¿Prueba Apocalipsis 20:10 el Infierno Eterno?

“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” (Apo. 20:10)

Introducción

Este versículo ha sido utilizado numerosas veces para probar la doctrina del infierno eterno. Pero un análisis cuidadoso de la Biblia nos permite determinar el verdadero sentido de este versículo.

“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre…”

Según la Biblia el diablo fue Lucifer, un poderoso querubín que se llenó de orgullo y pecó contra Dios. Jehová dictó su sentencia y su castigo, que son ilustrados en el Apocalipsis, pero que se hallan detallados en el AT:

“Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. *A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. *Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. *Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.”*(Eze. 28:14-18)

Según la Biblia el diablo será convertido en cenizas y no sufrirá eternamente.

“…donde estaban la bestia y el falso profeta…”

El destino de Babilonia, símbolo de la religión falsa, a la cual la bestia y el profeta falso están asociados, todos lanzados en común en el “lago del fuego”, es destrucción total, al punto de que “nunca más será hallada” (Apo. 14:11; 18:8, 21).

“…y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

El libro del Apocalipsis está repleto de alegorías y símbolos que provienen del Antiguo Testamento. Existen referencias a Balaam (Apo. 2:14), Jezabel (Apo. 2:20), los dos olivos de Zacarías 4 (Apo. 11:4), Elías y la sequía (Apo. 11:6), Sodoma y Egipto (Apo. 11:8), Babilonia (Apo. 14:8), Gog y Magog (Apo. 20:8), etc. En el versículo de Apocalipsis 20:10 también existe una referencia al AT.

En Isaías 34 hay una profecía contra Edom. Allí se habla del fuego que destruye a Edom con estas palabras:

“No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.” (Isa. 34:10)

Obviamente, Edom fue destruida tal como se profetizado en las Escrituras. Sin embargo en el territorio donde estaba Edom (actual Israel y Jordania) no existe fuego inextinguible. El lenguaje del profeta Isaías era simbólico, para describir el grado y no la duración de la destrucción.

También la expresión “día y noche” tiene un simbolismo dentro del Apocalipsis. Esta frase describe continuidad de una actividad, pero no eternidad. Por ejemplo, se escribe a criaturas vivas que alaban a Dios sin descanso “día y noche” (Apo. 4:8), pero más tarde hay silencio en el cielo (Apo. 8:1), por lo que estas criaturas se detuvieron de alabar.

También hay otros ejemplos. Se dice que Satanás que acusa a los hermanos “día y noche” (Apo. 12:10), pero más tarde él es encadenado en la tierra e imposibilitado de ir al cielo para acusar a los hijos de Dios (Apo. 20:1).

El contexto del versículo.

El contexto de Apocalipsis 20:10 también muestra la destrucción de las huestes impías. El vers. 9 dice que todos los impíos serán “consumidos” con fuego que cae del cielo (Apo. 20:9).

También se mencionan a Gog y de Magog en el contexto inmediato (vs. 8). Esta es una referencia a Ezequiel capítulos 38 y 39, donde estos dos reinos malvados son completamente aniquilados.

Conclusión.

La idea de un tormento eterno no está expuesta en el capítulo 20 de Apocalipsis. Sacar de contexto a Apo. 20:10 e ignorar el simbolismo que aquí aparece nos llevara al error. En realidad las referencias utilizadas aquí, junto con el contexto, señalan a la destrucción total como el castigo de los impíos.