¿La Escritura está condicionada históricamente?

La noción del Condicionamiento Histórico[1]

¿Qué significa decir que la Biblia está históricamente condicionada, y cómo puede esta alegación ser hecha cuando la Biblia explícitamente dice que toda la Escritura es inspirada por Dios (2 Tim. 3:15-17)? Para empezar, cuando los teólogos críticos contemporáneos dicen que la Biblia está históricamente condicionada, ellos están haciendo una declaración acerca del estatus cognitivo de la Biblia. En otras palabras, el contenido factual de la Biblia está subordinado a la historia, y de ahí, a la cultura.

Es necesario prestar atención a dos palabras para poder entender la noción de condicionamiento histórico claramente: historia y condición. Una condición es definida como algo que es esencial para la apariencia o existencia de alguna otra cosa. En este caso, condicionamiento histórico significa que la “historia” es esencial para la existencia de la Biblia. Para muchos teólogos, esto no significa que la historia es lo que causó que la Biblia aparezca; sino más bien, que la historia fue un elemento esencial para la aparición de la Biblia. Ellos probablemente estarán de acuerdo que en principio Dios o el Espíritu Santo es la causa principal de la Biblia, pero de acuerdo a su entendimiento, la historia es un prerrequisito para que la Biblia llegará a su forma actual. En cualquier caso, el concepto de uno acerca de la manera en la cual Dios o el Espíritu Santo causaron que el contenido de la Biblia llegara a existir es esencial para la comprensión personal de que es lo que se implica en la frase “condicionamiento histórico”.

En la frase “condicionamiento histórico”, se afirma que la Biblia está subordinada a la historia. Pero, ¿qué es la historia? El entendimiento clásico de la historia en la teología era bíblico, lo cual incluía las siguientes convicciones:

(1)Todo el curso del proceso histórico, comenzando con la creación, ha sido moldeada por Dios:

(2) Dios interviene recurrentemente en el proceso;

(3) Él pretende traer el proceso a un cierre triunfante.

El Iluminismo, sin embargo, generó su propia visión de la historia, en la cual la intervención divina era considerada como imposible. De hecho, en el desarrollo del historicismo alemán, la idea dominante era que cada sociedad produce sus propios valores distintivos en el curso de su historia, haciendo, de esta manera, que todos los valores sean relativos[2]. La historia bíblica, según este punto de vista, es un producto humano el cual puede o no ser real, un punto de vista que llegó a ser aplicado a la historia bíblica.

Revelación/Inspiración y el Condicionamiento Histórico

¿Cuál es la relación entre la idea del condicionamiento histórico y los conceptos de revelación/inspiración? Cualquier teoría de revelación/inspiración que no le dé plena credibilidad y autenticidad a la historia bíblica tarde o temprano sucumbirá a la noción de que la Biblia están históricamente condicionada.

Ha habido principalmente dos maneras en las cuales la historia bíblica ha sido socavada. La primera manera puede ser llamada “la manera de la trascendencia”. Aquí, se considera que Dios es absolutamente trascendental y se cree que no es capaz de causar la revelación/inspiración en un nivel histórico. La Neo-Ortodoxia es un ejemplo de esto. El énfasis de Karl Barth en Dios como Completamente Otro hace que él sea estrictamente indescriptible y insondable, incluso en la revelación. Tal como Harvie Coon ha notado correctamente, “el comentario de Barth subraya también una nueva indiferencia a la historia en el mundo de la teología La revelación no entra en la historia. Solo toca la historia como una tangente toca una parábola”[3]. El resultado de un enfoque tal para la revelación/inpiración es que la causa del contenido cognitivo de la Biblia (hecho revelador de Dios) y la condición de la aparición de la Biblia (historia) son separados entre ellos.

La segunda manera en la cual la autenticidad de la historia bíblica ha sido socavada puede ser llamada “la manera de inmanencia”. En la Crítica de la Razón Pura de Immanuel Kant, se ha intentado limitar la comprensión de la razón solo al espacio y al tiempo. Las implicaciones de esta movida epistemológica, la cual Friedrich Schleiermacher se apropió con fuerza, era que cualquier interacción divina-humana posible debe ocurrir en una zona de la persona humana que no sea la racional. Sin embargo, todas las zonas de interacción que sea la de la razón, hacen que la interacción divina-humana sea no cognitiva. La elección de Scheleiermacher de la zona de los sentimientos como el locus del encuentro divino-humano es bien sabido que ha marcado el camino de la teología liberal. Un rasgo distintivo de las teorías liberales de la inspiración bíblica, por lo tanto, continúa siendo la persistente negación del contenido cognitivo en el evento de la revelación/inspiración. El proyecto de desmitificación de Rudolf Bultmann se viene a la mente. En el centro de este proyecto está la convicción de que la presentación de Jesús en el Nuevo Testamento no es la historia, sino los patrones de pensamiento de personas que deseaban entenderse a sí mismas en el contexto de sus circunstancias culturales. Enfoques similares en el Antiguo Testamento han llevado a algunos a negar algún valor histórico en las historias de la creación, la caída, el diluvio, etc.

