El Término Amalgamación en los Escritos de Elena G. White

INTRODUCCIÓN

No es una tarea sencilla reconstruir el pensamiento de una persona cuando esta lleva un tiempo considerable en el sepulcro. Peor aún, entender perfectamente lo que significan ciertas palabras pronunciadas en cierto contexto específico es más problemático de lo que parece. Lo mismo ocurre con ciertas declaraciones de la pluma de Elena G. White. De todas sus declaraciones ridiculizadas y tergiversadas[1], se podría decir que la más criticada son las declaraciones relacionadas con el término “amalgama”. ¿Qué quiso decir acertadamente la hermana White? Esa ha sido una tarea difícil debido a que no existen declaraciones de su propia pluma explicando ese término y lo que quiso decir verdaderamente. Existe mucha especulación, tanto dentro de sus defensores como de sus mayores críticos en cuanto al significado de esas citas.

Solo existen dos citas que hablan de la “amalgama entre hombre y bestia”[2] y otro par de citas usando el mismo término en otro contexto. En este trabajo monográfico el autor condensará los mayores hallazgos de cómo interpretar y entender las declaraciones sobre la amalgama de Elena G. White. Aunque ya otras personas[3] han dedicado extensamente a estudiar estos asuntos, el propósito principal es mostrar conclusiones y explicaciones lógicas basadas en las más importantes investigaciones.

LA AMALGAMA EN LOS ESCRITOS DE ELENA G. WHITE

La Iglesia Adventista del Séptimo Día está en deuda con Elena G. White debido a su increíble apoyo en los inicios del movimiento. A pesar de todo esto, muchos se han lanzado en una cruzada en contra de Elena G. White y su ministerio profético. De todos los puntos de donde los críticos parecen sostenerse, el favorito de todos es el argumento de la “amalgama”. Según estos críticos, Elena G. White promovía “ideas anti-científicas como un hombre híbrido, mitos y leyendas no aprobados por la ciencia y hasta el racismo”. Muchos honestos y sinceros adventistas se han sentido ofendidos y confundidos al leer las declaraciones de los críticos, propagados ampliamente por las páginas de internet. Las dos citas en cuestión son las siguientes:

“Pero si hubo un pecado por encima de otro que requería la destrucción de la raza por el diluvio, fue el vil crimen del cruzamiento de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios, y causó confusión en todas partes. Dios se propuso destruir por un diluvio a esa raza poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante de él”[4].

“Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies mixtas que Dios no creó, y que fueron el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el diluvio. Desde el diluvio, ha habido amalgamas entre seres humanos y bestias, como puede verse en las casi innumerables especies de animales, y ciertas razas de hombres”[5].

A primera vista, las citas parecen sugerir todo tipo de ideas extrañas que no son muy familiares con el lenguaje de Elena G. White. Gracias a una lectura superficial de estas citas, muchas personas han malinterpretado las citas y otros se han dedicado a criticarla junto con todo su ministerio profético. Sin embargo, la primera pregunta que debemos contestar es: ¿en qué otra parte Elena G. White usó el término amalgama? ¿Qué significado tenía para ella?

El uso de amalgama en otros contextos

La palabra “amalgamación” fue utilizada otras dos veces, en contextos diferentes que pueden brindar rayos de luz para interpretar esas prematuras citas de Spiritual Gifts. Estas otras dos citas son las siguientes:

“Cristo nunca sembró la semilla de la muerte en el organismo. Satanás fue quien la sembró cuando tentó a Adán a que comiese del árbol del conocimiento, lo cual significaba desobediencia a Dios. Ninguna planta tóxica fue colocada en el gran huerto del Señor, pero después que Adán y Eva pecaron, comenzaron a surgir hierbas ponzoñosas... Toda la cizaña es sembrada por el maligno. Toda hierba perniciosa es de su siembra, y mediante sus ingeniosos métodos de amalgamación ha corrompido la tierra con cizaña”[6].

“Aquellos que profesan ser seguidores de Cristo, debieran ser agentes vivientes, que cooperan con las inteligencias celestiales; pero por la unión con el mundo, el carácter del pueblo de Dios se empaña, y mediante la amalgama con lo corrupto, el oro fino se oscurece”[7].

Como se puede observar, y como han argumentado varios autores como Francis D. Nichol, el uso de “amalgama” parecer ser uno espiritual, y el mismo no denota algún producto “híbrido”. Tal como lo sugiere el significado de la palabra[8], la “amalgama” propuesta por Elena G. White funciona técnicamente como una metáfora para hablar de cómo algo “negativo y corrupto” se une con algo “positivo y espiritual”.

