Manteniendo la fe en un mundo secular

No para todos
Estar conscientes del impacto de la sociedad secular sobre la fe adventista nos obliga a analizar cuidadosamente el tema de cómo mantener la fe en un mundo secular. ¿Cómo pueden los adventistas mantener una relación fuerte con Dios cuando sus vecinos, sus amigos, e incluso su familia, están dirigiendo sus vidas principalmente por intereses seculares? Aunque no hubo nada similar a un ambiente puramente secular sobre la tierra en los tiempos bíblicos, las historias de cómo varios personajes bíblicos respondieron a los radicales desafíos contra la fe pueden ayudarnos a responder la pregunta anterior.

Daniel asistió a la “Universidad de Babilonia” y se convirtió en el primer ministro en la corte babilónica. La cultura y la religión de la corte babilónica no solo era completamente extraña a Daniel, sino que era extremadamente hostil. Elena de White comenta algunas sugerencias fascinantes acerca de cómo Daniel mantuvo su fe en esta situación desafiante (ver Profetas y Reyes, 351-360). Una situación similar a la de Daniel fue la de José en Egipto. Las circunstancias básicas fueron las mismas. José estuvo solo en una corte extranjera. Elena de White describió cómo José mantuvo su fe en prisión y en la corte del Faraón (ver Patriarcas y Profetas, 191-200). Elena de White cita a Enoc como un ejemplo especialmente interesante acerca de cómo responder a los ataques a la fe (ver Patriarcas y Profetas, 62-68). Enoc pasó la mitad de su tiempo en las montañas y la otra mitad en los valles y ciudades. ¿Qué era lo que él hacía en las montañas? Él estaba recargando sus baterías espirituales para poder salir y vivir exitosamente con el mundo cotidiano. Él repitió este ciclo una y otra vez. Seguramente podemos notar que las personas que viajan mucho y tienen vidas públicas tienen más probabilidad de ser seculares que quienes viven vidas sedentarias y recluidas.

Dado que la vida de un ermitaño no es una opción viable para la mayoría de nosotros, es necesario que las personas con vidas públicas separen parte de su tiempo para tener períodos de aislamiento en los cuales se puedan centrar en Dios. Enoc estaba creando lo que personalmente me gusta llamar “un retiro aislado”. Él era una persona pública en los valles, él estaba adorando a Dios en un tiempo muy impío. Pero aun así descubrió que de vez en cuando necesitaba alejarse de esa sociedad para restaurar su visión espiritual. Enoc se movía intercaladamente entre dos tiempos. Él era capaz de vivir en dos horizontes al mismo tiempo. En su caso en particular, era el horizonte de la montaña, y el horizonte del valle. Con su doble vida, Enoc se convierte en un modelo para el ministerio secular.

Conservatismo radical
A pesar del riesgo de ser malinterpretado, intentaré ponerle un nombre al estilo ministerial de Enoc. La filosofía de vida ideal por quienes están interesados en llevar el pueblo secular a Cristo es lo que me gusta llamar como “conservatismo radical”. Estoy consciente de que el término “radical” puede ofender a algunas personas, pero ante la falta de una palabra mejor para describir la clase de pasos que la inspiración nos sugiere que son necesarias para alcanzar a otras culturas. La frase “conservatismo radical” parece una contradicción absoluta ¿no es verdad? En realidad, la Biblia está repleta de aparentes contradicciones en las cuales ambas partes de la ecuación son verdaderas y necesarias. Por ejemplo, Cristo es 100 por ciento humano, sin embargo, también es 100 por ciento divino. En términos de lógica pura, eso es una imposibilidad, pero es verdad porque la Biblia claramente enseña ambas partes de esa ecuación. Somos salvos por fe sin obras, pero no somos salvos sin obras. Durante siglos las personas lógicas han intentado resolver esta tensión en las Escrituras, pero sin éxito. Si te enfocas en la fe, puede ser que termines pasando por alto algunos pasajes bíblicos sobre las obras. Pero si te enfocas en tu propia actuación, puede ser que termines jactándote más de tus logros que en lo que Cristo ha hecho por ti. La vida está llena con constantes batallas de este tipo.

