¿Credo pre-Paulino en 1 Corintios 15:3?...

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¿CREDO PRE-PAULINO EN 1 CORINTIOS 15:3-5?: ANÁLISIS LITERARIO Y EXEGÉTICO DE LA FRASE Παρέδωκα Γὰρ ὑμῖν ἐν Πρώτοις, ὃ Καὶ Παρέλαβον

TABLA DE CONTENIDO
Introducción
El credo Pre-Paulino
Análisis textual de 1 Corintios 15:3-5
Variantes textuales de 1 Corintios 15:3-5
El uso de παραλαμβάνω y παραδίδωμι
El uso de ὅτι en 1 Corintios 15
El uso de κατὰ τὰς γραφὰς
Lucas y Pablo en 1 Corintios 15
El uso de la historia en 1 Corintios
Conclusiones
Bibliografía

Introducción

Se estima que la primera carta a los Corintios fue escrita por el apóstol Pablo alrededor de los años 53-55 d.C. [1] , es decir, aproximadamente 20 años después de la muerte de Jesucristo. El apóstol pone a disposición su carta para contrarrestar una serie de problemáticas que acongojaban a los creyentes de Corintio.[2] Entre estas, fornicaciones que ni aún se nombraban “entre los gentiles” (5:1); disputas entre ellos mismos por tomar bandos, unos por Apolos, otros por Cefas (Pedro) y otros por Pablo (1:12); específicas aclaraciones respecto al matrimonio (cap.7); algunos problemas de ciertos cristianos con el paganismo (cap.8); la repartición de los dones espirituales (cap.12); pero sin duda uno de los problemas más importantes que Pablo intentaba contrarrestar era precisamente el de la resurrección (15:1-58), al parecer, los cristianos de Corintio no creían en la resurrección de los muertos, es por ello que Pablo relata detalladamente cada aspecto trascendental de la resurrección, puesto que es el centro de su predicación y la del Nuevo Testamento (15:14).

El credo Pre-Paulino
Ahora bien, la problemática que se trae a colación se centra específicamente en los vv. 3b-5 del cap.15; el apóstol plantea una cronología bien sugestiva acerca de los sucesos que tuvieron lugar en la resurrección de Cristo. Según lo que indica Pablo, Cristo, murió “según las Escrituras” (v.3b), fue enterrado y resucitó al tercer día, “según las Escrituras” (v.4). Entonces, apareció primeramente a Cefas y a los doce (v.5).

La mayoría de los eruditos indican que este es el primer relato escrito de una tradición oral de la resurrección. Esta idea fue impulsada primeramente por Adolf von Harnack en 1922.[3] Posteriormente, Joachim Jeremías siguió esta misma línea en Die Abendmahlsworte Jesu en 1967[4]. En él, Joachim da una serie de argumentos sugestivos en favor de la lectura primaria de la resurrección como tradición oral que “se remonta sin interrupción alguna hasta las mismas palabras de Jesús”[5] en el discurso de Pablo en 1 Cor.15:3b-5.[6]

Sumado a lo anterior, se debe considerar que los relatos de los Evangelios fueron escritos posterior al año 60 d.C.,[7] por lo tanto, en definitiva, es el primer relato escrito de la resurrección que conocemos. Por otro lado, se plantea que Pablo utiliza las palabras παρέδωκα y παρέλαβον como términos técnicos que indican la transmisión de una tradición oral,[8] en conjunto con el uso de ὅτι para enfatizar que lo que se dice a continuación es una cita textual del algún credo, una especie de abre comillas.

Dado todo lo anterior, surgen las siguientes preguntas: ¿hay evidencia de que Pablo citó a un credo que tuvo un origen anterior a él?, ¿o más bien es la formulación de su propio conocimiento de los acontecimientos pasados? La presente monografía propone interpretar los dichos de Pablo atribuyéndoselos a él más que a un credo, reconociendo, sin embargo, que la gran mayoría de eruditos admite de manera indiscutible que es la cita de un credo pre-paulino sobre la base de buenos argumentos,[9] para ello la discusión se centrará primeramente en encontrar variables textuales dentro de la pericopa; y luego, ahondar en el significado de las palabras παραλαμβάνω, παραδίδωμι, ὅτι, κατὰ τὰς γραφὰς y algunas comparaciones que se encuentran en la narrativa de Corintios, con el fin de proponer una solución a esta problemática.

