El lugar Santísimo en el libro de Hebreos

“Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo“, 9:3.

“dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado* el camino al Lugar Santísimo*, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie”,v.8.

“no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”, v.12.

“y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena”, v.25.

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo”, 10:19.

Estas son todas las veces en que la frase “lugar santísimo” aparece en la traducción del libro de Hebreos hecha por la versión Bíblica Reina Valera 1960. Sin embargo, si recurrimos al texto original en que fue escrito dicho libro, el Griego, veremos que las ocurrencias de la expresión “lugar santísimo” no son como aparecen en la RV60.

En primer lugar, 9:3 en griego dice lo siguiente, ἅγια ἁγίων (hagia hagion), siendo esto una expresión superlativa idéntica a la hebrea para designar el segundo compartimiento del santuario en el Antiguo Testamento, qodesh qodashim (santo de santos).

En segundo lugar, el v. 8 es como sigue: τοῦ ἁγίου (tou hagiou). Estando este sustantivo en el caso genitivo. Es decir, puede traducirse, “del santuario” y no, “al santuario”. Ya que si este fuera el último caso, el sustantivo hagia estaría en el caso acusativo (complemento directo del verbo). Por otro lado, tampoco se encuentra la expresión superlativa que aparece en el v.3 donde aparecían los dos sustantivos, refiriéndose al lugar santísimo; en cambio, aquí, en el v. 8 aparece sólo una vez, por lo que se debería traducir sólo como “santuario” (cf. 10:13 en griego). La Biblia de Jerusalén lo entendió así y lo tradujo de la siguiente forma: “De esa manera daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del santuario mientras subsistiera la primera Tienda”(énfasis nuestro).

En tercer lugar, está el v.12, y, nuevamente en griego no denota al lugar “santísimo”, εἰς τὰ ἅγια (eis ta hagia, lit. “hacia el santuario”). Acá el caso del sustantivo está puro, es decir, en el caso nominativo con preposición eis (hacia, para, etc.). Por tanto -de acuerdo a lo dicho anteriormente-, no se está haciendo referencia al lugar santísimo.

En cuarto lugar, el v.25 conlleva el mismo significado de la forma anterior, ya que, es completamente idéntica: εἰς τὰ ἅγια (eis ta hagia).

Por último, está 10:19 que dice τῶν ἁγίων (ton hagion). Acá, nuevamente no se refiere al lugar santísimo, más bien, alude al santuario en sí (como todas las veces anteriores) y no sólo a un departamento. Los traductores de la versión Bíblica Jerusalén lo entendieron de la misma forma como nosotros lo hemos hecho hasta ahora (no como una parte del santuario, sino como todo el santuario), e hiciero la siguiente traducción: “Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús” (énfasis nuestro).

Conclusión

Decir que Cristo entró al lugar santísimo, luego de su ascensión (después de la cruz), es una conclusión errada e infundada en las Escrituras y en el libro de Hebreos. Ya que, como vimos anteriormente, todas las veces en que se dice que Cristo entró en el “lugar santísimo”, fueron simplemente malas traducciones e interpretación del texto griego. Citamos una versión bíblica bastante respetada dentro del ámbito teológico, (especialmente en los críticos) para reforzar nuestra postura e interpretación del sustantivo “hagia“. Por lo tanto, podemos concluir satisfactoriamente que cuando se dice que Cristo entró en el lugar santísimo, en verdad, no se está refiriendo a eso, sino que, el texto original da la idea de un santuario en sí, y, no a algún departamento (lugar santo o santísimo), puesto que, para describir el lugar santísimo, el escritor de Hebreos usó una composición idéntica a la hebrea (hagia hagión, lit. Santo Santos); asociación, que no aparece en los textos estudiados.