Juan 15:2: ¿El pámpano se quita o se levanta?

El año pasado leía el libro: Griego como herramienta exegética de Richard B. Ramsay. En la Lección 1, exactamente en las pp. 18 y 19 Ramsay discute una sugerencia que presenta Bruce Wilkinson1 sobre Juan 15:2 en su libro titulado Secreto de la vid. Wilkinson sugiere que, “…en vez de decir «Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará…», debe decir, «Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo levantará….» El autor explica que la palabra en griego es «airo».”2

En griego3 leemos Juan 15:2:

πᾶν κλῆμα ἐν ἐμοὶ μὴ φέρον καρπὸν αἴρει αὐτό,…

La sugerencia de Wilkinson me pareció muy interesante cuando la leí. Si la tuviera que defender podría hacerlo de la siguiente manera. Si αἴρω (airō) signifacara sólo limpiar/levantar, sería muy congruente con la abundante misericordia del Señor.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.4

¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?5

Podríamos seguir argumentando mucho más para defender lo que propone Wilkinson. El versículo sigue diciendo: καὶ πᾶν τὸ καρπὸν φέρον καθαίρει αὐτὸ ἵνα καρπὸν πλείονα φέρῃ. La palabra καθαίρει (kathairei), es la palabra que se usa para lo limpia. En cambio la “traducción de la primera parte del v. 2 es: Toda rama en mí (como vid) que no produce fruto (o si no produce fruto), la quita (comp. RVA, La Biblia de las Américas y RVR60; la Dios Habla Hoy y la NVI utilizan la palabra: corta). La Biblia Textual (edición 1999) tiene: lo quita. Pero la segunda edición de Biblia Textual (2008) tiene: lo levanta. (En la nota #88, dice que en Juan 15:2 no se puede traducir el verbo αἴρει con la palabra: quitar, sino: levantar; es decir que el Viñador: lo levanta del suelo (donde no puede llevar fruto), y cuida de él para que produzca fruto; y al que produce fruto, lo poda para que lleve más fruto [comp. v. 6].)6

A pesar de que la mayoría traduce αἴρω como quitar, hay léxicos7 que traducen o colocan la palabra αἴρω como una palabra similar a καθαίρω (limpiará, en otros casos levantará).

Ahora, la pregunta que nos podemos hacer es la siguiente, ¿por qué o para qué usar dos palabras αἴρω/καθαίρω diferentes para expresar lo mismo, si es que la primera de ella se traduce como levantar? La traducción para αἴρω tiene varios significados, tanto quitar como levantar. Así que, se puede seguir citando el texto de la siguiente manera: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”8

Daré una breve explicación del versículo basado en mí interpretación la cual pueden diferir de ella.

Mi versión del versículo:

Todo pámpano que en mí –dijo Jesús- no lleva fruto, lo levantaré; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiaré, para que lleve más fruto.

Mi breve explicación o apología de dicha interpretación a continuación. Igual simpatizo con ambas por el variante significado de la palabra, quitar o levantar.

El que ha trabajado en la agricultura sabe del cuidado que una planta necesita, no es como nos enseñaron en el colegio, que sólo necesita de agua y la luz del sol. Una planta puede recibir agua y luz como demanda sus necesidades pero, si no se limpia sus alrededores corre el riesgo de que muera, ya que la maleza absorben el agua, los nutrientes de la tierra y no ayudan a que la planta reciba la luz del sol que es necesaria. Durante ese cuidado nos podemos encontrar de que tenemos que limpiar la planta de maleza para que de frutos, sin embargo, hay ocasiones que la maleza ha hecho tanto daño que es mejor quitar/arrancar la planta, también pueden venir insectos y causarle daño a una planta que está muy débil.

A pesar de nuestras malezas (odio, rencor, envidias, etc…), Cristo Jesús con mucha paciencia nos levanta (poda) para que llevemos los frutos del Espíritu9. La primera opción de Cristo no es quitarnos o arrancarnos de su reino10, sino quitarnos y arrancarnos todas nuestras malezas, porque a pesar de ellas, nos ama. Por eso no podemos esperar llegar a los pies del Maestros limpios de malezas, por ejemplo, muchos quieren vivir una vida como Dios manda antes del bautismo porque lo sienten, yo mismo lo sentí pero, entendí que por mí mismo no iba a poder hacerlo, ya que estaba separado de la Vid (Cristo), hay que entregarse a Cristo tal como somos y él hará la obra en nosotros. En la naturaleza una planta llena de maleza quizás crezca pero, no podrá dar frutos y si los da, los da podridos. De la misma manera sucede con nosotros. Creo que a todos nosotros Cristo tuvo que levantarnos para entonces, y sólo entonces, poder limpiar/quitar todas nuestras malezas.

Una de las razones por la cual me gusta el griego, es por su abundante significado en las palabras, sin embargo, en este caso como en muchos otros es importante leer el contexto inmediato. Al escribir sobre el tema, lo hice únicamente estudiando el versículo dos del capítulo 15 de Juan. Ahora veremos todo el texto.

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.11

Sin duda alguna el sarmiento improductivo será arrancado, cortado para ser echado en el fuego, eso es tan cierto, como lo es el que Cristo quiere que seamos sarmientos productivo y es aquí donde comparto la observación que hace Ramsay del comentario de Bruce Wilkinson en su libro citado anteriormente. El Señor no descarta de inmediato a nadie, Dios nos llama y nos da no una, ni dos, ni tres, sino muchas oportunidades, claro, esto no nos puede llevar a abusar de esa gracia. Sin embargo, antes de el Señor dejarnos a merced del enemigo de las almas, debemos reconocer que lo permitió no sin antes llamarnos insistentemente con tierno amor en innumerables ocasiones. Nos quiso limpiar, nos quiso podar para llevar frutos en su nombre, para nuestro beneficio y para el beneficio también de los que nos rodean.