Análisis textual de 1 Corintios 15:3-5

Variantes textuales de 1 Corintios 15:3-5
Una de las variantes textuales más importantes encontradas en el relato paulino de la resurrección es sin duda la referencia a “los doce” (15:5). El apóstol, como vimos, esboza una pequeña cronología en cuanto a las apariciones de Cristo, él dice que Jesús se apareció a Pedro y después a “los doce”. Si se remonta al relato de las apariciones de Jesús en los Evangelios se puede apreciar que las apariciones ocurren a María Magdalena (Juan 20:14), a las mujeres que acompañaban a María (Mat.28:8-10) y posteriormente a los discípulos. Pero, en estricto rigor, sólo había once discípulos y no doce, recordando que Judas había traicionado a Jesús.

Por lo mismo, Metzger indica que “[e]n lugar de reconocer que δώδεκα es usado aquí como una designación oficial, varios testigos, principalmente Occidentales, han introducido la corrección pedante ἕνδεκα (D* F G 330 464* it vg syrhmg goth Archelaus Eusebius Ambrosiaster Jerome Pelagius mssacc. to Augustine John-Damascus).”[10]

Se deduce, por tanto, a partir de lo visto más arriba que los copistas al ver esta “discrepancia” quisieron enmendar el texto indicando que el apóstol no uso el sustantivo δώδεκα sino ἕνδεκα, haciéndolo coincidir con el relato de los Evangelios de que eran en realidad once apóstoles y no doce. Sin embargo, la mención de los “doce” no debe ser considerada como una referencia literal, más bien, concluimos con Meier en que el texto “simplemente subraya el significado simbólico esencial de los Doce, que habría sido especialmente importante para los primeros judíos cristianos de Palestina: los Doce representaban las doce tribus de Israel, que muchos judíos esperaban que se restauraran en los últimos días.”[11]

El uso de παραλαμβάνω y παραδίδωμι

El sustantivo παρέδωκα es un aoristo indicativo primera persona singular de παραδίδωμι[12], sintácticamente hablando, quizás sea un aoristo culminativo (semejante al de Ef.3:3; Apoc. 5:5), al parecer Pablo está indicando que esta enseñanza, la de Cristo resucitado, ya había sido transmitida con anterioridad. Por otro lado, παρέλαβον[13] siendo un aoristo indicativo de παραλαμβάνω, relata la experiencia personal del apóstol: “yo recibí”. Por lo visto, el aoristo puede ser histórico, dado que el apóstol no intenta establecer un punto especifico de cuándo “recibió” esta revelación (ingresivo) o cuando terminará (culminativo), sino que, pretende entablar una verdad de facto, sin especificar el aspecto temporal. Es interesante que la misma palabra es usada en 11:23 Ἐγὼ γὰρ παρέλαβον ἀπὸ τοῦ κυρίου[14], esta vez, sin embargo, se añade el genitivo de pertenencia τοῦ κυρίου al verbo παραλαμβάνω.

Ahora bien, en 11:23 el apóstol también relata un suceso que tuvo lugar antes de la crucifixión, esto es, la institución de la cena; pese a ello, él es enfático en decir que dicha revelación fue dada por “el Señor” y no otro. Asimismo, en 15:3a vuelve a usar la misma expresión, pero no especifica la procedencia del τοῦ κυρίου, presumiblemente porque ya lo había dejado claro en 11:23. Incluso, es sumamente interesante ver en Gálatas 1:12 que Pablo use el verbo παραλαμβάνω para expresar la idea de que su evangelio no fue recibido (παρέλαβον) ni lo aprendió (ἐδιδάχθην) de hombre, sino de Dios. Si entendemos, entonces, el uso de παρέλαβον como un término técnico que explique algún traspaso de tradición, entonces deberíamos solo entenderlo a la luz de la revelación de Dios. Pablo no está hablando de que el evangelio lo “recibió” de alguna comunidad (παρὰ ἀνθρώπου), sino exclusivamente de Dios. Incluso aún es más digno de resaltar el uso de παρέλαβον que emplea el apóstol cuando se refiere a algún tipo “traspaso” de enseñanza, este siempre es enfático en especificar de quién fue recibida (Fil 4:9; 1 Tes. 4:1; 2 Tes. 3:6)[15].

