El Mensaje del Tercer Ángel Análisis Contextual

“Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”. (Apocalipsis 14:9-11)

En esta exposición se analizará a fondo el mensaje del tercer ángel y sus relaciones con el capitulo 13 de Apocalipsis en donde están las dos bestias: la que sale del mar y la que sale de la tierra, y asimismo la advertencia de adorar a “la bestia”, “su imagen”, y el recibir “la marca de la bestia”, así como la consecuencia de beber “la ira de Dios” y sufrir el tormento con “fuego y azufre”.

Es innegable que el mensaje del tercer ángel es secuencial a los dos primeros mensajes angélicos, y que los tres están muy unidos entre sí. Esto quiere decir que el segundo se fusiona con el primero, y posteriormente se une el tercero con una gran amonestación en cuanto a la marca de la bestia; por lo tanto estos tres se unen para formar una proclamación del evangelio.

LAS DOS BESTIAS DE APOCALIPSIS 13 Y EL MENSAJE DEL TERCER ÁNGEL

El mensaje del tercer ángel tiene una relación estrecha con la profecía de Apocalipsis 13, ya que existe una correspondencia temática y verbal entre estos dos capítulos, lo que indica que el triple mensaje de Apocalipsis 14 depende de una correcta comprensión de Apocalipsis 13, donde aparece la bestia que sale del mar y la bestia que sale de la tierra. En el capítulo 13 se ve claramente que la bestia que sale del mar es adorada por todos los moradores de la tierra. En cambio en el mensaje del tercer ángel se presenta un contraste muy marcado de advertencia de no adorar a la bestia y su imagen. Por lo tanto tenemos una situación en la que en el capítulo 13 es adorada la bestia y en el mensaje del tercer ángel no es adorada.

Podemos ver que la advertencia del tercer mensaje angélico es un mandato especí co para la iglesia del tiempo del fin, es decir este mensaje está ubicado después del comienzo del juicio y antes de la venida de Cristo, ya que el mensaje del tercer ángel concluye con la segunda venida de Jesús (Apocalipsis 14:14- 16). Además debe notarse que esta advertencia tiene aplicación después de que se haya curado la herida de muerte, y se forme la imagen de la bestia, y la marca de la bestia. Por otra parte el tercer mensaje angelical, como es predicado hoy en la actualidad, es una amonestación en cuanto a los con ictos que están por llegar, una elección intelectual y práctica en relación a la adoración correcta.

IDENTIFICACIÓN DE LA BESTIA Y SU IMAGEN

Apocalipsis 13 se describe la guerra del dragón, ejecutada por sus dos agentes que son: primero la bestia que sale del mar, y segundo la bestia que sale de la tierra, contra el resto de la descendencia de la mujer de Apocalipsis 12:17.

La bestia que aparece en el mensaje del tercer ángel, en la advertencia sobre la adoración, es identificada como aquella que sale del mar en Apocalipsis 13:1-10 y representa la Roma Papal, pues la segunda bestia de Apocalipsis 13:11-18 no es adorada sino que lleva a que todos adoren a la primera bestia. Por lo tanto Apocalipsis 14 y Apocalipsis 13 tienen una conexión muy marcada en torno a la adoración.

El cuadro siguiente muestra claramente que la bestia de Apocalipsis 13 es adorada, en contraste con el tercer mensaje angélico cuya advertencia es de no adorar a la bestia ni su imagen:

¿Qué significa la “imagen de la bestia” y cuál es su interpretación? La palabra “imagen” aparece por primera vez en la creación del hombre en el huerto del Edén en Génesis 1:26: “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme nuestra semejanza…”, Génesis 1:27 “…y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra lo creó”. Esto quiere decir que no hace referencia a algo igual sino similar. Por lo tanto la imagen de la bestia es una copia o semejanza a la bestia que sale del mar; la imagen no es igual en poder a la bestia, pero sí tiene poder porque recibe adoración. La palabra imagen significa “parecido”, “semejanza”. Ver el cuadro de abajo.