En busca de una solución

Numerosos autores y personas han tratado de explicar las citas controversiales de la amalgama, llegando así a una innumerable cantidad de propuestas y explicaciones, que a veces, resultan ser contradictorias. Sin embargo, la Iglesia Adventista ha proveído grandes obras que han explicado satisfactoriamente muchos de las controversiales citas de Elena G. White. Entre esos dos autores puedo mencionar a Francis D. Nichol y Herbert E. Douglass. En esta investigación adoptaremos ambas explicaciones ya que estas resultan ser las más contundentes y completas que se han propuestos.

La amalgama y la explicación de Herbert E. Douglass

En el libro de Herbert E. Douglass[9], titulado “La Mensajera del Señor”, Herbert dedica una pequeña parte para aclarar algunas críticas y declaraciones inusuales. Una de esas secciones trata precisamente sobre la amalgama y las citas envueltas en la controversia. Herbert argumenta que aunque la cita “puede parecer ambigua”, esta claramente no denota una unión ilícita de “hombre y bestia”, formando así una “raza híbrida”. Ella simplemente habla de “especies de animales y de razas de hombres, pero no de ninguna clase de cruzamiento de animales con seres humanos”[10]

Sin embargo, a pesar de ofrecer esta explicación, termina diciendo que muchos “estudiosos concienzudos de los escritos de Elena de White difieren en cuanto a lo que ella quiso decir por “amalgamaron”[11]. Por lo tanto, Hebert simplemente se basa en los argumentos de Francis D. Nichol y no entra en muchos detalles al respecto, dejando al lector en una posición no muy comentada ni exhaustiva[12].

La amalgama y la explicación de Francis D. Nichol

El voluminoso libro de Nichol es considerado como la respuesta más “significativa y comprensiva contra los argumentos de D. M. Canright”[13]. Nichol era editor de la Review and Herald desde 1945 y fue el editor general del Comentario Bíblico Adventista. Esto colocó a Nichol como uno de los escritores más influyentes en ese período histórico del adventismo.

Nichol dedica de manera más exhaustiva el caso de la amalgama en los escritos de Elena de White. Primeramente se encarga de definir el término “amalgama” en su contexto inmediato y los usos de esa palabra[14]. Luego explica los resultados de la amalgama y explica que la amalgama ocurre solamente entre “hombres con hombres” y “bestias con bestias”, la misma posición que adoptó Herbert E. Douglass y muchos autores posteriormente. También se exponen las siguientes características de la amalgama entre hombres:

  1. Fue “un pecado por encima de otro que requería la destrucción de la raza por el diluvio”.
  2. Este pecado “desfiguró la imagen de Dios, y causó confusión en todas partes”.
  3. Esa “raza poderosa y longeva... había corrompido sus caminos delante de él”.

Gracias a esto podemos observar que hay dos grupos envueltos. Como bien señala Nichol, en el capítulo introductorio al libro Spiritual Gifts se presentan dos clases de grupos: Los descendientes de Set y los descendientes de Caín. Los dos grupos son presentados de diversa manera y descritos en términos morales distintos. Las citas son las siguientes:

“Al mezclarse los hijos de Dios con los hijos de los hombres, se corrompieron, y por casarse con ellos, perdieron, mediante la influencia de sus esposas, su carácter peculiar y santo, y se unieron con los hijos de Caín en su idolatría”[15].

“Se corrompieron con aquellas cosas que Dios había puesto sobre la tierra para beneficio del hombre...Cuantas más esposas los hombres tuvieran, más aumentaban en debilidad e infelicidad”[16].

“Durante algún tiempo las dos clases permanecieron separadas. Esparciéndose del lugar en que se establecieron primeramente, los descendientes de Caín se dispersaron por todos los llanos y valles donde habían habitado los hijos Set éstos, para escapar a la influencia contaminadora de aquéllos, se retiraron a las montañas, y allí establecieron sus hogares. Mientras duró esta separación, los hijos de Set mantuvieron el culto a Dios en toda su pureza. Pero con el transcurso del tiempo, se aventuraron poco a poco a mezclarse con los habitantes de los valles. Esta asociación produjo los peores resultados. Vieron "los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas." (Gén. 6: 2.) Atraídos por la hermosura de las hijas de los descendientes de Caín, los hijos de Set desagradaron al Señor aliándose con ellas en matrimonio. Muchos de los que adoraban a Dios fueron inducidos a pecar mediante los halagos que ahora estaban constantemente ante ellos, y perdieron su carácter peculiar y santo. Al mezclarse con los depravados, llegaron a ser semejantes a ellos en espíritu y en obras; menospreciaron las restricciones del séptimo mandamiento, y "tomáronse mujeres escogiendo entre todas." Los hijos de Set siguieron "el camino de Caín" (Judas 11), fijaron su atención en la prosperidad y el gozo terrenales y descuidaron los mandamientos del Señor”[17].