El uso de ὅτι en 1 Corintios 15
Ahora bien, por otro lado, un punto importante que merece atención es que Conzelmann dice lo siguiente comentando la introducción de ὅτι que hace el apóstol: “la introducción de la fórmula mediante ὅτι, ‘que,’ es un estilo normal; Sin embargo, la repetición de ὅτι dentro de la fórmula es una peculiaridad.”[16] Es decir, el empleo de ὅτι repetidamente en la narración es peculiar en la narración pero que en estilo es normal. Jonh Meier citando a Rigaux dice que “la repetición de ὅτι (‘que’) antes de cada cláusula, […] implica una especie de cita,”[17] por ende, el uso de ὅτι repetidamente indicaría que se está citando textual el credo pre-paulino. Y no solo eso, de acuerdo con Gordon D. Fee, el uso de ὅτι, “enfatiza el contenido de cada línea,” dejando a las “cuatro líneas en casi dos conjuntos de paralelos semíticos.”[18]

El credo pre-paulino, entonces, rezaría como sigue:

a) ὅτι Χριστὸς ἀπέθανεν ὑπὲρ τῶν ἁμαρτιῶν ἡμῶν
a. κατὰ τὰς γραφὰς
b) καὶ ὅτι ἐτάφη
c) καὶ ὅτι ἐγήγερται τῇ ἡμέρᾳ τῇ τρίτῃ
a. κατὰ τὰς γραφὰς
d) καὶ ὅτι ὤφθη Κηφᾷ εἶτα τοῖς ⸁δώδεκα·[19]

De acuerdo con la lógica implicada más arriba, entonces, este debió ser leído de la siguiente forma:

a) Χριστὸς ἀπέθανεν ὑπὲρ τῶν ἁμαρτιῶν ἡμῶν κατὰ τὰς γραφὰς
b) ἐτάφη
c) ἐγήγερται τῇ ἡμέρᾳ τῇ τρίτῃ κατὰ τὰς γραφὰς
d) ὤφθη Κηφᾷ εἶτα τοῖς δώδεκα.

Quizá, una correcta traducción podría esbozarse de la siguiente forma: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; fue sepultado; resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; apareció a Pedro, después a los doce”. El credo debió ser leído más o menos de esa forma, presuponiendo la existencia de él.

Sin embargo, al parecer, el apóstol cuando usa καὶ ὅτι quiere enfatizar la importancia de algo, por ejemplo, en 8:4 utiliza le expresión καὶ ὅτι οὐδεὶς θεὸς enfatizando que “no hay otro sino Dios” en comparación con los ídolos; también en 1 Tesalonicense 3:6 el apóstol hace uso de καὶ ὅτι para subrayar que reconocen que los de tesalónica los recuerdan con cariño diciendo que καὶ ὅτι ἔχετε μνείαν ἡμῶν ἀγαθὴν πάντοτε. Es cierto que, de acuerdo con Conzelmann el uso de ὅτι es peculiar al ser repetido cuatro veces en 1 Cor.15:3b-5, sin embargo, creemos que el apóstol quería enfatizar cada expresión del texto, ya que, de acuerdo con él, el asunto de la resurrección era de tanta importancia que en su relato en 3b-5, este debía subrayar cada punto de su exposición; tal era la envergadura de la creencia en la resurrección que este declara enfáticamente que “si Cristo no resucitó vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe” (1 Cor.15:14); quizás por eso enfatiza dos veces en su discurso que esto sucedió según las Escrituras (κατὰ τὰς γραφὰς).

