1 Timoteo 4: 3-5

¿Se refiere este versículo a los Adventistas?

prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. (1 Timoteo 4: 3-5)

Según este pasaje, en los últimos días la iglesia tendrá que enfrentar una doctrina que contiene dos elementos:

  1. Prohibirán casarse – celibato compulsorio.

  2. Prohibición de alimentos que Dios creó para el consumo – ayunos obligatorios.

¿Cuáles fueron los alimentos que Dios creó? I Timoteo 4: 4, dice que “Todo lo que Dios creó es bueno”. Este versículo contiene una clara referencia a la creación, cuando “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”(Gén 1:31).

Los alimentos que Dios creó entonces provenían del reino vegetal: frutas y legumbres (Gen. 1:29). La carne no formaba parte del régimen alimenticio que Dios dio a Adán y a Eva. Aún en los días de Noé este régimen era respetado (Génesis 7: 1-3). La carne se consumió por primera vez luego del diluvio, cuando toda la vegetación fue destruida. Esa fue una de las razones por las cuales los animales limpios entraron al arca a razón de siete parejas por especie (Gen. 7:2) y los animales inmundos a razón de una pareja por especie. Además, los animales limpios eran los únicos animales aceptables como sacrificios sobre el altar (Génesis 8:20; Levítico caps. 1-8).

1 Timoteo 4: 1-5 no tiene nada que ver con la carne de cerdo como aseveran algunos. El cerdo no fue creado por Dios para ser consumido como alimento, sino por el contrario, fue prohibido por Dios como alimento (Levítico 11: 7). “¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie.” (Job 14: 4)

A base del contexto, los alimentos que son santificados por la oración son aquellos que Dios vio que eran buenos como alimentos para la raza humana.

LO QUE ENTRA POR LA BOCA NO CONTAMINA AL HOMBRE

En cierta ocasión ciertos escribas y fariseos de Jerusalén se acercaron a Jesús y a sus discípulos. Notaron que los discípulos comían el pan con las manos sin lavar (Mateo 15: 1,2). Esto fue motivo para que estos líderes religiosos reprocharan la acción de los discípulos de Jesús. Veían una buena oportunidad para criticar y acusar a Jesús.

Los judíos del tiempo de Jesús hablan formulado una serie de doctrinas basadas en sus tradiciones. Una de ellas tenía que ver con la alimentación. Usaban la palabra griega κοινός (koinós) que significa literalmente común, para designar aquello que según su enseñanza era impuro, aquello que contaminaba, según su tradición. Ellos consideraban a los gentiles (paganos o no judíos) como comunes o inmundos (Hechos 10:28), y procuraban no juntarse con ellos por miedo a contaminarse (Juan 18:28). De acuerdo con esta falsa enseñanza los gentiles eran κοινός (koinós – impuros, inmundos, comunes). Inclusive, si compraban algo en el mercado lo lavaban cuidadosamente, ya que si ese producto había pasado por las manos de un gentil, era automáticamente un producto contaminado. Ese lavamiento tenía como objetivo, quitar la impureza gentil de los productos comestibles. Era una ceremonia de purificación ceremonial (Marcos 7:3, 4). Era una “tradición, creada y promulgada por los grandes rabinos; pasó de una generación a otra y era considerada obligatoria” (F. Gaebelein, Expositor’s Bible Commentary, vol. 8, pág. 677).

Estos falsos maestros enseñaban que al lavar el producto, quedaba limpio de toda impureza gentil. Jesús le mostró a los escribas y fariseos que tales tradiciones eran contrarias a/o invalidaban los mandamientos de Dios (Marcos 7: 10-13).

Refiriéndose a esta tradición Jesús dijo: “No hay nada fuera del hombre que entrando en él pueda contaminarle; sino que lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre” (Marcos 7: 15). Algunos piensan que con estas palabras Jesús purificó todos los alimentos, incluso los que el Antiguo Testamento llama inmundos.

Esta tradición no tenía nada que ver con la distinción entre limpio e inmundo que encontramos en la Biblia (Levítico 11), sino con los alimentos que los líderes religiosos judíos, amparados en sus tradiciones humanas conservaban. Ellos llamaban a tales alimentos comunes o impuros y usaban la palabra griega κοινός para designarlos de tal modo.

