Despertado a golpes por un ángel: Contraste narrativo en Hechos 12

Feb 26, 2021
Juegos Cristianos

Introducción

Siempre he sentido cierta fascinación por aquellas historias de la Biblia que son extrañas, curiosas o confusas. Todos sabemos que si Dios decidió incluir un texto en su Palabra es porque tiene un mensaje para nosotros. Por lo tanto, cuando encuentro algún pasaje o versículo extraño suelo preguntarme ¿por qué esta historia tan peculiar se encuentra en la Biblia? ¿Qué mensaje tiene para dar?

Una de estas historias curiosas se encuentra en Hechos 12. En realidad, la historia en sí no tiene nada de extraño, pero uno de los detalles narrados es particularmente confuso. En el capítulo 12 de Hechos se relata como el apóstol Pedro fue arrestado por el rey Herodes Agripa I. Fue encerrado en una prisión a la espera de su ejecución. Pero una noche se apareció un ángel en su celda, lo despertó y lo sacó milagrosamente de la prisión. Sus cadenas se soltaron por si solas, los guardias no reaccionaron y las puertas se abrieron sin intervención humana.

Hasta aquí no parece haber nada difícil de entender. Sin embargo, en Hechos 12:7 se relata algo bastante curioso: “De pronto una luz iluminó la cárcel y apareció un ángel del Señor, el cual tocó a Pedro en el costado para despertarlo…”.[1] Aunque la versión en español no tiene nada que llame la atención, al leer el texto en griego, el idioma original del relato, noté que el verbo traducido como “tocó” es patassō (πατάσσω) que realmente significa “golpear”, “herir” o “lastimar”. Este término describe un golpe realizado con violencia que causa dolor o lesiones físicas. Esto me causó confusión y, al mismo tiempo, despertó mi curiosidad: ¿por qué el ángel despertaría a Pedro con un golpe violento y doloroso?

El significado de patassō

En un principio pensé que estaba equivocado y que el verbo patassō tal vez también tuviera el significado de “tocar”. Después de todo, la mayoría versiones de la Biblia traducen este término como “tocar” (LBLA, DHH, RV60) o “dar unas palmadas” (NVI, NBV). Así que decidí consultar algunos diccionarios. Para mi sorpresa, el significado que consistentemente se le daba a este término era el de “golpear” o “pegar”.[2] En algunos casos puede significar “matar a golpes”[3] o incluso “asestar un golpe mortal”.[4] “Tocar” o “dar palmadas” no son significados posibles.[5]

Esto me pareció imposible de creer, así que decidí revisar por mí mismo la manera en que este término es utilizado a lo largo del Nuevo Testamento. El verbo patassō aparece 10 veces en el NT. En Mateo 26:31 y Marcos 14:27 se utiliza para describir la muerte de Cristo. Mientras tanto, en Mateo 26:51 y Lucas 22:50 se usa para relatar cómo Pedro le arrancó la oreja a Malco con el golpe de una espada (cf. Lc 22:49). En Hechos 7:24 se utiliza para narrar como Moisés asesinó al capataz egipcio que maltrataba a un esclavo hebreo. Finalmente, en Apocalipsis se usa para describir castigos divinos que afectan la tierra (Ap 11:6; 19:15).

Claramente patassō se refiere a violencia física y no puede ser traducido como “tocar” o “dar palmadas”. Esto me pareció increíblemente confuso. Pongámonos por un segundo en el lugar de Pedro. El apóstol acababa de ver cómo el rey Herodes Agripa I ejecutaba a uno de sus amigos: el Apóstol Santiago (Hch 12:2). Luego el rey ordenó que sea arrestado y encerrado en un calabozo. La cárcel en tiempos romanos era cruel e inhumana. El erudito Craig S. Wansink asegura que los prisioneros eran mantenidos intencionalmente en la oscuridad, sin luz solar ni artificial. La falta de ventilación dificultaba la respiración y provocaba un hedor insoportable. Los prisioneros debían llevar cadenas todo el tiempo y no era raro que se enfermaran y sufrieran de infecciones.[6] La oscuridad, la suciedad y el maltrato de los guardias provocaba no solo sufrimiento físico, sino también psicológico. El historiador Gayo Salustio Crispo (86-34 a.C.) afirma que quienes eran encerrados en las oscuras mazmorras romanas “pasan una vida peor que la muerte en medio de tristezas y llantos”.[7]

Encerrado en una desagradable prisión y sometido a un trato cruel por parte de los guardias de la prisión, lo que menos esperaríamos en que Pedro reciba un trato violento nada menos que de parte de un ángel de Dios. ¡Esto parece inaudito! Sin embargo, es lo que la Biblia relata. Pero esto se pone incluso peor.