El uso de κατὰ τὰς γραφὰς
El siguiente punto por destacar es el doble énfasis de κατὰ τὰς γραφὰς, parece que estas referencian primeramente a Is.53 y luego a la “señal” de Jonás que fue hecha por Jesucristo (Mat.12:39-40). El primero apunta a que Cristo murió por nuestros pecados, quizá la alusión es más clara, puesto que las frases ְוהוּ ֙א ְמ ֹח ָׁ ָ֣לל ִמ ְפ ָׁש ֵ֔ענוּ y ְמ ֻד ָׁ ָּ֖כא מ ֲעוֹ ֹנ ֵ֑תינוּ de Isaías 53:5 son partes importantes en la comprensión del apóstol sobre Jesucristo. De acuerdo con el texto hebreo, el profeta usa dos palabras claves עוֹןָׁ y פ ַׁשעֶּ֫ que son usadas en el contexto litúrgico del día de la expiación; la primera, puede ser traducida como “transgresión” mientras que la segunda como “iniquidad”. En el relato litúrgico del día de la expiación son las “transgresiones” las que serían “purificadas” junto con el pecado (Lev.16:16) mientras que el macho cabrío, el que sería lanzado al desierto, llevaría las “iniquidades” de Israel (Lev.16:22). Es evidente que Pablo estaba consciente de todo esto y que el sacrificio de Cristo fue en favor nuestro, semejante al que se ofrecía en el Día de la Expiación, el mismo que referencia Isaías 53, y el mismo que se relata “según las Escrituras”. Pero quizá una alusión más exacta sea la LXX, donde Isaías 53:5 reza αὐτὸς δὲ ἐτραυματίσθη διὰ τὰς ἁμαρτίας ἡμῶν[20], la misma referencia la hace el apóstol en 15:3 τῶν ἁμαρτιῶν ἡμῶν, sin embargo, este cambia el acusativo de la LXX al genitivo, además de cambiar la preposición διὰ por ὑπὲρ. Quizás este cambio se deba a que, para Isaías la redención era universal y el “medio” (διὰ) por el cual se llevaría a cabo sería por la “herida” (τραυματίζω), no obstante, para Pablo esta redención ya era un hecho, y fue gracias a la muerte (ἀποθνῄσκω) de Cristo en favor (ὑπὲρ) nuestro.

La segunda mención a las Escrituras tiene relación con que Jesús “resucitó al tercer día”. Es evidente que esta idea estaba en la mente de los apóstoles, es decir, del cumplimiento en la “resurrección” de Jesús (ἐγήγερται), y que este resucitó específicamente “al tercer día”. No es menor ni de extrañar encontrar la misma declaración en Mateo en las palabras de Cristo de que el “Hijo del hombre” estaría en el “corazón de la tierra tres días y tres noches”. Si se presupone que los Evangelios no habían sido escritos al momento de que Pablo escribiese la carta de los Corintios, se puede concluir que para él esta era una interpretación de las Escrituras, una señal de que estas hablaban de la resurrección de Jesucristo y que las palabras de Jesús, los Evangelios, estaban en el centro de los apóstoles antes de su composición.

Lucas y Pablo en 1 Corintios 15
Otro aspecto que se debe destacar es la sugerencia que hace Joachim Jeremías [21] al comparar Lucas 24:34 con 1 Cor.15:5:

Pre-paulino-Gajardo

Es imposible negar la dependencia que existe entre estos textos, incluso, más interesante es comparar el uso del verbo ἐγείρω, Lucas lo usa en aoristo, ἠγέρθη, mientras que Pablo lo usa en perfecto, ἐγήγερται. Por otro lado, Pablo usa el nombre Κηφᾷ, su forma aramea, mientras que Lucas usa Σίμων, su forma griega; este uso de Pablo del nombre arameo de Pedro llevó a concluir a Joachim [22] que esta es una de las razones de que el credo apostólico es de origen arameo, posiblemente originado en Jerusalén. Sin embargo, Pablo en toda su carta llama Κηφᾶς a Pedro (3:22; 9:5) y en otras ocasiones también así lo llamaba (Gál. 2:9,11), por lo que no podría considerarse como un argumento para el credo pre-paulino. Todo indica, por tanto, que la idea de que Cristo apareció a Pedro y luego a los doce era una creencia popular entre los apóstoles (sin que por ello deba ser parte de un credo).

El uso de la historia en 1 Corintios

Es sumamente interesante que Pablo al relatar eventos históricos haga uso de καὶ de forma repetida en Corintios para hilar los eventos. Por ejemplo, en 10:1-4 Pablo dice:

Οὐ θέλω γὰρ ὑμᾶς ἀγνοεῖν, ἀδελφοί, ὅτι οἱ πατέρες ἡμῶν πάντες ὑπὸ τὴν νεφέλην ἦσαν