Es seguro que estas batallas solo aumentarán de intensidad cuando busques alcanzar a las personas seculares. La única manera en que un adventista del séptimo día comprometido puede vivir con éxito en el mundo secular, es mediante un estilo de vida de conservatismo radical. Lo “radical” tiene que ver con la manera en que alcanzamos a las personas seculares; el “conservatismo” tiene que ver con cómo mantenemos nuestra fe en el curso de esa misión. Este artículo se enfocará en la parte de “conservatismo”, la manera en cómo conservamos e incluso aumentamos nuestra fe en un ambiente secular. Después nos dedicaremos a explorar el aspecto radical, cómo alcanzar efectivamente a las personas que piensan que tu mundo es completamente incomprensible.

En este punto necesitamos poner nuestra atención en 1 Corintios 9, porque es el texto bíblico clave para nuestro tema. Pablo era un ejemplo de conservatismo radical. La parte radical viene en los versículos 19 al 23.

Porque aunque soy libre de todos, de todos me he hecho esclavo para ganar al mayor número posible. A los judíos me hice como judío, para ganar a los judíos; a los que están bajo la ley, como bajo la ley (aunque yo no estoy bajo la ley) para ganar a los que están bajo la ley; a los que están sin ley, como sin ley (aunque no estoy sin la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo) para ganar a los que están sin ley. A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos. Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partícipe de él.

No hay duda que fueron declaraciones como estás las que hicieron que Pablo se metiera en un montón de problemas de vez en cuando (ver, por ejemplo, Hechos 21:17-21; 2 Cor. 1, 2; 2 Ped. 3:16). Y debo admitir que las implicaciones de este pasaje son desafiantes.

Pablo ofrece en este pasaje una estrategia para ganar más almas, para alcanzar a más clases de personas. ¿Por qué Pablo hace esto? “Para ganar al mayor número posible”. Independientemente de la manera en que la mires, es una estrategia radical. Me gustaría que Pablo esté aquí con nosotros para preguntarle en términos modernos: “Pablo, ¿qué quisiste decir acerca de “a todos me he hecho todo”? ¿Cómo se relaciona un adventista del séptimo día con este texto en el mundo contemporáneo?

En una ocasión, mientras discutía este texto bíblico en clase, un estudiante levantó su mano. Su nombre era Clifton Davis, un actor de Hollywood convertido a quien terminé apreciando mucho como persona. Cuando le di la palabra, él dijo: “Hace poco fui a visitar a uno de mis viejos amigos en California. Ustedes tienen que entender que, en la mayor parte de la sociedad de Hollywood, la droga cumple básicamente el mismo rol que el café en el resto de la sociedad norteamericana, pues establece el contexto de la relación e impulsa la conversación. Así que mi amigo me invitó a unirme a él en su habitación. Como muchas otras ocasiones, él me ofreció un reefer (cigarrillo de mariguana). ¿Qué es lo que Pablo me hubiera aconsejado que hiciera? ¿Qué significa realmente “a todos me he hecho todo”? Ustedes tienen que entender que negarse a una oferta como esa, dada nuestra relación pasada, era como establecer una barrera entre nosotros. ¿Pablo hubiera aceptado?” (Clifton no lo hizo).

Mi propósito al mencionar esta historia es ilustrar cómo seguir el consejo de Pablo puede a veces poner a los cristianos en circunstancias delicadas. Dado el peligro espiritual que nos amenaza en todo lugar en el mundo secular, ¿por qué un cristiano se pondría a sí mismo en un peligro incluso más grande en un intento de alcanzar a otros atrapados en el mismo estilo de vida secular? La respuesta de Pablo es clara: “Y todo lo hago por amor del evangelio” (1 Cor. 9:23). Jesucristo no se quedó en la soledad de su cómodo vecindario celestial, esperando que nos rescatemos a nosotros mismos. El descendió, se convirtió en uno de nosotros, nos alcanzó en nuestro propio mundo, un mundo que era hostil a todo lo que el defendía. Él hizo todo lo que nosotros no podíamos hacer por nosotros mismos. Cuando Pablo actuaba “por amor del evangelio”, intentaba llevar a los perdidos a las grandes bendiciones que Cristo le había traído a él primero. A la luz de la gran salvación que él ya había recibido, Pablo estaba obligado a ir a otros. De esta manera, en 1 Corintios 9, él llama a los cristianos a seguir su ejemplo de alcanzar a los perdidos en maneras “radicales”.