Después de examinarse la amalgama de hombres con hombres, Nichol establece que hay una diferencia en las citas para referirse a los animales. Se pueden catalogar de la siguiente manera:

Amalgama de hombre: La alianza matrimonial, la amalgama, de razas de hombres desfiguró la imagen de Dios.

Amalgama de bestia: La amalgama de “especies de animales” resultó en “especies confusas”.

Por último, Nichol concluye[18]:

  1. “La Sra. White habla de dos grupos claramente identificados que atestiguan de esta amalgama. Hay ‘especies de animales’ y ‘razas de hombres’. No hay tal sugerencia de que había especies parte hombre y parte animal”.
  2. “La Sra. White habla de ‘la casi infinita variedad de especies de animales’ que habían resultado de la amalgama”.
  3. “La Sra. White pide al lector que busque a su alrededor las pruebas de lo que está diciendo. En otras palabras, cualquiera haya sido esta amalgama, sus frutos son evidentes hoy día”.

De esta manera, y como muchos han aludido, Francis D. Nichol aborda la controversia de la amalgama de una forma muy amplia, abarcando cada detalle que los críticos quieren resaltar cuando critican a Elena G. White. Su explicación se complementa con la de Herbert E. Douglass en su libro “La mensajera del Señor”.

¿Qué posición adoptaremos nosotros?

Al examinar los argumentos expuestos, podemos preguntarnos: ¿Qué posición yo debo adoptar cuando leo las citas de Elena G. White? La mejor sugerencia que el autor de la presente investigación puede proponer es que se debe examinar todos los argumentos expuestos por los apologistas adventistas y los críticos. Luego, después de estudiar concienzudamente todos los argumentos, el peso de la balanza últimamente cae sobre las respuestas claras de la Iglesia Adventista.

En esta investigación, la posición adoptada es la unión de “Herbert-Nichol” formando así un tipo “de amalgamación” entre las dos propuestas semejantes, con la única diferencia de que esta “amalgama” no es entre dos “cosas de naturaleza distinta”. Ambas explicaciones son satisfactorias y explican claramente que quiso decir Elena G. White con la famosa cita de la amalgama.

CONCLUSIÓN

La Iglesia Adventista del Séptimo Día posee un increíble privilegio de poseer el Espíritu de Profecía en su medio. A pesar de las críticas contra la señora de White, comenzando por D.M. Canright, esta ha permanecido inamovible contra todos los obstáculos que Satanás ha preparado para minar la fe en los Testimonios.

En esta investigación se examinó de manera resumida y condensada la problemática de “la amalgama en los escritos de Elena G. White”. Como se pudo observar, muchos han usado este punto en específico para ridiculizar a Elena de White. Pero la Iglesia ha respondido hace mucho a estos argumentos, comenzando desde los tiempos de Elena G. White hasta nuestros días, cosa que ningún crítico hace alusión, y de esta manera se siguen repitiendo los mismos argumentos que una vez plasmó Dudley Marvin Canright.

La amalgama que menciona Elena en Spiritual Gifts no tiene nada que ver con la unión de “hombres y animales”. Esta interpretación es refutada por el contexto y por los escritos de Elena de White. La amalgama consistió de “hombres con hombres” siendo un grupo los “descendientes de Set” y los “descendientes de Caín”. De esta manera se corrompió el mundo y la imagen de Dios. Al mismo tiempo, ocurrió amalgama “entre bestia y bestia”, cosa que no fue originalmente planeada en los propósitos divinos. Con estos señalamientos hechos, podemos depositar nuestra confianza en los Testimonios como “mensajes de Dios para su pueblo. No hay nada que esconder con respecto algunas citas “extrañas” de Elena G. White. Cada una, aunque a veces resulte difícil reconstruir el pensamiento de la autora, tiene una explicación satisfactoria que despeja toda duda herética.

BIBLIOGRAFÍA SELECTA

Daniells, A. G. The Abiding Gift of Prophecy. Mountain View, Calif.: Pacific Press, 1936. Douglass,

Herbert E. Messenger of the Lord: The Prophetic Ministry of Ellen G. White. Tampa, Idaho.: Pacific Press, 1998.

Fortin, Denis, and Moon, Jerry, eds. The Ellen G. White Encyclopedia. Hagertown, Md.: Review and Herald Publishing Association, 2010.

Goldstein, Clifford. Graffiti in the Holy of Holies: An Impassioned Response to Recent Attacks on the Sanctuary and Ellen White. Nampa, Idaho: Pacific Press, 2003.

Knigth, George R. Nuestra Iglesia: Momentos Históricos Decisivos. Hagerstown, Maryland: Asociación Publicadora Interamericana, 2007.

Lake, Jude. Ellen White Under Fire. Nampa, Idaho: Pacific Press, 2010.

