Propósito Moral del Mensaje de los Tres Ángeles

El mensaje de los tres ángeles fue dado no sólo para amonestar y condenar el actuar de los poderes opuesto al pueblo de Dios. Su mensaje transciende la historicidad y nos amonesta a cada uno con un mensaje moral.

La profecía no fue dada para saber de historia o de escatología, su propósito principal es amonestarnos a volver a Dios y a ser fieles a su llamado. Así, las profecías clásicas del Antiguo Testamento se dirigían al pueblo de Israel para hacerlos volver a los caminos de Dios; aunque su desarrollo ocurrió de forma local, su intención primaria siempre fue esa. De la misma forma la profecía apocalíptica, es dada para mostrarnos que Cristo está intercediendo por nosotros y que, por lo mismo, debemos constantemente alabarlo por las bondades que nos entregó en la cruz del Calvario; en este caso, sin embargo, su mensaje ya no es local sino que trasciende fronteras. Ellen White escribió:

“En toda página, sea de historia, preceptos o profecía, las Escrituras del Antiguo Testamento irradian la gloria del Hijo de Dios. Por cuanto era de institución divina, todo el sistema del judaísmo era una profecía compacta del Evangelio. Acerca de Cristo ‘dan testimonio todos los profetas’ (Hechos 10:43).”(DTG: 211).

Así Cristo era prefigurado en las profecías mosaicas, para anunciar lo que sucedería posteriormente. Jesús es quién está revelado en las profecías. De modo que estudiar la Biblia y la profecía descartando como centro a Cristo, es en esencia, convertirse en un Judío moderno, pues Jesús declaró a los hebreos contemporáneos de él: “Escudriñáis las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Es nuestra misión comprender y por supuesto, no caer en el mismo error que los antiguos judíos; pues debido a ello –el no encontrar a Cristo en las profecías–, fueron rechazados como pueblo. La amonestación del triple mensaje angélico nuevamente nos enfoca a darle gloria porque la hora del juicio ha llegado (Apoc.14:7), nos anuncia que Babilonia ha caído (v.8) y que será condenada frente al Cordero y a sus santos ángeles (vv.9-11).

El Apocalipsis una obra literaria Hebrea

Cada contenido del Apocalipsis esboza un hecho u oráculo del Antiguo Testamento y, aunque su idioma original fue el Griego, su contenido literario, palabras, preposiciones y conjugaciones apuntan principalmente al idioma Hebreo. Kenneth Newport nos dice: “El Griego de Apocalipsis está bajo la influencia semítica, y esta influencia es por lejos más que una supercie profunda”.[1] Por otro lado Jacques B. Doukhan dice: “Por consiguiente, el Apocalipsis es más hebreo que cualquier otro libro del Nuevo Testamento. Contiene más de dos mil alusiones a las Escrituras hebreas, incluyendo cuatrocientas referencias explícitas y noventa citas literales del Pentateuco y de los Profetas.”[2]

El Apocalipsis, por lo tanto, no debe mirarse con ojos helénicos, aunque su idioma pertenezca a dicha cultura; más bien, un enfoque semítico del libro y un análisis filológico de las palabras usadas por Juan, nos arrojará una luz substancialmente amplia para entender mejor el Apocalipsis.

Apocalipsis: ¿una revelación de o acerca de Jesucristo? Juan parte su libro diciendo “la revelación de Jesucristo, que Dios le dio”. El sustantivo “revelación”, Ἀποκάλυψις, sugiere una idea de “lo que es manifestado” o “develamiento”.[3] Su etimología viene de “apo (‘desde’) y kalupsis (‘un velo o cubierta’). Así, ‘Apocalipsis’ signica ‘una revelación’ o un ‘descubrimiento’”.[4] El genitivo “de Jesucristo” parece ser subjetivo y no objetivo de acuerdo al contexto[5]; ya que, según la sintaxis griega, el que un sustantivo esté en el caso genitivo y a la vez sea subjetivo, el sustantivo verbal al que se relaciona gira en torno al genitivo y lo transforma en sujeto[6]. Aunque eventualmente puede interpretarse de las dos formas como nos cuenta Ranko: “La frase ‘de Jesucristo’ puede ser interpretada como un genitivo subjetivo o como uno objetivo. Puede referirse a Cristo como el Uno quién revela (‘la revelación desde Jesús’) o como el Uno quien es revelado (‘revelación acerca de Jesucristo’). Gramaticalmente es bien posible”.

