Historicidad y Escatología del Mensaje de los Tres Ángeles | Parte I

Los libros de Daniel y Apocalipsis son libros que deben llamar nuestra atención sin importar que seamos teólogos o no, o sea, sin la importancia ni la necesidad de haber estudiado teología en una institución educativa, la Palabra es clara: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”[1] ¿Qué importancia tienen los libros de Daniel y Apocalipsis para nuestro tiempo? La Hna. White escribió:

“Se necesita un estudio mucho más detenido de la Palabra de Dios; especialmente Daniel y el Apocalipsis deben recibir atención como nunca antes… La luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días.”[2]

Así que hermano adventista, te invito al mundo de las profecías sin olvidar al centro de ellas, Cristo Jesús, nuestro amante Salvador ya que debe haber relación entre “las profecías de Daniel y del Apocalipsis, y… las palabras: ‘He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.’”[3] Así como la Pésaj apuntaba la llegada del Mesías, las profecías de Daniel y Apocalipsis apuntan la llegada de “Miguel”[4] del “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”[5]

La iglesia Adventista es un movimiento profético, ¿Por qué entonces ha menguado tanto el estudio de los libros de Daniel y Apocalipsis dentro del adventismo? La sierva de Dios pregunta y responde:

“¿Por qué es tan universal la falta de voluntad para investigar sus enseñanzas? Es resultado de un esfuerzo del príncipe de las tinieblas para ocultar a los hombres lo que revela sus engaños. Por esto Cristo, el Revelador, previendo la guerra que se haría al estudio del Apocalipsis, pronunció una bendición sobre cuantos leyesen, oyesen y guardasen las palabras de la profecía.”[6]

El contexto histórico: ¿Cuándo se comenzó a predicar el Mensaje de los Tres Ángeles?

Quiero tratar el segundo tópico del tema que se me asignó con las fechas aproximadas de cuándo empezaron a predicar los mensajes de los tres ángeles registrados en Apocalipsis 14:6-12 y lo que se cocinaba alrededor para entonces dentro del mundo cristiano de la época. No nací en la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD), de hecho, no nací en ninguna iglesia. Sin embargo, mi creencia en el ministerio de la Hna. White ha marcado mis pensamientos, estudios y conclusiones. Creencia que no se ha visto afectada pese a que acepto que la Hna. White no fue una teóloga o una historiadora[7], mas sin embargo, parafraseando lo que escribió mi autor favorito dentro del adventismo, Clifford Goldstein: “prefiero creer lo que dice una profeta a lo que puedan decir mil teólogos”. Aunque es cierto que la Hna. White no fue una historiadora[8], es innegable pensar que mucho de lo escribió acerca de la historia del movimiento adventista sea cuestionable, ya que ella vivió ese nacimiento del movimiento adventista, fue una de las pioneras de ese movimiento profético que Dios levantó para proclamar el Evangelio Eterno a todo el mundo.

El Mensaje del Primer Ángel

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”[9]

“La profecía –según la Hna. White- del Mensaje del Primer Ángel, revelada en la visión de Apocalipsis 14, encontró su cumplimiento en el movimiento adventista de 1840 a 1844. Tanto en Europa como en América algunos hombres de fe y oración se sintieron profundamente conmovidos cuando su atención se concentró en las profecías y, al examinar el registro inspirado, descubrieron evidencias convincentes de que el fin de todas las cosas estaba cerca.”[10]

El contexto del tiempo del primer mensaje es impresionante, se da en lo que se llama: El Segundo Gran Despertar o Segundo Gran Avivamiento.[11] C. Marvin Maxwell[12] nos puede ayudar a entender un poco cómo se movía el mundo cristiano en esa época:

“En el siglo XVIII se realizó un descubrimiento capital,… Petri fue el primero (1768) en reconocer que los 2,300 días de Daniel 8 empezaban al mismo tiempo que la profecía de la setenta semanas de Daniel 9, lo cual hizo posible, por fin, calcular con certeza el término de la misma, como ahora lo sabemos. La validez de los argumentos de Petri es confirmada por el descubrimiento independiente de líneas de razonamiento similares seguidas por Hans Wood, en Irlanda (1787); Juan A. Brown, en Inglaterra (1810); y W. C. Davis, ministro presbiteriano de Carolina del Sur (1811), todos anteriores a Guillermo Miller y un laico bautista de New York, que llegó a la misma conclusión general en forma independiente, en 1818. De acuerdo con el punto de arranque tomado por los distintos autores y la precisión de sus cálculos, todos estos hombres concluyeron que los 2,300 días terminarían en la década de 1840, o (en el caso de Hans Wood), en la de 1880.”

