redención, todo lo que es necesario para la salvación, está en este libro, y no necesitamos ir a ningún otro lugar fuera del libro para ser salvo. Esa ha sido la actitud del Espíritu de Profecía hacia este libro desde el principio, ¿no es verdad? [Voces: Si] Y supongo que podemos dar crédito a ese don por nuestra actitud hacia el Libro como a ninguna otra influencia que alguien haya ejercido alguna vez.

Ahora tomen las doctrinas de la Biblia: En todas las otras reformas que tuvieron lugar, los líderes fueron incapaces de distinguir correctamente entre el error y la verdad, el día Sábado, el bautismo, la naturaleza del hombre, etc., y de esta manera enseñaron abiertamente errores de este libro. Pero ahora, cuando venimos a este movimiento, nos encontramos con el maravilloso poder de discriminación por parte del Espíritu de Profecía, y no conozco ni una sola verdad en este Libro que sea puesta de lado por el Espíritu de Profecía, ni un solo error bíblico o teológico que provino a través de las edades oscuras que haya sido impulsado por el Espíritu de Profecía y enseñado a las personas como para para desacreditar cuando venimos a este Libro. Las doctrinas del bautismo, la ley, el lugar, valor y dignidad del Espíritu Santo en la iglesia, y todas las otras enseñanzas que tenemos, han sido ensalzadas por este don entre nosotros.

Tomen otro punto: las actividades de la Iglesia. Aquí está nuestra actitud hacia las misiones extranjeras o evangelismo mundial. ¿Quién entre nosotros ha ejercido alguna vez mayor influencia que este don en nombre de la evangelización del mundo?

Tomar la cuestión del apoyo liberal y desinteresado de la obra. Cuando vamos a estos escritos encontramos que están llenos de exhortaciones, y si los pusiéramos más en práctica que como lo hacemos, nuestros dones serían mayores, y nuestro progreso sería más rápido.

Luego tomen la actitud que asumimos en el servicio que prestamos a nuestros prójimos, la obra de ayuda cristiana, todas aquellas actividades en las que un cristiano debe ser una verdadera bendición, un individuo desinteresado en la comunidad para ayudar a las personas en sus penas y desgracias, en su pobreza y enfermedad, y en toda manera en que necesiten ayuda. Nos encontramos con que los escritos del Espíritu de Profecía abundan en exhortaciones a una vida abnegada en la convivencia con nuestros semejantes.

Tomen la cuestión de la salud y la obra misionera médica, y todas estas actividades, y piensen en el servicio que debe ser puesto en práctica en favor de los jóvenes. ¿En que otro movimiento [religioso] podemos leemos de mejores instrucciones que hayan sido dadas en cuanto a la atención que se debe dar a los jóvenes? Tomen la cuestión de la educación: ¿Por qué, hermanos, ninguno de nuestros profesores alguna vez se ha adelantado a los consejos, esas instrucciones integrales, que encontramos en el espíritu de la profecía?

Esas cosas que estoy indicando son realmente evidencia convincente del origen de este don y de su autenticidad, no algunas manifestaciones oculares que unas pocas personas han visto. No tengo objeciones a las personas que hablan de esas [manifestaciones]; pero trabajando junto con estudiantes sin duda me tomaría el tiempo de anotar todos estos hechos reales y presentarlos ante los estudiantes, y mostrarles que desde el comienzo de este movimiento ha estado inseparable, firme e íntimamente unido con este don que ha magnificado todo lo bueno y pienso que ha descartado todo lo malo. Y si eso no es evidencia de la fuente de este don entre nosotros, entonces no sé lo que sería evidencia.

W. E. HOWELL: Estoy seguro de que los maestros les gustaría tener algunas sugerencias sobre el uso del Espíritu de Profecía y sus escritos en su labor docente.

A. G. DANIELLS: Bueno, dame una pregunta que sea específica, de una manera particular.

C. L. TAYLOR: Me gustaría pedirle que discuta para nosotros el valor exegético de los Testimonios. Por supuesto, creo que generalmente la mayoría sabe que hay muchos textos a los cuales ella no hace referencia. Hay muchos textos que ella explica, y puede que haya otras explicaciones que son igualmente ciertas que ella no toca. Pero mi pregunta es realmente esta: ¿Podemos aceptar las explicaciones de la escritura que ella proporciona? ¿Son confiables?

A. G. DANIELLS: Siempre he pensado que si lo eran. Puede ser que en algunas cuestiones muy importantes puede haber algunas dificultades; pero he utilizado los escritos durante años con el objetivo de aclarar o dilucidar el pensamiento en los textos de la escritura. Tomen «El Deseado de Todas las Gentes» y «Patriarcas y Profetas». Al leerlos cuidadosamente he encontrado muchos casos de buena iluminación.

¿Eso responde a su pregunta? ¿Se refiere a si los estudiantes deben recurrir a los escritos para su interpretación de la Biblia, o para obtener más luz? Es decir, ¿es necesario tener estos escritos con el fin de entender la Biblia? ¿Tenemos que acudir a sus explicaciones para conseguir el significado de la Biblia? ¿Es esa la pregunta o está relacionado a ella?

C. L. TAYLOR: No directamente, pero tal vez indirectamente. Pero voy a dar un ejemplo más concreto. Vamos a suponer que un estudiante viene por ayuda sobre una determinada [sección de la] escritura, y quiere saber lo que significa. ¿Es apropiado que el profesor explique esa [sección de la] escritura, tal vez mediante otras [partes de las] escrituras que iluminen el texto y, a continuación, traer el espíritu de profecía también como luz adicional sobre el texto? O supongamos que dos estudiantes difieren en el significado de un texto, y acuden al profesor para averiguar lo que significa: ¿Debería el profesor explicar el texto y luego utilizar los Testimonios para apoyar la postura que toma? O tomemos incluso un tercer caso: Supongamos que dos hermanos, ambos creyentes en los testimonios, y por supuesto creyentes en la Biblia sobre todo, tienen una diferencia de opinión sobre un determinado texto: ¿Es correcto que al estudiar ese texto acudan al Espíritu de Profecía para ayudarse a comprenderlo o deberían dejarlo fuera de la cuestión por completo?

A. G. DANIELLS: En ese primer punto, creo en lo siguiente: debemos obtener nuestra interpretación principalmente de este Libro. Creo que el Libro se explica a sí mismo, y creo que podemos entender el Libro, fundamentalmente, a través del Libro [mismo], sin recurrir a los testimonios para demostrar [algo].

W. E. HOWELL: El Espíritu de Profecía dice que la Biblia es su propio intérprete.

A. G. DANIELLS: Sí, pero he escuchado a pastores decir que el espíritu de profecía es el intérprete de la Biblia. He oído que se predicó eso en la Asociación General hace algunos años, cuando se dijo que la única forma de poder entender la Biblia era a través de los escritos del espíritu de profecía.

J. N. ANDERSON: Y él también dijo: «intérprete infalible».

C. M. SORENSON: Esa expresión ha sido cancelada. Esa no es nuestra posición.

A. G. DANIELLS: No es nuestra posición, y no es correcto [decir] que el espíritu de profecía es el único intérprete seguro de la Biblia. Esa es una doctrina falsa, un falso punto de vista. [Que] no resistirá [el peso de la prueba]. Por eso, mis amigos, ¡¿qué hubieran hecho todas las personas desde los días de Juan hasta el presente si no hubiera manera de entender la Biblia excepto a través de los escritos del espíritu de profecía?! ¡Es una postura terrible para tomar! Eso es falso, es un error. ¡Es ciertamente peligroso! ¿Qué es lo que harán las personas en Rumania? Tenemos cientos de observadores del sábado allí que no han visto un libro sobre el espíritu de profecía. ¿Qué harán las personas en China? ¿Será que no podrán entender este Libro si no obtenemos la interpretación mediante el espíritu de profecía y luego se la llevamos a ellos? Eso es pagano.

L. L. CAVINESS: ¿Usted cree que los primeros creyentes [adventistas] obtuvieron su comprensión de la Biblia [misma] o la obtuvieron mediante el espíritu de profecía?

