Excursus en Mateo 28:19 y el Nomina Sacra

Durante los siglos 2-4 E.C., numerosos escribas cristianos utilizaron una práctica llamada por los eruditos Nomina Sacra (del latín, que significa “Nombres Sagrados”). La misma es atestada en algunos papiros griegos durante esta época y en códices importantes. Esta costumbre cristiana consistía en abreviar palabras con significados sagrados. Palabras comunes que son abreviadas consistentemente incluyen “Dios” (θεός, theos), “Señor” (κύριος, kyrios), “Jesús” (Ἰησους, Iēsous), and “Cristo” (Χρίστος, Christos). Otras palabras abreviados algunas veces incluyen “mesías, Hijo, Espíritu, David, cruz, madre, madre de Dios, Padre, Israel, Salvador y Jerusalén entre algunos otros. Estos detalles son importante para estudiar el desarrollo, la transmisión y también la corrupción del texto que luego formó parte del Nuevo Testamento. Los eruditos han estudiado a lo largo de muchos años, especialmente la muy técnica rama de la Crítica Textual, todos estos detalles que han ayudado a iluminar el trasfondo del cristianismo en los primeros siglos que permanecen hasta hoy sumidos en la oscuridad y bajo la sombra del cristianismo ortodoxo.

A manera de ilustración, Mateo 28:19 contiene un buen ejemplo de lo discutido arriba. En el importante códice Sinaítico, que puede datarse alrededor del siglo cuarto E.C. se lee lo siguiente: εις το ονομα του πρ̅ς και του ϋϊου και του αγιου π̅ν̅ς̅.

Mateo 28:19

Las tres palabras en negrilla son respectivamente: Padre (patros-prs), Hijo (uiou), y Santo (hagiou) Espíritu (pneumatos-pns, mostrada en el cuadro rojo en la foto). Esa forma abreviada de los nombres sagrados es lo que se denomina Nomina Sacra. En este caso, con la excepción de Hijo (énfasis especial), tanto Padre como Espíritu están abreviados. Por esta razón cada uno de los nombres contienen una línea o marca arriba hecha por los escribas para clasificarlos como Nomina Sacra.

Entonces, de acuerdo a este códice, el/los escriba/s que copiaron estas parte de Mateo 28:19 tenían en alta estima estos tres nombres, y es muy posible que los escribas fueran de la facción proto-ortodoxa (que luego se convirtió en lo que se conoció como la Iglesia Católica o “Universal”). Eso es una muestra de la mucha información que se puede obtener con tan solo observar un manuscrito y su transmisión textual a través de los siglos. Esta información puede brindar contexto de las costumbres, creencias e inclinaciones teológicas de algunas partes del muy variado y poco uniforme del cristianismo en sus primeros siglos.