Otra Mirada a la Hermenéutica Adventista

Una corta revisión del enfoque adventista estándar a la interpretación bíblica

Difícilmente exista un tema más sensible entre los debates adventistas que la cuestión de cómo debemos tratar la Biblia. Yace en el corazón de que es lo que más importa, y claramente existen diferencias entre nosotros.

Hay dos cuestiones fundamentales que vale la pena analizar, ambas esenciales para la vida del movimiento adventista. Primero, ¿existe una hermenéutica adventista? Y segundo, asumiendo que la primera pregunta es respondida afirmativamente, ¿podemos confirmarlo? Libres del compromiso al status quo, estamos listos para analizar basándonos en la premisa previamente aceptada que mantenemos en mente, que nuestro entendimiento siempre será parcial si está compuesto con el razonamiento humano como componente. Aunque aceptamos lo que Dios ha revelado, en lo que respecta a nuestro entendimiento, debemos analizar los méritos de cada caso.

Lidiando con nuestra primera pregunta, ¿podemos decir que existe una hermenéutica adventista? Antes de 1950 había una unidad substancial en lo esencial, aunque no siempre produciendo los mismos resultados. Se podría citar al rey del norte, el Armagedón y a veces las inconsistentes discusiones sobre Daniel 11. Sin embargo, había consenso sobre los fundamentos, consenso de que las Escrituras son reportes válidos y auténticos de los hechos de Dios tanto dentro como más allá de la experiencia humana, que permanecen siendo autoritativas y son la fuente de autoridad final.

Segundo, fue entendida bastante literalmente a menos que evidencia convincente sugiriera lo contrario, e.g. obvias construcciones poéticas, pasajes alegóricos, figuras literarias del discurso, símbolos proféticos, y estructuras tipológicas.

El trasfondo bíblico ha recibido mucha atención, lo cual ha producida un rápido crecimiento del interés adventistas en la historia del Medio Oriente y la arqueología bíblica, incluyendo varios desafortunados emprendimientos aventureros de búsqueda del arca. El estudio del trasfondo fue ideado para iluminar las Escrituras y obtener evidencia de su fidelidad, no alimentar las reinterpretaciones o ideas conjeturales de los orígenes o enseñanzas de la Biblia. La teología trasciende la sociología, la antropología y los estudios críticos, los cuales han comenzado a existir en los últimos 150 años.

Los adventistas tienen una elevada consideración de la Escritura, acompañada con un sentido de respeto que a veces roza la reverencia. Su significado fue mejorado mediante el estudio de la historia y las estructuras gramaticales. Los estudiantes de la Biblia aceptaron las afirmaciones de las Escrituras, dándoles a cada una su pero apropiado.

La influencia de Elena de White fue importante pero no definitiva. Ella realizó afirmaciones firmes con respecto de su significado, y la interpretación bíblica fue influenciada fuertemente –aunque no fue determinada- por sus declaraciones. En general, esto fue el marco de la hermenéutica adventista del séptimo día.

Esto que fue descrito anteriormente es actualmente criticado por críticos internos como ingenuo; la observación es válida hasta cierto punto. En muchas maneras, la hermenéutica adventista ha sido atacada por críticos no adventistas. Incuestionablemente, hemos alcanzado ciertas conclusiones que más tarde el estudio profundo descontinuó, por ejemplo, buscando evidencia de la observancia del sábado en un pasaje en Hebreos 4, y confiando en “esta generación no pasará” de Mateo 24:34 como un marcador temporal para la parousia. Esta clase de abuso necesita corrección y la ha recibido, pero los problemas anecdóticos difícilmente establecen una desintegración de todo el mecanismo hermenéutico construido sobre mucha experiencia. La verdadera pregunta no es ¿dónde están los errores?, sino ¿el todo era correcto? ¿era una ayuda o un obstáculo para descubrir la voluntad de Dios?

Hoy enfrentamos un panorama muy diferente. Otra escuela de pensamiento se ha desarrollado sobre premisas diferentes. Mantiene que, aunque la hermenéutica adventista tradicional tiene buenas características, se debe revisar en base a lineamientos bastantes diferentes.

(1) La nueva hermenéutica debe ser diseñada para superar problemas conflictivos y “controversias”, en vez de ser estructurada para mejorar nuestra obtención de los principales campos de la enseñanza bíblica.

(2) Adicionalmente, debe ser influenciada por los recientemente descubrimientos desafíos extraídos de las ciencias sociales e incluso de las ciencias físicas y ajustar su entendimiento (interpretación) de acuerdo a ellas.

(3) La nueva hermenéutica debe darle más importancia a la influencia del trasfondo cultural como un elemento formador del texto bíblico y su teología.

