Reflexión teológica sobre el uso de la palabra בָּרָ֣א después de בְּרֵאשִׁ֖ית en Génesis 1:1

El primer versículo de Génesis 1 es esencial para conocer la base de los orígenes. El pensamiento hebreo es solemne cuando se trata de actos majestuosos de YHWH. La creación es un acto supremo del poderío del Ser omnipotente. Casualmente cuando se estudia Génesis 1:1 se hace de un modo superficial, pasando por alto algunos elementos que tienen implicaciones en el modo en que Dios actúa. En la siguiente monografía no se examinará de forma categórica la estructura de Génesis 1:1; se estudiará la implicación que tiene “bereshith” de ir seguida por “barah”.

El prolegómeno de los estudios protológicos tiene como sujeto a Dios como creador de lo consecuente en el mismo verso: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Un vistazo superfluo permite dilucidar varias verdades: (1) El Ser eterno pre-existe a su acto creacionista; (2) La materia fue introducida en el tiempo; (3) אֱלֹהִ֑ים crea de la nada; la inexistencia se vacía en si misma cuando Dios provoca la obliteriedad de la nada en un determinado punto temporal. El ánimo del autor del libro de Génesis no es mostrar cómo Dios hizo el universo, sino poner de manifiesto que el causante de lo que existe es una Divinidad suprema. Maly es consistente y unánime con la declaración protológica cuando afirma que “todo el mundo visible vino a la existencia como resultado de la soberana actividad divina”1. El pensamiento etiológico es consonante con la afirmación, siendo el universo el efecto de la causa quien viene siendo YHWH. El principio cosmológico, a la luz del Génesis, hace ver a la Divinidad como un ser inteligente, quien diseña y provoca la grandilocuencia de su creación, y en la cual pone de manifiesto su carácter.

  1. בְּרֵאשִׁ֖ית

La primera palabra del texto sagrado hebreo es compuesta por un artículo בְּ que traduce “en” “con”, seguida por el sustantivo singular absoluto רֵאשִׁ֖ית que traduce como “comienzo” “principio”. De ahí la extrapolación en español “en principio” o “en el principio”; en inglés “In the beginning”. La búsqueda del significado preciso de la expresión compuesta en desarrollo se convierte en un problema por la estructura polifacética del pensamiento hebráico. La expresión בְּרֵאשִׁ֖ית         deriva de רָאשֵׁ que traduce como “cabeza” “principal” “primario”. De ahí que “bereshith” (transliteración de בְּרֵאשִׁ֖ית) signifique “principio” o “cabeza de los comienzos”. A continuación se presentará las veces en las que la palabra רָאשֵׁ aparece y en qué contexto para poder dilucidar mejor lo que el autor del Génesis quiso manifestar con la expresión “en el principio”.

  • Génesis 10:10 “Y fue el רָאשֵׁ (comienzo) de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.”

  • Éxodo 23:19 “רֵאשִׁ֗ית (Las primicias) de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios. No guisarás el cabrito en la leche de su madre.”

  • Números 24:20 “Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, רֵאשִׁ֗ית (cabeza) de naciones; Mas al fin perecerá para siempre.”

  • Job 40:19 “Él es רֵאשִׁ֗ית (el principio) de los caminos de Dios; El que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.”

  • Miqueas 1:13 “Uncid al carro bestias veloces, oh moradores de Laquis, que fuisteis רֵאשִׁ֗ית (principio) de pecado a la hija de Sion; porque en vosotros se hallaron las rebeliones de Israel.”