Es impresionante el despertar de la época, no es la primera vez que estudio el tema pero, cada vez que lo hago, no puedo dejar de impresionarme y de preguntarme, ¿qué nos falta a nosotros para despertar? esas grandes verdades que fueron el empuje de esos hermanos ya la conocemos y bien conocidas. Maxwell sigue diciendo:

“El despertar europeo no tuvo la unidad del norteamericano, y no descubrió la fecha precisa del 22 de octubre de 1844, pero hacia 1844 una gran cantidad de ministros, incluyendo 700 anglicanos,[13] estaban proclamando el segundo advenimiento en iglesia de piedra y en pequeñas capillas por toda Inglaterra, tomando como texto el mensaje del primer ángel: ‘La hora de su juicio ha llegado’. Tomás B. Macaulay, el famoso historiador y miembro del parlamento, tomó nota del hecho de que en 1844 el número de los que creían en un retorno inminente de Cristo incluía a hombres ‘distinguidos por su posición, riqueza, y capacidad… Hombres nobles -añadía-, y miembros del parlamento han escrito en defensa de lo mismo’.[14] Igualmente impresionante fue la aparición en este tiempo de ‘predicadores niños’, en Suecia. En Suecia, por ley, ningún adulto podía predicar sin permiso de la iglesia del estado. Para obviar este inconveniente, Dios llamó a los niños. Aun así, algunos fueron perseguidos. Ole Boqvist, por ejemplo, fue inclementemente azotado en presencia de su hermano, y luego, sin explicación, puesto en libertad para que continuara.”

La “enfermedad de la predicación”, así la llamaban sus detractores. El Dr. Sven Erik Sköldberg que por 30 años fue el médico oficial del gobierno de Suecia, informó que algunos de los niños predicaban acostados, con los ojos cerrados, inconscientes, y aparentemente sin respirar. Si quieres saber mas sobre la historia denominacional de la IASD, te recomiendo los siguientes libros: Dilo al mundo: La Historia de los Adventistas del Séptimo Día por C. Marvyn Maxwell; Portadores de Luz: Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día por Richard W. Schwarz y Floyd Greenleaf y la serie de tres libros: El Legado Adventista por George R. Knight.

El Mensaje del Segundo Ángel

“Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su forninación.”[15]

La predicación del mensaje del segundo ángel tuvo su cumplimiento en la fecha de 1844 según la Hna. White, mas específicamente en el verano de ese año, ella escribió:

“El mensaje del segundo ángel de Apocalipsis 14 fue proclamado por primera vez en el verano de 1844, y se aplicaba entonces más particularmente a las iglesias de los Estados Unidos de Norte América, donde la amonestación del juicio había sido también más ampliamente proclamada y más generalmente rechazada, y donde el decaimiento de las iglesias había sido más rápido. Pero el mensaje del segundo ángel no alcanzó su completo cumplimiento en 1844.”[16]

Para ese tiempo había que orar mucho y estudiar mucho la Palabra de Dios, creo que no nos hemos encontrado en un tiempo donde esas prioridades mermen, sin embargo, vivimos en un tiempo solemne donde el estudio de la Palabra de Dios se hace imperativo. Con lo comentado en el tópico del Mensaje del Primer Ángel, imaginen la escena, mas de 10, 20, 30 personas/iglesias profesando tener la verdad para ese tiempo, quizás nos parezca algo trivial en nuestros días, por la gran cantidad de creencias que existen hoy en día sacadas de un solo libro, la Biblia. Añadiendo a eso, qué difícil sería proclamarse no ser Babilonia y además, no ser una hija suya. ¿Se podrán imaginar la confusión de las personas? ¿Por qué creerle a una iglesia organizada recientemente? La obra de nuestros pioneros no era menos que las que nos toca hoy, personalmente creo que la de ellos fue mas difícil, pero en la de nosotros debe haber -creo- un gran sentido de responsabilidad mas grande por toda la luz que ya tenemos.