A. G. DANIELLS: Ellos obtuvieron su conocimiento de las Escrituras mientras recorrían las mismas Escrituras. Me duele escuchar la forma en que algunas personas hablan, que el espíritu de la profecía [los] dirigió y [les] dio toda la instrucción y todas las doctrinas a los pioneros, y ellos las aceptaron inmediatamente. Eso no fue así de acuerdo a los propios escritos, «Primeros escritos». [Allí] se nos dice cómo lo hicieron; ellos escudriñaron estas escrituras juntos y estudiaron y oraron sobre ellas hasta que llegaron a un acuerdo basándose en ellas. La hermana White dice en sus obras que por mucho tiempo ella no podía entender, que su mente no era capaz de entender estas cosas, y los hermanos abrieron su propio camino. Ella no llevó este movimiento a la verdad del sábado. Ella se opuso a la verdad del sábado. No le parecía correcto cuando el hermano Bates se la presentó. Pero tenía la ayuda del Señor y cuando ese conocimiento claro le fue dado en esa manera, ella era una jovencita débil, y no podía entender la teología, pero tenía un esquema claro dado a ella, y desde ese día hasta su muerte nunca vaciló un minuto. Pero el Señor no dio por revelación a otro todo lo que había dado en este Libro. Él dio este libro, y ha dado a los hombres cerebros y capacidad racional para estudiar el Libro.

En mi trabajo en clase yo nunca presentaría la idea a los estudiantes de que no pueden entender este Libro sino solo a través de los escritos de la hermana White. Me gustaría ofrecerles a los estudiantes, como lo hago a los predicadores, y en las reuniones ministeriales, la necesidad de conseguir nuestra comprensión de la Biblia a partir de la Biblia misma, usando el espíritu de profecía para ampliar nuestro punto de vista. Les diría que no sean holgazanes para estudiar el Libro, y no hurgar primero por algo que ya ha sido escrito en un punto que pueden tragar sin [necesidad de] estudiar. Creo que sería muy peligroso que nuestros ministros entren en ese hábito. Y hay algunos, debo confesar, que van en busca de una declaración en los testimonios y no pasan tiempo en un profundo estudio del Libro. Ellos no tienen afición [por el estudio], y si miran a su alrededor y encuentran algo que ya está hecho, están contentos de elegir de escoger eso e ir adelante sin estudiar la Biblia. El estudio serio de la Biblia es la seguridad, la salvaguardia de un hombre. Debe acudir al libro mismo y obtenerlo mediante un cuidadoso estudio, y luego, lo que sea que encuentre en el espíritu de profecía, o cualquier otro escrito que le ayude y le arroje luz y aclare su visión sobre esto, eso está bien. ¿Eso cubre su inquietud?

C. L. TAYLOR: Lo hace hasta cierto punto. Sin embargo, cuando se toma el caso de los dos hermanos que aceptan la Biblia y los Testimonios, pero todavía tienen una diferencia de interpretación en la que necesitan ayuda, ¿es correcto que utilicen los testimonios en su estudio de ese texto, al igual que la Biblia?

A. G. DANIELLS: Creo que está bien tomar toda la tendencia de la enseñanza y pensamiento que aparece en los testimonios sobre ese tema. Si estoy perplejo en cuanto a un texto, y en mi estudio del espíritu de profecía encuentro algo que lo aclara, tomo eso. Creo que el hermano Prescott ilustra eso en el tema de Mateo 24, de los cuales hay un esquema claro en el espíritu de profecía.

W. W. PRESCOTT: Durante dos o tres años pasé mucho tiempo en el estudio del capítulo 8 de Daniel, para obtener lo que creía que era la correcta interpretación de ese capítulo. En una ocasión llegué al punto en que sentía que tenía que conseguir mayor claridad, y lo hice un tema especial de oración. Estaba otra vez en Inglaterra, parando en la casa de un hermano. Vino a mi como una voz: «Lee lo que dice en “Patriarcas y Profetas” sobre el tema». Me di la vuelta a una estantería de libros detrás de mí, y tomé «Patriarcas y Profetas» y comencé a hojearlo. Llegué justo al capítulo que trataba el tema, y encontré exactamente lo que necesitaba aclarar en mi mente respecto a ese tema. Me ayudó en gran medida. Eso, hermano Daniells, es mi propia experiencia personal sobre este asunto que plantea el hermano Taylor.

En relación con lo que ha pedido el hermano Taylor, me gustaría sugerir esto: si un comentario en el espíritu de profecía sobre la Versión Autorizada establece esa versión como la versión correcta en contra de la Versión Revisada, donde se cambia la lectura; y si uno acepta la Versión Revisada, sería [como] tirar el comentario hecho en el espíritu de profecía. Tengo un caso definido en mente.

A. G. DANIELLS: Solo una cosa más respecto de ese otro punto. Yo tuve una experiencia similar cuando estuve en Europa la última vez, cuando estaba grandemente preocupado sobre el cumplimiento de esta obra. Me sentía tan ansioso acerca de esto, y dije: «Señor, ¿cuál es la cosa más importante, vital y necesaria para poder terminar este trabajo?» Estaba en Friedensau, y en mi habitación oraba fervientemente sobre este asunto. Y de rodillas tomé este pequeño libro, «Palabras de vida del Gran Maestro» y empecé a leer. Realmente estaba cansado de orar, y me detuve a leer un poco, y lo primero que encontré fue esto: «A medida que recibáis el Espíritu de Cristo—el espíritu de amor desinteresado y de trabajo por otros—, iréis creciendo y dando frutos. Las gracias del Espíritu madurarán en vuestro carácter. Se aumentará vuestra fe, vuestras convicciones se profundizarán, vuestro amor se perfeccionará. Reflejaréis más y más la semejanza de Cristo en todo lo que es puro, noble y bello. “El fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”. Este fruto nunca puede perecer, sino que producirá una cosecha, según su género, para vida eterna. “Cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada”. Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos. Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del Evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final y Cristo vendría para recoger el precioso grano».

Simplemente me quedé allí de rodillas y alabé a Dios por ese destello de luz que vino a mí. Tomó ese texto en Marcos: «y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado». Esto muestra los pasos a seguir. He sentido desde ese día hasta hoy que esta denominación deben ponerse de rodillas orando por la llenura del Espíritu Santo, que terminemos la obra pronto y rápidamente.

Por lo tanto, hermano Taylor, sentiría que el punto de vista que sea aclarado por las notas en el espíritu de profecía sería el punto de vista seguro para tomar.

W. E. HOWELL: Yo tuve una experiencia similar en ese mismo punto durante esta conferencia, y dejó una impresión en mi mente. Siempre he aplicado una parte del quinto capítulo de Hebreos para el profesor. He recurrido a éste muchas veces en busca de ayuda desde la perspectiva de un profesor. La semana pasada estuvimos estudiando aquí el llamado divino para enseñar, y yo recurrí a este capítulo para obtener algún pensamiento, y en relación con éste, leí un comentario en el espíritu de la profecía, creo que el Espíritu del Señor me llevó hasta allí. Se dice que esto es para el profesor: «El que busca transformar a la humanidad debe entender la humanidad». Yo creí que eso era bueno para el maestro. «Sólo a través de la simpatía, la fe y el amor se puede llegar a los hombres y elevarlos. Aquí Cristo se revela como el Maestro y Profesor. De todos lo que alguna vez habitaron en la tierra, sólo Él tiene perfecto conocimiento del alma humana». Luego viene esta escritura del quinto [capítulo] de Hebreos: «Porque no tenemos un sumo sacerdote -Maestro-Profesor, porque los sacerdotes eran maestros- que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado». Eso trajo un destello de luz sobre el quinto capítulo de Hebreos que nunca había recibido antes. Entonces tomé la idea del gran sacerdote como un maestro-profesor, y encontré el mejor lineamiento de las calificaciones de un maestro que pude encontrar en algún lugar en la Biblia; y ahora puedo aplicar todo el quinto capítulo en el profesor.