(4) Debe reconocer que el texto tiene un desarrollo histórico y ajustar de acuerdo lo que puede ser aceptado como firme, dada la premisa de que las influencias en la formulación del texto deben ser reconsideradas en cada etapa de su desarrollo.

(5) Debe reconocer que nuestros propios sesgos contemporáneos imponen significados sobre el texto, cuestionando la idea de que un lector puede estudiar un documento antiguo y basándose en eso conseguir alguna guía específica para la actualidad. Esto requiere un nivel interpretativo intermedio entre el texto antiguo y la aplicación contemporáneo, que abstrae conceptos del texto que, después de un análisis cuidadoso, pueden ser usados en un contexto moderno. Este nivel intermedio exige un análisis racional que evita la posibilidad de que una enseñanza pueda transferirse directamente del texto antiguo a la actualidad.

(6) Debemos evitar que la doctrina influya tanto en el significado del texto. Cada texto debe hablar por sí mismo sin excederse al conectarla con otros textos o figuras de autoridad bíblica para decirnos que debe significar.

(7) Debemos darle importancia a la naturaleza cambiante de la verdad revelada, la “verdad presente” moviéndose en configuraciones que curiosamente coinciden con el sistema contemporáneos de valores que tanto le debe al humanismo de la Iluminación.

Desafortunadamente la teología es un emprendimiento movido por la moda. Cualquier con 30 años de experiencia en ella ha presenciado las idas y venidas de al menos cinco o seis “teologías”, cada una considerada como la respuesta, pero silenciosamente abandonado en la oscuridad un par de años después, dejando, sin embargo, un toque residual sobre aquellos que la abandonaron. El existencialismo, la teología de Dios-está-muerto, la teología de la esperanza, y otras le abrieron el camino a la teología de la liberación, y ahora la teología de la administración (ecología), cada una basándose en la revisión del significado del texto bíblico.

El resultado es que tenemos entre nosotros actualmente dos hermenéuticas, una es el enfoque adventista del séptimo día histórico con modificaciones menores, la otra una hermenéutica basada en la modificación substancial, que incluye modalidades prominentes en la crítica histórica, pero purgándola de sus presuposiciones humanísticas más obvias, como la negación de lo sobrenatural.

La veracidad de esta dicotomía está bien ilustrada por el debate que siguió a la aprobación del Concilio Anual de 1986 de un documento titulado “Métodos de Estudio de la Biblia”. Aunque la mayor parte del documento está lleno de sugerencias prácticas útiles especialmente para los laicos, tres párrafos del preámbulo abordaron la crítica histórica.

Dentro de los dos meses posteriores a su aprobación, el documento fue presentado públicamente en un encuentro nacional de profesores adventistas de religión, muchos de los cuales tomaron una fuerte posición en contra del rechazo del método histórico crítico, especialmente esta oración: “Incluso un uso modificado de este método que retiene los principios de la crítica que subordina la Biblia a la razón humana es inaceptable para los Adventistas”. Por más de una hora al preámbulo del documento le llovieron vigorosas críticas, aunque una resolución propuesta de rechazo fue abandonada como imprudente. Algunos oradores declararon que la comunidad académica se le había negado la voz al formular este documento. Sin embargo, más tarde se encontró en los archivos del Instituto de Investigación Bíblica correspondencia de estas personas sobre este tema. El problema no era porque no habían sido consultado, sino que al final se había adoptado otro punto de vista.

El centro de la cuestión yace en si es posible una mezcla del enfoque adventista histórico con la crítica histórica. Algunos argumentan que mucho de la crítica histórica es útil en la exégesis y la teología. En última instancia, es muy importante determinar si la crítica histórica es un sistema o más bien un grupo de técnicas aisladas que pueden ser extraídas pragmáticamente de acuerdo a su utilidad.

La comparación revela que ambos sistemas tienen elementos en común, pero hay diferencias significativas en la manera en que elementos comunes son usados. Presten atención a la función del estudio del contexto histórico. Debemos rechazar la posición más radical que mitificar todos los reportes bíblicos al punto de ignorar su autenticidad. Ninguna rama de la práctica hermenéutica entre los adventistas defiende estos extremos. Tal como se notó anteriormente, la hermenéutica adventista histórica mantiene un elevado interés en el estudio del trasfondo como base para entender las costumbres del contexto del cual provienen los libros bíblicos, de valor por la luz que arrojan sobre las Escrituras.

La crítica histórica también dedica mucha atención al trasfondo, pero hay una profunda diferencia entre los usos. La hermenéutica adventista histórica busca conocer cómo el trasfondo contribuyo a los eventos y enseñanzas mientras el Espíritu Santo transmitía contenido dado por Dios dentro de un ambiente local. En contraste, la crítica histórica busca saber cómo la interpretación de los eventos reportada en la Biblia pudo haber surgido del trasfondo tal como lo conocemos. Esto es tratado como un proceso normal dentro de una cultura dada. Un enfoque tal puede estar dispuesto a aceptar un entendimiento existencial e incluso místico de la persona que nos transmite el reporte.