Nichol, Francis D. Ellen G. White and Her Critics: An Answer to the Major Charges That Critics Have Brought Against Mrs. Ellen G. White. Washington D.C.: Review and Herald, 1951.

Pfandall, Gerald. The Gift of Prophecy: The Role of Ellen White in God’s Remmant Church. Nampa, Idaho: Pacific Press, 2008.

White, Arturo L. Elena de White: Mujer de Visión. Nampa, Idaho: Pacific Press, 2003.

White, Ellen G. Mensajes selectos, vol. 2. California: Pacific Press Publishing Association, 1955.

________. Patriarcas y Profetas. California: Pacific Press Publishing Association, 1955.

________. Spiritual Gifts, vol. 3. Battle Creek, Mich.: James White, 1864.

RECURSOS CIBERNÉTICOS

The official Ellen G. White Estate Web site: http://www.whiteestate.org

Answering Ellen White Criticisms: http://ellenwhiteanswers.org

Centro de Investigación White: http://centrowhite.uapar.edu

REFERENCIAS


  1. Entre esas páginas más reconocidas están http://www.ratlaf.com, http://www.exadventist.com, http://www.truthorfables.com, http://ex-sda.com y http://www.nonsda.org. ↩︎

  2. Ambas citas fueron impresas originalmente en 1864, en un libro conocido como Spiritual Gifts. Las dos citas se encuentran en el tomo 3 (fueron reimpresas en Spirit of Prophecy, volumen 1 en 1870), en las páginas 64 y 75. ↩︎

  3. Por ejemplo, tenemos a Urias Smith en 1868 en The Visions of Mrs. E. G. White: Manifestation of Spiritual Gifts According to the Scriptures, Arthur G. Daniells en The Abiding Gift of Prophecy publicado en 1936, Carrie Johnson’s en I was Canright’s Secretary en 1971 y la monumental obra de Francis D. Nichol titulada Ellen G. White and Her Critics publicado en 1951. ↩︎

  4. Ellen G. White, Spiritual Gifts, vol. 3(Battle Creek, Mich.: James White, 1864), 64. ↩︎

  5. Ibid., 75. ↩︎

  6. Elena G. White, Mensajes selectos, vol. 2 (California: Pacific Press Publishing Association, 1955), 330- 331. El énfasis es nuestro. La traducción al español traduce la palabra “amalgamation” por “cruzamiento”, sin embargo en la cita mostrada arriba fue traducido de acuerdo al original, siendo así más congruente con el pensamiento de la autora y su relación con las otras citas. ↩︎

  7. Review and Herald, 23 de agosto, 1892. ↩︎

  8. La RAE lo define como “unión o mezcla de cosas de naturaleza contraria o distinta”. Sin embargo debe examinarse en el contexto de su época. En el The Century Dictionary, edición de 1889, dice que “amalgama” es “la mezcla o unión de cosas diferentes, especialmente de razas.” Sin embargo esta definición es bastante tardía para las citas y luego la idea “de unión de razas” (una alusión racista) fue eliminada de los diccionarios posteriores. Es ilógico que Elena G. White usara esta palabra con un sentido racista, sino simplemente con su uso común, la unión incongruente entre dos cosas. ↩︎

  9. Herbert E. Douglass, Messenger of the Lord: The Prophetic Ministry of Ellen G. White (Nampa, Idaho.: Pacific Press, 1998). ↩︎

  10. Ibid., 491. ↩︎

  11. Ibid., 491. ↩︎

  12. Para ver las dos interpretaciones contemporáneas, puede verse Gordon Shigley, “Amalgamation of Man and Beast: What did Ellen White Mean?”, Spectrum, junio, 1982, pp. 10-19. ↩︎

  13. Jude Lake, Ellen White Under Fire, (Nampa, Idaho: Pacific Press, 2010), 74. ↩︎

  14. Francis D. Nichol, Ellen G. White and Her Critics: An Answer to the Major Charges That Critics Have Brought Against Mrs. Ellen G. White (Washington D.C.: Review and Herald, 1951), 177. ↩︎

  15. Ellen G. White, Spiritual Gifts, vol. 3(Battle Creek, Mich.: James White, 1864), 60-61. ↩︎

  16. Ibid., 64. ↩︎

  17. Elena G. White, Patriarcas y Profetas (California: Pacific Press Publishing Association, 1955), 67-68. El énfasis es nuestro. También es interesante notar que en el original se usa la palara “race” para referirse a las “dos clases”. Esto es otra prueba de que Elena se refería a este tipo de unión de seres humanos en las citas de la amalgama. ↩︎

  18. Las tres conclusiones pueden encontrarse de manera más completa en Francis D. Nichol, Ellen G. White and Her Critics: An Answer to the Major Charges That Critics Have Brought Against Mrs. Ellen G. White (Washington D.C.: Review and Herald, 1951), 180-181. ↩︎