Uso el término “conservatismo radical” porque ilustra muy bien la tensión que alcanzar a la sociedad secular crea en la vida de un cristiano verdadero. Por un lado está la necesidad crítica, mediante fe, devociones, y un estilo de vida cristiana consistente, de mantener nuestra propia casa espiritual en orden. Un enfoque sólido en esa dirección a menudo atrae las etiquetas de “conservador” o “de derecha”.

Por el otro lado, cuando salimos a hacer ministerio secular, inevitablemente estaremos enfrentando decisiones difíciles, visitar lugares y hacer cosas que haría que los cristianos conservadores se sientan incómodos. Es difícil hacer eso sin ser tildado de “liberal” o “de izquierda”. Ilustro esta tensión mediante el término “conservatismo radical”.

Es inevitable que la persona buscando ministrar a personas seculares dentro de contexto adventista sea mal comprendida. Un excelente ejemplo es el ministerio televisivo “Faith for Today” (Fe para hoy), que produce el programa adventista “Lifestyle Magazine” (Revista Estilo de Vida). A Faith for Today le resulta muy difícil recaudar fondos entre adventistas porque el programa no apunta a una audiencia adventista, sino a una audiencia más secular. “Lifestyle Magazine” busca aproximarse a las personas seculares en los lugares en donde están. Sin embargo, al hacer esto, Faith for Today a menudo encuentra que es difícil no alinear a su propia base de apoyo financiero.

No obstante, la reacción conservadora en contra de un ministerio secular debe ser tomada en serio. El punto crucial de esta sección del libro es que alcanzar a las personas en el ambiente secular es una actividad que puede poner al cristiano en peligro. Debo ser sincero contigo acerca de este punto, así como deseo ser sincero a lo largo de todo el artículo. El ministerio en un contexto secular es peligroso para tu salud espiritual. Debido a esto debo expresar con claridad el siguiente punto: el ministerio secular no es para todos. No todos los cristianos deberían buscar hacer la diferencia por Cristo mediante el ministerio radical en el mundo secular. Muchos adventistas mejor deberían quedarse “en casa” por el bien de sus propias almas.

¿Por qué molestarme en escribir este artículo entonces? Porque miles de adventistas ya han sentido el llamado a hacer la diferencia en el mundo secular, a marcar la diferencia entre amigos, vecinos y familiares seculares. Y porque la Biblia nos deja en claro que es necesario hacerlo.

El ministerio secular puede ser una cosa aterradora. Cada día los adventistas en el mundo secular se enfrentan a elecciones desagradables. Y rara vez tiene elecciones fáciles. Personalmente detesto el café; las pocas veces en mi vida cuando –ya sea por accidente o conscientemente- bebí algo de café, tuve un dolor de cabeza instantáneamente que me duro un buen rato cada vez. Por lo tanto, ni toco el café voluntariamente, en ninguna ocasión, en ningún lugar. Sin embargo, también me doy cuenta que el café se ha convertido en una forma de romper el hielo en relaciones seculares. Y a veces negarse a una taza de café ha creado una barrera e una relación que nunca pude superar por completo. He conocido personas que tienen más habilidad que yo y rechazan cosas de una manera tan simpática que no les causa ningún problema, pero incluso ellos confiesan que saber qué hacer en esa clase de situaciones es siempre un desafío. La vida es más simple cuando hay una clara diferencia entre el bien y el mal. Pero en el mundo secular a menudo nos enfrentamos con decisiones entre dos cosas malas o dos cosas buenas. En estas ocasiones se necesitan decisiones duras y valientes.