F. M. WILCOX: Tengo un párrafo aquí que me gustaría leer. Esto es completamente en armonía con lo que el hermano Daniells ha expresado, que pensé que me gustaría leerlo. James White, en la Revista [Adventista] de 1851, escribió esto, y se volvió a publicar de nuevo cuatro años más tarde, como la expresión de lo que él considera el punto de vista de la denominación en relación con los testimonios en ese entonces:

«DONES DE LA IGLESIA EVANGÉLICA»

«Los dones del Espíritu deben todos tener sus lugares apropiados. La Biblia es una roca eterna. Es nuestra regla de fe y práctica. En ella, el hombre de Dios es 'enteramente preparado para toda buena obra.' Si todos los miembros de la iglesia de Cristo fueran santos, inocentes, y alejados de los pecadores, e investigaran las Sagradas Escrituras con diligencia y con mucha oración, con la ayuda del Espíritu Santo, creemos, que serían capaces de aprender todo su deber 'para toda buena obra.' Así, 'el hombre de Dios sea perfecto.' Pero como existe lo contrario, y siempre ha existido, Dios con mucha misericordia perdonó la debilidad de su pueblo, y ha establecido los dones en la iglesia del evangelio para corregir nuestros errores, y para conducirnos a su Palabra viva. Pablo dice que son para la 'perfección de los santos,' 'hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe. La extrema necesidad de la iglesia en su estado imperfecto es la oportunidad para que Dios manifieste el Espíritu.

«Todos los cristianos, por lo tanto, tiene el deber de tomar la Biblia como regla perfecta de fe y conducta. Debe orar fervientemente para ser ayudado por el Espíritu Santo en escudriñar las Escrituras para toda la verdad, y para todo su deber. Él no tiene la libertad de apartarse de ellas para aprender su deber a través de cualquiera de los dones. Decimos que en el mismo momento en que haga esto, pone los dones en un lugar erróneo, y asume una posición extremadamente peligrosa. La Palabra debe estar al frente, el ojo de la iglesia debe ser colocado sobre ella, como la regla de conducta, y la fuente de la sabiduría, de la que aprender el deber de 'toda buena obra,' Pero si una parte de la iglesia se desvía de las verdades de la Biblia, y se vuelve débil y enfermiza, y el rebaño se dispersa, haciendo necesario que Dios emplee los dones del Espíritu para corregir, revivir, y sanar a los que yerran, debemos dejarlo trabajar. Sí, más [aún], debemos orar para que trabaje, y suplicar fervientemente que trabaje por el poder del Espíritu, y traer las ovejas dispersas a su redil. Alabado sea el Señor, Él obrará. Amén». Review and Herald del 21 de abril 1851.

«Escribimos el artículo anterior sobre los dones de la iglesia del evangelio cuatro años antes. Fue publicado en el primer volumen de la Review [and Herald]. Un objetivo en republicarlo es que nuestros lectores pueden ver por sí mismos nuestra posición que hemos tenido siempre sobre este tema, para que puedan estar mejor preparados para disponer de las declaraciones de los que tratan de hacernos daño.

«La posición que la Biblia y la Biblia sola, es la regla de fe y conducta, no elimina los dones que Dios puso en la iglesia. [Porque] rechazarlos es cerrar el paso a esa parte de la Biblia que los presenta. Decimos: Tengamos toda la Biblia, y dejar que ella, y solo ella, sea nuestra regla de fe y conducta. Coloquemos los dones donde pertenecen, y todo será armonía». Review and Herald del 3 de octubre, 1854.

WW PRESCOTT: ¿Cómo debemos usar los escritos del espíritu de profecía como una autoridad mediante la cual resolver cuestiones históricas?

AG DANIELLS: Bueno, ahora, como yo lo entiendo, la hermana White nunca afirmó ser una autoridad sobre la historia, y nunca pretendió ser una profesora de teología dogmática. Nunca esbozó un curso de teología, a diferencia del libro de la señora Eddy sobre la enseñanza. Ella solo ofreció declaraciones fragmentarias, dejando a los pastores, evangelistas y predicadores resolver todos estos problemas de la escritura, de la teología y de la historia. Ella nunca afirmó ser una autoridad en la historia, y, según lo entiendo, donde la historia que se relaciona con la interpretación de la profecía era clara y expresiva, ella la entremezcló en sus escritos; pero siempre he entendido que, en lo que se refiere a ella, estaba lista para corregir en la revisión de dichas declaraciones que ella consideraba que debían corregirse. Nunca he ido a sus escritos y tomado la historia que encontré en sus escritos, como declaraciones seguras de la historia en relación con el cumplimiento de la profecía. No sé cómo los demás ven esto, pero he sentido que debo hacer frente a la historia de la misma manera que en que soy exhortado a hacer frente a la Biblia, -probar todo cuidadosamente y a fondo, y luego dejarla ir adelante y hacer tales revisiones de vez en cuando como parezcan mejores.

Solo un pensamiento más: Ahora, ustedes conocen algo sobre ese pequeño libro: «La Vida de Pablo». Ustedes conocen la dificultad en la que nos metimos acerca de eso. Nunca podríamos afirmar la inspiración para todo el pensamiento y la composición del libro, ya que fue puesto a un lado porque estaba mal en su conjunto. No se dio crédito a las fuentes correspondientes, y algo de esto se deslizó en «El conflicto de los siglos», [me refiero a] la falta de créditos; y en la revisión de ese libro esas cosas se corrigieron con cuidado y se rectificaron bien. Personalmente, esto nunca ha sacudido mi fe, pero hay hombres que han sido afectados por esa situación, y creo que eso sucedió porque esperaban demasiado de estos escritos. Así como dice el hermano White, existe peligro al alejarnos del Libro y afirmando demasiado. Que tengan su propio peso, tal como Dios lo ha establecido, y luego pienso que permaneceremos sin ser sacudidos cuando algunas de estas cosas aparecen que no podemos armonizar con nuestra teoría.

W. W. PRESCOTT: Hay otra experiencia que conocen y que aplica a lo que el Hermano Taylor ha traído. Algunos de los hermanos aquí recuerdan muy bien una seria controversia sobre la interpretación del capítulo 8 de Daniel, y había algunos de los hermanos que se opusieron a lo que fue llamado como la nueva interpretación, y tomaron sus escritos para defender su posición. Ella escribió a los hermanos, y les dio instrucciones de no utilizar sus escritos para resolver esa controversia. Creo que eso debe ser recordado como su propio consejo cuando los hermanos que dicen creer en la Biblia y en el espíritu de la profecía se dividieron sobre una interpretación, y fue un tema de controversia pública.

J. N. ANDERSON: ¿Hasta dónde se toma esa palabra de la hermana White como una declaración general acerca de sus escritos?

A. G. DANIELLS: Creo que fue especialmente sobre el caso de ese entonces, pero yo creo que tenemos que utilizar el mismo juicio sobre el uso de sus escritos en otros casos.

C. A. SHULL: Solamente, ¿cómo vamos a utilizar los testimonios en el salón de clase? ¿Cuál debería ser nuestra actitud hacia ellos en el campo de la historia sobre todo? Antes de saber que había una declaración en el espíritu de la profecía respecto a la experiencia de Juan, le había dicho a mi clase que había una tradición acerca de que Juan había sido arrojado en un caldero de aceite hirviendo, y un estudiante produjo inmediatamente esa declaración en los testimonios que Juan fue lanzado en el aceite hirviendo. Ahora, quiero saber, ¿ella recibió una revelación divina acerca de que Juan fue arrojado en una tina de aceite hirviendo? No, otra pregunta, sobre la toma de Babilonia. La señora White en el espíritu de profecía menciona que Babilonia fue tomada de acuerdo con el historiador, al desviar las aguas. Pero la erudición moderna dice que no fue tomada de esa manera. ¿Cuál debe ser nuestra actitud con respecto a este tipo de cosas?

SRA. WILLIAMS: Tenemos que enfrentarnos a esa pregunta cada año.