καὶ πάντες διὰ τῆς θαλάσσης διῆλθον
καὶ πάντες εἰς τὸν Μωϋσῆν ἐβαπτίσθησαν ἐν τῇ νεφέλῃ καὶ ἐν τῇ θαλάσσῃ
καὶ πάντες ⸂τὸ αὐτὸ πνευματικὸν βρῶμα ἔφαγον
καὶ πάντες τὸ °αὐτὸ πνευματικὸν ἔπιον πόμα· ἔπινον γὰρ ἐκ πνευματικῆς ἀκολουθούσης πέτρας, ἡ ⸉πέτρα δὲ⸊ ἦν ὁ Χριστός[23]

Como se puede apreciar, desde ese punto de vista Pablo une la historia israelita por medio de la conjunción καὶ, en este caso se ha separado por medio de καὶ πάντες; mientras que en 15:3b-5 se ha separado por καὶ ὅτι. Todo lo que sigue después de καὶ πάντες es una referencia a la historia del pueblo de Israel, quizás de esa misma forma todo lo que sigue a καὶ ὅτι en 15:3b-5 es una referencia a la historia de la resurrección de Cristo sin que por ello pertenezca a algún credo, sino que es la formulación de la historia en palabras de Pablo.

Se sugiere, por tanto, que la lectura de 1 Cor15:3b-5 no debe remontarse a un credo de origen arameo, sino más bien, al estilo de Pablo de relatar los sucesos antiguos, con esto no queremos decir que la resurrección no haya sido creída dentro de los apóstoles y que no estuvo como centro de sus creencias, muy por el contrario, era parte importante y primordial en la predicación del NT, tanto que para Pablo era una historia verídica, tan real e importante para ser el centro de su predicación y de sus cartas que escribiría después de esta.

Conclusiones

Hemos podido apreciar que Pablo, al tratar una serie de irregularidades que vivían los creyentes de Corintio, este enfatiza aspectos fundamentales en la comprensión del Evangelio. Entre ellos, el no tomar bandos en la comunidad de la iglesia, ya sea por Apolos, Pedro, o incluso por él mismo; en cómo se distribuyen los dones espirituales entre los creyentes; las infamias y fornicaciones que se hallaban inmiscuidas en la comunidad de Corintio; pero, sobre todo, el aspecto más trascendental y fundamental que Pablo quería resaltar era sin duda 1 Corintios 15, o sea, la creencia en la resurrección, tanto de Cristo como de los muertos. Para él era el centro del evangelio y de su predicación, tanto que llegó a decir que sin una creencia en la resurrección “vana es nuestra fe” (15:14).

Ahora bien, dentro del tratado de la resurrección, vemos que Pablo entabla una cronología bastante sugestiva en cuanto a ella (15:3-5). La erudición actual, entabla su argumento sobre la base de las palabras παρέδωκα y παρέλαβον que los lleva a concluir que esto es parte de una transmisión de algún credo (producto del significado que llevan estas palabras), en conjunto, como pudimos ver, con el uso de ὅτι que, el cual, implicaría una especie de cita textual, un abre comillas para dar cita al credo sobre la resurrección de Jesucristo, sin embargo, nosotros creemos que estas palabras no indican alguna transmisión rabínica de una tradición (ya sea textual u oral de origen arameo o helénico) dentro del contexto paulino, sino más bien, se centran en la propia revelación que Dios hizo sobre Pablo.

El apóstol es enfático en decir, primeramente, que la institución de la Cena lo recibió del Señor y no de otro, asimismo vuelve a hacer uso de las mismas palabras en 15:3a pero no indica que fue del Señor, pese a ello, inferimos que así lo fue dado su uso en 11:23. Empero, creemos que la revelación que Dios dio a Pablo no establece la cronología misma de los eventos en sí mismos, sino la enseñanza tanto en el significado de la cena como en la resurrección misma de Cristo y de los muertos. De hecho, la cronología de los eventos que relata Pablo en 15:3b-5 quizás puede ser referida a una creencia intrínseca entre los primeros cristianos sin que por ello tengan su origen en un credo. Esto lo evidencia la conexión existente entre Pablo y Lucas al decir que “apareció a Pedro” (Lc.24:34 cf. 1 Cor. 15:4), pese a que los relatos evangelísticos de la resurrección difieren en tanto con lo presentado aquí por el apóstol en la forma de su cronología.