Un ejemplo bíblico bastante aterrador de elegir entre dos males es la historia de Ester. Por favor, no confundan a Ester con Daniel. Las circunstancias eran similares, pero sus respuestas fueron muy diferentes. Aunque entiendo que a veces es necesario alterar las historias bíblicas un poco para proteger a los inocentes, estoy un poco decepcionado de que tuve que leer el libro de Ester en hebreo antes de darme cuenta que ella no se convirtió en reina gracias a un concurso de belleza. El texto hebreo claramente dice que en su día designado ella dejó la casa de las vírgenes para ver al rey. La mañana siguiente, en vez de volver a la casa de las vírgenes, ella fue a la casa de las concubinas. ¿Se están dando cuenta de lo que está pasando? Ester ganó el puesto de reina gracias a un encuentro sexual de una noche con el rey. Ella era mejor que cualquier otra en la cama. Ella probablemente también era hermosa, pero el rey podría haberse dado cuenta de eso sin tener que pasar una noche con ella.

¿Acaso ella mantuvo todos los estándares de la “iglesia” mientras vivía siendo la reina? Definitivamente no. ¿Cómo lo sabemos? Mardoqueo le había ordenado que no revelara su fe a nadie en la corte. Y el rey se sorprendió al conocer algunos años más tarde que ella era judía. No era posible practicar un estilo de vida judío en la corte de Persia sin que alguien se dé cuenta. Era necesario tener una dieta diferente, como lo hizo Daniel. Sería necesario vivir muy diferente. Habría que guardar el sábado. Ester no estaba guardando el sábado, ni estaba siguiendo la dieta judía. En un sentido práctico, ella había abandonado la fe. Pero tal vez la cosa más perturbadora es que no hay ni una sola palabra en el libro de Ester que la condene por hacer eso. En realidad, gracias a las decisiones que Ester tomó, pudo estar en el lugar correcto en el momento correcto.

Ahora, ¡ciertamente no estoy escribiendo este artículo para decirle a todos que salgan y hagan lo que Ester hizo! El punto es que Dios a veces tiene planes que no entendemos plenamente. Muchos adventistas han sido muy críticos de Clifton Davis por regresar a Hollywood y exponerse a los peligros que hay allí. Pero cuando veo el ejemplo de Ester puedo confesar que Dios es siempre más grande y más tolerante que nosotros. Y Dios a veces puede usar métodos que nosotros no podríamos alcanzar a personas que no podemos alcanzar.

En mi propia experiencia esto es muy desafiante. Son un adventista muy conservador por naturaleza. Ni siquiera dejo que mis hijas jueguen con muñecas Barbies, incluso aunque todas sus amigas lo hacen. Eso es conservador, ¿no lo crees? Hay varios motivos. Las investigaciones indican que una obsesión con muñecas Barbies en la niñez está relacionado a baja autoestima en chicas adolescentes. Después de todo, nadie está anatómicamente construido como una muñeca Barbie. Las niñas crecen con las Barbies como su idea y tienen problemas en sentirse bien con todas las “imperfecciones” de sus cuerpos. Y eso puede crear otros problemas más tarde en su vida. Creo que Dios hizo a todos hermosos al menos de una manera. Protesto en contra de cualquier cosa que nos haga rebelarnos contra la manera en que Dios nos hizo.

Soy una persona conservadora. Mi familia no tiene un televisor en mi hogar; no hemos tenido uno durante los cerca de veinte años en que mi esposa y yo hemos estado casados. Estoy explicando todo esto con tanto detalle porque no quiero que piensen que deseo destruir los fundamentos del adventismo. Eso es lo opuesto a lo que deseo. Pero nosotros, los adventistas, necesitamos ampliar nuestra visión. Necesitamos entender que Dios es MÁS GRANDE que nuestro estrecho horizonte; que Dios puede usar personas y métodos con los que nosotros ni siquiera soñamos. En 1 Corintios 9 Pablo está delineando algo muy, muy radical. Debemos ser extremadamente cuidadosos en la manera en que implementamos su consejo.

Sin embargo, el propósito de este artículo no es comprender la parte radical del consejo de Pablo, sino entender la case de actitudes y prácticas conservadoras que son obligatorias para el éxito en la misión secular. En espiritualmente peligroso leer 1 Corintios 9:19-23 fuera de contexto. En los versículos 24 al 27 Pablo deja claro como el agua que el ministerio secular es muy peligroso para la espiritualidad:

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis. Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.”

