Exégesis de Daniel 8:13, 14

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A. Un ángel Interroga a otro ángel
Hasta el versículo 12, del capítulo 8, se observa que los símbolos zoológicos de la visión son descriptos. Luego, en el versículo 13, está la pregunta de un ángel que dice: ¿Hasta cuándo la visión, [concerniente a] la continuidad (hattamid) y la rebelión asoladora (pesha` shomem) que constituye el santuario y el ejército en un lugar de pisoteo?

Esta pregunta del ángel es de suma importancia para entender la respuesta del otro ángel. Ella requiere que se haga un análisis cuidadoso de cada una de sus partes gramaticales si es que el lector desea entenderla correctamente. Se observa que la pregunta comienza con la frase interrogativa “hasta cuándo”. Esta frase, en la Biblia Hebrea, se compone de la preposición hebrea 'ad (hasta) y de la palabra interrogativa matay (cuándo). La frase 'ad matay aparese 21 veces en el Antiguo Testamento y siempre que se utiliza para pedir información sobre un período de tiempo, el que hace la pregunta espera recibir su información con relación a la terminación del tiempo (Ne 2:6, Dan 12:6) y no tanto con relación a su duración. Esta es la razón por la cual `ad matay debería traducirse “hasta cuándo” en lugar de por “cuanto tiempo,” ya que la información que el interrogador espera recibir es con relación a la terminación del tiempo y no con relación a su duración.

A la frase interrogativa “hasta cuándo” le sigue el sustantivo definido “la visión”. Este sustantivo es el objeto de la pregunta del ángel y se refiere a la visión que Daniel había visto junto al río Ulai y que aparece descripta en Daniel 8:3-12. El ángel, al hacer su pregunta, estaba interesado en saber hasta cuándo o en que momento de la historia terminarían o se cumplirían los eventos predichos en la visión que se le habían mostrado a Daniel en las márgenes del Río Ulai. Sin embargo, el ángel no estaba interesado en toda la visión, sino en la visión “hattamid” y en la “rebelión asoladora”. ¿A que se refiere el “hattamid” y la “rebelión asoladora? La frase “hattamid” en Hebreo está compuesta por el articulo definido “el” (ha) más el adverbio “continuo” (tamid). El artículo, que acompaña al adverbio “tamid,” lo define y lo convierte en un sustantivo. Por eso la frase hattamid debería traducirse “la continuidad” o “el continuo”. Este sustantivo hattamid, como ya se vio anteriormente, está relacionado con el “servicio continuo” del santuario Israelita. En otras palabras, hattamid es el rito religioso que se celebraba todas las mañanas y todas las tardes en el santuario israelita, primeramente en el desierto de Sinaí y más tarde en el templo de Jerusalén. Sin embargo, en el contexto de la pregunta del ángel, este hattamid no se refiere literalmente al servicio religioso del templo de Jerusalén, sino al ministerio redentor de Jesús en el santuario celestial, que hace posible el perdón del pecado y la adoración de Dios. Esta adoración ofrecida a Dios, aunque es diaria, tiene su clímax en el séptimo día de la semana.

Antes de continuar con nuestro análisis sería bueno notar que la frase “hattamid” (la continuidad) no puede formar una cadena constructa con la palabra visión que le antecede. Este hecho se debe a la simple razón de que la palabra “visión” está en estado absoluto y no en estado constructo. Además, el hecho de que el substantivo visión esté definido por el artículo es un impedimento para que esta palabra pueda formar una cadena constructa con hattamid. La gramática Hebrea indica que cuando dos sustantivos están juntos y el primer sustantivo tiene el artículo definido, este sustantivo no puede formar una cadena constructa con la palabra que le sigue. Siendo que el sustantivo visión está definido por el artículo y la palabra “continuidad” también lo está, sería mejor entender esta a relación sintáctica en “aposición”. Esta relación indica que el segundo término elucida o clarifica al primer término en una de las siguientes maneras: (1) designando el papel o la capacidad del primer término, (2) especificando el estado del primer término, (3) revelando una característica o cualidad del primer término o (4) especificando el material o substancia del cual el primer es hecho. A nuestro juicio, en este caso particular, “la continuidad” o segundo término especifica la substancia o tema de la cual “la visión” está compuesta. Si este análisis es correcto, entonces la pregunta del ángel debería traducirse: ¿Hasta cuándo [terminará] la visión [compuesta de] “la continuidad” y “la rebelión asoladora” que constituye el santuario y el ejército en un lugar de pisoteo?