Por lo tanto, creemos que esta pequeña porción de 1 Corintios 15:3-5 no pertenece a un credo, ya sea oral o escrito de origen arameo o helénico, sino que pertenece al corpus Paulino, esto por la forma de composición del relato, es por ello que podemos concluir que este es un uso exclusivamente del apóstol, de origen divino, y que, en los eventos relatados, Pablo solo usa la historia popular entre los apóstoles tal como lo hizo en 10:1-4 al relatar una historia conocida entre los hebreos (la liberación de Egipto y la estadía en el desierto), sin que por ello tenga una relación intrínseca con el relato de la resurrección con los demás Evangelios. Después de todo, los Evangelios no relatan in toto la vida de Jesús, sino los aspectos más trascendentales para nuestra fe (Juan 21:25).


Referencias:

Bibliografía

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  1. Sin duda 1 Corintios tiene su origen en la localidad de Éfeso, ya que en 16:8 así lo atestigua el apóstol. De acuerdo con Hechos 18:1-2 se relata que Pablo se encontró en Corintio con Aquilas y Priscila producto de que Claudio, gobernador de Roma “había mandado que todos los judíos saliesen de Roma.” (v.2). El gobierno de Claudio se data alrededor de los años 41-54 d.C. por ende, quizás, la expulsión de los judíos se produjo al inicio de su gobierno (41 d.C.), aunque de acuerdo con Murphy-O’Connor en St. Paul’s Corinth: Texts and Archaeology (Collegeville, Minesota: The Liturgical Press, 1983):140, esta expulsión no fue generalizada, sino que se restringió a una sinagoga específica ya que Filo y Josefo así lo atestiguan. Otro hecho importante a resaltar es que Pablo fue llevado por los judíos al procónsul de Acaya, Galio. El año de término del gobierno de Galio puede ser fechado en 51-52 o 52-53 d. C. de acuerdo con la Inscripción de Gallio (Murphy- O’Connor, 146). Por lo que, el autor supone que la fundación de Corintio se produjo en su estadía de más de un año ahí (Hechos 18:11), es decir, alrededor del año 51 d.C.; entonces, se puede encontrar un intervalo de aproximadamente 8 años entre la mención del Edicto de Claudio (18:1-2) con la estadía de 18 meses de Pablo en Corintio (Hechos 18:11). Por todo esto, y considerando que la primera carta a los Corintios fue escrita desde Éfeso, entonces, se propone la fecha del 53-55 d.C. para la composición de la primera carta, dándole tiempo a Pablo para comenzar su tercer viaje misionero (Hechos 18:22-23). Hans Dieter Betz y Margaret M. Mitchell, “Corinthians, First Epistle to the,” en David Noel Freedman, The Anchor Yale Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992), 1140; Peter H. Davids, “Corinthians, First Letter to The” en Baker encyclopedia of the Bible (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), 514. ↩︎

  2. Aunque no es la intención de entrar en la discusión de la estructura del libro, queremos citar a Graydon F. Snyder, First Corinthians: A Faith community commentary (Macon, Georgia: Mercer University Press, 1992), 15-17, para un mayor entendimiento el esbozo de 1 de Corintios y los problemas tratados por el apóstol en su epístola:
    A. 1:1-4:21 Divisiones en la Iglesia de Corintio
    B. 5:1-6:20 Dos casos de estudio en Corintio
    C. 7:1-40 Respecto al matrimonio y a casarse de nuevo
    D. 8:1-11:34 Sobre a comer juntos
    E. 12:1-15:58 Respecto a los dones espirituales
    F. 16:1-24 Mutualidad cristiana. ↩︎

  3. Adolf von Harnack, “Die Verklärungsgeschichte Jesu, der Bericht des Paulus (1. Kor. 15,33ff)”, citado en David M. Moffit, “Affirming the ‘Creed’: The Extent of Paul's Citation of an Early Christian Formula in 1 Cor 15,3b-7”, ZNW 99 (2008): 49. ↩︎

  4. Su traducción al español puede ser consultada en La última cena: Palabras de Jesús (Madrid, España: Ediciones Cristiandad, 1980). ↩︎

