El sábado en los escritos patrísticos

Una objeción común a la creencia adventista sobre el guardar el sábado es que dicho mandamiento era exclusivo de los judíos, y que los primeros cristianos se reunían exclusivamente en domingo. Los escritos cristianos mas tempranos, conocidos como el “Nuevo Testamento”, presentan de manera explicita al sábado como día de reposo, como ya hemos demostrado en una columna previamente. No obstante, siempre son presentados los escritos de los llamados “Padres de la Iglesia” como una evidencia “contundente” de la santificación del domingo de parte del cristianismo primitivo. Analicemos mas sobre este tópico.

Epístola de Bernabé

“Nosotros guardamos el octavo día con regocijo, el día también en que Jesús resucitó de entre los muertos “(Carta de Bernabé 15:6-8).

La epístola de Bernabé fue probablemente escrita hacia 130 d.C en Alejandría, por lo que existe unanimidad sobre el hecho de que su autor no fue Bernabé, el compañero del apóstol Pablo. Aunque si bien es verdad que la expresión “octavo día” hace referencia al domingo, no es menos verdad que dicha epístola revela un fuerte anti judaísmo, por lo que no es sorprendente que intente presentar una sustitución del sábado al domingo. Este escrito no debiera ser una fuente de autoridad para la iglesia de hoy en día.

La Didake

“Y en el día del Señor congregaos y partid el pan y dad gracias, confesando primero vuestras transgresiones, para que vuestro sacrificio sea puro. Y que ninguno que tenga una disputa con su compañero se una a la asamblea hasta que se haya reconciliado, para que su sacrificio no sea mancillado” (Didake 14:1).

La Didake, probablemente escrito a principios del siglo II d.C, habla solo de manera ambigua respecto a este tema. En el manuscrito griego, la palabra “día” no aparece, por lo que evidentemente fue agregada por los traductores.

Además, la expresión “día del Señor” bien podría atribuirse adecuadamente al sábado, día de reposo. La Didake no presenta evidencia que apoye las premisas presentadas por los partidarios del domingo como el “nuevo” día de reposo cristiano.

Justino Mártir

“Pero el Domingo es el día en el que todos nosotros hacemos nuestra común reunión, porque es el primer día, el día en que Dios, habiendo forjado un cambio en la oscuridad y las cosas, hizo el mundo; y el mismo día en que nuestro Salvador Cristo Jesús se levantó de la muerte. Porque Él fue crucificado en el día anterior al de Saturno (Sábado); y en el día después del de Saturno, el cual es el día del Sol, habiéndose aparecido a Sus apóstoles y discípulos, les enseñó estas cosas, que también nosotros les estamos comunicando para que las consideren.” (Apología Cap. 67 pp. 355).

Si bien es verdad que Justino habla a favor de la santificación del domingo hacia 150 d.C, no es menos verdad que esto se debió al fuerte sentimiento de anti judaísmo de parte de algunos cristianos. Puesto que en 135 d.C la impopularidad de los judíos entre los romanos fue bastante evidente, los cristianos empezaron a diferenciarse de ellos para evitar una persecución, guardando el domingo.

El mismo Justino admite en su Dialogo contra Trifon, cap. 47, que no todos los cristianos mantenían su punto de vista al respecto.

Ignacio

“no guardando ya el sábado, sino viviendo en la celebración del día del Señor, el cual también nuestra vida ha surgido de nuevo por él y por su muerte” (Ignacio, epístola a los magnesios, cap. 9)

Aparentemente dicha cita fue escrita hacia 107 d.C, no obstante, examinando el manuscrito griego nos daremos cuenta que la palabra “día” no aparece por ningún lado, sino que se trata de una interpolación posterior.  La expresión “día del Señor”  es por tanto una traducción totalmente arbitraria, pues Ignacio de ninguna manera esta haciendo alusión al domingo.

Tertuliano

“Por los tanto Cristo no hizo nada por rescindir el día de reposo: Se mantuvo la ley de la misma,. . . en cada caso, dando a entender por los hechos, “No he venido para abrogar, la ley, sino a cumplirla”. . . . impartir a la misma delƒ día de reposo, que desde el principio había sido consagrado por la bendición del Padre, una santidad adicional por su benéfica acción propia. Para él suministró a este día las garantías divinas, -un curso que su adversario le han perseguido durante algunos otros días, para evitar honrar el sábado del Creador, y la restauración con el sábado de las obras que eran adecuadas para ello.” (Contra Marción, bk 4. Cap. 12)

Tertuliano, hacia 207 d.C se encarga de refutar al hereje Marción, el cual, entre otras cosas, intentaba mantener un día de reposo diferente al sábado. Marción también fue influido por un fuerte anti judaísmo, al grado de desechar todo el Antiguo Testamento como palabra inspirada por Dios.

Orígenes

 “Pero, ¿qué es la fiesta del sábado, excepto el de que habla el apóstol, “Por tanto, queda un Sabbatismo”, es decir, la observancia del sábado “por el pueblo de Dios”? Dejando las observancias judías del sábado, vamos a ver como el día de reposo debe ser observado por un cristiano. En el día de reposo se deben de abstener de toda labor mundana. Por tanto, si usted deja de todas las obras seculares, y no ejecuta nada mundano, pero le dan a sí mismos a los ejercicios espirituales, la reparación a la iglesia, asistir a la lectura sagrada y la enseñanza, pensando en las cosas celestiales, preocupado por el futuro, poniendo el Juicio por venir delante de sus ojos, sin mirar a las cosas presentes y visibles, pero a los que son el futuro y lo invisible, se trata de la observancia del sábado cristiano.” (Orígenes, Homilía en Números 23, Tomo 2, pág 358)

A principios del siglo III Orígenes evidentemente indica que el sábado era el día de reposo guardado por la cristiandad. Incluso hace una breve lista de  actividades realizadas en dicho día. Orígenes basa su argumento haciendo uso de una cita proveniente de Hebreos 4:9.

Plinio

“que tenían la costumbre de reunirse en cierto día fijo antes de que amaneciera y cantaban en versos alternados un himno a Cristo, como a un dios” (Plinio, Carta a Trajano)

Aunque este historiador romano es citado como una evidencia de que los primeros cristianos se reunían los domingos, la realidad del texto es que Plinio en ningún momento menciona cual era este “cierto día”. Si analizamos los escritos que hablan sobre el día de reunión en el Nuevo Testamento, lo más probable es que este “día” haya sido el sábado.

Conclusión

Puesto que los escritos del Nuevo Testamento indican de manera clara la santidad del sábado como día de reposo, los escritos patrísticos debieran presentar un patrón similar. No obstante algunos “Padres de la Iglesia” fueron fuertemente influidos por un sentimiento anti judío, por lo que  el domingo fue entrando en la cristiandad, al principio de manera sigilosa y cobrando auge con el pasar de los siglos. Aun así, un estudio cuidadoso de los escritos de los primeros siglos de la era cristiana revela que, para la mayoría de los primeros cristianos, el sábado seguía siendo un día sagrado.