En su misericordia, Dios alentó a sus hijos fieles que aceptaban las verdades reveladas de la época. El Clamor de Media Noche fue la gasolina para la predicación del Mensaje del Segundo Ángel.[17] Mas adelante veremos por qué la predicación del mensaje del segundo ángel no alcanzó su completo cumplimiento en 1844.

El Mensaje del Tercer Ángel

Quiero agradecer primeramente a mi querido hermano Rafael Vega[18] por el material que me envió especialmente para éste tópico, era lo que necesitaba leer para empezar a escribir.

El mensaje del tercer ángel nos dice:

“Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.”

Sin duda alguna al leer los versículos anteriores pensamos en el séptimo día de la semana, el Sábado, día santificado por Dios y el Domingo, un día al cual el hombre ha pretendido querer cambiar la santidad y solemnidad del Sábado. El mensaje del tercer ángel apunta a ese conflicto de adoración. La Palabra es clara, ella nos dice: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”[19]

Es imposible no hablar de Rachel Oakes de Preston[20] cuando se habla de la historia del sábado en el adventismo. Recordemos algo, la única aportación teología de la IASD al mundo cristiano ha sido la Doctrina del Santuario. En la inscripción de la lápida de su tumba se puede leer: “Rachel Preston fue usada por Dios para traer la verdad del Sábado a la Iglesia Adventista en Washington, New Hampshire, la cual llegó a ser la primera iglesia adventista del séptimo día en Norteamérica.” “En 1843 Rachel Oakes y su hija, Delight, se mudaron a Washington, New Hampshire. Delight enseñaba en la escuela y su madre, que vivía con ella, llegó a ser un instrumento en las manos de Dios para traer la luz del Sábado a ese grupo de adventistas. Los adventistas, a su vez, compartieron con ella la bendecida esperanza del segundo advenimiento.”[21]

En 1847 Ellen G. White tuvo su famosa visión acerca del sábado: “Dentro del arca estaba el vaso de oro con el maná, la florida vara de Aarón y las tablas de piedra, que se plegaban la una sobre la otra como las hojas de un libro. Abriólas Jesús, y vi en ellas los diez mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos, porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardase en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía, rodeado de un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos así como el cuarto.”[22]

Arthur L. White, nieto de la Hna. White, confirma que esa visión acerca del sábado “ayudó a los creyentes adventistas a ver el tema del sábado en el mensaje del tercer ángel.”[23]

El Mensaje del Tercer Ángel se empezó a predicar en 1844. Sin embargo, no todos los adventistas aceptaron ese mensaje después del gran chasco. El fideicomiso de Ellen G. White escribió en la introducción del libro Primeros Escritos:

“En 1844 fueron relativamente pocos los adventistas que retuvieron su confianza en el cumplimiento de la profecía; pero los que la conservaron dieron un paso adelante al aceptar el mensaje del tercer ángel, el cual incluye la doctrina de que se debe guardar el sábado o séptimo día de la semana como día de reposo. Acerca de lo experimentado en aquella época crítica, Elena de White escribió más tarde: ‘Si después del gran chasco de 1844, los adventistas se hubiesen aferrado a su fe, y unidos hubiesen avanzado por la puerta que les abría la providencia de Dios, recibiendo el mensaje del tercer ángel y proclamándolo al mundo con el poder del Espíritu Santo, habrían visto la salvación de Dios; el Señor habría obrado poderosamente con los esfuerzos de ellos; la obra se habría terminado, y Cristo ya habría venido para recibir a su pueblo y llevarlo a su recompensa.’”[24]

Nos sigue diciendo el fideicomiso White:

“Al estudiar el fondo histórico de Primeros Escritos debe notarse que los primeros adventistas observadores del sábado se preocupaban tan sólo de buscar a los que habían sido sus hermanos en el gran despertar adventista, es decir los que los habían acompañado durante la proclamación de los mensajes del primer ángel y del segundo, con el fin de comunicarles ahora el mensaje del tercer ángel. Durante unos siete años después de 1844, las labores de los adventistas observadores del sábado se limitaron mayormente a tratar de ganar a los adventistas que no se habían decidido por la verdad del sábado.”[25]

La Hna. White aun para 1844 no creía en la observancia del Sábado. “Tal vez los primeros adventistas que aceptaron los tres descubrimientos -el Sábado (por parte de Bates), el Santuario (“” Crosier, Edson y Ellen Harmon[26]) y el espíritu de profecía (“” Ellen Harmon)- fueron los miembros de la familia de Otis Nichols. Estas personas honradas dieron la bienvenida a Elena y a su hermana Sara en 1845 cuando todas eran observadoras del domingo. Aceptaron el sábado por su contacto con José Bates muchos meses antes de que Elena lo aceptara. Tal vez deberíamos adjudicarles el honor de ser llamados los primeros ‘adventistas del séptimo día’”.[27]

La Hna. White escribió luego que desde el 1844 la atención del mundo ha sido atraída al mensaje del tercer ángel, específicamente al mensaje del día de reposo del Señor, el día santo de Jehová[28], el sábado.[29]

Datar la fecha de inicio de la predicación del Mensaje del Tercer Ángel lo podemos englobar en tres fechas esenciales, primero la de 1844; segunda, 1847 cuando la hermana White tuvo dos visiones (6 de marzo y 3 de abril) parecidas sobre el tema del sábado en ese mismo año y por último 1849 cuando la Hna. White recibió en una visión lo siguiente: “el tiempo para que los mandamientos brillaran con toda su importancia… era cuando la puerta fue abierta en el lugar santísimo (esto es, el 22 de octubre de 1844)… donde Jesús está ahora en pie junto al arca”[30] Por culpa de nosotros, -diría yo- el Mensaje del Tercer Ángel ha tenido etapas de crecimiento en cuanto a su predicación y sobre todo su aceptación, llegando a su última etapa (clímax) de predicación, cuando sea derramada la Lluvia Tardía y esa predicación no solo sea una simple predicación, sino que llegue hacer un Fuerte Pregón.

Testigos de Jehová, Mormones y el Espiritismo Moderno

El Movimiento Adventista surgió en una época donde había mucha confusión, y el “mensaje del segundo ángel habría de ir a Babilonia [las iglesias] para proclamar su caída, y llamar al pueblo a salir de ella.”[31]

Que tremenda labor tenían nuestros pioneros en sus manos, la proclamación de ese mensaje, ¿Cuántos obstáculos no habrían encontrado? ¿Cuántas veces le habrían cerrado las puertas en sus caras? ¿Con cuántos prejuicios se encontrarían en el camino? La pregunta que deberíamos hacernos al leer nuestra historia es, ¿Hacemos nosotros el mismo esfuerzo que realizaban nuestros pioneros como iglesia e individuo para proclamar las verdades de la Biblia hoy en día, teniendo aun más luz en nuestros días que ellos en su tiempo? Dentro del contexto histórico en que Dios levantó el Movimiento Adventista en los Estados Unidos surgieron Los Mormones, Los Testigos de Jehová, El Espiritismo moderno y otras corrientes pseudo-cristianas.

Testigos

“La historia moderna de los Testigos de Jehová comenzó hace más de un siglo. A principios de la década de 1870 se formó un pequeño círculo de estudio de la Biblia en Allegheny, que hoy forma parte de Pittsburgh (Pensilvania, E.U.A.). El promotor del grupo era Charles Taze Russell. En julio de 1879 se publicó el primer número de la revista Zion’s Watch Tower and Herald of Christ’s Presence (ahora conocida en español como La Atalaya). De aquel grupito surgieron muchas congregaciones, y en 1880 ya había un gran número en los estados vecinos. En 1881 se creó la entidad Zion’s Watch Tower Tract Society, que se constituyó legalmente en 1884 con Russell como primer presidente. Más adelante se le cambió el nombre por el de Watch Tower Bible and Tract Society (a la que llamaremos Sociedad de aquí en adelante). Por aquel entonces, muchos daban testimonio de casa en casa y ofrecían publicaciones bíblicas. En 1888, unas cincuenta personas realizaban esta obra a tiempo completo; hoy la cifra ha ascendido a unas setecientas mil en todo el mundo.”[32]