La corona corruptible de la que Pablo estaba hablando era una corona de laurees que era puesta sobre la cabeza de los ganadores en las Olimpiadas, la versión antigua de una medalla de oro. “Todos estos atletas”, dice Pablo, “se están golpeando a sí mismos por una medalla de oro. Eso es todo lo que ellos obtendrán. Pero el cristiano está luchando por una medalla que nunca se arruinará, una medalla que durará por la eternidad”. ¿Cuál es el punto de Pablo? Si los atletas pueden ejercer tanto auto-control por una medalla de oro, ¿qué deberíamos hacer nosotros, que estamos tras una corona eterna, para asegurar nuestra propia salvación? Así que junto a lo radical, Pablo pone lo conservador. No se puede separar los dos, o el ministerio secular no funcionará.

Pablo repite la idea principal en los versículos 26 y 27:

“Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.”

Pablo debe haber disfrutado de los deportes, porque a menudo ilustran sus ideas. En este caso, él se refería a correr y practicar lucha. Pero él no estaba simplemente golpeando al aire o corriendo en círculos. Todo tenía un propósito. En su misión por alcanzar al mundo de su tiempo, Pablo se convirtió en “todo” para “todos”, un concepto muy radical. Sin embargo, él se dio cuenta que hacer eso era una cosa peligrosa. Él se dio cuenta que ese evangelismo era un camino de dos carriles. No solo compartes, sino que también aprender. Cuando estás tratando con personas seculares hay una gran cantidad de intercambio, y serás cambiado por eso. Aunque tal vez nunca bebas una taza de café, aun así, serás cambiado por los continuos encuentros con personas seculares por propósitos evangelísticos. Pablo reconoció que y dijo que era esencial que quienes salen a ministrar de esta manera presten atención a su propia casa, a su propio cuerpo, y a su propia alma. Es necesario un entrenamiento riguroso, muy similar al que los atletas olímpicos hacen.

Dos modelos de ministerio
Debido a los peligros en el ministerio secular, no es sorprendente que la Biblia describa dos grandes modelos de ministerio. El ministerio secular no es para todos. Hay muchas personas cuyas almas estarán en un peligro demasiado grande al intentarlo. Si tu eres una de esas personas, lee lo que he escrito aquí, intenta entender lo que está pasando, pero no te sientas obligado a ir y hacer exactamente lo que Pablo hizo, ¡ni mucho menos lo que Ester hizo!

Los dos modelos bíblicos de ministerio pueden ser encontrados en Mateo 5:13-16. El versículo 14 usa una figura retórica para describir el modelo de ministerio con el que los adventistas son más familiares. “Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar”. Una ciudad sobre un monte es muy visible, es hermosa, y las personas se sienten atraídas a ella. “Vayamos a visitar ese lugar. Veamos lo que hay allí”. La ciudad atrae a las personas hacia adentro; su presencia en un factor atrayente.

Este modelo de ministerio a veces es llamado el “modelo fortaleza”. Este el modelo adventista típico de misión. Así como las ciudades iluminadas sobre las colinas alrededor del Mar de Galilea funcionaban como faros que guiaban a los pescadores a la noche, de la misma manera la Iglesia Adventistas ha funcionado como un faro profético para la sociedad. Una ciudad fortaleza tiene muros a su alrededor para proteger a quienes están adentro de los peligros exteriores. De vez en cuando, los habitantes de esa ciudad pueden enviar un ejército a realizar una “cruzada”. Abrirán las puertas rápidamente, se apresurarán a atrapar algunos cautivos, los traerán dentro a través de la entrada, y cerrarán la puerta. Este es el modelo fortaleza de ministerio.

Aunque la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el pasado ha tendido a enfocarse principalmente en el modelo fortaleza, Jesús ofrece más que un solo modelo. El otro modelo abre nuevas dimensiones de misión para aquellos que sienten fuera de lugar con los enfoques misioneros más tradicionales. Presten atención a este texto:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres”.

“Vosotros sois la sal de la tierra” ¿Qué clase de modelo ministerial es este? ¿Cómo hace la sal su ministerio? Se mezcla con la comida y desaparece. Se convierte en parte de la multitud, por así decir. Pero como resultado de ese ministerio, ¿qué es lo que sucede? La comida tiene un mejor sabor. La tiene un efecto en el todo. Es un ministerio discreto, un ministerio de infiltración. Pero el “modelo sal” de ministerio nos lleva a fuera de los muros de protección. Mateo 5:13, por lo tanto, delinea el mismo mensaje que 1 Corintios 9. Si la sal pierde su sabor, ya no funciona como sal. No puede lograr nada mediante la infiltración.