El texto bíblico relata que Pedro estaba durmiendo en su celda. Se puede suponer que estaba acostado en el suelo. El ángel apareció junto al apóstol y lo “golpeó en el costado”. La palabra traducida como “costado” es pleura (πλευρά), que usualmente se refiere al costado del tórax, es decir, a las costillas (cf. Jn 19:34; 20:20, 25, 27). De manera que es muy probable que el ángel le haya dado una patada en las costillas a Pedro para despertarlo.[8] Si alguna vez has recibido un golpe así sabes que es muy doloroso.

Así que el texto griego deja en claro que el ángel despertó a Pedro dándole un golpe violento -probablemente una patada- en las costillas. Sin embargo, yo no conseguía encontrar una explicación para este suceso. Dándome por vencido, decidí continuar leyendo el relato y dejar este punto para estudiarlo con mayor profundidad en otra ocasión.

Pero, para mi sorpresa, encontré que el mismo verbo aparecía apenas unos versículos más adelante. En Hechos 12:19 se relata como Herodes viajó hasta Cesarea donde debía realizar una sesión de la corte real para resolver un conflicto con la población de Tiro y Sidón. De acuerdo al relato, “El día señalado, Herodes, ataviado con su ropaje real y sentado en su trono, le dirigió un discurso al pueblo. La gente gritaba: «¡Voz de un dios, no de hombre!» Al instante un ángel del Señor lo hirió, porque no le había dado la gloria a Dios; y Herodes murió comido de gusanos” (Hechos 12:20-23 NVI).

El verbo traducido como “hirió” es patassō, el mismo que es utilizado en el versículo 7 que ya hemos estudiado. Nótese las similitudes entre ambos versículos:

“De pronto una luz iluminó la cárcel y apareció un ángel del Señor (aggelos kuriou), el cual tocó (patassō) a Pedro en el costado para despertarlo…” (Hch 12:7)

“En ese momento, un ángel del Señor (aggelos kuriou) lo hirió (patassō) porque no le dio la gloria a Dios, y Herodes murió agusanado” (Hch 12:23)

Es evidente que la narración procura establecer un contraste entre la situación de Pedro y la de Herodes.[9] Ambos fueron visitados por un “ángel del Señor” (aggelos kuriou) que los golpeó (patassō) como parte de una intervención divina.

Pero los paralelos no se detienen allí. Aunque Lucas no detalla el lugar exacto donde el ángel “hirió” a Herodes, contamos con otra fuente histórica que proporciona algunos detalles no presentes en el texto bíblico. Flavio Josefo (c. 37-100 d.C.), un historiador judío del siglo I, asegura que “se le fijó en el vientre una molestia repentina, que empezó con fuerza”. Herodes “sufrió un intenso dolor… durante cinco días” para después fallecer”.[10] Los historiadores concuerdan que probablemente Herodes Agripa I falleció a causa de apendicitis.[11] I. Howard Marshall explica que un caso de “apendicitis que lleve a una peritonitis encajaría con los síntomas descritos por Josefo y, con la falta de higiene médico en el mundo antiguo, parásitos intestinales podrían haber empeorado los sufrimientos del rey”.[12] ¿Dónde se manifiesta el dolor causado por una apendicitis? En el costado derecho del cuerpo.

De manera que tanto Herodes Agripa I como el apóstol Pedro fueron visitados por un “ángel del Señor” y ambos fueron “heridos” en el “costado” del cuerpo como producto de una intervención divina.

Ahora, es claro que tiene sentido que un ángel hiera a un rey impío que perseguía a la iglesia de Dios, pero ¿por qué un ángel lastimaría a un apóstol fiel a Dios?

Es particularmente interesante que, aunque el verbo patassō solo se usa 10 veces en el Nuevo Testamento, en la Septuaginta, la traducción al griego del Antiguo Testamento, se utiliza cerca de 400 veces. Y cuando se utiliza este término con un ser sobrenatural como sujeto, ya sea un ángel (2 Re 19:35; cf. 1 Mac 7:41) o Dios mismo (Ex 7:25; 12:23, 29; 32:35; Nm 11:33; 33:4; Dt 28:22, 27, 28, 35; Jos 24:5; 1 Sam 4:8; 6:19; 25:38; 1 Cr 13:10; 2 Cr 13:20, 21:14, 18; Sal 3:7; Isa 19:12, 22; Jer 2:30; Eze 22:13; Jdt 5:12; 13:15; 2 Mac 9:5; Am 4:9, 6:11; Zac 12:4; 13:7; 14:18; cf. 2 Re 6:18; Jc 20:35; 1 Cr 13:15; 2 Cr 14:12), el contexto se relaciona con juicio divino o “castigo divino”.[13] De la misma manera, la única vez que el verbo patassō se utiliza con un ser sobrenatural como sujeto en el Nuevo Testamento es Apocalipsis 19:15. Allí se describe como Jesús “herirá a las naciones” en su Segunda Venida. Claramente hay un contexto de juicio aquí también.

