¿Dios aún crea? | Parte I

Aprendiendo Jugando

Una de las principales características de Dios, es sin duda su rol creador. Las Sagradas Escrituras dan testimonio de ello en un sinfín de pasajes (Salm.8;Job 38; Apoc.14:7;etc.). Pese a ello, surge la gran pregunta, al enfrentarnos al pasaje de Hebreos 4:3, el cual dice que “las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo”, su rol como creador, desde el punto de vista bíblico, ¿sigue en pie?, o, quizá podríamos reformular la pregunta: ¿Dios dejó de crear? Al parecer, es evidente que desde la perspectiva del autor de Hebreos, la obra creadora de Dios cesó en la “fundación” del mundo, ya que, al leer 1:2, el cual dice καὶ ἐποίησεν τοὺς αἰῶνας [“e hizo el universo”],[1] éste emplea un verbo en estado aoristo que, desde el punto de vista griego, ocurrió solo en un punto específico (acción puntual). Cuando leemos 1:3 el autor enfatiza que es Cristo φέρων τε τὰ πάντα [“quien sustenta todas las cosas”], el verbo φέρω se encuentra en participio, lo cual desde la perspectiva griega implica que Cristo aún “sustenta” todas las cosas (una idea de acción continua), pero no usa el verbo ποιέω [crear, hacer] del v.2.

Ahora bien, para poder responder esta pregunta, debemos situarnos en la evidencia de Génesis 1. Para ello, debemos analizar el v.1 en contraste con los demás textos. Para ello debemos saber si “los cielos y la tierra” corresponden al hábitat terrestre, o bien, es una alusión al Cosmos, al Universo, y quizá de esa forma podríamos responder a la pregunta de si Dios dejó de crear en la fundación del mundo.

Génesis 1:1 es el versículo clave no sólo de los primeros capítulos, sino de todo el libro, en él se aprecia que es Dios quien actúa como un creador de sus criaturas y de su hábitat, esto define la identidad de Dios a lo largo de toda la Escritura.

La palabra בְּרֵאשִׁ֖ית se compone de la preposición בּ más el sustantivo רֵאשִׁית que significa “inicio”, “primero”, “principal”.[2] La forma bereshit aparece sólo 5 veces en todo el AT (Gén. 1:1; Jer. 26:1; 27:1; 28:1; 49:34). Pero es preciso saber si Gén.1:1 está en estado absoluto o en estado constructo, lo cual nos abrirá un mejor panorama del texto. En primer lugar, las veces que aparece en Jeremías se encuentra en estado absoluto. La regla gramatical para identificar un estado constructo o absoluto está en que “en hebreo solo el sustantivo que se encuentra ante un genitivo sufre un cambio, y en el lenguaje gramatical se dice que es dependiente, o en el estado constructo, mientras que un sustantivo que no tiene un genitivo después se dice que está en el estado absoluto.”[3] Así, la única vez que bereshit se encuentra sin genitivo que lo siga es en Génesis 1:1. Sin embargo, el sustantivo reshit puede ser encontrado en estado absoluto en otros textos (Lev. 2:12; Deut. 33:21; Sal. 105:36; Job 40:9; Prov. 4:7), aunque, ninguno de estos está compuesto por una preposición. Sólo Isaías 46:10 מֵֽרֵאשִׁית que traducido es “desde el principio” está en estado absoluto acompañado de una preposición. Pero ¿qué implicaciones envuelve el hecho de que esté o no en estado absoluto? Pues bien, si bereshit está en estado constructo, el texto, debiese ser traducido como “en el principio cuando Dios creó” o “cuando Dios comenzó a crear”, dando a entender que Génesis 1:1 es una cláusula dependiente y por lo tanto no hay creación ex nihilo, sino que la idea de 1:1 es narrar la creación de este planeta. Por otro lado, si el bereshit se encuentra en estado absoluto, entonces, el texto debiese ser traducido como “en el principio Dios creó”, entendiendo que el texto es una cláusula independiente y por lo tanto es una introducción a la creación del Universo.

Por lo mismo, como no tenemos evidencia bíblica en el Pentateuco de que bereshit se haya usado en estado absoluto, sí tenemos a Isaías que usa רֵאשִׁית con la preposición ֵמ “desde el principio” en estado absoluto. Por ende, Isaías demuestra que Génesis 1:1 se entiende como un estado absoluto del sustantivo y hace que el texto deba ser traducido como “en el principio Dios creó”.

Sumado a lo anterior, el “reshit”, desde el punto de vista bíblico da la idea de una extensión de tiempo “al inicio”, esto puede ser contrastada con la aparición de Jer.28:1 donde dice que “en el principio [בְּרֵאשִׁית] del reinado de Sedequías rey de Judá, en el cuarto año” (énfasis mío). “En el principio” no corresponde en estricto rigor al “primer” año de Sedequías, sino a un período del “inicio” del reinado, es decir, “desde el primer al cuarto año”. Por lo tanto, ese “principio” que nos habla Génesis 1:1 puede ser contrastado con un principio más allá de la creación del hábitat terrestre, sino que apunta a la creación del mundo entero.