De esto se trata el conservatismo radical. Lo radical significa estar esparcidos por allí afuera, mezclados con las personas en donde ellos están. Los adventistas no son así por naturaleza. Preferimos el modelo de ministerio que Jesús mencionó en el versículo 14. No hay nada malo con el modelo fortaleza. Es una opción válida, de acuerdo a Jesús. Los dos modelos, el de la fortaleza y el de la sal, son válidos. Ambos son necesarios. Me gustaría sugerir que para terminar el trabajo que nos fue dado por Jesús en la gran comisión (ver Mat. 28:18-20) debemos utilizar ambas tareas. Una de estas tareas es aumentar la iglesia, porque solo cuando la iglesia crece puede desarrollar el grupo de trabajo necesario para salir y alcanzar a los no alcanzados. La iglesia adventista ha crecido hasta alcanzar los 20.000.000, más grande que el ejército combinado de los EEUU y la ex Unión Soviética. El crecimiento de la iglesia ha progresado significativamente. Pero la otra área que debe realizarse es alcanzar a los no alcanzados. No es suficiente con aumentar el tamaño de la iglesia. El evangelio debe ir a todo el mundo como testigo a todas las naciones (ver Mat. 24:14).

Lo que aumenta la complejidad del asunto es el hecho de que los dos modelos de ministerio parece que a veces trabajan en contradiciéndose entre sí. Una actividad misionera que traiga personas con éxito de ciertos sectores de la sociedad puede paralizar por completo la misión a otro sector. Déjenme ilustrar esto. Las teorías de crecimiento de iglesia sugieren que es crucial obtener el nombre y la dirección de todos en la puerta, asegurarte de darles la bienvenida públicamente, y asegurarte de visitarlos la noche siguiente a su primera visita a la iglesia. Esta es la teoría del crecimiento de iglesia. Y funciona bien, por ejemplo, para personas que ya eran cristianas. Un buen programa de crecimiento usualmente atraerá a cristianos de otras iglesias a tu iglesia. Y no hay nada malo en eso. Un poco de competencia les hace bien a todos. Pero, como vimos anteriormente, estas mismas cosas que pueden ayudar a crecer la iglesia pueden molestar a las personas seculares que deseen venir.

Recuerdo a una señora dulce y discreta en la ciudad de New York que vino mes tras mes a cada reunión evangelística que nuestra iglesia ofrecía. Todo lo que me habían enseñado me sugería que necesitaba visitarla en su hogar lo más rápido posible. Sin embargo, algo en la manera en que ella se comportaba me hacía creer que eso no era lo correcto. Después de unos seis meses, desarrollé mucha culpa ministerial por no visitarla en su hogar. Era tiempo de hacer lo que me habían enseñado que era correcto, incluso aunque seguía teniendo una sospecha negativa de que no iba a ser bueno. Estacioné mi auto cerca del agradable departamento donde ella vivía. Aunque todas las luces del apartamento estaban encendidas, no hubo respuesta, aunque toque el timbre repetidas veces. Ella nunca volvió a otra reunión. Había violado un código no escrito acerca de la privacidad secular. Fue una de las primeras señales que Dios me dio para que me diera cuenta que hay más de una manera correcta de hacer ministerio.

Pablo y Santiago son dos buenos ejemplos de estos dos modelos de ministerio. Pablo intentó hacerse todo para todos. Santiago, por el otro lado, se quedó en Jerusalén e intentó mantener la fortaleza en buen estado. Él se jactó ante Pablo acerca de los miles de judíos en Jerusalén que habían estado observando la ley en vez de hacer todas las cosas radicales que Pablo parecía defender. “Sabes Pablo, hay personas por aquí que se están preguntando si tu aún eres cristiano. ¿Qué vas a hacer para detener estos rumores acerca de ti?” (ver Hechos 21:17–25).