El falso acto de crear en Apocalipsis 13 se bosqueja en el momento en que la bestia que sale de la tierra le infunde aliento a la imagen de la bestia, acto que posiblemente falsifica la creación del hombre en el sexto día (Génesis 1:26, 31), donde Dios le da el aliento de vida al hombre (Génesis 2:7), quien es su imagen (Génesis 1:26, 27). El hombre como imagen se constituye el representante de Dios en la tierra. De modo que el centro representativo de esta imagen señala la usurpación de la prerrogativa divina de crear, acarreando consigo la adoración que le corresponde únicamente a Dios.

Por otro lado la imagen le pertenece a la bestia porque la Biblia dice: “su imagen” (Apocalipsis 14:9), como de su propiedad: tal como el hombre le pertenece a Dios, la imagen le pertenece a la bestia. La interpretación de “su imagen” es identi cada con el protestantismo apostata. El tercer ángel amonesta contra las terribles consecuencias de adorar a la bestia y a su imagen, y de recibir la marca de la bestia en la frente o en la mano (Apocalipsis 14:9-10). Es interesante notar que en Apocalipsis 13:1-17 se describe la imposición mundial de la marca de la bestia sobre todos los pueblos. La crisis final es claramente universal, porque en última instancia tiene que ver con el tema del culto verdadero versus el idolátrico. Además la marca de la bestia se da en el contexto del culto religioso. Una segunda bestia con dos cuernos semejantes a los de un cordero, que también se llama el falso profeta, es capaz de obligar a todos a adorar a la bestia del mar por medio del engaño de señales milagrosas.

Finalmente, la obediencia al culto de la bestia del mar se impondrá por medio de la promulgación política de la sentencia de muerte para todos los que no quieran adorar a la imagen de la bestia, en donde se implementara un boicot económico sobre los que no han recibido la marca de la bestia. Como consecuencia, la aceptación de la marca de la bestia signi ca una confesión pública de fe en lealtad a la bestia.

SIGNIFICADO DE RECIBIR LA MARCA

El sustantivo “marca” que aparece en el tercer mensaje angélico describe el desarrollo de la ira de Dios sobre quienes adoran a la bestia, su imagen y sobre quienes reciben la marca en su frente o en su mano.

En la unión de estos dos capítulos, la marca es impuesta sobre la mano o en su frente, las que presentados contrariamente señalan un mismo lugar de imposición. Sin embargo, si la mano y la frente se los ubica en un paralelismo cambiado, no existiría una diferencia, sino un énfasis sobre la frente, que finalmente es el contraste del sello de Dios puesto en la frente de los ciento cuarenta mil.

El sustantivo “marca” aparece siete veces en el apocalipsis en diferentes contextos (ver el cuadro).

La marca o el sello indican una relación de pertenencia ya sea a Cristo el Cordero o al anticristo, la bestia. La marca es totalmente encontrada con el sello de Dios colocado sobre los seguidores del Cordero; la marca de la bestia representa una señal de desobediencia a uno o más de los mandamientos de Dios.

LOS 7 ÚLTIMOS JUICIOS Y EL MENSAJE DEL TERCER ÁNGEL

Se advierte de los juicios venideros que son las 7 últimas plagas de Apocalipsis 15:1 y 16; este mensaje de amonestación alerta a los creyentes verdaderos sobre las consecuencias ineludibles de beber el vino de Babilonia. Cualquiera que lo haga dice el ángel, “beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira” (Apocalipsis 14:10). La advertencia en cuanto a la ira pura de Dios sugiere que el juicio de Dios no será contenido por su misericordia suavizadora como en el pasado. El tercer ángel anuncia el juicio, las siete últimas plagas, como el derramamiento de la ira de Dios sobre Babilonia.