En la pregunta del ángel, la frase “rebelión asoladora” sigue a la frase “la continuidad”. Esta frase “rebelión asoladora” está compuesta en la Biblia Hebrea por el substantivo “pesha`” y el participio “shomem”. Pesha es un tipo de pecado en el Antinguo Testamento. Literalmente significa rebelión o la ruptura de un pacto. En la pregunta del ángel debería entenderse como “la rebelión” o “el pecado” personificado que atenta contra el santuario y todo lo que en ella se encuentra (i.e. el Decálogo o el Pacto Eterno). Esta “rebelión asoladora” o “pecado asolador,” de la pregunta del ángel, es el agente que constituye “al ejército” y “al santuario” en un lugar u objeto de pisoteo. Pero, ¿A qué se refieren específicamente los términos “la rebelión asoladora,” “el ejercito” y el “santuario”? En la visión de Daniel 8, el agente destructor del santuario y el agente perseguidor del pueblo de Dios es el cuerno pequeño. De este contexto se puede deducir que “la rebelión asoladora” es lo mismo que el agente destructor del santuario y del pueblo de Dios; esto es, “el cuerno pequeño”.

El “ejército” que es pisoteado por el cuerno pequeño o “la rebelión asoladora”, como ya se vio anteriormente, se refiere a los líderes cristianos y al pueblo de Dios en general. En otras palabras, el “ejército” que sería pisoteado se refiere a las personas que sirven a Dios y están a favor del hattamid o personas que pertenecen al pueblo de Dios. Un estudio cuidadoso del término ejército, en el Antiguo Testamento, demuestra que esta palabra puede referirse a: (1) un grupo de personas que forman parte de un ejército militar, (2) un grupo de personas que sirven en el sacerdocio o ministerio del santuario israelita, (3) un grupo de personas que pertenecen a una de las tribus de Israel, etc. En base a este uso de la palabra “ejército” y al contexto en que se usa en Daniel 8:13, se puede decir que el término “ejército” de Daniel 8:13 se refiere a los ministros o líderes espirituales de la iglesia cristiana que estarían sirviendo a la causa de Dios en ese período de la historia.

El término “santuario” (qodesh, miqdash), de la pregunta del ángel, se refiere en su contexto al lugar donde el “Príncipe de los príncipes o el Príncipe del ejército” reside y ministra; esto es, el santuario celestial. Esta conclusión tiene su apoyo en la explicación que aparece en la visión. Allí se dice claramente que el cuerno pequeño creció hasta el ejército del cielo y se engrandeció aún hasta el Príncipe del ejército y le quitó “la continuidad” y derribó el fundamento de su santuario. Este santuario, que es derribado y pisoteado, de ninguna manera puede referirse al santuario de Jerusalén, sino al santuario del cielo. Este es el santuario donde el Príncipe de los príncipes mora y ministra a favor de los seres humanos.

En resumen, se puede decir que el ángel preguntó: ¿Hasta cuándo [terminará] la visión [compuesta de] “la continuidad” o [el ministerio redentor del Mesías] y la “rebelión asoladora” o [“el ministerio desolador” del cuerno pequeño] que constituye al santuario [del cielo] y al “ejército [de ministros del evangelio] en objetos de pisoteo?

B. La Respuesta del Santo
La respuesta del ser “Santo” aparece en el versículo 14. El dijo: “Hasta 2300 tardes-mañanas, entonces el santuario será purificado.” Esto es, “la visión” que está compuesta de “la continuidad” y de “la rebelión asoladora” llegaría hasta 2300 tardes-mañanas simbólicas o 2300 años literales, y entonces el proceso de la purificación del santuario celestial sería iniciado. Como se puede observar, la respuesta del “Santo” no da ninguna información con relación al punto de partida o comienzo de las 2300 tardes-mañanas, ni tampoco el ángel Gabriel se lo explicó a Daniel en esta visión (23-26). La realidad es que la explicación del ángel Gabriel quedó inconclusa en la visión de Daniel 8 y por eso hubo necesidad de que Daniel recibiera otra visión para que él pudiera entender este asunto. Esta incógnita de la purificación del santuario hizo necesario que el ángel Gabriel visitara otra vez a Daniel y le dijera cuando comenzaría el periodo profético de las 2300 tardes mañanas (Daniel 9:24-27) y en que consistía la naturaleza de la purificación.

