Perspectivas: El Día de la Expiación

Nota: PERSPECTIVAS es un espacio en el cual dos escritores abordan el mismo tema. La individualidad hará que cada uno haga un aporte único al mismo, y nos brinden perspectivas que iluminen el asunto de una manera fresca y novedosa.

En esta ocasión, Josué Gajardo tomará el tema del Día de la Expiación, y de manera extraordinaria, Manuel Monroy, quien no es adventista del séptimo día sino un hermano judío mesiánico, nos aportará su visión de las fiestas de Jehová. Ambos brindarán una exposición que esperamos resulte edificante para el lector.


El día de la Expiación fue la conmemoración del pueblo judío en la cual se limpiaban los pecados de todo Israel. Las ordenanzas y descripción del día de la expiación se ubican inmediatamente después de la muerte de Nadab y Abiú, esto “muestra la importancia y santidad unida a una sola entrada en el lugar santísimo del santuario de Dios”.1 Curiosamente, el “libro de Levíticos es el centro del Pentateuco”2, y a la vez, Levíticos 16 es el centro del mismo libro. El resultado es que su mensaje parece ser realmente importante en los servicios ceremoniales del sistema judaico. Y es que no sólo era importante porque limpiaba los pecados que cometía el pueblo de Israel, sino que además, regulaba el servicio ceremonial del año. El día de la expiación en síntesis sirvió para “recordar que los sacrificios diarios, semanales y mensuales hechos en el altar del holocausto no fueron suficiente para expiar los pecados”.3

Por lo mismo, en este artículo intentaremos explicar algunos conceptos claves de este ritual y el significado que conlleva para una comprensión cósmica.

Esta estructura quiástica del capítulo arroja luz sobre la comprensión de aquél día. Esto implica que el mensaje central de este capítulo es la “expiación” de todo el pueblo: la limpieza del santuario y por ende, la de todo el pueblo de Israel.

Expiación

La palabra que se traduce como “expiación”, en hebreo es כּפר, la mayoría de los diccionarios lo traducen de esta forma, aunque sus implicaciones pueden ser muchas, como por ejemplo:

  1. “cubrir”, “pacificar”, “propiciar”,

  2. “expiar”

  3. “expiar por un pecado a una persona”6

Aunque este término ha sido debatido7, creemos que una correcta traducción de este vocablo es “expiar” en el contexto litúrgico, más que una traducción que implique la idea de “cubrir”. Los pecados en el día de la expiación no eran “cubiertos” sino erradicados y limpiados, es por eso que el santuario era “purificado”.

Azazel

El nombre Azazel en el Antiguo Testamento ocurre sólo cuatro veces (Lev.16:8,10[2 veces], 26). Es interesante que este nombre no vuelva a usarse más en todo el Antiguo Testamento; posteriormente lo encontramos en fuentes del período intertestamentario. Además, la identidad que Azazel encarna también ha sido debatida. Sin embargo, sólo hay cuatro principales ideas sobre Azazel:

  1. La primera es que Azazel sólo es una “cabra” que es llevada “lejos”. Esto se concluye al descomponer el nombre Azazel en hebreo. Es decir, עזאזל [Azazel], se compondría sobre dos palabras, עז “cabra” y אזל “ir lejos”. La idea es apoyada por Aquila, Theodotion, Ibn Ezra, y Hieronymus.

  2. Una segunda opción es que לעזאזל sea un término que signifique “para eliminar [completamente]”.

  3. La tercera opción es que Azazel signifique “un precipicio rocoso”. Esto se concluye sobre la base de que el nombre se compondría con עזז אל. La idea básicamente implicaría que los pecados son “arrojados” hacia el “precipicio”. Esta opción es parte de la tradición judía.

  4. Y por último, una cuarta opción identifica a Azazel con un demonio o bien una encarnación del mismo “mal”.8

Nuestro espacio es breve para ahondar y refutar algunas de estas teorías que se han estudiado por años; y por consiguiente, mucho más difícil es tomar opción de cuál podría ser una mejor identificación de Azazel. Sin embargo, el escritor cree que en Lev.16:8 existe un paralelismo antagónico que podría indicarnos a qué se refiere realmente el nombre Azazel, leemos del texto hebreo lo siguiente:

הַשְּׂעִירִ֖ם גּוֹרָל֑וֹת גּוֹרָ֤ל אֶחָד֙ לַיהוָ֔ה וְגוֹרָ֥ל אֶחָ֖ד לַעֲזָאזֵֽל׃

Una traducción textual diría “un macho cabrío para Jehová y otro para Azazel”. Por ende, creemos que לַיהוָ֔ה [por YHWH] es antagónico con לַעֲזָאזֵֽל [por Azazel]. Esto nos llevaría a concluir que Azazel podría en su defecto ser un ser que encarne el mal, o bien, ser sólo el mal sin apuntar a un ser. Sea cual sea la opción, es importante entender que el macho cabrío llevaría los pecados lejos del pueblo de Israel.