De manera que tanto Herodes como Pedro recibieron la visita de un ángel que venía con la misión de aplicar el juicio de Dios. Pero el resultado de ese juicio fue muy diferente. El apóstol Pedro, un siervo fiel de Dios, es rescatado por el ángel y llevado “del peligro a la seguridad”.[14] En cambio, el impío rey Herodes Agripa I, que persiguió a la iglesia de Dios, es castigado con enfermedad y dolor hasta terminar muerto.

El mensaje que Lucas, el autor del libro de Hechos, desea transmitir se vuelve claro.[15] Evidentemente se deseaba realizar un contraste entre lo acontecido con Pedro y Herodes Agripa I. Aunque ambos recibieron la visita de un ángel que debía aplicar el juicio de Dios, el resultado fue diferente en cada caso. De este modo, el relato desea mostrar que quienes son fieles al Señor y confían en él no tienen nada que temer de los juicios divinos. Dios actuará para salvarlos y redimirlos. Pero quienes sean egoístas y maliciosos, quienes causen mal y no se arrepientan de sus pecados sufrirán su merecido castigo.

El contraste narrativo entre lo acontecido con Pedro y con Herodes Agripa I puede convertirse en un ejemplo para las demás personas. El mensaje, aplicado espiritualmente a nuestras vidas, indica que todos nos enfrentaremos al juicio de Dios, pero el resultado de este juicio depende de la actitud y las decisiones de cada uno. Quienes, al igual que el apóstol Pedro, tengan fe en Cristo Jesús y sean fieles a Dios recibirán salvación y redención. Pero quienes, como el rey Herodes Agripa, obstinadamente persistan en su orgullo y sus pecados se enfrentarán a su ruina.[16]

Conclusión

Podemos sacar algunas conclusiones luego de estudiar Hechos 12. Debemos mantener en mente que el verbo patassō no tiene el sentido de “tocar” o “dar palmadas”, sino que debe entenderse como un golpe fuerte y doloroso. ¿Por qué el ángel golpearía a Pedro? Hay dos motivos claros.

En primer lugar, el apóstol “estaba tan profundamente dormido que el ángel tuvo que darle un golpe en el costado para despertarlo”.[17] Pedro tenía tanta confianza en Dios que, a pesar de que era la noche anterior a su juicio (y probablemente su ejecución), estaba durmiendo plácidamente. Ni siquiera la luz brillante que el ángel provocó al aparecer en la celda fue suficiente para despertarlo. Tuvo que recibir un golpe fuerte y doloroso para sacarlo del sueño.

En segundo lugar, Lucas deseaba dejar en claro al narrar la historia que tanto la liberación de Pedro como la muerte de Herodes eran intervenciones divinas, frutos del juicio divino. Pero el juicio de Dios tiene consecuencias diferentes según el carácter de la persona involucrada. Ambos personajes, el apóstol y el rey, fueron visitados por un ángel del Señor y golpeados en el costado de sus cuerpos. Pero el resultado fue muy diferente. En tanto que Herodes Agripa encontró su muerte, Pedro fue rescatado y salvó su vida. Quienes son fieles a Dios no tiene nada que temer ante los juicios de Dios, porque solo les traerán vida y salvación. Pero quienes obstinadamente persisten en el egoísmo y el pecado sufrirán el castigo por el mal que han provocado.

Esta historia tiene un mensaje para cada uno de nosotros. Jesús prometió que volverá de nuevo “para recompensar a cada uno conforme a sus acciones” (Ap 22:12). La Biblia nos asegura que no tenemos nada que temer al juicio de Dios si mantenemos la misma actitud de Pedro. Si tenemos fe en Cristo Jesús y somos fieles a Dios, el juicio resultará en vida y redención. La decisión es de cada uno. ¿Seremos como Pedro o como Herodes?

