Respuesta al Pr. Doug Batchelor Sobre sus 28 Premisas que supuestamente impiden la Ordenación de la Mujer

Respuesta uno – Efectivamente, y es completamente evidente, basta con mirar la fisiología masculina y femenina; es algo elemental. Pero, ¿qué pruebas hay para que eso sea influyente en la ordenación de la mujer al ministerio? Bíblicamente, ¡ninguna!

Respuesta dos – Una simple lectura del texto hebreo da a entender que este punto es realmente subjetivo. Puesto que, ¿en qué parte del texto dice que Eva se separó de Adán? Una somera lectura en español (y en inglés) dice exactamente que Adán “estaba con ella”. “Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió.”(Gen 3:6). El texto dice “también dio a su marido que ‘estaba con ella’”. Pero, no nos quedemos sólo con una traducción, vamos directamente al original. El texto en hebreo dice lo siguiente: ַו ִתּ ֵ֧תּן ַגּם־ ְל ִאי ָ֛שׁהּ ִע ָ֖מּהּ , todas las veces que se usa la preposición ִע ָ֖מּהּ da la idea de “estar juntos”. Incluso la LXX usa μετ ̓ αὐτῆς, “con él”. De modo que aventurarse a decir que Eva estaba sola en base al texto bíblico, es totalmente una presuposición del texto.

Respuesta tres – No veo cuál es el tema de fondo que se plantea, pues en ningún momento el hecho de ordenar una mujer al ministerio irrumpirá la relación “entre Dios y el hombre y la mujer”. Es absurdo pensar que “todo” surge por un problema entre géneros. Es maximizar el problema. El argumento sólo se basa en un fundamentalismo inmaduro. Y que dicho sea de paso, nada tiene que ver la relación hombre-mujer con la ordenación de la mujer.

Respuesta cuatro – El hecho de que Dios estableciera un “dominio” sobre la mujer post- caída no evidencia que Dios los creó de esa forma y en dicha estructura piramidal antes de la caída. En cuanto a que el hombre fue creado primero y la mujer después implique por defecto que el hombre sea más importante, la literatura hebrea es clara. La estructura de la narración se asemeja a algo que se llama inclusio, conocido como “construcción de sobre” o “construcción de anillo”, de modo que la creación del hombre en el inicio de la narración y posteriormente al final el de la mujer, es un indicio literario que se corresponden en igualdad y no en la forma occidental de cómputo “primero es mejor”. Además, antes de la caída a ambos se les da la orden de gobernar (cap.2) y no sólo al hombre. Otro punto que no puedo dejar pasar y que no lo mencionas es Gén. 2:18. La mujer, supuestamente, fue creada para ser “ayuda idónea” del hombre. Sin embargo, un análisis del texto indica que esto no es así. El vocablo ְכּנֶגְ ֽדּוֹ está compuesto por la preposición ְכּ y el sustantivo נֶגֶד que se traduce como “en frente, lo que está visible” (Brown-Driver-Briggs, 617.). El texto no está diciendo que la mujer sería una especie de “esclava amante” que le serviría de “ayuda” al hombre, el texto está diciendo que Dios creó una compañera de igual a igual. Lo que ocurre después de la caída es simplemente un hecho familiar que nada tiene que ver con la estructura eclesiástica. De manera que el argumento de que Dios volvería a su “propósito” está totalmente fuera de contexto.

Respuesta cinco – Es obvio que eso suceda, pues el mundo estaba inmerso en una cultura totalmente obscura, la “revolución femenina” nada tiene que ver con la ordenación de la mujer. Aquí no discutimos sociología; aquí se trata de teología.

Respuesta seis – Volvemos a repetir. Nada tiene que ver la revolución femenina con un aspecto netamente teológico. La pregunta clave es, ¿puede, bíblicamente, la mujer ser abstenida de un ministerio ordenado por una sola Scriptura? Meter aspectos sociológicos en este tema teológico es un argumento insano.

Respuesta siete – El liderazgo no está restringido a los hombres, es un absurdo pensarlo de esa forma, cuando evidentemente la tipología bíblica no lo permite. Algunos, intentan tomar la tipología del servicio sacerdotal y meterla en la estructura eclesiástica, pero la Biblia no demuestra que eso sea así. El santuario terrenal, en primer lugar, presagiaba uno celestial, no terrenal. En segundo lugar, todos los servicios antiguos tipificaban uno celestial centrados en Cristo. La estructura eclesiástica se posa sobre otros aspectos. El sacerdocio ahora es para todos los creyentes (Apoc. 1:5,6), no sólo para los hombres.