Mormones

“El Señor le reveló a José Smith que la Iglesia de Jesucristo de esta dispensación debía organizarse el día 6 de abril de 1830 (véase D. y C. 20:1). Se enviaron notificaciones a creyentes y amigos, y unos cincuenta y seis hombres y mujeres se congregaron en la cabaña de troncos de Peter Whitmer, padre, en Fayette, Nueva York. El Profeta escogió a seis hombres para ayudar en la organización ‘de acuerdo con las leyes del país, por la voluntad y el mandamiento de Dios’ (D. y C. 20:1).”[33]

Espiritismo

Nosotros sabemos a través de la Palabra de Dios que los muertos nada saben[34], todos sus pensamientos perecen[35] y que la muerte el mismo Jesús la comparó con un sueño.[36] Si deseas conocer más acerca del tema del estado de los muertos te recomiendo el artículo del Pr. Fernando Dávila: El Estado de los Muertos.[37] El espiritismo moderno reavivó la creencia de que nos podíamos comunicar con los muertos. En Estados Unidos las protagonistas de este hecho fueron las hermanas Fox (Margaret y Kate). El diálogo entre las hermanas con lo que se creía era una persona que ya había muerto comenzó el 31 de marzo de 1848, que es la fecha considerada como la del nacimiento del Espiritualismo.

“En 1848, se oyeron golpes misteriosos en la casa de la familia Fox en Hydesville, localidad situada a unos 55 kilómetros al este de la ciudad de Rochester, estado de Nueva York. En aquella época, mientras se hacían diversas conjeturas acerca de lo que pudiera causar los ruidos, Elena de White, basada en la visión por la cual se le había indicado que se trataba de una manifestación espiritista, anunció que estos fenómenos iban a desarrollarse rápidamente y que, en nombre de la religión, adquirirían popularidad y engañarían a muchísimos, al punto de desarrollarse en la obra maestra del engaño satánico de los últimos días.”[38]

La Hna. White escribió sobre los golpes misteriosos lo siguiente:

“El 24 de agosto de 1850, vi que los ‘golpes misteriosos’ eran efectos del poder de Satanás. Algunos procedían directamente de él, y otros indirectamente, por medio de sus agentes; pero todos dimanaban de Satanás. Eran su obra y la realizaba de distintos modos. Sin embargo, en las iglesias y en el mundo habían muchos tan sumidos en densas tinieblas, que se imaginaban y sostenían que esos golpes misteriosos eran obra del poder de Dios. Dijo el ángel: ‘¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?’ ¿Han de ir los vivos a aprender de los muertos? Los muertos nada saben. En vez de acudir al Dios vivo, ¿recurriréis a los muertos? Se han apartado del Dios vivo para conversar con los muertos que nada saben.”[39]

Hoy en día podemos ver los alcances del espiritismo en casi cada rincón del planeta, como ha sustituido la fe en Dios y no es para menos, ya que Satanás se moverá en esa corriente para completar su último gran engaño, la personificación de Cristo[40]. La Hna. White escribió:

“En la medida en que el espiritismo imita más de cerca al cristianismo nominal de nuestros días, tiene también mayor poder para engañar y seducir. De acuerdo con el pensar moderno, Satanás mismo se ha convertido. Se manifestará bajo la forma de un ángel de luz. Por medio del espiritismo han de cumplirse milagros, los enfermos sanarán, y se realizarán muchos prodigios innegables. Y como los espíritus profesarán creer en la Biblia y manifestarán respeto por las instituciones de la iglesia, su obra será aceptada como manifestación del poder divino.”[41] “El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas. El contrahacimiento se asemejará tanto a la realidad, que será imposible distinguirlos sin el auxilio de las Santas Escrituras. Ellas son las que deben atestiguar en favor o en contra de toda declaración, de todo milagro.”[42]