  5. Joachim, Ibid., 106. ↩︎

  6. Otros autores, influenciados por el método histórico crítico, en específico la crítica literaria y la crítica de las formas, han seguido la misma línea diciendo: “El apóstol Pablo recoge como una tradición sagrada las afirmaciones de que Jesús murió por la redención de los pecados,” Larry Hurtado, Señor Jesucristo: la devoción a Jesús en el cristianismo primitivo (Salamanca, España; Ediciones Sígueme, 2008), 93; “La introducción a la introducción (15,1-3a) expone solemnemente el hecho de que el evangelio de Pablo, que gira sobre la resurrección de Jesús, fue el único que él mismo ‘recibió’ en la tradición de la iglesia más primitiva,” N. T. Wright, La Resurrección del Hijo de Dios: los orígenes cristianos y la cuestión de Dios (Navarra, España: Editorial Verbo Divino, 2003), 398; “A pesar de las incertidumbres sobre el alcance de la tradición que recibió Pablo, no hay razón para dudar de que esta información fue comunicada a Pablo como parte de su catequesis introductoria (15.3),” James D. G. Dunn, Jesus Remembered, Christianity in the Making, Vol.1 (Grand Rapids, Michigan: Wm. B. Eerdmans Publishing Co, 2003), 855. William F. Orr y James Arthur Walther, 1 Corinthians A New Translation: Introduction with a Study of the Life of Paul, Notes, and Commentary, The Anchor Bible (Garden City, New York: Doubleday & Company, INC.: 1976), 320; Archibald Robertson y Alfred Plumer, “First Epistle of St Paul to the Corinthians, A Critical and Exegetical Commentary” (Edinburgh: T&T Clark limited, 1986), 333; Gordon D. Fee, The First Epistle to the Corinthians, The New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, Michigan: William B. Edermans Publishing Co., 1987): 547-549;721-724; C. K. Barrett, A Commentary on The First Epistle to the Corintians (New York, Hagerstown: Harper & Row, Publisher, 1968), 337-8; Eugen Walter, Primera carta a los Corintios (Barcelona: Editorial Herder, 1990), 272-274; Walter Schmithals “The Pre-Pauline Tradition in 1 Corinthians 15:20-28,” Perspectives in Religius Studies, vol 20 (1993), 357–380; John Kloppenborg, “An Analysis of the Pre-Pauline Formula 1 Cor15:3b-5 In Light of Some Recent Literature,” The Catholic Biblical Quarterly Vol. 40, No. 3 (July, 1978), 351-367; Robert H. Mounce, “Continuity of the Primitive Tradition Some Pre-Pauline Elements in I Corinthians,” Interpretation: A Journal of Bible and Theology (1 October, 1959); Robert M. Price, “Apocryphal Apparitions: 1 Corinthians 15:3-11 as a Post- Pauline Interpolation,” Journal of Higher Criticism 2:2 (1995): 69-99; Kirk R. MacGregor, “1 Corinthians 15:3b-6a, 7 and the Bodily Resurrection of Jesus,” Journal of the Evangelical Theological Society 49:2 (2006), 225-34. ↩︎

  7. Al revisar los eventos de la cronología paulina en comparación con la de los evangelios, se ve una clara omisión de María Magdalena y las mujeres. Mateo indica que fue a las mujeres a quien Jesús se apareció primeramente (Mat. 28:8-10), mientras que Lucas no dice que Jesús se apareció a las mujeres sino solo “dos varones con vestiduras resplandecientes” (Luc. 24:4). Por otro lado, Juan relata que fue a María Magdalena la que Jesús se apareció primeramente (Juan 20:14-15). Intencionalmente hemos decidido omitir el relato de Marcos 16:9-20 por ser considerado una narración dudosa. Para más detalles ver John Christopher Thomas, “A Reconsideration of the Ending of Mark”, JETS 26/4 (December 1983) 407-4019; Robert H. Stein, “The Ending of Mark”, Bulletin for Biblical Research 18.1 (2008) 79-98; Adela Yarbro Collins y Harold W. Attridge, Mark: A Commentary on the Gospel of Mark, Hermeneia—a Critical and Historical Commentary on the Bible (Minneapolis, MN: Fortress Press, 2007), 797–807; R. Alan Cole, Mark: An Introduction and Commentary, vol. 2, Tyndale New Testament Commentaries (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1989); James R. Edwards, The Gospel according to Mark, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, MI; Leicester, England: Eerdmans; Apollos, 2002); Bruce Manning Metzger, United Bible Societies, A textual commentary on the Greek New Testament, second edition a companion volume to the United Bible Societies’ Greek New Testament (4th rev. ed.) (London; New York: United Bible Societies, 1994), 102; Kurt Aland and Barbara Aland, The Text of the New Testament: An Introduction to the Critical Editions and to the Theory and Practice of Modern Textual Criticism (trans. Erroll F. Rhodes; 2nd ed.; Grand Rapids: Eerdmans, 1989), p.292; Jeffrey T. Riddle, “The Ending of Mark as a Canonical Crisis,” PRJ 10, 1 (2018). ↩︎