Esta purificación del santuario, que comenzaría hasta el fin de las 2300 tardes-mañanas simbólicas, es la respuesta y la solución de Dios al problema de la insolencia y arrogancia del cuerno pequeño. Esta purificación tendría que comenzar exactamente al terminarse el período de las 2300 tardes-mañanas y durante el período del “tiempo del fin”. Desafortunadamente, esta visión de Daniel 8 no dio ninguna explicación definida con relación al significado de la purificación del santuario ni del período de las 2300 tardes-mañanas. Esta incógnita, sobre el período de las 2300 tardes-mañanas y sobre el significado de la purificación del santuario, fue lo que llevó a Daniel a enfermarse y a investigar el libro de Jeremías concerniente a la desolación de Jerusalén y del santuario. Esta misma incógnita, sobre las 2300 tardes-mañanas y sobre la naturaleza de la purificación del santuario, fue también la causante de la visita de Gabriel a Daniel y del mensaje de Daniel 9:24-27. Por esta razón, Daniel 9:24-27 es el lugar donde se descorre el velo y se contestan las preguntas que no pudieron ser contestadas en la visión de Daniel 8:3-26. Ahora, con esta clarificación en mente, pasemos a estudiar el significado de la frase 2300 tardes-mañanas y su cumplimiento en la historia.

2300 tardes-mañanas
¿Qué significa la expresión “tardes-mañanas” de Daniel 8:14? ¿Es una referencia a cierto número de sacrificios que se ofrecerían durante las mañanas y tardes en el santuario de Jerusalén o se refiere a días literales? ¿Existe la posibilidad de que la expresión sea simbólica?

La frase “tardes-mañanas” de ninguna manera puede referirse a los sacrificios matutinos y vespertinos del santuario israelita. La razón es simple, pues esta expresión en ninguna parte del Antiguo Testamento se utiliza de esa manera para referirse a los sacrificios. Sin excepción, todas las veces que se indica el orden de los sacrificios en el Antiguo Testamento, el orden es “mañana” y “tarde” y nunca “tarde y mañana. Por lo tanto, la expresión “tardes-mañanas” de Daniel 8:14 no puede referirse al orden de los sacrificios matutinos y vespertinos.

Esta expresión “tarde(s)-mañana(s)” de Daniel 8:14 es la traducción literal de la frase Hebrea 'ereb boqer. La palabra Hebrea 'ereb significa tarde y boqer mañana. Estos términos Hebreos fueron utilizados de manera literal, independientemente la una de la otra, para referirse a una tarde o mañana literal o estando juntas para referirse a un día literal. Sin embargo, este significado no hace sentido en el contexto de Daniel 8:14; porque si tomamos literalmente a la frase “tardes-mañanas,” los eventos presentados en la visión no encajan en un período de 2300 días literales o 6 años y cuatro meses. La única alternativa es que `ereb- boqer sea una expresión figurada o simbólica.

Cuando estudiamos la visión de Daniel 7, observamos que esa visión menciona un período de tiempo que fue utilizado de manera simbólica; esto es, los 1260 días de la frase “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”. En esa visión, cada día simbólico representaba un año literal. Este uso simbólico de ciertos términos temporales se observa también en la visión de Daniel 8. Aunque en esta visión, la expresión “tarde-mañana” indica un día como en Génesis 1; los días que allí se mencionan, en el contexto de la visión, no pueden ser literales sino simbólicos. En otras palabras, los 2300 días de Daniel 8:14 representan 2300 años literales. Esta interpretación simbólica de las 2300 tardes-mañanas armoniza perfectamente bien con el contexto de la visión y con todos los elementos simbólicos y gramaticales de Daniel 8 y de las otras visiones del libro de Daniel.

Comienzo y fin de las 2300 tardes-mañanas
Si los días de Daniel 8:14 son simbólicos, ¿cuándo comienzan y cuándo terminan? Para poder contestar esta pregunta es necesario recurrir a la visión de Daniel 9:24-27. Allí es donde se encuentra la información sobre su punto de partida que nos permite establecer la fecha de su inicio y terminación. En Daniel 9:24 encontramos que “70 semanas” serían cortadas y que concernían al pueblo de Israel. Preguntamos, ¿De qué período serían cortados? Sin lugar a dudas de los 2300 días de la visión anterior. Luego, en Daniel 9:25 encontramos que el ángel le indicó a Daniel que el decreto o la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén marcaría el principio de las 70 semanas, que a su vez marcaría el inicio de las 2300 tardes-mañanas. Como se verá en el siguiente capítulo, el decreto de la reconstrucción de Jerusalén se dio en el otoño del año 457 a. C. Si se toma esta fecha como el punto de partida de los 2300 días, entonces los 2300 días simbólicos o 2300 años literales llegan hasta el otoño del año 1844 d. C. Esta fecha, como se explicará mas adelante, se ubica dentro del período del “tiempo del fin;” período que según Daniel 8:17, es el punto focal de la visión de Daniel 8.