De esa forma el Apocalipsis parte por la base de ser una “revelación” que viene de Jesucristo[7] para mostrarnos cómo el Hijo se interpone en la historia y en la escatología para defender a su pueblo. Y cómo además la “revelación” es acerca de Jesús, para enfatizar que él es el personaje central de Apocalipsis.

La certeza del mensaje de los Tres Ángeles

Cada mensaje, como hemos visto en artículos anteriores y los que veremos a continuación, anuncian primeramente la llegada de un Juicio que Dios trae y nos invita a adorar al Creador (Apoc.14:7), de la misma forma también vemos una condenación parcial a Babilonia (14:8), que, finalmente, culminará en la escatología (14:9-11). De esa forma cada mensaje es un grito de esperanza en medio de la crisis final descrita en el cap.13 del Apocalipsis.

El primer ángel anuncia la “hora del juicio”, esta hora nos advierte que Dios, a pesar de ser amor (Rom. 8:39; Efe.2:4; 1 Juan 4:7,8,16), tiene un plan establecido para juzgar a su pueblo y determinar quién será salvo de acuerdo a la aceptación de Cristo. Cada creyente es pesado en la balanza por medio de la sangre de Jesús, sólo así Dios puede declarar justo al penitente y Cristo actuar como nuestro abogado. El mensaje del primer ángel, además, nos insta a ser adoradores del verdadero Dios, de aquel que creó “el cielo, la tierra, el mar y todas las fuentes de las aguas”. El propósito moral de este mensaje es, ante todo, advertirnos del juicio y de invitarnos a adorar al verdadero creador.

El mensaje del segundo ángel es un anuncio parcial de la caída de Babilonia.[8] Aunque en mi artículo principal se entregan más detalles de lo que esto implica en la concepción apocalíptica, es preciso señalar que este poder es opuesto a Dios e intenta ocupar el lugar de Él, debido a que “ha embriagado” a todas las naciones con su “vino”. Nuestro consuelo es que tenemos un defensor que pelea por nosotros (Dan.12:1) y que ,por lo tanto, condenará definitivamente a este poder maligno (Apoc.18:1-4).

Uno de los mensajes más largos y más extensos de estos ángeles es el tercero. Aquí vemos plasmadas las añoranzas futuras de quienes persiguen al pueblo de Dios, pues vemos claramente cómo estos los oprimen, pero son condenados delante de los ángeles y del Cordero. Su condenación es clara y evidente.

Conceptos claves en el mensaje triangélico

A continuación revisaremos algunos conceptos claves que se ven en estos mensajes especiales dados al mundo entero.

La Creación: Aunque los pueblos del Antiguo Cercano Oriente (ACO) tenían creencias cosmológicas de la creación del mundo un tanto mitológicas, como los egipcios y el despertar de Nun, o los mesopotámicos con la creación de Enuma Elish; de la misma forma los griegos con su caja de pandora, etc., los hebreos también tenían una creencia cosmológica de la creación del mundo y el universo; ésta la leemos en Gén.1 y 2. Por otro lado, se ha descubierto que el primer versículo de Génisis es anexo a la creación de Dios, habla no sólo de este mundo sino del universo completo, así “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”, es una sentencia que explica la creación de toda la existencia universal.[9] El Dios hebreo, es el creador del Universo entero. A diferencia de las culturas del ACO que eran politeístas, los hebreos curiosamente tenían una concepción creadora que provenía de un solo Dios, el cual es el único dador de la vida.

Así, el remanente que proclame las verdades que se encuentran en estos mensajes, deben por supuesto creer en un solo Dios y adorarlo sólo a él.

El Sábado: Aunque el sábado no se menciona literalmente en el mensaje del primer ángel, su fraseología sí es encontrada.[10] El sábado lo encontramos primeramente en los diez mandamientos (Exo.20:8).

Allí Dios le dice “acuérdate” del día sábado. El verbo “acuérdate”, en hebreo es un Infinitivo Absoluto, esto indica que a veces es usado “con el valor de una forma finita del verbo, especialmente un imperativo”.[11] Es decir, el verbo en infinitivo absoluto puede ser usado para enfatizar la idea de un imperativo.