E. F. ALBERTSWORTH: He sido confrontado en mis clases por estudiantes que vienen con los testimonios y procuran resolver un dilema al citad donde ella dice: “Se me ha mostrado”. Ellos dicen que de todas las cosas eso debe resolver el asunto. He querido saber qué actitud debemos asumir ante una cuestión de ese tipo.

C. P. BOLLMAN: ¿Esta última pregunta no requeriría un ejemplo concreto?

A. G. DANIELLS: Sí, creo que lo haría.

E. F. ALBERTSWORTH: No recuerdo el ejemplo; pero algunos de los estudiantes dirán que [esto] significaba que ella recibió una revelación directa, y otros dirán que significaba que personas a su alrededor se lo mostraron.

A. G. DANIELLS: No creo que eso es lo que ella quiso decir cuando dijo eso. Cuando a ella se le mostró [algo], fue el ángel o la revelación que se le presentó a ella. Estoy seguro que ese es su significado.

E. F. ALBERTSWORTH: He encontrado estudiantes que tenían dudas sobre eso.

W. G. WIRTH: ¿Supongamos que tenemos un conflicto entre la versión autorizada y la versión revisada?

A. G. DANIELLS: Esa pregunta surgió antes. No deben considerarme como una autoridad porque yo estoy igual que ustedes en este asunto. Tengo que formar mis propias opiniones. No creo que la hermana White tenía la intención en absoluto de establecer la certeza de una traducción. No creo que ella tenía eso en mente, o tenía algo que ver con poner su sello de aprobación en la versión autorizada o en la versión revisada cuando las citaba. Ella usó la versión que más la ayudaba a expresar más claramente el pensamiento que tenía.

Con referencia a cuestiones históricas precisas, no puedo decir nada más de lo que he dicho, que nunca he entendido que la hermana White se comprometió a resolver las cuestiones históricas. La visité una vez sobre este asunto del “continuo”, y tomé junto conmigo ese viejo diagrama, -el diagrama más antiguo al que tenemos acceso-,...

C. P. BOLLMAN: ¿El mismo gráfico que el Pr. Haskell vende?

A. G. DANIELLS: Sí, ese mismo diagrama. Lo tomé y lo puso sobre su regazo, y tomé «Primeros Escritos» y lo leí con ella, y luego le conté acerca de la controversia. Pasé mucho tiempo con ella. Era uno de sus días cuando se sentía feliz y serena, y por eso se lo expliqué todo completamente. Le dije: «Ahora aquí se dice que se te fue mostrado que la visión del “continuo” defendida por los hermanos era correcta. Ahora», dije, «hay dos partes aquí en este “continuo” que se cita. Uno de ellos es este periodo de tiempo, los 2300 años, y el otro es acerca de qué es el “continuo” mismo».

Le mostré todo esto a ella y cada vez, tan pronto me acerca a la fecha, ella decía: «¿Por qué? Sé lo que se me fue mostrado, que el período de los 2300 días estaba fijo, y que no habría un tiempo definido después de eso. Los hermanos tenían razón cunado llegaron a la fecha de 1844».

Luego dejaría ese tema, y regresaría a hablar de este “continuo”. «¿Por qué?», ella dijo, «Hermano Daniells, no sé qué es el “continuo”, si se trata de paganismo o del ministerio de Cristo. Eso no era lo que me fue mostrado». Y ella iría en esa zona de penumbra de inmediato. Luego, cuando volvía a hablar de los 2300 años, ella se enderezaba y decía: «Eso es de lo que nunca podemos alejarnos. Te aseguro que no podemos alejarnos de ese período de 2.300 años. Se me mostró que esto estaba fijo».

Y creo que esto es así, hermanos. Bien podrían intensar sacarme del mundo qué intentar hacerme dudar de estas cuestiones. Pero, en esto otro, cuando ella dice que no se le mostró lo que era el «continuo», creo en eso, y creo al 100 por ciento en «Primeros Escritos» sobre la cuestión del «continuo», la fijación de ese período. Eso es de lo que ella habla, y yo creo en lo que la Biblia dice sobre eso también, y utilizo la Biblia para definir qué es el «continuo».

Así que, cuando se trata de esas cuestiones históricas sobre la toma de Babilonia, creo que esto, hermanos, no deberíamos dejar que cada pequeña declaración en la historia que nos encontramos nos lleve lejos del espíritu de profecía. Ustedes saben que los historiadores se contradicen entre sí, ¿no es verdad? Por supuesto, su trabajo es regresar, regresar, y regresar hasta el inicio de la fuente, lo original; y cuando llegas allí y comprendes todo perfectamente claro, no creo que si la hermana White estuviera aquí para hablar con ustedes hoy, tendría que autorizar a tomar un hecho histórico, se supone que es un hecho, que se había incorporado en el libro, y la puso contra un objeto real de la historia. Hemos hablado con ella acerca de que cuando se estaba revisando «[El] conflicto de los siglos», y tengo las cartas en mi archivo en la bóveda allí donde se nos advirtió contra el uso de la hermana White como historiadora. Ella nunca dijo ser eso. Se nos advirtió contra el establecimiento de las declaraciones que se encuentran en sus escritos contra los diferentes hechos que se conocen que son históricos. Esa es mi posición. Yo no tengo que confrontar estudiantes, y no tengo que dar explicaciones en una congregación. Supongo que lo tengo más fácil que los profesores.

W. W. PRESCOTT: En ese mismo punto se menciona en cuanto a la toma de Babilonia, una de las más recientes ediciones de la Biblia toma la posición de Heredoto en contra de…, y dice: «¿Por qué debemos descontar los escritos en pergamino a favor de los escritos sobre arcilla?»

A. G. DANIELLS: Eso es lo que quería decir, -que no debemos permitir que cada declaración histórica que nos encontramos que contradice los Testimonios nos deje aturdidos. Si hay dos autoridades de igual valor en ese punto, que aparezca la autoridad que está en armonía con lo que tenemos.

C. A. SHULL: Nosotros, los profesores, tenemos una gran responsabilidad en nosotros para tomar la actitud correcta. Si declaramos que cierta cosa en los testimonios no es correcta, los estudiantes son propensos a llevarse la impresión de que no tenemos fe en los Testimonios.

A. G. DANIELLS: Hay dos maneras de hacer daño a los estudiantes con respecto a esto. Una forma es descartar los testimonios y echar un poco de preguntas y dudas sobre ellos. Yo nunca haría eso, hermanos, en un salón de clases. No importa cuán perplejo esté, nunca arrojaría dudas en la mente de un estudiante. Preferiría tomarme horas para explicar asuntos en los cuales el estudiante se asiente. Arrojar dudas y reflexiones es una manera de hacer daño a un estudiante. Otra forma es tomar una posición extrema e injustificada. Usted puede hacer eso y salirse con la suya; pero cuando el estudiante sale y se pone en contacto con las cosas, puede ser sacudido, y tal vez sacudido hacia fuera y lejos. Creo que debemos ser cándidos y honestos y no presentar nunca un reclamo que no está bien fundada simplemente para parecer que creemos. Usted tiene que tener cuidado en dar esta instrucción.

Debo hacer referencia de nuevo a la actitud de A. T. Jones. Ustedes saben que en su apogeo aceptó ciegamente todo esto, y él podría colgar a un hombre por una palabra. Lo he visto tomar sólo una palabra en los testimonios y quedarse con eso, y eso definía todo, -sólo una palabra. Yo estaba con él cuando hizo un descubrimiento, -o, si él no lo hizo, parecía que lo había hecho, -y eso era que no había palabras en los testimonios y escritos de la hermana White que Dios no le ordenó que ponga ahí, que no había palabras que ella no escribiera por inspiración divina, el Señor eligiendo las palabras, sino que alguien [la] había ayudado a arreglar eso. Y, de esa manera, tomó dos testimonios y los comparó, y se metió en grandes problemas. Él siguió con el Dr. Kellogg, que solo escogía cosas a pedazo.