Revelación/Inspiración, Condicionamiento Histórico y Método de Interpretación

El socavamiento de la revelación/inspiración notado anteriormente consiste precisamente en el debilitamiento de la participación divina en la historia humana. De esta manera, la historia humana es entendida generalmente como creaciones de sociedades y culturas humanas. Esta clasificación ontológica de la historia, incluyendo la historia bíblica, es lo que permite que se use el “condicionamiento histórico” en la Biblia. Es inevitable concluir que, si todos los productos históricos son productos puramente humanos, entonces son en gran medida son específicos a un tiempo y a un lugar. Consecuentemente, la Biblia, como un producto intelectual humano, puede estar abierto a la investigación y el análisis usando el método más apropiado. Para el análisis e interpretación textual, el método histórico crítico ha llegado a ser el método definitivo de interpretación para aquellos que siguen este entendimiento de la historia.

Con la presuposición de que la Biblia contiene nada más que interpretaciones teológicas y expresiones humanas, subjetivas, el valor del método histórico-crítico para sus practicantes es que “se supone que garantiza la objetividad de la interpretación y su su aptitud para el texto bíblico en cuestión”[4]. Vale la pena reforzar la importancia de este punto. Comprometerse al uso del método histórico-crítico es decir que los medios principales de uno es decidir lo que es de valor objetivo en la Biblia. Pero el problema es que cuando se hace un compromiso con el método histórico-crítico, esto viene con una cierta comprensión de la historia, de la inspiración, y consecuentemente de la Biblia como un documento humano históricamente condicionado. Por supuesto, los adventistas del séptimo día también intentan hacer distinciones en la Escritura acerca de asuntos que tienen aplicaciones universales y eternas, de aquellas que tienen importancia local y temporal. Estas diferencias, sin embargo, están establecidas sobre los criterios y principios que son bastante diferentes de los que se han discutido anteriormente.

Condicionamiento Histórico vs. Constitución Histórica

La interpretación bíblica adventista tradicional sigue la práctica del Nuevo Testamento al asumir “la relevancia transtemporal y transcultural de la instrucción bíblica a menos que la Escritura misma nos de criterios para limitar su relevancia”[5]. En la evaluación transcultural de la instrucción bíblica está implicada la creencia de que no hay ningún vacío hermenéutico vicioso como la que hay entre los tiempos bíblicos y nuestro propio tiempo. Pero no es lo mismo que los adventistas nieguen cualquier condicionamiento histórico de la Biblia, que no consideren ningún componente histórico en ella.

Una de las cosas destacadas en la opinión que E. G. White tenía de las Escrituras es el hecho de que mientras ella afirmaba la autoridad absoluta de la biblia, ella reconocía su elemento humano.[6] Reconocer la autoridad absoluta de la Biblia, incluso en su forma humana imperfecta es una manera de reconocer que la Biblia está constituida históricamente.

En lo que concierne a la Biblia, el pensamiento adventista, por lo tanto, distingue el “condicionamiento” de la “constitución”. Mientras que la primera implica una subordinación negativa e incluso peyorativa de la causa de la Biblia (acto revelador de Dios) hacia la historia, la última ve la historia como la misma zona o modo dentro del cual Dios causa que la revelación/inspiración se lleva a cabo. Decir que la Biblia está constituida históricamente es decir que su contenido cognitivo es causado por Dios en la dimensión histórica. Entender la Biblia como constituida históricamente causa que el problema del condicionamiento histórico se desvanezca dado que el supuesto espacio entre causa y condición es eliminada.