Es preocupantemente inexacto sugerir que la vida en la iglesia primitivo era un paraíso comparado con la actualidad. Como le dije a mi esposa en nuestra primera y única visita a Hawái. “Una cosa es segura, no hay ningún lugar en la tierra que sea un Paraíso”. Hawái es un lugar hermoso, pero ningún lugar puede cumplir con las increíbles expectativas que las personas tienen cuando van allí. A veces hace frío, y el surf no siempre es genial. Y en ocasiones el pescado de muerde (al menos eso es lo que me pasó) y te raspas con el coral bajo el mal. ¡No hay ningún lugar en la tierra que sea un Paraíso! En mi opinión, el Paraíso es estar donde Dios quiere que estés y haciendo tu mejor esfuerzo.

Así era con la iglesia primitiva. Pablo y Santiago tenían desacuerdos reales. Si uno lee Hechos 21 cuidadosamente en su idioma original, se vuelve claro que cuando Pablo realizó su última visita en Jerusalén, solo fue recibido con alegría por un puñado de personas. Ellos probablemente eran las reminiscencias del ministerio de Esteban descrito en Hechos 6. Pero la vasta mayoría de creyentes en Jerusalén eran hostiles a Pablo, o al menos tenían sospechas de sus intenciones. El Nuevo Testamento nos menciona al menos dos casos en que hubo tensiones entre los apóstoles. Pablo y Santiago decidieron darse la mano e ir por caminos separados (ver Gálatas 2:9), y en otra ocasión Pablo y Bernabé hicieron lo mismo (ver Hechos 15:36-40). “Tú has ministerio a tu manera, y yo lo haré a mi manera”. Tal vez deberíamos llegar a acuerdos similares en la actualidad. “Tú tienes un ministerio de fortaleza; pero el Señor me está llamado a hacer un ministerio de sal”. Necesito que ores por mí, y tú necesitas que yo oré por ti; yo te alentaré a ti, y ti puede alentarme a mí.

Uno puede encontrar un contraste similar en los estilos de ministerio entre Jesús y Juan el bautista. Juan el Bautista vivía en el desierto. Él no tenía a nadie para predicar a menos que alguien se acerque a él. Jesús, por el otro lado, vivió –al menos por un tiempo- en Capernaúm, donde se mezclaba con las personas. Él también iba de ciudad en ciudad, y se encontraba con las personas donde ellas estaban.

Comparen a Elías y Eliseo. Elías solía estar en el desierto, comiendo la comida de cuervos y bebiendo el agua de la montaña. Eliseo vivía en la ciudad. Él se sentía cómodo en la corte del rey y en la morada de un granjero. Mientras Eliseo vestía ropas comunes, Elías se vestía con la vestimenta de un hombre salvaje. Se podría decir que él tenía su propio código de vestimenta. No es coincidencia que los adventistas a menudo llaman su misión como el “mensaje de Elías”.

Tenemos una elección. Podemos decir “Dios no nos ha llamado a un ministerio secular. Hemos sido llamado a un tipo de ministerio como el de Juan el Bautista/Santiago/Elías”. Esa es una opción. Ciertamente es la opción más familiar para los adventistas. Pero si Dios verdaderamente nos ha llamado a alcanzar a todas las personas en todos los lugares, no podemos ignorar nuestra necesidad de ampliar nuestros enfoques. No sería la primera vez que esto pasó en nuestro movimiento. Primero comenzamos a ministrar a ex adventistas. Luego nos ampliamos para incluir a personas que no habían escuchado el mensaje milerista; después incluimos a quienes hablaban idiomas extranjeros en Norteamérica; y finalmente J. N. Andrews fue a Europa y el evangelio, tal como lo comprendemos, comenzó a ir al mundo en nuestros términos. Me pregunto sino no será tiempo para un quinto paso, llevar el evangelio al mundo en sus propios términos, tal como Pablo lo delineó en 1 Corintios 9.