F. M. WILCOX: Ya en los años [18]60 o [18]70 de la Asociación General [reunida] en congreso aprobó esta resolución, -ellos dijeron que los testimonios habían sido preparados bajo una gran presión y apremio de las circunstancias, y que la redacción no era siempre la mejor, y nosotros recomendar su reedición con cambios que la acercarán al estándar.

A. G. DANIELLS: Me gustaría conseguir esa resolución. Ahora, hermanos, quiero pedirle honestamente, ¿hay algún hombre aquí en cuya mente se han creado debido a mi actitud y a las posiciones que he tomado? [VOCES: ¡No! ¡No!] ¿O hay alguno de ustedes que crea que soy inestable en los testimonios? – No preguntará si creen que mi posición no es la correcta, porque es posible que no estén de acuerdo conmigo, pero por lo que he dicho, ¿creen que hay una tendencia a llevarlos a creer que soy un escéptico, y que a veces ayudaré a apartarlos de los Testimonios? [se escucharon varios «no» decididos].

C. L. TAYLOR: En su charla de algunas noches atrás yo estaba de acuerdo 100% en todo lo que dijo. Hoy en día sólo hay una pregunta en mi mente.

AG DANIELLS: Escuchémosla.

CL TAYLOR: Eso es con respecto a esas manifestaciones externas, esas cosas de tal vez un carácter milagroso. No sé si usted tiene la intención de dar la impresión de que no cree en ellas o que simplemente no les enseñaría. Si es que no las sostendría como prueba de que la obra [de Elena de White] es inspirada, estoy sinceramente de acuerdo con eso. Por otro lado, si usted toma la posición de que esas cosas no se debe confiar en esas cosas, que el pastor Loughborough y otros están equivocados acerca de estas cosas, yo estaré en desacuerdo con usted.

A. G. DANIELLS: No, no descarto ni dejo de creer en ellas; pero no son el tipo de evidencia que utilizaría con estudiantes o con incrédulos.

CL TAYLOR: Estoy de acuerdo con eso.

A. G. DANIELLS: No los pongo en duda, pero no creo que son el mejor tipo de evidencia de producir. Por ejemplo, no creo que el mejor tipo de prueba para que dé ante una audiencia sobre la cuestión del sábado, o la naturaleza del hombre, o el bautismo, es ir y leer los escritos de la hermana White ante ellos. Creo que la mejor prueba que puedo dar es la Biblia. Tal vez usted recordará que recayó en mí la predicación en el funeral de la hermana White; y, si usted recordará, tomé esa ocasión para dar prueba de su elevado llamado. No di una larga lista de frutos y evidencias milagrosas. Yo sabía que el asunto se publicaría en todo el mundo, en cientos de periódicos, y quería darles algo que sería una autoridad más alta, y esto es lo que di:

En primer lugar, ella sostuvo la palabra de Dios desde el Génesis hasta el Apocalipsis, en toda su enseñanza. Luego, ella permaneció con la humanidad en sus más altos esfuerzos para ayudarla, -explayándome en esos puntos. Eso es lo que quiero decir, hermano Taylor; pero no descarto esas otras cosas.

Lo que quiero saber es esto, hermanos: ¿Parece mi posición parece ser de tal naturaleza que ustedes serían llevados a pensar que yo soy escéptico? [VOCES: No] Si ustedes piensan esto, pueden decirlo justo ahora. No quiero dar esa impresión, pero tengo que ser honesto. No puedo camuflarme una cosa como esta. He tenido esta posición durante unos cuarenta años inamovible, y creo que es una posición segura; pero si yo fuera llevado a tomar la posición que algunos toman respecto de los testimonios, entonces tendría dudas. [VOZ: Así es:] No sabría qué posición tomar, porque yo no puedo decir que lo blanco es negro y lo negro, blanco.

H. C. LACEY: Para nosotros no hay duda de que usted cree que los testimonios, pero, ¿le importaría que añadir otra nota personal a esto?

A. G. DANIELLS: No.

HC LACEY: Es lo siguiente: Quienes no te han escuchado, y que están tomando otra postura al respecto, algunos de ellos están diciendo deliberadamente que ni usted ni el profesor Prescott creen en los testimonios. Por ejemplo, fui a Mt. Vernon y me encontré con la clase de graduados de allí, y cuando los ejercicios habían terminado, tuve una conversación privada con tres o cuatro de esos jóvenes, y me dijeron que sin duda entendían que nuestros hombres de la Asociación General, no se referían a mí ni al hermano Sorenson, no creían los Testimonios.

WW PRESCOTT: No nos estás diciendo nada nuevo.

H. C. LACEY: Nosotros como profesores estamos en una posición terriblemente difícil. Tenemos que ir hasta el fondo de las cuestiones que han sido preguntadas aquí; pero los estudiantes si van hasta el fondo de algunas de estas cosas, y necesitamos ir un poco más profundo aquí. Hay personas aquí, en estas reuniones, que no se atreven a preguntas ciertas cuestiones que surgen en sus mentes o en conversaciones privadas. Pero usted sabe que el profesor está en una posición muy difícil.

En el caso de la toma de Babilonía, me he sentido libre de decir que pienso que la evidencia indica que Ciro no la capturó de esa manera, pero que nos gustaría mantener el asunto en suspenso y simplemente estudiarlo. Supongamos ahora que nuevas tablillas salen a la luz, y otras pruebas sean traídos para probar indiscutiblemente que Ciro no tomó Babilonia de esa manera, ¿sería correcto decir que, si hay una revisión de ese libro, «Patriarcas y Profetas», que apoya, en una frase casual, ese viejo punto de vista, -la revisión sería armonizada con los hechos recientemente descubiertos?

A. G. DANIELLS: Creo que esa es la posición que toma la hermana White. Creo que eso es lo que ella ha hecho. Nunca entendí que ella pusiera infalibilidad en las citas históricas.

H. C. LACEY: Pero hay algunos que si lo entienden así.

W. W. PRESCOTT: Es interesante saber que incluso un crítico alto como George Adams Smith está de acuerdo con Heródoto sobre eso.

El hermano Daniells estaba hablando acerca de esta cuestión de evidencias físicas externas. Una de esas evidencias ha sido que los ojos estaban abiertos, como se recordará, y estas [secciones de las] escrituras en el capítulo 24 de Números siempre se utilizan, mostrando que está en armonía con eso. Pero usted lee la Versión Revisada, y descubrimos que dice: «Y él retomó su parábola, y dijo: Balaam hijo de Beor, dice: Y el hombre cuyos ojos estaban cerrados dice» En este texto se traduce de una manera diferente. Por lo tanto, no me gustaría usar esto como un argumento, [es decir], que los ojos del profeta estaban abiertos.

A. G. DANIELLS: A eso es lo que me refería al mencionar asuntos secundarios.

H. C. LACEY: En nuestra estimación del espíritu de profecía, [¿]no es su valor para nosotros mayor en la luz espiritual que pone en nuestros propios corazones y vidas, que en la precisión intelectual en cuestiones históricas y teológicas[?]. ¿No deberíamos tomar esos escritos como la voz del Espíritu en nuestros corazones, en lugar de como la voz de la maestra a nuestras cabezas? ¿Y no es la prueba final del espíritu de la profecía su valor espiritual más que su exactitud histórica?

A. G. DANIELLS: Sí, creo que sí.

J. N. ANDERSON: ¿Estaría dispuesto a explicar las cosas cómo lo ha hecho en esta mañana? ¿Explicaría por qué usted no cree que los testimonios no deben tomarse como definitivos en el asunto de los datos históricos, etc., con el fin de justificar una posición?

A. G. DANIELLS: ¿Quién da la enseñanza en la escuela sobre el espíritu de la profecía? ¿No es el maestro de Biblia? ¿Cómo se llega a esa pregunta ante los estudiantes?