Significado de la purificación del santuario
Pero, ¿qué significa la expresión “el santuario será purificado? ¿A que santuario se refiere y en que consiste su purificación? ¿El verbo pasivo “purificado,” de Daniel 8:14, es una traducción correcta del término Hebreo nizdaq? ¿Qué es lo que sucedió al fin de los 2300 años y qué relación tiene la fecha 1844 con el “tiempo del fin”?

El santuario de Daniel 8:14 no puede referirse al templo literal de Jerusalén, que se reconstruyó en el año 516A.C. y que se volvió a destruir en el año 70 de nuestra era. Ya se ha visto que este versículo, en el contexto de la visión, tiene que ver con el tiempo del fin (8:17), y el tiempo del fin, como se verá mas adelante, comenzó en 1798 d. C. y terminará con la resurrección de los redimidos. Por esta razón, este santuario tiene que referirse al santuario del cielo que es el santuario que está activo en “el tiempo del fin”. El templo de Jerusalén ya no existe más y el único santuario donde Dios mora y ministra a favor de su pueblo es el santuario del cielo. La epístola a los Hebreos fue especialmente escrita para explicar la transición de los ritos del santuario terrenal a la realidad de la vida y muerte del Señor Jesús y su ministración en el santuario celestial.

Pero, ¿en que consiste la purificación del santuario del cielo? Para contestar esta pregunta, tenemos que investigar primero cuál es el significado de la palabra Hebrea nizdaq, que ha sido traducida “purificado” en algunas versiones castellanas. La palabra nizdaq es el pasivo del verbo zadaq. Este verbo Hebreo zadaq, como suele suceder con todos los verbos del lenguaje humano, tiene varios significados y se definen de acuerdo al contexto. El uso del verbo zadaq y de los sustantivos zedeq y zedaqah, en el Antiguo Testamento, indican que el verbo pasivo nizdaq puede significar: (1) justificado, (2) restaurado, (3) salvado, (4) vindicado, etc. Estos significados se derivan del contexto en que se usan y de su paralelismo con otras palabras. De manera especial se nota que el profeta Isaías utilizó la palabra justicia (zedeq o zedaqah) o el verbo justificar (zadaq) de manera paralela a la palabra “salvación” (Isa 45:8; 51:5, 6, 8; 56:1; 58:17; 62:1; cf. Sal 119:123; 98:2). Este paralelismo, que se observa entre la palabra “justicia” o “justificar” y “salvación,” es una evidencia de la relación estrecha que existe entre estas dos palabras. Esta misma relación se nota en el uso de la palabra justicia o justificación en los escritos de Pablo. En otras palabras, justificación es sinónimo de salvación.

Si esta conclusión es correcta, entonces la clausula “el santuario será purificado” podría significar que el santuario sería puesto a salvo de los ataques del cuerno pequeño; esto es, de los ataques que el cuerno pequeño realizaría en contra del “Príncipe de los príncipes,” del “ejército del cielo” o el pueblo de Dios en la tierra, del santuario o centro de operación del gobierno de Dios y de “la verdad”. En otras palabras, el santuario donde Dios reside y ministra y el “ejército” que le sirve en la tierra finalmente serán puestos a salvo de todas las acciones insolentes y soberbias del cuerno pequeño o de la rebelión asoladora.