Aunque la crítica histórica y la hermenéutica adventista tradicional comparten un elevado interés en el estudio del trasfondo, ¿cuánto tiene realmente en común? Solo coincidentemente, porque los propósitos son diferentes. Aunque la hermenéutica adventista histórica lleva a cabo ciertas funciones que la crítica histórica también realiza, el objetivo y uso de estas funciones son tan divergentes que difícilmente podemos llamarlas funciones compartidas. Solo en el nivel más técnico entramos en un terreno común. Cuando interpretamos el significado entramos inmediatamente en áreas controladas por presuposiciones dominantes, las cuales para el método crítico están en conflicto con el respeto genuino por la palabra de Dios. Como un sistema, la crítica histórica está tan opuesta con la auto-revelación de Dios que ninguna mezcla o fusión de sistemas es posible sin poner en riesgo la fe genuinamente bíblica.

Dos elementos adicionales son dignos de atención. La primera es la epistemología, en esencia cómo conocemos algo. La investigación aquí nos lleva a preguntas más fundamentales, porque mide los ladrillos del significado, tanto a un nivel personal, como global. Algunos han nombrado este campo como teología filosófica, un título prohibido si alguna vez hubo alguno.

Aquí están tomando lugar cambios significativos. Estructuras aceptadas hace 400 años están derrumbándose. El pensamiento contemporáneo descansa en un sistema filosófico basado en:

(1) Naturalismo: la premisa de que nuestro ambiente, estudiado apropiadamente, puede proveer una comprensión satisfaciente sin referencia a Dios.

(2) Optimismo: la premisa de que, dado que los seres humanos son capaces de comprender, la comprensión inevitablemente llevará al progreso

(3) Objetivismo: el concepto de que el estudio de nuestro ambiente debe llevarse a cabo de una manera libre de opiniones subjetidas, gobernada por leyes precisas

(4) Materialismo: en este contexto significa que todo lo que es importante yace dentro de un tiempo y espacio y puede ser analizado con elevados niveles de precisión, especialmente con herramientas matemáticas.

Actualmente estos científicos en contacto con el universo en sus extremidades, con físicos astronómicos y físicos nucleares, sobre todo, están presentando reportes de un universo de tales proporciones que debe ser postulada una mente organizada más allá de la naturaleza, si lo que puede ser observado debe ser coherente. A pesar de puntuar el equilibro de la escala evolucionista, los biólogos permanecen años luz detrás.

Además, hay una sensación creciente de corruptibilidad humana. Una humanidad que pudo vencer a la viruela es incapaz de contener la codicia humana que arrastra civilizaciones cerca de la auto-aniquilación. Tanto Michael Polyani y Thomas Kuhn, ninguno de ellos influido por el cristianismo, han conspirado para llevar a cabo una demolición de la supuesta objetividad de la ciencia que demanda un nuevo análisis de sus fundamentos.

Voces de la comunidad contemporánea ahora están pidiendo por el regreso de los sobrenatural a las metodologías modernas. Estas tendencias se están acelerando con el amplio colapso de la teoría marxista, que era la culminación lógica del sistema modernista.

Quienes trabajan en la hermenéutica bíblica deben tomar nota de estos cambios radicales, porque su impacto en el futuro inmediato será profundo. Es irónico que algunos entre nosotros, generaciones que han abordado tarde en vagón modernista, presionen por entrar ahora, justo cuando toda su estructura comienza a desintegrarse.

En última instancia, un criterio importante al decidir qué hermenéutica debe ser seguida yace en sus frutos. ¿nuestra hermenéutica conduce a una experiencia cristocéntrica en la cual la palabra testifica de Él? ¿produce un entendimiento más claro de lo que la palabra realmente dice? ¿apunta al gran abismo de la perdición humana y a la magnitud del rescate de Dios, así como a la comprensión global de su soberanía sobre todo?

¿construye un fuerte sentido de misión y deseo por la unidad en la iglesia, encendiendo celo misionero hacia nuestros prójimos? ¿dirige al crecimiento numérico y espiritual de la familia de Dios y provee fortaleza práctica al resistir la tentación? ¿nos lleva a estar preparados para el pronto regreso de Jesús? Una hermenéutic así lleva las marcas de ser genuinamente adventista y proveerá el marco para una creciente comprensión de la voluntad de Dios.

Autor: George W. Reid | Biblical Research Institute of the General Conference of the Seventh-Day Adventist Church | Copyright © Biblical Research Institute General Conference of Seventh-day Adventists® | Traducido por Eric Richter para DA