¿Quién decidió que libros deberían incluirse en el canon del Nuevo Testamento?

Muchas personas de la “alta crítica” alegan que los libros del Nuevo Testamento fueron “alterados”, otros “escondidos o sacados”1 o que fueron escogidos por Constantino o por Roma y ellos decidieron cuales eran inspirados y cuáles no lo eran. Estos argumentos provocan una herida mortal no solo a la autenticidad y confiabilidad a los evangelios, sino al mismo evangelio de Cristo y a la inspiración de la Biblia. ¿Quién estableció la línea divisora entre lo “inspirado” y lo “no inspirado o apócrifo”? ¿Quién decidió que libros debían incluirse en el Nuevo Testamento?

El emperador pagano/cristiano Constantino ha sido blanco de muchas acusaciones en cuanto a su papel en la cristiandad primitiva. Pero no existe evidencia sustancial, ni evidencia histórica que Constantino decidió escoger los libros que forman el Nuevo Testamento. Tampoco existe evidencia de que durante los primeros cien años de la cristiandad haya habido discusión alguna con respecto a que libros o documentos cristianos debían leerse como parte del culto de la iglesia. Mientras los apóstoles estuvieron con vida ofreciendo dirección a la iglesia, no hubo cuestiones ni debates en cuanto a la inspiración de los evangelios u otras cartas escritas por Pablo.

Pero todo cambió cuando llego una persona llamada Marción, un armador de barcos y este publicó un “canon”, o lista de libros aprobados. Marción rechazaba el Antiguo Testamento junto con el judaísmo. La lista publicada se dividía en dos partes: “El Evangelio” (versión “corregida” de Lucas) y “El Apóstol” (versión asimismo “corregida” de las epístolas de Pablo)2. La ola de dudas, debates y divisiones tomó a la primitiva iglesia cristiana en los años subsiguientes. Muchas personas publicaron sus propias listas de “libros inspirados” y crearon una serie de divisiones en los primeros cristianos. “Es interesante constatar que no se publicó sino hasta el año 367 d.C., después del tiempo de Constantino, un canon que contuviese exactamente la misma lista de libros que se encuentran en el Nuevo Testamento tal como lo conocemos hoy día”3.

Muchos alegan de que esto es prueba de que los libros de hoy día que forman del Nuevo Testamento, no son totalmente confiables, pero esto ignora varios puntos sobresalientes. En los primeros años, no hubo objeción en cuanto a los 4 evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), ni al libro histórico de Hechos, ni a las 13 cartas de Pablo. Todas las listas incluían los arriba mencionados, menos la lista de Marción.

Solo hubo algunos libros los cuales encontraron dura la entrada en el canon del Nuevo Testamento. Por ejemplo, el libro de Hebreos4. El autor no se identifica en ninguna parte del libro, pero se acepta generalmente por muchos eruditos modernos y por los primeros cristianos que su autor fue probablemente Pablo5. Otro libro que obviamente trajo debates fue el de Apocalipsis6. Este libro fue usado por muchas personas por su alto contenido simbólico para así sostener sus propias ideas. Esto causó muchos problemas. Se cuestionó su autor, al igual que Hebreos. El lenguaje del Apocalipsis es diferente al del evangelio de Juan y surgió la pregunta de que si eran el mismo autor. Pero se terminó incluyéndolo y se aceptó que provenía de Juan el apóstol de Patmos7, siendo así un libro totalmente confiable. Luego, los libros más cortos como Santiago, las epístolas de Pedro y Juan y el libro de Judas no generaron debate alguno. Algunas veces fueron omitidos, pero esto puede ser causa de su brevedad.

Pero hubo también otros libros que “casi” lograron su lugar en el canon del Nuevo Testamento. Por ejemplo, hubo dos libros que generaron favor y popularidad entre los primeros cristianos: “El pastor Hermas y Didajé”. El primero (El pastor Hermas), contenía visiones del profeta cristiano Hermas. Pero no se incluyó. La obra Didajé significa literalmente “La enseñanza” y era como un “manual de iglesia” de la iglesia cristiana primitiva. Hubo otros libros que también fueron rechazados con unanimidad como la epístola de Bernabé, el que acompaño a Pablo en sus viajes misioneros8. Esto se probó ser totalmente falso.

Otro libro fue el de 1 Enoc, que contenía muchas visiones. El libro fue aceptado por los cristianos de Etiopía. Pero cuando se llevo al consenso de los cristianos, no hubo apoyo para incluir a ninguno de los libros mencionados arriba dentro del canon del Nuevo Testamento. Estos libros fueron escritos en tiempos posteriores a los evangelios y a las cartas de Pablo (con excepción de 1 Enoc) y por lo tanto no eran muy confiables ya que había muchas tendencias al gnosticismo.