Pero si tradujeramos textualmente el verbo zākôr, sería obviamente “acordar”, incluso el texto podría decir, “acordarte has del día sábado para santicarlo” (RV 1865). Esto da dos ideas: la primera es prospectiva del verbo, es decir, que apunta hacia el futuro; mientras que la otra, es retrospectiva, que apunta hacia el pasado. La idea, por lo tanto, del texto no es solamente que el verbo apunte hacia el pasado, sino que también tiene que apuntar hacia el futuro. Por ejemplo, en Éxo. 13:13 se usa el mismo verbo de la misma forma (infinitivo absoluto): “Tened memoria (zākôr) de este día, en el cual habéis salido de Egipto”; así, la pascua debía ser un recordatorio del pasado para ellos, porque Dios los había liberado, pero debía ser, también, una verdad presente que anunciaba la primera venida de Jesús; de la misma forma que el sábado, los hebreos debían “acordarse” del día séptimo por la creación de Dios, pero para ellos (y para nosotros) debía ser una verdad presente.

Hemos elegido sólo estos dos conceptos debido a que son los más importantes dentro del contexto triangélico, no sólo por su significancia para el pueblo de Dios, sino, porque además, son las señales distintivas del remanente de 14:12 (cf. 12:17).

Así, los que siguen y adoran a la bestia y a su imagen, tienen una marca en sus cabezas, Dios también tiene un pueblo que se distingue por creer en la creación de Dios y por mantener viva la creencia del séptimo día como “el día de YHWH”.

Conclusión

El Apocalipsis es una obra literaria magnífica que sólo Dios pudo disponer de esa forma en la mente del escritor. Su orden literario, y además su riqueza semítica, hacen de este libro uno hebreo.

También, la revelación de Jesucristo la podemos discriminar como objetiva y subjetiva, pueden aplicarse la una y la otra de acuerdo al contexto. Así la revelación viene y es acerca de Jesús.

El mensaje de los ángeles de Apoc.14:6-12, invade nuestra mente de conceptos veterotestamentarios, y aunque hay mucho que comentar de ellos, sólo hicimos referencia de lo más importante, de la seguridad de su mensaje y, a la vez, de su importancia en el entendimiento de algunos conceptos que dichos mensajes envuelven y que hacen claro énfasis en el remanente que tendrá la misión de llevar el mensaje final a “toda tribu, lengua, pueblo y nación” (14:6).


Referencias

[1] K. G. C. Newport. “Some Greek Words with Hebrews Meanings in the Book of Revelation” (AUSS, Spring 1988, Vol. 26, No. 1), 25.

[2] Jacques B. Doukhan. Secretos de Apocalipsis (Argentina: ACES, 2008), 11. Y para un análisis más detallado de la in uencia extra-bíblica ver la tesis doctoral de Jon Paulien “Decoding Revelation’s Trumpets: Literary Allusions and the Interpretation 8:7-12” (Ph. D., Andrews University Press, AUP: Berrien Springs, Michigan, 1988), 10-306.

[3] James Swanson. Diccionario de idiomas bíblicos: Griego Nuevo Testamento (Logos Research Systems,

[4] Ranko Estefanovic. Revelation of Jesus Christ: Commentary of the Book of Revelation (Berrien Spring, Michigan: Andrews University Press, 2002), 53.

[5] Cf. G. K. Beale, e Book of Revelation, e New International Greek Testament Commentary (Grand Rapids: Wm B. Eerdmans Publishing Company, 1999), 183; y Grant R. Osborne, Revelation, Baker Exegetical Commentary on the New Testament (Grand Rapids: Baker House, 2002), 52. Citado en la nota 1 en Ekkehard Muller. “Christological Concepts in the Book of Revelation–Part 1: Jesus in the Apocalypse” (JATS, 21/1-2, 2010), 276.

[6] Daniel B. Wallace. e Basics of New Testament Syntax (Grand Rapids, Michigan: Zondervan, 2000), 57

[7] Ekkehard Muller. Ibíd.

[8] Ver artículo principal de esta revista.

[9] Richard M. Davidson. “A Biblical eology of Creation” ( Loma Linda, CA: 26th Seminar on the Integration of Faith and Learning, Tuesday, July 18, 2000), 433-442 ; ver también Héctor Urrutia. “La Creación” (Artículo no publicado), 1.

[10] Víctor Jaimes Molina. “Sefer Olam” (Ministerio Antorcha Adventista, Octubre 2012) vol.2:1, 6-13.

[11] A. B. Davidson. An Introductory Hebrew Grammar with Progressive Exercises in Reading and Writing and Pointing (Edinburgh: T. & T. Clark, 1962), 87.