Respuesta ocho – Sí, no lo dudo, y eso cuela para hombres y mujeres, ¿por qué debiera dirigirse sólo a ellas?

Respuesta nueve – ¿Qué tiene que ver el nombre de un seminario con una etimología masculina (“semen”) en la discusión del ministerio ordenado de la mujer? Esto me parece totalmente inapropiado.

Respuesta diez – No se trata de “modas del momento”, sino de principios eclesiásticos. Es evidente que si nos basamos en las modas para el estudio de la Biblia estaríamos estudiándola con presuposiciones actuales, más que entender lo que el texto dice (exégesis). ¿Pero, en qué afecta esto? El tema real y de fondo no es la “moda”, sino los principios que la Biblia establece para el “pastorado”.

Respuesta once – En ninguna parte se menciona en toda la Biblia que los hombres (sólo ellos), deban ser ordenados al ministerio. Quizás sea sano mostrar el texto, y que no sea un texto prueba, por supuesto.

Respuesta doce – No sé si esta premisa sea digna de respuesta. Los análisis fisiológicos y psicológicos dejémoselo a la gente especializada, que dicho sea de paso, las mujeres nos superan por mucho en aspectos muy trascendentales que se necesitan para la ordenación pastoral y que tú no los consideras. Mi pregunta es, ¿por qué la gente que rechaza el ministerio de la mujer no expone sólidos argumentos bíblicos? Es evidente que no los tienes, porque la Biblia no puede avalar tales presuposiciones.

Respuesta trece – Sí efectivamente, pero además de eso, Apoc.1:7 dice que Dios nos hizo sacerdotes a todos, y no hace una distinción de género tampoco, ¿o sí?, la salvación, y los medios para llevar la salvación (los ministros y creyentes), están reservados sólo para la humanidad, no sólo para hombres.

Respuesta catorce – Entonces, ¿qué impide que sean ordenadas?, ¿los prejuicios?, ¿las eiségesis de la Biblia? No, nada lo impide. Es algo que Dios está dirigiendo, y nadie puede contra eso.

Respuesta quince – Todos los que necesitan hacer verdaderos malabares son los que no quieren que la mujer sea ordenada al ministerio. Un examen cuidadoso y serio de las Escrituras, expone que la mujer no puede negársele el ministerio. Mi pregunta, por tanto, es, ¿en qué parte de la Biblia puede ser tan fácil averiguar que el ministerio es sólo de los hombres?

Respuesta dieciséis – ¿En qué parte el texto bíblico dice que el padre debe ser más honrado que la madre? No sólo en la mente hebrea es asociado el sol con el padre y la luna con la madre, en todo el antiguo cercano oriente se veía aquél factor. La pregunta es, ¿en qué afecta ello al tema de la ordenación pastoral? La relación es más bien íntima, de la propia familia, no de una estructura eclesiástica. Nuevamente, se hace un uso inapropiado del texto bíblico.

Respuesta diecisiete – Bueno, nuevamente se saca de contexto un texto que tiene que ver netamente con un ambiente de familia y no precisamente del tópico en cuestión, la ordenación de la mujer. Una de las traducciones al español ha entendido esto y ha traducido el versículo como “el esposo es cabeza de su esposa” (DHH). El contexto apunta a una relación familiar y no estructural eclesiástica. Nuevamente, la premisa del Pr. Batchelor, es inapropiada.

Respuesta dieciocho – ¿Y en qué parte de la Biblia dice que esto es un argumento sólido para dar un “NO” a la ordenación de la mujer? Quizás una mujer ordenada al ministerio podría enseñarnos mucho mejor dónde aparece.

Respuesta diecinueve – Pues, es evidente que no significará lo mismo si nos despojamos de las presuposiciones que tenemos acerca del texto. Además, dicho sea de paso, la Biblia no se lee, se estudia, sólo de esa forma se puede obtener el mensaje completo.

Respuesta veinte – La iglesia no es una extensión de la familia, la iglesia es una comunión de las familias. La estructura familiar no puede acomodarse con la iglesia, no puede haber una “cabeza” al más puro estilo Edad Media que exista un representante para “ministrar” el mensaje del perdón o pastoree a los feligreses. La iglesia es un cúmulo de pecadores, compuesta por familias y personas sedientas del perdón de Cristo.