Algunos comentarista escriben cortar antes de limpiar, yo prefiero escribir primero limpiar, como lo dejé saber en el párrafo anterior y, si aún así no da fruto, pues entonces y sólo entonces, cortará el sarmiento.

Así como en árbol frutal, algunas ramas pueden ser fructíferas, otras bien estériles, según haya o no haya una conexión vital entre la rama y el tronco; así los discípulos de Cristo pueden ser fructíferos espiritualmente, o lo contrario, según estén unidos vital y espiritualmente con Cristo, o estén adheridos a él sólo externa y mecánicamente. A los estériles él “quitará”; a los fructíferos “limpiará” (“podará”)—sacándoles como hace el labrador, todo lo que es espeso o exuberante (Marcos 4:19), “para que lleve más fruto”; operación a menudo penosa, mas no menos necesaria y beneficiosa que en la labranza natural.12

Todo aquel que está vinculado en la fe dará fruto y tiene el potencial para dar aún más fruto y de mejor calidad, de modo que el labrador limpiará estas ramas para poder tener más. El Padre obrará en su vida por medio de su Espíritu, quitando las imperfecciones para ayudarlo a crecer bien. La palabra griega para limpiar también significa “podar”, y la poda es un tipo de limpieza.13

Creo que ninguno de nosotros quiere ser cortado del reino de Dios, pues para que eso no ocurra, debemos estar aferrados a Cristo Jesús.

Ninguna cualificación externa puede poner a una persona en la debida relación con Dios; únicamente la amistad de Jesucristo puede hacerlo.14

Para terminar quisiera compartir el siguiente comentario que hace La Hna. White sobre el versículo:

Los que quieran andar detenidamente en las pisadas de su abnegado Redentor reflejarán en su manera de ser la de Cristo. La pureza y el amor de Cristo resplandecerán en su vida diaria y su carácter, y la mansedumbre y la verdad guiarán sus pies. Toda rama fructífera se podará para que dé más fruto. Aun las ramas fructíferas pueden ostentar demasiado follaje, y aparentar lo que en realidad no son. Los seguidores de Cristo pueden hacer alguna obra para el Maestro, y sin embargo no estar haciendo ni la mitad de lo que podrían hacer. El los poda entonces, porque la mundanalidad, la indulgencia propia y el orgullo se están manifestando en su vida. Los viñadores cortan los pámpanos sobrantes de las vides y los zarcillos que se aferran a la maleza de la tierra, y así las hacen más fructíferas. Estas causas de estorbo deben eliminarse y debe cortarse todo lo defectuoso que ha crecido demás, para dejar lugar a los rayos sanadores del Sol de justicia...

Muchos no entienden el propósito para el cual fueron creados. Lo fueron para beneficiar a la humanidad y glorificar a Dios, más bien que para gozar de sí mismos y glorificarse. Dios poda constantemente a su pueblo y corta las ramas que se extienden profusamente, a fin de que lleven frutos para su gloria y no produzcan solamente hojas. Dios nos poda mediante el pesar, las desilusiones y la aflicción, a fin de que disminuya el desarrollo de los rasgos perversos del carácter, y para que los rasgos superiores tengan oportunidad de desarrollarse. Debemos renunciar a los ídolos, debe enternecérsenos la conciencia, las meditaciones de nuestro corazón deben convertirse en espirituales, y todo el carácter debe adquirir simetría.15

Me llamó mucho la atención la siguiente línea: Dios nos poda mediante el pesar, las desilusiones y la aflicción, a fin de que disminuya el desarrollo de los rasgos perversos del carácter, y para que los rasgos superiores tengan oportunidad de desarrollarse. Hace recordar 1ra de Pedro 1:7 y además que, la misma Hna. White se incluyó en los que son podados.

Nota: Una vez, después de haber escrito este tema, leí un párrafo de la Hna. White, si mal no recuerdo no eran más de 5 líneas, donde prácticamente resumía todo el asunto, lamentablemente no guardé la cita, quizás algunos de ustedes la ha leído o la leerá, les pido encarecidamente que me la envían (la pueden escribir en los comentarios) si un día leen una cita con relación al tema que no haya citado.


Referencias

  1. Autor del conocido libro la oración de Jabes.

  2. Wilkinson, Bruce. Secretos de la vid (Miami: Unilit, 2001), p. 33.

  3. Nestle-Aland Greek New Testament, 28th Edition.

  4. 2 Pedro 3:9.

  5. Ezequiel 18:23.

  6. Hanna, R., Arroyo, K. S., & Álvarez, E. (1993). Ayuda gramatical para el estudio del Nuevo Testamento griego (Segunda edición.). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

  7. (2011). The Lexham Analytical Lexicon to the Greek New Testament. Logos Bible Software.

  8. Juan 15:2 RV60.

  9. Gálatas 5:22, 23.

  10. Aunque ya de su gloria, de su presencia estamos apartado por culpa del pecado. Romanos 3:23.

  11. Juan 15:1-6.

  12. Roberto Jamieson, A. R. Fausset, y David Brown, Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 2: El Nuevo Testamento (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2002), 215.

  13. Gary P. Baumler, Juan, ed. John Braun, Armin J. Panning, y Curtis A. Jahn, La Biblia Popular (Milwaukee, WI: Editorial Northwestern, 1999), 221.

  14. William Barclay.

  15. Joyas de los Testimonios T. 1, Págs. 514, 515.