C. L. TAYLOR: Los profesores de historia y de Biblia la reciben.

W. H. WAKEHAM: Surge en todas las clases de Biblia.

H. C. LACEY: ¿No sería espléndido que un pequeño folleto fuera escrito exponiendo en estilo sencillo, simple y directo los hechos tal como los tenemos, -hechos simple, sagrados- para que podamos ponerlos en las manos de los estudiantes que preguntan? [VOZ: Nuestros enemigos los publicarán en todas partes]

C. L. BENSON: Creo que sería espléndido que nuestros hermanos sean un poco conservadores en estas cosas. Tuvimos un hombre que vino a nuestra unión y pasó una hora y media [hablando] sobre las evidencias del espíritu de profecía a través de la hermana White. Se transmitió la impresión de que prácticamente cada palabra que hablaba, y cada carta que escribió, ya sea personal o de otra manera, era de inspiración divina. Esas cosas hacen que sea muy difícil para nuestros profesores y pastores.

W. G. WIRTH: Quiero secundar lo que el profesor Lacey mencionó, me gustaría que los hombres generales produzcan algo para nosotros, porque nosotros somos los que sufrimos.

W. W. PRESCOTT: Hasta donde sé, se hizo un pedido muy serio para que su oficina emita una declaración así, y pero no lo hicieron

C. P. BOLLMAN: Sin embargo, [el pedido] no se hizo a ella.

W. W. PRESCOTT: No, pero se hizo a los que estaban manejando sus manuscritos.

A. G. DANIELLS: Algunas de esas declaraciones como la que el hermano Wilcox leyó aquí esta mañana han surgido varias veces, y el hermano [William C.] White siempre tuvo una buena posición sensata.

W. W. PRESCOTT: El hermano Wilcox tenía una carta de la hermana White misma que leyó.

A. G. DANIELLS: Cuando estas cosas estaban bajo una profunda controversia, W. C. White, en nombre de su madre, envió cosas que teníamos en nuestros archivos aquí que modificaban grandemente esto y ayudó a suavizar la superficie y obtener una base razonable sobre la cual estar. No sé, pero tal vez el Comité de la Asociación General puede designar un comité para hacer esto, y tener a hombres responsables, fiables que las personas no cuestionen en absoluto que asuman esa responsabilidad y lleven a cabo estos hechos. Me parece a mí que en nuestras escuelas debe haber un acuerdo entre los profesores. Los profesores de historia y de Biblia, y los demás que tienen que ver con estas cosas, deben reunirse y armonizar sus historias y sus enseñanzas, si es posible. La verdad se debe dar a los estudiantes, y cuando se les da la verdad a ellos les habrás establecido y asegurado en esto sin problemas. Pero cuando se les dan estos puntos de vista erróneos, obtienen una idea falsa y entonces hay peligro cuando un hombre honesto se pone del lado verdadero y establece su posición.

W. E. HOWELL: Me parece que el punto es de gran importancia. He estado un poco perplejo sobre este asunto. Hemos hablado sobre cosas muy libre y francamente aquí en la otra reunión y en esta, y creo que los profesores aquí están completamente satisfechos en cuanto al lugar que se debe dar al espíritu de profecía en relación con su trabajo. Pero estos profesores, cuando regresen a sus lugares de trabajo, recibirán todo tipo de preguntas, y ha sido una cuestión conmigo, de hasta qué punto un profesor debe ir con una clase de jóvenes o con un órgano indiscriminada a tratar y tratar de expresar las cosas que han oído aquí y han recibido y que creen por sí mismos. Creo que es donde la dificultad va a estar. Tenemos sólo dos profesores aquí fuera de toda una facultad. Otros miembros de la facultad puede que no reciban estas aclaraciones. Entonces puede haber profesores procuren enseñar ciencia a partir del espíritu de la profecía; u otro profesor que no ha tenido el beneficio de esta discusión, puede tener algún otro punto de vista. Y esto realmente pone a estos profesores en una situación muy difícil. Si hay algo que se puede hacer para poner algo en las manos de los profesores para que puedan dar una representación verdadera del asunto, creo que sería una gran ayuda.

W. W. PRESCOTT: [¿]Puede usted explicar cómo es posible que dos hermanos pueden estar en desacuerdo sobre la inspiración de la Biblia, una manteniendo la inspiración verbal y el otro opuesto a esto y sin embargo ninguna perturbación se creará en la denominación en absoluto[?]. Esa situación está aquí ante nosotros. Pero si dos hermanos toman la misma actitud acerca del espíritu de la profecía, uno mantiene la inspiración verbal y el otro la niega, el que no se aferra a la inspiración verbal será desacreditado.

F. M. WILCOX: ¿Usted cree que un hombre que no cree en la inspiración verbal de la Biblia cree en la Biblia?

W. W. PRESCOTT: Yo no tengo problemas con eso en absoluto. Tengo un punto de vista diferente a mí mismo. Si un hombre no cree en la inspiración verbal de la Biblia, que todavía está en buena posición; pero si dice que no cree en la inspiración verbal de los Testimonios, se lo descarta de inmediato. Creo que es una situación poco saludable. Se pone el espíritu de profecía encima de la Biblia.

W. G. WIRTH: De hecho, ese es mi mayor problema. Desde luego, yo sería desacreditado si vuelvo y doy este punto de vista. Me gustaría ver alguno comunicado publicado por aquellos que llevan este trabajo de manera que si este tema llegaría a surgir pueda tener alguna autoridad en la cual basarme, porque tengo un montón de problemas en este tema. Me gustaría ver que se haga algo, ya que la educación continua, y nuestros estudiantes están siendo enviados con la idea de que los testimonios son inspirados verbalmente, y ¡ay de aquel hombre donde estoy que no se alinea con esa idea!.

Ahora en cuanto a la reforma de salud: con frecuencia se me acercan estudiantes y citan lo que dice la hermana White sobre la mantequilla. Pero servimos mantequilla en nuestras mesas sin problemas. Y esto nos llevará a la carne, [y] cómo bajo ninguna consideración debe ser comido, y sé que eso no es razonable, y hay momentos en que es necesario comer carne. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Me gustaría tener un poco de luz sobre algunos de esos detalles, en cuanto a si debemos tomarlos en su valor total.

A. G. DANIELLS: Estoy dispuesto a responder parte de eso, porque he tenido que hacerlo unas mil veces. Tomemos esta cuestión de la reforma de salud. Es bien sabido mediante los escritos mismos y los contactos personales con la hermana White, y al sentido común, que en los viajes y en el conocimiento de diferentes partes del mundo, que la instrucción que se encuentra en los Testimonios nunca fue pensada para ser una regulación general para las comidas y bebidas de las personas, y se aplica a los diferentes individuos en función de su estado físico y de acuerdo a la situación en la que se encuentran. Siempre lo he explicado de esta manera a nuestros pastores en las reuniones ministeriales. Hemos tenido una reunión de pastores en los países escandinavos, y que tenía un hombre allí de la «tierra del sol de medianoche», en Hammerfest donde nunca crece un plátano o una manzana o un melocotón, y apenas incluso una cosa verde. Hay nieve y frío allí casi todo el tiempo, y las personas viven en gran medida en base a peces y varios alimentos de origen animal que llegan allí. Habíamos enviado un enfermero de Christiania allí como misionero. Tenía la idea estricta de la dieta de acuerdo a los testimonios, y no tocaría un pez o ni un poco [de carne] de renos, ni ninguna clase de alimento animal, y se estaba quedando pobre; porque los misioneros que se envían no tienen mucho dinero, y no pueden importar frutas frescas; y fue en los días en que los alimentos envasados no se enviaban seguido. El individuo casi se muere de hambre. Bajó a asistir a la reunión, y estaba casi tan blanco como su vestido [hablando a la hermana Williams]. Apenas tenía sangre en su cuerpo. Hablé con él y le dije: «Hermano Olson, ¿Qué es lo que te pasa? Tendremos que traerlo de allí arriba si no se mejora. Usted no tiene glóbulos rojos en la sangre». Hablé con él por un tiempo, y finalmente le pregunté: «¿De qué se alimenta?».

«Bueno», dijo, «Vivo con buena cantidad en el viento del norte».