Ahora bien, al leer Génesis 1:1 podríamos inferir que en él encontramos las respuestas básicas al origen de toda la creación, es decir, cuándo, cómo, quién y qué; así, por ejemplo, el texto podría entenderse de la siguiente forma:

בְּרֵאשִׁ֖ית (En el principio) -> cuándo
בָּרָ֣א (creó) -> cómo
בָּרָ֣א (Dios) -> quién
אֵ֥ת הַשָּׁמַ֖יִם וְאֵ֥ת הָאָֽרֶץ (a los cielos y a la tierra) -> qué.[4]

De esa manera “los cielos y la tierra” se transforma en el complemento directo del verbo. Es decir, responde al qué de la creación. Sin embargo, ¿a qué cielos y tierra se refiere? La expresión הַשָּׁמַ֖יִם וְאֵ֥ת הָאָֽרֶץ [los cielos y a la tierra] aparece 15 veces en todo el AT (Gén. 1:1; Éx.20:11; 31:17; Deut. 4:26; 30:19; 31:28; 2 Rey. 19:15; Is. 37:16; Jer. 15:3; 23:24; 32:17; Eze.29:5; Hag.2:6; 2:21; 2 Crón. 2:12). Todos estos textos parecen apoyar la idea de que la frase “los cielos y a la tierra” no sólo se refiere a este mundo sino al cosmos, al universo. Sin embargo, en Éx.20:11 la expresión “los cielos y la tierra” es seguida por “el mar” enfatizando la tierra como hábitat del ser humano y todo lo que en ello vive, lo mismo sucede con Jer. 15:3, Eze.29:5 y Hag.2:6. En éstos últimos, los autores se dirigen específicamente a la tierra al mencionar palabras como “mar”, “aves” y “bestias”. Sin embargo, cuando la frase aparece sólo como “los cielos y la tierra” parece indicar que los hebreos están haciendo uso de la figura retórica del merismo. Luis Alonso Scökel define el merismo como “un caso especial de sinonimia”[5] y que, “el merismo reduce a dos miembros una serie completa.”[6] Es decir, la idea principal del merismo es contrastar dos partes opuestas para enfatizar un todo. De esa forma, “montes y valles” representan el paisaje completo, por ende, la “pluralidad se centra en dos miembros”, estos ejemplos pueden ser encontrados en los siguientes pasajes bíblicos: Deut. 8:7; Job 2:7; Is. 2:14-16; Jer. 3:9; etc.

Por lo tanto, la frase “los cielos y a la tierra” mediante este juego binario de palabras opuestas que apuntan a un todo, enfatizan la creación del universo, no sólo la de este mundo. De modo que, cuando Gen.1:1 habla de “los cielos y la tierra” no nos está apuntando a la creación de los cielos celestes ni a la tierra misma, sino a todo lo existente; toda cosa visible e invisible; toda la materia que conocemos y la que no conocemos aún; desde el mismo concepto de tiempo hasta la partícula más elemental de la naturaleza, todo ello fue creado “en el principio”.

Entonces, si Génesis 1:1 habla de la creación del Universo en un tiempo desconocido, la creación de la tierra como hábitat terrestre fue mucho tiempo después. Pese a ello, Génesis 2:1 dice que “fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejercito de ellos”. Como bien vimos, la expresión “cielos y tierra” tomada como un merismo, se refiere estrictamente al Universo y no solo a esta tierra; por ende, cuando el texto dice “fuero pues acabados”, no solo se refiere a la obra de la creación de este mundo, sino a todo lo existente, a toda partícula elemental. Si creemos que Dios acabó su obra creadora en el séptimo día no sólo de este mundo sino del Universo, entonces, podríamos incluso concluir con la primera ley de la termodinámica, es decir, el principio de conservación de la energía, la cual dice que en el Universo la energía no se crea ni se destruye, solo se transformada. El acto creador de Dios fue concluido estrictamente en la semana de la creación, puesto que sus obras “fueron acabadas desde la fundación del mundo”.

Referencias:


  1. Kurt Aland et al., Novum Testamentum Graece, 28th Edition. (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012), He 1.2. ↩︎

  2. Francis Brown, Samuel Rolles Driver, y Charles Augustus Briggs, Enhanced Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (Oxford: Clarendon Press, 1977), 912. ↩︎

  3. Friedrich Wilhelm Gesenius, Gesenius’ Hebrew grammar, ed. E. Kautzsch y Sir Arthur Ernest Cowley, 2d English ed. (Oxford: Clarendon Press, 1910), 247. ↩︎

  4. Biblia Hebraica Stuttgartensia: with Werkgroep Informatica, Vrije Universiteit Morphology; Bible. O.T. Hebrew. Werkgroep Informatica, Vrije Universiteit. (Logos Bible Software, 2006), Gn 1.1. ↩︎

  5. Luís Alonso Scökel, Manual de Poética Hebrea (Madrid, España: Ediciones Cristiandad SL, 1987), 105. ↩︎

  6. Scökel, op. cit., 105. ↩︎



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