Cuando se observan los textos anteriores, podemos ver una simetría casi perfecta en la composición estructural de los pensamientos formados en versículos. En lo que compete a la investigación, se puede observar que la expresión “principio” debe entenderse según el contexto. Sin embargo, sin importar el contexto, “bereshith” tiene un significado común: principio de algo; comienzo de la existencia de algo. La tesis es respaldada por la verificación de la raíz de la palabra בְּרֵאשִׁ֖ית

2 . בָּרָ֣א

La expresión en desarrollo es un verbo, que traduce “crear”. El uso de la palabra en cuestión (baráh) es reservada única y exclusivamente para la persona de Dios; tiene una connotación que sólo le compete al creador de lo existente. En Génesis 1:1 ocupa un lugar trascendental, pues proporciona la acción inmediata metodológica del Omnipotente para traer todo a la existencia. Hay un patrón que se repite en la sucesión de pensamientos escritos, y son los siguientes contenidos en algunos versículos. Cuando se observa esta forma verbal, podemos observar que el sujeto explícito que siempre acompaña al verbo en cuestión es אֱלֹהִ֤ים

  • Génesis 1:27 “Y בָּרָ֣א (creó) אֱלֹהִ֤ים (Dios) al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

  • Génesis 2:3 “Y bendijo אֱלֹהִ֤ים (Dios) al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había בָּרָ֣א (hecho) en la creación.”

  • Génesis 5:1 “Éste es el libro de las generaciones de Adán. El día en que בָּרָ֣א (creó) אֱלֹהִ֤ים (Dios) al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.”

  • Deuteronomio 4:32 “Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que בָּרָ֣א (creó) אֱלֹהִ֤ים (Dios) al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.”

  • Salmos 51:10 “בְּרָא (Crea) en mí, oh אֱלֹהִ֤ים (Dios), un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

  • Jeremías 31:22 “¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque אֱלֹהִ֤ים (Jehová) בָרָ֙א (creará) una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón.”

Reflexión.

¿Qué implicaciones tiene que “baráh” (creó) esté después de “bereshith” (en el principio)? Para resolver tal incógnita debemos preguntarnos qué creó Dios. Después de אֵ֥ת  (complemento directo) se agrega: הַשָּׁמַ֖יִם וְאֵ֥ת הָאָֽרֶץ׃ que traduce “los cielos y la tierra”. La mención de “cielos y tierra” constituye todo el Universo mismo. En realidad es un merismo para dar a entender que Dios creó toda la materia constituida. El fruto de “baráh” son “los cielos y la tierra”, o sea, toda la materia. La manifestación del poder de YHWH se evidencia a través de la materia, hecha a través de “baráh”. Al hacer tal extrapolación, podemos dilucidar entonces que “bereshith” no incluye materia, sino que es la antesala de la materia que se convertiría en el universo. Entonces, ¿qué es “en el principio”? La verificación del pensamiento hebráico permite considerar que “bereshit” es un momento; el comienzo de algo; la cabeza de la preparación de ese algo que se manifestó en “cielos y tierra”. No sé si llamarle momento, puesto que “momento” significaría tiempo; sólo hay tiempo cuando hay materia, en el cual la dinámica temporal se pueda espaciar y circular. Si decimos que “bereshith” es un espacio de tiempo, una brecha en la eternidad, entonces diríamos que el tiempo es independiente de la materia, por cuanto “bereshith” antecede a “baráh”. Sin embargo, para que haya materia debe existir la singularidad temporal. Está claro que, según la estructuración del hebreo, “baráh” (implicación de materia) está después de “bereshith” lo que constituiría esta expresión como una región espacio-temporal para que la manifestación de “baráh” o sea, la materia, interactuara en el tiempo y en el espacio. ¿Qué implicación tiene entonces que “baráh” después de “bereshith”? Que Dios para implementar la materia, preparó el “lugar” donde la materia circularía, y el tiempo para que la materia sufriera sus cambios. Aquí, en esta dirección, podemos ver que Dios es un Ser de orden que, al momento de traer “cielos y tierra” ya había preparado el espacio-tiempo para que la materia interactuara en este.

Autor: Richard Andrey Bolaños

Bibliografía

  1. H, Maly. Eugene. The Jerome Biblical Commentary. Pag, 67.