Le dije: «Eso es evidente, por supuesto».

Continuamos hablando, y me di cuenta que el hombre no estaba comiendo nada más que papas y los alimentos ricos en almidón, sólo una dieta limitada; Fui a él con todo el terror que podía inspirar tal necedad.

VOZ: ¿Le transmitió alguna impresión?

A. G. DANIELLS: Sí, lo hice. Y otros hermanos se unieron a mí. Le dijimos al hombre que iba a ser enterrado allí si trataba de vivir de esa manera. Le hablamos directamente.

Cuando llegué a este país hablé con la hermana White al respecto, y ella dijo: «¿Por qué las personas no usan el sentido común? ¿Por qué no saben que hemos de ser gobernados por los lugares en donde estamos?» Usted encontrará en un testimonio corto una advertencia expresa, modificando las declaraciones extremas que se hicieron.

F. M. WILCOX: La hermana White dice en una copia del [Youth’s] Instructor que hay algunas clases [de personas] a las que ella no les diría que no deben comer algo de carne.

A. G. DANIELLS: Hay hombres y pastores muy concienzudos que tienen miedo de comer algo que no deberían. En ese mismo punto Pablo dice que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz; y estamos trabajando y tratando de llegar hasta el reino basándonos en las obras de comer o no comer como por cualquier otra cosa en este mundo. Nunca se puede poner el vegetarianismo como el camino al cielo. He pasado más en la India, donde son bastante estrictos acerca de su forma de comer, pero no conseguir la justicia de esa manera.

C. L. TAYLOR: Ese es el caso con todas sus obras, ¿verdad?

A. G. DANIELLS: Ciertamente. Consideren los hombres que nunca han permitido que un pedazo de carne pase por sus labios, y algunos de ellos son los hombres más brutales, tiránicos; y cuando tratamos de alcanzarlos con el Evangelio, tenemos que decirles que no es el camino a Dios, que tendrán que venir y creer en el Señor Jesucristo y tienen su justicia imputada mediante la confesión, el perdón y todo de eso. Tenemos gente entre nosotros que están en tanto peligro de tratar de establecer esta justicia por obras en el asunto de la dieta como el mundo ha visto en cualquier otra cosa. Ya conocen lo que hermana White publicó sobre la cuestión de la justicia que no era su propósito de dejar de comer y beber como el camino al cielo. Tiene su lugar. Es importante, y no me gustaría ver esta denominación resbalando a la posición de otras denominaciones; pero no me gusta escuchar de la enseñanza que llevaría a este pueblo a recurrir al comer y al beber como [la manera de obtener] justicia, porque Pablo dijo que no es la manera. No creo que la debida precaución fue utilizada al sacar algunas de estas cosas, y yo se lo he dicho a la hermana White.

SRA. WILLIAMS: ¿Quiere decir en su publicación?

A. G. DANIELLS: Sí, cuando fueron escritas. Le dije a la hermana White que me parece que si se hubieran tenido en cuenta las condiciones en las regiones árticas y en el corazón de China y otros lugares, algunas de esas cosas habrían sido modificadas. «¿Por qué?», dijo ella, «Sí, si la gente no va a utilizar su [propio] juicio, entonces, por supuesto, tendremos que arreglarlo para ellos». Me parecía [que ella era] tan sensible. La hermana White nunca fue una fanática; ella nunca fue un extremista. Ella era una mujer sensata. Ella era bien equilibrada. He descubierto eso durante un período de 40 años de asociación con ella, cuando estábamos en Texas, y el viejo hermano [James] White estaba decayendo, esa mujer había conseguido la más hermosa [carne de] venado para comer todos los días, y mi esposa lo cocinó; y él se sentaba y comía algo de eso y decía: «¡Oh, Elena, esto es justo lo que necesitaba!». Ella no lo refrenaba ni lo hacía vivir en base a una dieta de alimentos ricos en almidón. Descubrí que ella siempre era muy equilibrada. Hay algunas personas que son extremistas, que son fanáticas; pero no creo que deberíamos permitir que esa gente fije la plataforma y guíe esta denominación. No me propongo hacerlo, por ejemplo. Sin embargo, creo que debemos utilizar toda la precaución y toda la atención que se establece para el mantenimiento de la salud. Y hermanos, he tratado de hacerlo, pero no he vivido toda mi vida bajo la dieta más estricta que está expresada allí. He tenido que ir por todo el mundo, y como saben, he tenido que estar expuestos a todos los gérmenes de la enfermedad. He tenido que vivir en una dieta escasa en lugares de mi viaje, y he vivido sobre ruedas, y bajo una gran presión, y fue profetizado cuando entré en esto en 1901 que una década me acabaría, y sería un enfermo hombre de edad en la camilla o en la tumba. Esa es la manera en que mis amigos hablaban, y simpatizaron conmigo, y lamentaron que yo haya recibido esta posición; pero me dije, «Por la gracia de Dios, yo vivo en todas las formas posibles tan bien como sé hacerlo, para conservar mi fuerza». Este es mi 19º año, y no estoy enfermo, y no estoy en la camilla o en la tumba. Estoy fuerte y bien. Estoy cansado, pero puedo conseguir descanso. He tratado de ser honesto y fiel a mi idea de lo que era lo correcto hacer, y me ha mantenido sano y fuerte. Esa es la base sobre la que me propongo trabajar. No me propongo dejar que ningún extremista me imponga una ley sobre qué he de comer en el corazón de China. Me propongo utilizar mi sentido [común] en cuanto a lo que debería comer en aquellos lugares donde difícilmente se puede conseguir una cosa verde.

SRA. WILLIAMS: En el interior de África, teníamos que cocinar todo lo que comiamos, con el fin de matar los gérmenes.

A. G. DANIELLS: ¿Por qué?, sí, en China se debe esterilizar las manos y el cuchillo, y si usted come una manzana, debe ser esterilizado después de que se pela, e incluso entonces no siempre es seguro. No creo que tenemos que tomar una posición extrema en la cuestión de la dieta para todas las clases [de personas]. No somos todos iguales. Lo que es bueno para un hombre no es bueno para otro. He visto Elder Irwin sentarse y comer dos o tres manzanas crudas por la noche justo antes de irse a la cama; pero una manzana en la noche me alteraría de manera que mi lengua sería cubierta con la piel y mi cabeza se inflamaría. No me comería una aunque me ofrecieran cinco dólares. Cuento con la reforma de la salud, para rechazar lo que yo conozco me hace daño y tomar lo que yo sé que me fortalece y me mantiene en las mejores condiciones físicas para el servicio y el trabajo duro. Esa es mi reforma de la salud. manzanas crudas son buenas para las personas que tienen la digestión adecuada para eso; pero si una persona no tiene ese tipo de digestión, debe dejar de lado la ley. Esa persona no debe consumir manzanas crudas.

Esa es la manera en que un montón de cosas ingresaron a los Testimonios. Muchos de ellos [fueron] escritos para individuos en varias condiciones de salud, y luego fueron agregados con prisa a los testimonios sin la modificación adecuada. Esto no quiere decir que son cosas falsas, sino que no se aplican a todas las personas en todo el mundo por igual. Y no se puede poner un régimen de reforma de la salud o establecer normas para todo el mundo por igual, debido a las diferentes condiciones físicas de las personas. Eso es lo que digo en las reuniones de pastores y no creo que destruirá la fuerza del mensaje en absoluto, sólo [afectará] a los extremistas.

HERMANO WALDORF: No he tenido problemas durante más de veinte años con el espíritu de profecía, o con la Biblia. Cuanto más he estudiado tanto más firmemente me he convencido de este mensaje. He leído mucho de la alta crítica minuciosamente, y el otro lado de ella. Hay 50,000 lecturas diferentes de la Biblia. Hay muchos errores que se cometieron en la transcripción. Ahora bien, en materia de recopilación histórica, tomo la Biblia y el espíritu de profecía exactamente de la misma manera.