Sin duda alguna el contexto histórico en que surgió el adventismo no pude ser más confuso que otro. Las olas de confusión que arrojaba el enemigo de las almas a la humanidad no eran pequeñas, sin embargo, en su gran amor para con la misma humanidad el Señor levantó un pueblo para ser el portador de su verdad como una antorcha en la mano que alumbraría todos los rincones de la tierra con su luz, al presentar a Cristo, las verdades bíblicas como la vigencia de la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, incluyendo el sábado, la inmortalidad del alma condicional y la proclamación del ministerio sacerdotal de Cristo en favor del pecador arrepentido en el Santuario Celestial.


Referencias

[1] Santiago 1:5 (para las citas bíblicas usaré la Reina Valera 60, en caso contrario se avisará)

[2] White, Ellen. Testimonios para los ministros, Págs. 112, 113.

[4] __________. Obreros Evangélicos, Pág. 154. 4 Daniel 12:1

[5] Apocalipsis 19:16

[6] White, Ellen. Con icto de los Siglos, Pág. 391.

[7] Esto sería otro tema y muy extenso. En una carta de 1915 dirigida a F. M. Wilcox, director de la revista de la iglesia, W. C. White aclaró el asunto relativo a que su madre fuese una historiadora o una teóloga: “La Hna. White, como una maestra de la verdad sagrada, no ha sido guiada a un tratamiento técnico de cuestiones teológicas, pero se le han dado perspectivas del amor de Dios y el plan de salvación, y del deber del hombre hacia Dios y hacia sus semejantes, las que al ser presentadas a la gente despiertan la conciencia y graban en el oyente las verdades salvadoras de la Palabra de Dios. Ella dice, ‘Los testimonios escritos no son para dar nueva luz, sino para impresionar vívidamente en el corazón las verdades inspiradas que ya han sido reveladas’. “En el sentido técnico de la palabra, la Hna. White no es una historiadora. Ella no ha sido una estudiante sistemática de historia y cronología, y nunca tuvo la intención de que sus obras debieran usarse para definir controversias sobre fechas históricas. Pero como alguien que se relaciona con la historia, alguien ‘en cuya obra se exhibe en miniatura el carácter y el espíritu de una época’ [Ensayos de Macauley], ella es una historiadora cuyas obras enseñan lecciones valiosas del pasado para el presente y el futuro”.—Jerry Allen Moon, opus. cit., p. 434. Jerry Allen Moon es profesor de historia denominacional en Andrews y el autor del libro: W. C. White and Ellen G. White: The Relationship Between the Prophet and Her Son. En Defensa Adventista pueden leer la primera parte (http://defensaadventista.org/la-autoridad-de-ellen-g-white-hasta-que-punto-parte-i/) de varias entrega que tengo planeado escribir, pronto escribiré la segunda parte. Recomiendo además, el libro de George Knight: Cómo leer a Elena de White.

[8] El hijo de la Hna. White, W. C. White, al dirigirse al Concilio de la Asociación General de 1911 dijo: “Mi madre nunca pretendió ser una autoridad en historia. Las cosas que ella ha escrito son descripciones instantáneas y otras presentaciones que le fueron dadas con respecto a los hechos de estos hombres y a la influencia de estas acciones sobre la obra de Dios para la salvación de los hombres, con referencia al pasado, al presente y a la historia futura en su relación con esta obra. En la redacción de estas visiones ella ha hecho uso de buenas y claras declaraciones históricas para hacer comprensible al lector las cosas que estaba tratando de presentar. Cuando yo era apenas un muchacho, la oí que le leía a mi padre la Historia de la reforma de D’Aubigné… Leyó también otras historias de la Reforma. Esto la ayudó a localizar y describir muchos de los acontecimientos y movimientos que le fueron presentados en la visión. En cierta forma esto es parecido a la manera en que el estudio de la Biblia le ayuda a localizar y describir las muchas presentaciones figuradas que le son dadas del desarrollo del gran conflicto entre la verdad y el error en nuestros días.” Esa declaración la pueden leer en Mensajes Selectos, T.3, Págs. 498, 499.