Respuesta veintiuno – Siempre habrá una distinción de roles a lo largo de la Biblia, y es que no puede ser de otra forma porque Dios entiende las necesidades de cada género. Pero, ¿en qué parte de la Biblia dice que el Jardín del Edén es una premisa importante para delimitar la ordenación de la mujer? ¡Oh!, ¡Cómo se puede explicar eso!

Respuesta veintidós y veintitrés – Las palabras griegas usadas en el contexto de 1 de Timoteo para aludir a que la mujer “calle” y que el varón ejerza su rol dominante, enfatizan que no son textos relacionados con la ordenación de la mujer. La frase “la mujer aprenda en silencio” (1 Ti 2:11) nada tiene que ver con “vuestras mujeres callen” de 1 Cor. 14:34. La primera expresión usa el vocablo griego ἡσυχίᾳ que se usa sólo cuatro veces en el NT (Hech. 22:2; 2 Tes. 3:12; 1 Tim. 2:11,12). Este sustantivo puede traducirse mejor como “sereno”, y no precisamente como “silencio”, la NVI traduce de una forma mejor 1 Tim. 2:11: “La mujer debe aprender con serenidad”. En cambio 1 Cor. 14:34 usa σιγάτωσαν que se traduce como “guardar silencio” o como “tranquilizarse” (Luc. 9:36; 20:26; Hech. 12:17; 15:12, 13; Rom. 14:24; 1 Cor. 14:28, 30, 34). Por otro lado el contexto que se encuentra en 1 Cor. 14 habla netamente de un problema de dones con respecto al don profético y no precisamente a un dogma o regla eclesiástica general para la mujer. Según el v.15 se da a entender que las mujeres hablaban en la congregación en medio del culto. La prohibición nada tiene que ver con un mandato general para que la mujer no “predique” ni ejerza un liderazgo dentro de la iglesia en general. Más bien, el texto en su contexto argumenta un problema en específico.

Premisa veinticuatro – Entonces, si los pastores debieran tener un rol semejante al de la “escuela de los profetas” en el AT, ¿qué impide que una mujer ejerza un rol en el ministerio?

Respuesta veinticinco – Dios es un Dios de amor y de eso no hay duda, el hecho se evidencia en que muchas de sus bendiciones son sólo por gracia, aun cuando nuestros actos pareciesen pedir lo contrario. La ordenación de la mujer al ministerio, más que traer “maldiciones” traerá bendiciones sobre los creyentes, pues, como ya se ha dicho, todos los seguidores de Cristo están llamados a ser sacerdotes para Dios (1 P 2:5, 9;Rom. 12:1;Heb. 13:15; Apoc. 1:6)

Respuesta veintiséis – Si partimos de la base de que Ellen G. White no dijo nada sobre ello (supongamos), tenemos que usar el mismo argumento sobre el hecho de que ella no negó el ministerio de la mujer. Por lo tanto, la premisa del Pr. Batchelor se derrumba al analizar los hechos y no la ficción antojadiza y arraigada por el fundamentalismo religioso. El que alguien ignore un tema, no quiere decir que lo niegue. Además, los principales objetivos teológicos de aquél entonces (en los tiempos de la señora White) se situaban en otros hechos más relevantes debido al reciente surgimiento del remanente.

Respuesta veintisiete – Si no hay nada de malo en que las mujeres prediquen, enseñen, den estudios bíblicos o predicar el evangelio, ¿qué impide que ejerza un rol pastoral? El pastor no es una “autoridad” de la iglesia (¡qué mal concepto bíblico tienes del “pastor” bíblico!). El pastor es un agente que lleva consuelo y salvación, guía a sus ovejas y las lleva a “aguas de reposo” (Sal. 23:2).

Respuesta veintiocho – Mi Biblia dice (puedo leer en hebreo y griego) que el sacerdocio está reservado a todos los creyentes. Que los agentes de la salvación son hombres y mujeres que trabajan por el bien de las almas. Entonces, la pregunta correcta es: ¿son ustedes, los que niegan la ordenación de la mujer, los que realmente establecen las normas? Si la Biblia es clara, ¿qué lo impide, entonces? La mujer sí puede ser ordenada al ministerio, quizás ya es la hora de que Dios derrame su Espíritu Santo para la gran obra final (Apoc.18:1), y, ¿no crees que posiblemente estén condicionando el derramamiento del Espíritu Santo sólo a los hombres? Espero, y anhelo de todo corazón, que no sea así, puesto que la predicación final y la salvación de las almas, no conocen género.


Leer: Premisas del Pastor Batchelor