La purificación o justificación del santuario es un proceso que vindicará al gobierno de Dios y pondrá a salvo a su ejército. Esta purificación, que no fue explicada en la visión de Daniel 8, tiene su explicación en Daniel 9:24-27 y en la ceremonia típica del día de la expiación que aparece descripta en Levítico 16. Recuérdese que el sistema del santuario terrenal tenía una función objetiva de enseñar el plan de Dios en lo que respecta a la solución del problema del pecado destructor y a la salvación proveniente de Dios. En Daniel 9:24-27, como se verá en el siguiente capítulo, se presenta la solución de Dios en la persona del Mesías o Cristo, quien moriría en lugar del pecador para salvar a los seres humanos y vindicar el gobierno de Dios. Una vez que el Mesías muriera en lugar del pecador y se cumplieran las 2300 tardes-mañanas simbólicas o 2300 años literales, entonces se iniciaría el proceso de la purificación o justificación del santuario celestial o cede del gobierno de Dios. El proceso de la purificación del santuario se explica detalladamente en Levítico 16 y de una manera más explicita que en cualquier otra parte de la Biblia. El día en que se celebraba este proceso era el día y el evento más solemne de todo lo que se realizaba en el santuario terrenal y en la vida del pueblo de Israel. Este evento era en realidad el evento que, unido a todos los actos previos de la expiación del pecado, garantizaba al pueblo de Israel la limpieza, el perdón y la salvación del pecado. Así también, el proceso de la purificación del santuario celestial, que comenzó en 1844 o al final de las 2300 tardes-mañanas, es la garantía de todas las criaturas de Dios y especialmente de los seres humanos de su limpieza y salvación del pecado. Este proceso de purificación, de acuerdo a la visión de Daniel 8, se llevaría a cabo al final de las 2300 tardes-mañanas y durante el “tiempo del fin”.

Significado de la frase “tiempo del fin”
El período del tiempo del fin es el foco central de la visión de Daniel 8 y de la última visión de Daniel que está registrada en los capítulos 10-12. La expresión “tiempo del fin” aparece por primera vez en Daniel 8 (8:17) y luego aparece cuatro veces más en la última visión (11:35, 40; 12:4, 9).

El significado de esta frase, como se verá al estudiar Daniel 12:5-13, es el tiempo que conduce al fin o el tiempo que pertenece al fin. Este periodo está relacionado con el tiempo final de la historia de nuestro mundo que ya comenzó en 1798 d. C. y que terminará con la resurrección y la glorificación de los redimidos. Una de las profecías focales de Daniel 8, que se esta cumpliendo en este periodo de la historia de nuestro mundo, es la purificación del santuario celestial. Como ya se vio anteriormente, la purificación del santuario se inicio en 1844 d. C. y esta fecha encaja perfectamente bien en el período del tiempo del fin, que se inició en 1798 d. C y el cual terminara con la resurrección de los redimidos. No hay lugar a dudas de que estamos viviendo en “el tiempo del fin” y en el tiempo de la purificación del santuario celestial, período solemne de la historia de nuestro mundo.

Conclusión
En resumen se puede decir que la visión de Daniel 8 presenta a un carnero como símbolo de Medo-Persia, a un macho cabrío como símbolo de Grecia y a un cuerno pequeño como símbolo de Roma papal.

Este cuerno pequeño se extendería horizontalmente o geográficamente hacia el sur o Egipto, hacia el Este o Grecia, Asia menor y Babilonia, y hacia la tierra deseable o Palestina.

Además, el cuerno pequeño crecería verticalmente o hacia el cielo y se levantaría en contra del ejército del cielo o el pueblo de Dios, en contra del Príncipe del ejército o el Señor Jesús, y en contra del Príncipe de los príncipes o el Mesías. A el le quitaría la continuidad o el ministerio redentor a favor de los pecadores, echaría por tierra el lugar de su santuario o los principios de justicia y misericordia de su gobierno y echaría por tierra la verdad o las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y la Ley de Dios.

Esta guerra en contra de Dios, de su santuario y de su pueblo se llevaría a cabo hasta el momento que Dios purifique su santuario. Esta purificación comenzaría al final de las 2300 tardes-mañanas o sea el ano 1844. La purificación es un proceso de juicio que se lleva a cabo en el cielo y el cual terminará en el momento que Dios lo decida y Jesús deje de interceder por los pecadores. Cuando Jesús deje de interceder ya no habrá mas oportunidad para el pecador y el cuerno pequeño tendrá que ser destruido. La purificación del santuario es la respuesta de Dios a los ataques insolentes y soberbios del cuerno pequeño en contra de Dios, de su santuario y de su pueblo.

Hasta aquí se ha visto que la profecía de Daniel 8 se ha cumplido al pie de la letra y esto nos da confianza de que las profecías que todavía restan por cumplirse así también se cumplirán.

Autor: Dr. Samuel Núñez

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