[9] Apocalipsis 14: 6,7

[10] White, Ellen. La Historia de la Redención, Pág. 373.

[11] http://es.wikipedia.org/wiki/SegundoGranDespertar

[12] Maxwell, C. Marvyn. Dilo al mundo: La Historia de los adventistas del séptimo día (Asociación publicadora Interamericana, 1976), Págs. 36, 37.

[13] Brock Mourant, Glori cation (American Millennial Association reprint, 1845), Pág. 134. Froom, Prophetic Faith, tomo 3, págs. 705, 706.

[14] Macaulay Thomas B., Critical and Miscellaneus Essays (Filadel a, Cary and Hart), tomo 5, Pág. 324 en Froom, Prophetic Faith, tomo 3, Pág. 268.

[15] Apocalipsis 14:8

[16] White Ellen, El Conflicto de los Siglos, Págs. 439, 440.

[17] White, Ellen. Primeros Escritos, Pág. 238.

[18] Un abrazo mi estimado hermano, gracias por su disposición siempre positiva e interesada cada vez que necesito de usted algo. La web de su ministerio es: www.apocalipsis18-4.com.

[19] Hechos 5:29

[20] Artículo en DA sobre los Pioneros Adventistas: http://defensaadventista.org/pioneros-adventistas/

[21] Footprints of the Pioneers, Págs. 29-39; Captains of the Host, Págs.. 107-109

[22] White, Ellen. Primeros Escritos, Pág. 32.

[23] White, Arthur L. Elena de White: Mujer de Visión (Pacific Press Publishing Association, 2003) Pág. 8.

[24] White, Ellen. Primeros Escritos. Pág. 299.

[25] Ibid., (en la introducción del libro, por Los Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena G. de White).

[26] Fue el 30 de agosto de 1846 en Portland que se casó con Jaime White.

[27] Maxwell, C. Marvyn. Dilo al mundo: La Historia de los adventistas del séptimo día (Asociación publicadora Interamericana, 1976), Pág. 82. (Aquí Maxwell hace una nota “aclaratoria” interesante que en mi opinión no tiene desperdicios y menos para el que le guste la historia. Maxwell escribe: De acuerdo con diferentes tradiciones, se atribuye a cada uno de los siguientes: Rachel Oakes, Federico Wheeler y Federico Farnsworth, el honor de ser “el primer adventista del séptimo día”. Sin embargo, por el tiempo en que cada uno de ellos aceptó el sábado, no sabia nada acerca del “fundamento de nuestra fe”, la nueva luz relativa al santuario. Y desconociendo la moderna manifestación del espíritu de profecía en la persona de Elena Harmon White, apenas pueden designarse como lo que “guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”, en su significado de estos últimos días. Otis Nichols sostuvo las tres doctrinas (el sábado, el santuario y el espíritu de profecía) alguno años antes que Wheeler, Farnsworth y la Sra. Oakes, y algo antes que Bates, Edson y los esposos White. Otro creyente de la primera hora (posiblemente anterior a Nichols) fue H. S. Gurney”)

[28] Isaías 58:13

[29] White, Ellen. Historia de la Redención. Pág. 403.

[30] White, Ellen. Testimonies, tomo 1, Pág. 70; White L. Arthur. Messenger, Pág. 127.

[31] White, Ellen. Carta de marzo 23 de 1893.

[32] Consultado de la biblioteca en línea de la Watchtower: http://wol.jw.org/en/wol/h/r1/lp-e

[33] La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Nuestro Legado: Una breve historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días Salt Lake City, Utah, E.U.A.), Pág. 14.

[34] Eclesiastés 9:5

[35] Salmos 146:4

[36] Juan 11:11-14; Marcos 5:39-43

[37] http://defensaadventista.org/el-estado-de-los-muertos/

[38] White, Ellen. Primeros Escritos, Pág. 300.

[39] Ibid. Pág. 59. (Véase Isa. 8 : 19.)

[40] White, Ellen. Eventos de los Últimos Días. Pág. 169.

[41] __________. El Conflicto de los Siglos, Pág. 645.

[42] Ibid., Pág. 651.