Como se ha gra cado en el cuadro, es indudable que los que no acepten este mensaje de advertencia de no adorar a la bestia ni su imagen recibirán la ira de Dios a través de sus siete ultimas plagas. Irónicamente, los seguidores de la bestia se convertirán en las victimas de sus propias ilusiones, y beberán el vino de la ira de Dios (Apocalipsis 14:10). El vino de Babilonia se mezclará con el vino de su ira. Su defecto tiene su castigo. Cuanto más beben, más pierden el control, y cuantos más pierden el control, más beben.

Lamentablemente el resultado es trágico. Los amantes de Babilonia no tendrán tregua. Es la misma obsesión de éxito que consumió a los constructores de Babel en Génesis 11:3 y 4, a los sátrapas de Darío en Daniel 6:6 y ahora en el tiempo del fin a los seguidores de la bestia. Nacido de un espíritu de independencia, el efecto fatal niega reconocer a cualquier Creador externo.

Al estudiar este relato es necesario escudriñar la Palabra de Dios cuidadosamente, para saber cómo escapar de la ira de Dios (las siete plagas) que, según declaran las Sagradas Escrituras, caerán sobre todos los impíos que adoren a la bestia y su imagen y no acepten este mensaje de advertencia.

Como se puede notar, lo central y más importante del tercer mensaje angélico es la advertencia del “vino de la ira de Dios” (interpretadas como las siete últimas plagas) que en Apocalipsis 14:9-11 describe una advertencia y en Apocalipsis 16:2 y 19:20 confirman el cumplimiento de esta, con una consecuencia terrible y desastrosa. En cambio en Apocalipsis 20:4 se resalta la victoria y es presentada de manera positiva y victoriosa para los no adoradores de la bestia y su imagen.

FUEGO Y AZUFRE

La gura del fuego y el azufre viene del Antiguo Testamento, como resultado catastró co de la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra presentado en el primer libro del de la Biblia, en Génesis 19:25. Las palabras “azufre y fuego” es un modismo común en hebreo para decir “azufre ardiente”.

En cuanto a la bestia que sale del mar y su imagen, todos sus esfuerzos se esfumarán: “serán atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglo” (Apocalipsis 14:10b, 11a). Se puede ver que el lenguaje es irónico y su consecuencia constituye el destino final de los orgullosos seguidores de la bestia, tal como la destrucción de Sodoma y Gomorra.

La expresión “el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, nadie que reciba la marca de su nombre” (Apocalipsis 14:11) no insinúa una duración eterna sino un final definitivo. Es decir, son quemados para siempre. Se puede ver que la misma forma de pensar está presente en el Antiguo Testamento en el libro de Isaías 33:14b (“¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”), donde la expresión “fuego consumidor” es paralela a “llamas eternas”, para denotar que este fuego tiene un efecto eterno sobre el objeto: destruye para siempre, es decir una muerte absoluta y definitiva.

CONCLUSION

El mensaje de Apocalipsis 14 es el mensaje de preparación para el tiempo del fin; su misión es crear un pueblo que esté preparado para encontrarse con su Hacedor en la segunda venida de Jesús y reinar con Él por la eternidad, lo que define a este mensaje de advertencia como el llamamiento a despertar para preparar al pueblo de Dios para encontrarse con su Señor.

Este mensaje de advertencia es muy importante, ya que el enemigo va a realizar sus más grandes engaños para que los hijos de Dios se separen de su Creador y reciban la consecuencia de la ira de Dios a través de las siete últimas plagas y la destrucción final del tormento con fuego y azufre, que es la muerte total y final.

Es incuestionable que las consecuencias del mensaje del tercer ángel para quienes adoren a la bestia y su imagen serán el dejar de existir para siempre, tal como lo presenta este último mensaje angelical.

-Pr. Manuel Flores


BIBLIOGRAFÍA

Elena de White, Con icto de los siglos ( orida, Buenos Aires: ACES, libro), 499.