Implicaciones del día de la Expiación

Para obtener algunas implicaciones de esta ceremonia anual del pueblo de Israel, es necesario saber al menos cómo estaba dispuesto el inmobiliario del templo. El autor de Hebreos para introducir su pensamiento explica primeramente cómo estaban dispuestas las cosas en el Santuario:

El tabernáculo fue dispuesto así: En la primera parte, en lo que llaman el lugar santo, estaban las lámparas, la mesa y los panes de la Presencia. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo que se llama el lugar santísimo. Allí estaba el incensario de oro y el arca del pacto enteramente cubierta con oro. En ella estaban un vaso de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció y las tablas del pacto. Sobre ella, los querubines de la gloria cubrían el propiciatorio. De todas estas cosas no podemos hablar ahora en detalle. Estas cosas fueron dispuestas así: En la primera parte del tabernáculo entraban siempre los sacerdotes para realizar los servicios del culto. Pero en la segunda, una vez al año, entraba el sumo sacerdote solo, no sin sangre, la cual ofrecía por sí mismo y por los pecados que el pueblo cometía por ignorancia. (Hebreos 9:2-7).

El autor de Hebreos en su libro intenta demostrar que todo el ceremonial judío encuentra su tipología en Cristo y su muerte expiatoria. Sin embargo, estructura primeramente el santuario para luego indicar que en la primera parte, llamada lugar Santo sólo se oficiaba diariamente; pero en la segunda parte, llamada lugar Santísimo, sólo el sumo sacerdote una vez al año “no sin sangre” entraba a expiar los pecados de Israel. Esta tipología presentada por el autor de Hebreos nos indica que el macho cabrío “por Jehová” encuentra su cumplimiento en la muerte de Cristo al morir y cargar con los pecados de todo el pueblo. No obstante la liturgia hebrea describe que también habrá un Azazel que llevará los pecados de todo Israel y será desterrado y enviado “al desierto”, esto podría en su defecto encarnar el mal, o la persona del mal, un “demonio” como se creía en el período intertestamentario.

Así mismo, y prosiguiendo esta lógica, Hebreos nos indica que Cristo se ha hecho sumo sacerdote (Heb.8:1-3). Es decir, en sí Cristo encarna el sacrificio “por Jehová” y a la vez es el sacerdote que expía los pecados de todo el pueblo.9 El autor de Hebreos, lógicamente, no menciona en qué parte Cristo entró al santuario, ya sea el lugar santo o santísimo, pues, sólo nos dice que Cristo “entró” al santuario, inaugurándolo en esta nueva dispensación de servicios litúrgicos, ya no enmarcados en una comunidad o país, sino apuntando a un evento de carácter cósmico. El día de la expiación, por ende, apuntaría a una culminación mayor, que –como el autor de Hebreos lo indica–, se cumplió en Jesús.

Resumen y Conclusión

En el día de la Expiación, se elegían dos machos cabríos: uno “por Jehová” y otro “por Azazel”; según nuestra comprensión tipológica, el macho cabrío “por Jehová” apuntaría a Cristo y su sacrificio; mientras que el macho cabrío “por Azazel” encarnaría el mal o bien un ser que representa al mal. Cristo, por otro lado, expiaría los pecados de todo el pueblo. La expiación realizada, como vimos en un principio, se refiere específicamente a la limpieza del pecado. El macho cabrío “por Jehová” no “llevaría” los pecados del pueblo, sino que su sangre serviría para limpiar los pecados del pueblo. Quien cargaría con los pecados del pueblo sería Azazel que sería desterrado del pueblo (Lev.16:4-10). Todo este ritual nos posiciona en un marco mayor gracias a la aplicación tipológica que encontramos en el libro de Hebreos.

Toda la tipología de este ritual puede sintetizarse en que Cristo murió, resucitó y fue ungido como sumo sacerdote para interceder por nuestros pecados y ofrecer su sangre en favor nuestro (Heb. 8:1; 1 Juan 1:8-10).

Pese a lo breve de este artículo, hemos podido ver los aspectos más importantes del ritual y cómo el mismo Nuevo Testamento enfatiza su cumplimiento cósmico. Por lo mismo, hemos tratado de sintetizar y a la vez clarificar ciertos nexos importantes en la narración de Levítico 16 para entender la tipología de este ritual y su implicancia en la salvación en Cristo.


Referencias

  1. Carl Friedrich Keil and Franz Delitzsch, Commentary on the Old Testament. (Peabody, MA: Hendrickson, 2002), Lev.16:1,2.

  2. Hartley, J. E. (1998). Vol. 4: Word Biblical Commentary : Leviticus (Dallas: Word, Incorporated), 217.

  3. D. R. W. Wood and I. Howard Marshall, New Bible Dictionary, 3rd ed. (Leicester, England; Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 1996), 104.

  4. Ángel Manuel Rodrígyez. “Leviticus 16: Its Literary Structure”, AUSS, Autumn 1996, Vol. 34, No. 2: 269-286.

  5. Hartley, Ibíd., 283

  6. Francis Brown, Samuel Rolles Driver and Charles Augustus Briggs, Enhanced Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon, electronic ed. (Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, 2000), 497.

  7. Hartley, 235.

  8. Ibíd., 237.

  9. Los adventistas entienden que todo esto apunta a una tipología mayor y su cumplimiento puede verse en la profecía de Daniel 8, específicamente el v.14 al indicar que “el santuario sería reivindicado”. Los 2300 años se entienden por defecto que finalizarían en 1844, esto significa, que Cristo pasaría al lugar santísimo del santuario celestial. Para más detalles de esta interpretación y cómo se desarrolló, ver LeRoy Edwin Froom, The prophetic faith of our fathers, vol.1-4.