Ahora, hay una diferencia entre esos libros mencionados arriba en el presente artículo y los apócrifos como Judas, María, Felipe, Tomás y otros, los cuales se conocen como los evangelios Nag Hammadi9. Estos libros fueron rechazados por la mayor parte de los cristianos porque no concordaban con los evangelios, los cuales fueron escritos con anterioridad.

Ahora volvemos a la pregunta mencionada anteriormente, ¿Qué papel tuvo Constantino en la decisión de los libros del Nuevo Testamento? Constantino no escogió los libros que debían pertenecer al canon del Nuevo Testamento, ya que los primeros cristianos habían hecho una línea divisora, aunque trajo debates y divisiones. Diocleciano (284-305), destruyó gran parte de los primeros libros o documentos cristianos, ya que su meta era extirpar al cristianismo. Cuando Constantino (313-337) llegó al poder, habían pocas copias del Nuevo Testamento. Esto provocó automáticamente órdenes de Constantino hacia los eruditos para que hicieran copias del Nuevo Testamento. Pero, Constantino no influyó en ningún erudito o cristiano en las decisiones de cuales libros formarían parte del canon del Nuevo Testamento. Cuando comenzaron a circular copias de la Biblia en tiempos de Constantino, ya todos los cristianos y los dirigentes de la iglesia estaban de acuerdo en que Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, las 13 cartas de Pablo, Hebreos, Santiago, las epístolas de Pedro, Judas y el Apocalipsis debían formar parte del canon del Nuevo Testamento. Por lo tanto el argumento de que Constantino, Roma10 u otras personas influyeron o “adulteraron” la Biblia, es completamente falso.

En conclusión, las decisiones que tomaron los primeros cristianos de los libros que formarían parte del Nuevo Testamento fue completamente sabia. Aunque hubo ciertos debates con respecto algunos libros, la mayoría de los 27 libros fueron ampliamente aceptados como inspirados. Pero la mejor evidencia de que los libros del Nuevo Testamento son totalmente confiables es su evidencia interna. Una lectura cuidadosa de cada uno de ellos presenta un cuadro espectacular de la obra de Cristo en la tierra, en el cielo en el momento de su ascensión y en el futuro cuando vuelva por segunda vez. Creo que esa es la mejor evidencia disponible hoy día.


Notas

  1. Como por ejemplo los libros considerados apócrifos de Judas, María, Felipe entre otros con raíces gnósticas.

  2. “Mitos y Realidades acerca de Jesús y el cristianismo”, pp. 58-59.

  3. En su carta pastoral no 39 de la fiesta de Pascua del año 367 d.C., Atanasio se convirtió en el primer padre de la iglesia en hacer una lista exacta de los mismos veintisiete libros en su canon del Nuevo Testamento, idéntico al que se encuentra en el Nuevo Testamento moderno.

  4. En los manuscritos griegos más antiguos se llama sencillamente Pros Hebráious (“A los hebreos”).

  5. El libro ha sido motivo de muchos debates. Algunos dicen que fue Bernabé, Apolos, Clemente o Lucas, pero carecen de prueba histórica. La mayoría aceptó que provenía de Pablo, hasta estos tiempos modernos donde la “alta crítica” hizo resurgir de nuevo la polémica. El lenguaje y las palabras griegas usadas en Hebreos tiene una similitud con la LXX (Septuaginta), siendo esta una clara evidencia a favor de Pablo como su escritor. Pablo tiene la tendencia a citar muchas palabras de la LXX en sus cartas.

  6. Los más antiguos manuscritos griegos dan este libro el sencillo título de Apocalipsis de Juan. La palabra griega apokálupsis significa “revelación” o quitar un velo o descubrir algo.

  7. Victoriono (m. c. 303 d.C.) dice: “Cuando Juan dijo estas cosas estaba en la isla de Patmos, condenado a trabajar en las minas por el césar Domiciano. Por lo tanto allí vió el Apocalipsis (Comentario sobre el Apocalipsis, cap. 10:11)

  8. No referencia.

  9. Estos libros fueron encontrados por dos de los hijos de Muhammad, un guardia egipcio en la noche del 7 de mayo de 1945. Esto conllevó una serie de asesinatos provocados por venganza. Para más información, ver los documentos de James M. Robinson, “The Discovery of the Nag Hammadi Codices” [El descubrimiento de los códices de Nag Hammadi], Biblical Archaeologist 42/4 (otoño de 1979), pp. 206-224.

  10. Algunos judíos aseveran que Roma cambió y adulteró los evangelios, pero no existe evidencia de ello.