  8. “se refieren a una continuidad de transmisión y recepción que constituye, en efecto, un credo temprano que declara los fundamentos absolutos de la fe cristiana y sobre el cual se construye la identidad cristiana (y la experiencia de salvación)” (énfasis en el original), Anthony C. Thiselton, The First Epistle to the Corinthians: a commentary on the Greek text, New International Greek Testament Commentary (Grand Rapids, MI: W.B. Eerdmans, 2000), 1186; “El hecho de que las siguientes declaraciones sean introducidas por παραλαμβάνειν/παραδιδόναι, ‘recibir/transmitir’, significa que aquí se citan elementos establecidos de la tradición”, Hans Conzelmann, 1 Corinthians: a commentary on the First Epistle to the Corinthians, Hermeneia—a Critical and Historical Commentary on the Bible (Philadelphia: Fortress Press, 1975), 251; John Meier, “The Circle of the Twelve: Did It Exist during Jesus' Public Ministry?”, Journalal of Biblical Literature (1997): 659-663. ↩︎

  9. Consultar referencias en nota 6. ↩︎

  10. Bruce Manning Metzger, United Bible Societies, A textual commentary on the Greek New Testament, second edition a companion volume to the United Bible Societies’ Greek New Testament (4th rev. ed.) (London; New York: United Bible Societies, 1994), 500; Para una discusión más documentada desde la ecdótica, consultar Constantin von Tischendorf, Caspar René Gregory, y Ezra Abbot, eds., Novum Testamentum graece., vol. 2 (Lipsiae: Giesecke & Devrient, 1869–1894), 548–550. ↩︎

  11. John Meier, Ibid., 661. ↩︎

  12. Παραδίδωμι puede tener al menos cuatro significados: 1) “para transmitir algo en el que uno tiene un interés personal relativamente fuerte, entregar, confiar;” 2) “confiar para cuidado o preservación, entregar, encomiar, comprometerse;” 3) “transmitir a otro lo que uno sabe, de tradición oral o escrita, transmitir, transmitir, relacionar, enseñar;” 4) “para hacer posible algo. suceder, dejar, permitir.” William Arndt, Frederick W. Danker, y Walter Bauer, A Greek-English lexicon of the New Testament and other early Christian literature (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 761-763. Para el uso de esta palabra y su uso en el NT ver Gerhard Kittel, Geoffrey W. Bromiley, y Gerhard Friedrich, Theological dictionary of the New Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1964–), 169ss. ↩︎

  13. Παραλαμβάνω puede tener los siguientes significados: 1) “tomar una asociación estrecha, tomar (para uno mismo), tomar con/junto;” 2) “para obtener el control o recibir jurisdicción sobre, tomar el control, recibir.” William Arndt, Frederick W. Danker, y Walter Bauer, Ibid., pp. 767-768. ↩︎

  14. Kurt Aland, Barbara Aland, Johannes Karavidopoulos, et al., Novum Testamentum Graece, 28th Edition. (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012), 1 Co 11.23. ↩︎

  15. “lo que aprendiste y recibisteis... en mi” (Fil 4:9); “de la manera que recibisteis de nosotros” (1 Tes. 4:1); “la enseñanza que recibiste de nosotros” (1 Tes.4:6). ↩︎

  16. Conzelmann, Ibid., 254. ↩︎

  17. John Meier, Ibid., nota 62. ↩︎

  18. Gordon D. Fee, The First Epistle to the Corinthians, 723. ↩︎

  19. Kurt Aland, Barbara Aland, Johannes Karavidopoulos, et al., Ibíd., 1 Co 15.3–5. El énfasis es nuestro. ↩︎

  20. Henry Barclay Swete, The Old Testament in Greek: According to the Septuagint (Cambridge, UK: Cambridge University Press, 1909), Is 53.5. ↩︎

  21. Joachim Jeremías, La última cena, 108. ↩︎

  22. Ibid., 107. ↩︎

  23. Kurt Aland et al., Ibid., 1 Co 10.1–4. ↩︎

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