Revelación/Inspiración y Constitución Histórica

La teología adventista tradicional ve a la Biblia como históricamente constituida debido a su entendimiento de la naturaleza de la revelación/inspiración. 2 Pedro 1:19 muestra claramente que Dios es el originador de la Escritura. Tal como Raoul Dederen lo dice: “Lo que Pedro enfatiza aquí –y lo que es enfatizado en todo el cuerpo de los escritos proféticos cuando se trata un tema en particular- es que los profetas hablaban debido a que ellos “eran movidos por el Espíritu Santo”.[7] En otras palabras, Dios es la causa de la Escritura, no el impulso del hombre, aunque Él emplea métodos históricos – los profetas y otros fenómenos histórico- para provocar la aparición de la Biblia. En Hebreos 1:1 se nos dice que al hablar a los profetas Dios usa “muchas maneras”, con las cuales los profetas, como seres históricos, se podían relacionar. Aun así, la biblia no ubica distancia hermenéutica entre la actividad causal de Dios y el hablar o la escritura humana, es decir, los profetas fueron cuidadosos de no identificar lo que ellos decían o escribían como si fuera su propio mensaje. Las diversas expresiones de los profetas confirman esta idea: “Vino la palabra del Señor” (Jer. 1:11-13; Joel 1:1); “La mano del Señor estuvo sobre mi” (Eze. 3:22); “Así dijo el Señor” (Amos 1:3); y “Escuchen la palabra del Señor” (Ose. 4:1). Además, mediante la actividad del Espíritu Santo, todas las palabras y escritos de los profetas son confiables y dignas de confianza (2 Tim. 3:16). De estos indicadores bíblicos, parece bastante claro que el contenido cognitivo básico de la Biblia, como un fenómeno histórico, es tal como Dios lo hubiera querido. Esto es lo que significa decir que la Biblia está históricamente constituida.

Revelación/Inspiración, Constitución Histórica e Interpretación Bíblica

Tomar la posición de que la Biblia está constituida históricamente tiene importantes ramificaciones para su interpretación. El significado está directamente relacionado al método que uno emplea, mientras que el método a su vez debe ser determinado por el sujeto a ser estudiado. En la práctica hermenéutica adventista, el método que se considera que mejor se adapta para la Escritura históricamente constituida, en la cual los elementos divinos y humanos son intrínsecamente conectados, es el método histórico- gramatical.

Los practicantes del método histórico gramatical pretenden tomar en serio no solo las características literarias o gramaticales del texto, sino también la historia registrada en la Escritura. Un enfoque así tiene algunas implicaciones notables. Primero, conlleva la implicación de que el intérprete desea escuchar el texto en sus propios términos. Detrás de la primera implicación hay una segunda preocupación, de que el texto tiene un significado fijo y definido que no debe ser acallada. Asociada cercanamente a la segunda preocupación hay una tercera, es decir, que el texto, cuando es correctamente entendida revela la verdad que corresponde a la realidad y, por lo tanto, tiene una importancia transcultural.

Autor: Dr. Kwabena Donkor | Biblical Research Institute of the General Conference of the Seventh-Day Adventist Church | Copyright © Biblical Research Institute General Conference of Seventh‐day Adventists® | Trauducido por Eric Richter para DA

Referencia


  1. Para una corta discusión de este asunto ver Fernando Canale, Understanding Revelation-Inspiration in a Postmodern World (Berrien Springs, MI: Fernando Canale, 2001), 188-190. ↩︎

  2. D. W. Bebbington, “History,” en Sinclair. B. Ferguson, David E. Wright, y J. I. Packer, New Dictionary of Theology (Downers Grove, Ill: InterVarsity Press, 1988), 307. ↩︎

  3. Harvie M. Conn, Contemporary World Theology: A Layman's Guidebook ([Nutley, NJ] Presbyterian and Reformed Publishing Company, 1973), ↩︎

  4. Eta Linnemann, Historical Criticism of the Bible (Grand Rapids: Baker Book House, 1990), 87. ↩︎

  5. Richard Davidson, “Biblical Interpretation,” en Handbook of Seventh-day Adventist Theology, editado por Raoul Dederen (Hagerstown, MD: Review and Herald Publishing Association, 2000), 86. ↩︎

  6. “Los escritores de la biblia tenían que expresar sus ideas en lenguaje humano” (1 SM, 16). 2No siempre hay orden perfecto o unidad aparente en las Escrituras... La Biblia debía ser dada en el idioma de los hombres. Todo lo que es humano es imperfecto” (1 SM, 20). “La Biblia fue escrita por hombres inspirados, pero no es el modo de pensamiento o expresión de Dios. Es el de la humanidad” (1 SM, 21). ↩︎

  7. Raoul Dederen, “The Revelation-Inspiration Phenomenon According to the Bible Writers,” en Frank Holbrook y Leo Van Dolson (eds.) Issues in Revelation and Inspiration (Berrien Springs, MI: Adventist Theological Society Publications, 1992), 16. ↩︎