Por cierto, la palabra griega que se utiliza en la Septuaginta y en el Nuevo Testamento para designar a los animales inmundos es ἀκάθαρτος (akathartos). Por tal razón cuando en la visión de Hechos capítulo diez se le mostró a Pedro un lienzo “en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo” y se le ordenó matar y comer, Pedro dijo: ” Señor, no; porque ninguna cosa común (κοινός) o inmunda (ἀκάθαρτος) he comido jamás” (vers. 10). Con esta respuesta Pedro demostró que respetaba tanto la prohibición de los fariseos, como la de Dios. En esta visión Dios le mostró a Pedro el verdadero significado de la visión: “…Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo (Hechos 10: 28).

En esta visión Dios le mostró a Pedro que “Dios no hace acepción de personas” (vers. 34). Pedro necesitaba comprender este hecho antes que los hombres enviados por Cornelio llegaran a su casa a pedirle que fuera con ellos. Si Pedro no hubiese recibido esta visión, él no hubiese ido con ellos. La respuesta de Dios a Pedro apunta al significado de la visión: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (vers. 15). La palabra griega que se traduce por común en este versículo es κοινός. Esta respuesta de Dios a la negativa de Pedro para comer implicaba que Dios limpió lo κοινός (que se refería a los gentiles), pero no lo ἀκάθαρτος (que se refería a los animales inmundos). Dios limpió lo κοινός y no lo ἀκάθαρτος. Por eso la voz le dijo que “lo que Dios limpió no lo llames tú común.” El mensaje de la Biblia es claro.

EL NUEVO TESTAMENTO Y LO INMUNDO

¿Con qué elementos asocia el Nuevo Testamento lo inmundo?

a. “…un hombre con espíritu inmundo … ” (S. Marcos 1:23).

b. “… reprendió al espíritu inmundo …” (S. Marcos 9:25).

c. “…ha caído la gran Babilonia y se ha hecho habitacion de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda…” (Apocalipsis 18:2).

En los días del Nuevo Testamento se utilizaba una version del Antiguo Testamento traducida al idioma Griego Koiné que era el idioma más hablado entonces. Esa versión fue conocida como la Septuaginta o Versión de los Setenta (LXX). La palabra griega que la Septuaginta utiliza en Levítico once para inmundo es ἀκάθαρτος (akáthartos).

En el Nuevo Testamento esta palabra (ἀκάθαρτος) se asocia con los demonios, con los animales (inmundos) y con Babilonia la grande. En la historia de los endemoniados gadarenos, cuando Jesús expulsó los demonios que estos tenían, los espíritus inmundos (ἀκάθαρτος) expulsados entraron en una piara de cerdos. ¿Por que los espíritus inmundos expulsados entraron en los cerdos y no en ovejas o cabras? Sencillamente porque estos últimos eran usados para representar al Mesías sobre el altar de los sacrificios y no creemos que ninguno de esos espíritus hubiese deseado ir a parar allí. (Ver Mateo 8:28-34).

Si Dios limpió lo inmundo como reclaman muchos cristianos, es contradictorio que el Nuevo Testamento asocie lo inmundo con los demonios. Y que conste, Dios no purificó a los demonios. Lo inmundo sigue siendo ofensivo a la vista de Dios aun en el Nuevo Testamento. Lo inmundo no se asocia con nada bueno, sino, con los demonios.

¿Existe alguna prohibición en el Nuevo Testamento con relación a lo inmundo?

… y no toquéis lo inmundo … (2 Corintios 6:17).

La palabra utilizada para inmundo en el texto griego original es la misma que se aplica a los animaies inmundos en la versión Septuaginta, ἀκάθαρτος (akáthartos).

Mientras que Jesús enseñó a no tomar en cuenta las tradiciones de los fariseos tenían que ver con las impurezas κοινός (koinós) al igual que el apóstol Pablo en Romanos 14:14 (donde la palabra que se traduce por inmundo es κοινός (koinós) y no ἀκάθαρτος (akáthartos) y en 1 Corintios 8-10 donde los alimentos sacrificados a los ídolos son considerados κοινός (koinós).De todo esto se deduce que lo inmundo, ἀκάθαρτος (akátharthos) en el Nuevo Testamento se sigue asociando con lo malo y no con lo bueno. El Nuevo Testamento nos recomienda dejar lo inmundo (akátharthos). La prohibición del Antiguo Testamento se mantiene en el Nuevo Testamento.

Hoy día la ciencia se ha encargado de demostrar que animales inmundos como el cerdo, son muy perjudiciales para la salud. Por ello Dios dice en su palabra que sí obedecemos sus preceptos seremos beneficiados con largura de días (Prov. 7:2, Efe.6:2, 3; Deut. 30:19, 20). Las prohibiciones o mandamientos de Dios son para nuestro beneficio, no para nuestro mal.