Un amigo mío en la Asociación General recientemente llamó mi atención a algunas declaraciones de Elena de White que nunca antes había notado. Hasta que leí esta porción de sus escritos, tenía la impresión de que Elena de White estaba interesada solo en una clase de ministerio, el estilo fortaleza. Ella defendió tan consistentemente la separación del mundo, incluso un código de vestimenta especial entre otras cosas, que el siguiente pasaje me sacudió por completo:

“Sería perfectamente seguro que nuestros jóvenes entraran en los colegios de nuestro país si renovaran diariamente su conversión… ¿Rehusarán los seguidores de Cristo asociarse con los no convertidos, y rehuirán la comunicación con ellos? No, tendrán que estar con ellos, en el mundo, pero sin pertenecer al mundo; sin embargo no participarán de sus caminos, no se dejarán impresionar por ellos, no tendrán el corazón abierto a sus costumbres y prácticas. Su asociación con ellos tendrá el propósito de atraerlos a Cristo”. (Mensajes Selectos, tomo 3, p. 263).

Esto suena exactamente como ministerio secular para mí. Varios colegios adventistas ya habían sido establecidos cuando esta declaración fu escrita (1891), pero ella no estaba hablando de colegios adventistas. Ella tenía en mente los campus seculares. Su declaración podría parafrasearse en términos contemporáneos: “sería perfectamente seguro que nuestros jóvenes entraran en los colegios seculares de nuestro país…”. Cuatro años más tarde ella repitió su llamado:

“Los que tienen el Espíritu de Dios, aquellos en cuyo interior obró la verdad, deben ser animados a entrar en colegios y a vivir la verdad como lo hicieron Daniel y Pablo.” (Ibíd., 266).

Tal vez ahora tú puedas entender la sorpresa que tuve cuando encontré estas declaraciones. Algunos jóvenes adventistas deberían ser alentados a entrar a colegios seculares. Ella explicó esto un poco más:

“Existen personas que, después de haber quedado establecidas, arraigadas y fundadas en la verdad, debieran entrar en estas instituciones de enseñanza como estudiantes. Ellos pueden sostener los vivos principios de la verdad y observar el sábado, y sin embargo tendrán oportunidad de trabajar por el Maestro arrojando semillas de verdad en las mentes y corazones. Bajo la influencia del Espíritu Santo, estas semillas brotarán y darán fruto para la gloria de Dios, y resultarán en la salvación de almas.” (Ibíd., 266)

No quiero malinterpretado. Soy un ferviente creyente en la educación adventista. Enseño en una de nuestras instituciones adventistas. Pienso que nuestras escuelas son el mejor lugar para la mayoría de los jóvenes adventistas. Sin embargo, hay algunos jóvenes -que están comprometidos como cristianos adventistas del séptimo día- a quienes Elena de White sugiere que deberían ser alentados para que se infiltren en campus seculares para Cristo. Ciertamente esta clase de ministerio secular no es para todos. Pero eso no significa que algunos pocos selectos no deban ser alentados a ir. Elena de White estaba profundamente consciente de este dilema:

“Pero apenas me atrevo a presentar este método de trabajo; porque existe el peligro de que los que no tienen conexión con Dios se coloquen en estas escuelas, y en vez de corregir el error y difundir la luz, sean desviados ellos mismos.” (Ibíd. 267)

Aunque repita lo mismo de nuevo, déjenme decirlo otra vez: el ministerio secular puede ser peligroso para tu vida espiritual. La última cosa que quiero es que los lectores de este artículo se apresuren y pierdan sus almas. No es seguro a menos que la persona esté espiritualmente preparada para la tarea: “existe el peligro de que los que no tienen conexión con Dios se coloquen en estas escuelas, y… sean desviados ellos mismos”.

¿Pero el peligro debería motivarnos a rechazar este método de ministerio? Noten cómo continúa la declaración de Elena de White. “Pero esta obra debe hacerse, y será hecha por los que son guiados y enseñados por Dios”. Pablo estaba convencido que debía hacerlo. Jesús y Eliseo estaban convencidos que debían hacerlo, y muchos que lean este artículo se sentirán convencidos que deben hacerlo. Pero antes de lo radical debe venir lo conservador, porque si no estás firme en tu fe cristiana adventistas del séptimo día, tus intentos de alcanzar a las personas seculares fracasarán, y es posible que pierdas tu propio camino en el proceso. La misión efectiva al mundo secular debe comenzar en la privacidad de la propia caminada personal con Dios.

Autor: Dr. Jon Paulien | Traducido por Eric Richter para DA