A. G. DANIELLS: He aquí un ejemplo de un error en la Biblia: En Samuel se dice que un hombre levantó su mano contra 800 hombres a los que mató; a continuación, en Crónicas se habla de esto mismo, y se dice que él alzó su mano contra 300 hombres, los cuales mató.

WALDORF: Nunca mantuve el espíritu de la profecía es infalible. Sin embargo, los estudiantes vienen a mí de diferentes profesores, que tienen diferentes puntos de vista. Uno viene y dice el profesor Lacey me enseñó esta manera, y otro viene del profesor Johnson, quien le enseñó alguna otra manera. Hay un montón de ellos que vienen a la escuela de medicina de esa manera de diferentes profesores. Ellos no saben si cada palabra del espíritu de profecía es inspirada o no. Les enseño esta manera: Que cuando se inicia por primera vez este mensaje, Dios trajo este regalo de la profecía en la iglesia, y a través de este don Dios ha aprobado las principales doctrinas que nosotros mantenemos desde 1844. Por mi parte, creo que el regalo del espíritu de la profecía fue dado a nosotros con el fin de obtener el molde, porque creo que la erudición moderna se ha ido en bancarrota en lo que se trata del griego y el hebreo.

En cuanto al consumo de carne, no he tocado carne en veintiún años; pero compro carne para mi esposa. A menudo voy a una carnicería y obtengo lo mejor que tienen con el fin de mantenerla en vida. Nunca utilizar los Testimonios como un martillo contra mi hermano.

A. G. DANIELLS: Yo les dirá una cosa, una gran victoria se ganará si tenemos un espíritu liberal para que tratemos a hermanos que difieren con nosotros en la interpretación de los testimonios de la misma manera cristiana que los tratamos cuando difieren de la interpretación de la Biblia. Eso será una ganancia muy buena, y vale la pena ganarla, quiero decirles, porque yo he sido objeto de críticas desde que comenzó la controversia en Battle Creek. ¿No es extraño que cuando mis asociados y yo luchamos años tras año contra esa herejía, y recibimos un mensaje tras otro del espíritu de profecía, algunos de ellos muy reconfortantes y edificantes, y todo ese tiempo se nos consideraba herejes en lo concerniente al espíritu de profecía? ¿Cómo explican ustedes eso? ¿Por qué el espíritu de profecía no nos amonestó a nosotros? Yo afirmo que sé también como cualquier otro hombre si creo en el espíritu de profecía o no. No les pido a las personas que acepten mis ideas, pero me gustaría la confianza de los hermanos cuando diferimos en interpretación. Si somos capaces de generar ese espíritu, será de gran ayuda; y yo creo que tenemos que enseñarlo en nuestras escuelas.

Supongamos que algunos estudiantes se acercan a ustedes con preguntas acerca de la Biblia que usted no sabe cómo responder, ¿o es que siempre saben [que hacer]? ¡Me gustaría ir a un profesor por un año que me diga todo lo que me intriga! ¿Qué hacen ustedes cuando se les acercan estudiantes con estas preguntas?

W. H. WAKEHAM: Les digo que no lo sé, y tampoco pierdo su confianza.

A. G. DANIELLS: Bueno, cuando van a ustedes con algo en el espíritu de profecía que es desconcertante, por qué no decirlo, como lo hizo Pedro, que hay algunas cosas difíciles de entender. No creo que eso destruye la confianza de las personas. Pero tenemos la idea de que tenemos que asumir el conocimiento pleno y completo de todo lo relacionado con el espíritu de profecía y tomar una posición extrema con el fin de ser leal y fiel a ella.

W. E. Howell: Sólo quiero señalar dos cosas. Uno se relaciona a la pregunta que el profesor Prescott expresó en nuestra reunión anterior sobre por qué las personas toman estas actitudes diferentes hacia un hombre acerca de la Biblia y los testimonios. Yo no soy lo suficientemente filósofo como para explicar una actitud de ese tipo, pero creo que la causa de ello radica principalmente en la toma de posiciones extremas y radicales. Creo que [allí] es donde radica la raíz de la dificultad, sobre todo en relación con el espíritu de la profecía.

Los hermanos Daniells y Prescott y otros han venido aquí con nosotros y han hablado francamente con nosotros, y estoy seguro de que aquí cada uno va a decir que no han ocultado nada. No han ocultado nada de ustedes de lo que hayan preguntado que se podrían dar en referencia a este asunto. No me cabe duda de que [esa] es su experiencia, así como es la mía, cuando salgo de Washington, oír decir que el hermano Daniells o hermano Prescott no cree en el espíritu de la profecía.

A. G. DANIELLS: El hermano Spicer, también.

W. E. HOWELL: Sí, y el hermano Spicer. Me siento confiado de esto, que a medida que salgamos fuera de este consejo ustedes pueden ser una gran ayuda al corregir a las personas sobre estas cosas, y yo creo que es nuestro privilegio hacerlo, hermanos, ayudar a las personas sobre estos puntos. Muchos de ellos son sinceros y honestos en esa posición, por lo que han escuchado. Creo que es nuestro deber ayudar a estas personas todo lo que podamos a medida que nos encontramos con ellos.

C. L. BENSON: ¿Este tema será abandonado aquí? A partir de lo que el hermano Daniells ha dicho, sé lo que va a significar para algunas de nuestras escuelas y nuestros hombres de la Asociación General. Siento que sería injusto para nosotros como profesores que volvamos y hagamos alguna declaración. Ya se han recibido cartas preguntando por los hombres en general con referencia a la interpretación del espíritu de profecía. No creo que sea justo que nosotros salgamos y tratemos de indicar la posición de nuestros hombres de la Asociación General. Por otro lado, conozco el sentimiento y la doctrina como se enseña en nuestras asociaciones, y ellos son los maestros de la Biblia de las personas; y si nuestros maestros de la Biblia e historia toman estas posiciones liberales en el espíritu de profecía, nuestras escuelas van a estar totalmente en desacuerdo con el campo. Nuestra gente está comenzando a preguntarse sobre la condición en que están nuestras escuelas. Dicen que leen en la Review [and Herald] de este espíritu de paganismo, y aseguran que esos artículos seguramente no habrían sido publicados en la revisión si no se dan estas condiciones en nuestras propias escuelas. ¿Por qué estarían poniendo en la Review [and Herald] si ese no fuera el caso? Eso es un hecho, mucha de nuestra gente toma la posición de que esos artículos fueron escritos debido a las condiciones existentes en nuestras propias escuelas. Creo que deberíamos conseguir una solución de esta cosa si podemos, y empezar algún tipo de una campaña de educación. En el campo hemos hecho hincapié en la importancia del espíritu de la profecía más que la Biblia, y muchos de nuestros hombres lo están haciendo de esa manera. Ellos hablan de fenómenos maravillosos, y muchas veces sacan todo el sermón del espíritu de profecía en lugar de la Biblia.

T. M. FRENCH: Creo que nos ayudaría mucho si se emitiera alguna declaración general, y si algo de este asunto que ha surgido aquí podría ser dado, mostrando que no estamos cambiando nuestra posición, [sino] que estamos viendo el espíritu de profecía tal como ha sido visto desde el principio. Creo que ayudaría a resolver la situación en nuestras asociaciones, y sería una gran ayuda tanto a las asociaciones como a las escuelas. Estoy seguro, a partir de lo que se ha leído aquí de cartas y resoluciones del pasado, que no hemos cambiado nuestra posición, sino que el asunto ha surgido de nuevo; y si pudiéramos sacar declaraciones en cuanto a nuestra actitud de todo el tiempo, y repetir el asunto, creo que haría mucho bien.

W. E. HOWELL: El siguiente tema que tenemos es una consideración de cómo enseñar el espíritu de profecía en nuestras escuelas. En nuestra reciente convención general de educación proporcionamos, para el trabajo de un semestre, en el plan de estudios en este tema. Creo que deberíamos tomar diez minutos en el intermedio y, a continuación, retomar este tema, lo que dará oportunidad a más preguntas a lo largo de esta línea.

Autor: Conferencia bíblia de la IASD, 1919 | Traducido por Eric Richter


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