Referencias


  1. A menos que se indique algo diferente, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Reina Valera Contemporánea (2011). De la misma manera, a menos que se lo indique explícitamente, el énfasis ha sido añadido. ↩︎

  2. Gerhard Kittel, Gerhard Friedrich y Geoffrey W. Bromiley, eds. Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2002), 783. Véase también Colin Brown, ed., The New International Dictionary of the New Testament Theology, 3 vols. (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1975), 1:161-163, donde patassō es incluido dentro de una lista de verbos que “denota violencia física”. ↩︎

  3. Horst Balz y Gerhard Schneider, eds. Diccionario Exegético del Nuevo Testamento, 2 vols. (Salamanca: Sígueme, 2002), 2:827-828. ↩︎

  4. Walter Bauer, et al., A Greek-English Lexicon of the New Testament and other Early Christian Literature, 3ra ed. (Chicago, IL: The University of Chicago Press, 2000), 786. ↩︎

  5. Algunos diccionarios aseguran que el verbo patassō también puede significar “tocar” pero el único ejemplo que citan con ese sentido es Hechos 12:7. Esos son claros ejemplos de razonamiento circular que no pueden tomarse con seriedad. Véase Joseph Thayer, A Greek-English Lexicon of the New Testament (New York: Harper and Brothers, 1897), 494; Elsa Tamez, Diccionario conciso griego-español del Nuevo Testamento (Miami, FL: Caribe, 1978), 136; Henry George Liddell y Robert Scott, A Greek English Lexicon (Oxford: Clarendon Press, 1996), 1347. ↩︎

  6. Craig S. Wansink, Chains in Christ: The Experience and Rhetoric of Paul's Imprisonments, Journal for the Study of the New Testament Supplement Series 130 (Sheffield: Sheffield Academic Press, 1996), 34-37. ↩︎

  7. Guerra de Jugurta 14.15, trad. por Bartolomé Segura Ramos, Biblioteca clásica Gredos 246 (Madrid: Gredos, 1997), 151. ↩︎

  8. David J. Williams afirma que “Pedro fue despertado por un ángel que lo golpeó en el costado. El griego casi podría ser traducido como ‘lo golpeó en las costillas’”. Acts, New International Biblical Commentary (Peabody, MA: Hendrickson, 1990), 212. Por su parte, Richard I. Pervo describe la situación diciendo que “la liberación comenzó con una patada en las costillas y la orden de levantarse”. Acts: A Commentary on the Book of Acts, Hermeneia: A Critical and Historical Commentary on the Bible (Minneapolis, MN: Fortress Press, 2009), 304. ↩︎

  9. Stephen Mead, “Dressing Up Divine Reversal: A Narrative-Critical Reading of the Death of Herod in Acts 12:19b-24”, Restoration Quarterly 60, n.° 4 (2018): 229. ↩︎

  10. Flavio Josefo, Antigüedades judías, libro 19.8.2.343-363, trad. por José Vara Donado (Madrid: Akal, 1997), 1198-1200. ↩︎

  11. Thomas Africa, “Worms and the Death of Kings: A Cautionary Note on disease and History”, Classical Antiquity 1, n.° 1 (1982): 11. ↩︎

  12. I. Howard Marshall, Acts: An Introduction and Commentary, Tyndale New Testament Commentaries 5 (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1980), 225. ↩︎

  13. Takamitsu Muraoka, A Greek-English Lexicon of the Septuagint (Leuven: Peeters, 2009), 539. ↩︎

  14. Ronald H. van der Bergh, “The contrasting structure of Acts 12:5-17: A spatial reading”, Hervormde teologiese studies 69, n.° 1 (2013): 5. ↩︎

  15. F. H. Yost afirma que “en el versículo 7 un ángel golpeó a Pedro para despertarlo y salvarlo. Aquí, en un marcado contraste, un ángel golpeó a Herodes para destruirlo. Ser golpeado por un agente divino usualmente implica un juicio severo”. F. H. Yost, “Acts”, en The Seventh-day Adventist Bible Commentary 7 vols. (Washington DC: Review and Herald, 1978), 6:274. ↩︎

  16. Francesc Ramis asegura que “el episodio… despunta un principio teológico: Mientras el ángel del Señor libera a Pedro de la cárcel y, seguramente, de la muerte (12,1-19), el ángel del Señor acaba con la vida de Agripa (12,20-23). El relato referente a la liberación de Pedro constituye el contraluz de la muerte de Agripa. En ese sentido, el episodio augura el triunfo de la Iglesia (Pedro) y sentencia el ocaso de sus enemigos (Agripa)”. Hechos de los apóstoles (Estella, Navarra: Verbo Divino, 2009), 197. ↩︎

  17. Daniel Carro, Hechos, Comentario bíblico Mundo Hispano 18 (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2007), 126. Justo González repite la misma idea, asegurando que el texto “da a entender que Pedro dormía tan profundamente que el ángel tuvo que golpearle”. Hechos, Comentario bíblico hispanoamericano (Miami, FL: Caribe, 1992), 189. ↩︎

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Eric Richter

Estudiante de la Facultad de Teología | Universidad Adventista del Plata

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