El lugar de la Biblia en la Educación

El tema que se refiere a la prioridad que debiera mantener la Palabra de Dios respecto a otras materias en el programa escolar, ha sido el punto en discusión de los educadores por los siglos. El líder que se halla a cada lado de la controversia comprende que su victoria depende de la posición que la Biblia ocupe en la escuela.

La historia de esta controversia entre las dos fuerzas sobre el lugar de la Palabra de Dios en la educación de los jóvenes puede leerse en el siguiente relato bíblico:

Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron después de Josué.” [Josué 24:31] “Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová… [Jueces 2:10]. “Y dejaron a Jehová el Dios de sus padres… y fuéronse tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban a sus alrededores, a los cuales adoraron.” [Jueces 2:12]. “Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron… y no pudieron parar más adelante de sus enemigos.” [Jueces 2:14]. “Mas Jehová suscitó jueces que los librasen.” [Jueces 2:16]. “Mas, muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirlos. [Jueces 2:19].

Esta es una historia condensada del antiguo Israel. Cuando la Palabra de Dios ocupó su lugar apropiado en el hogar y en la escuela, Israel fue próspero y las naciones mundanas dijeron de ellos: “Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta.” [Deuteronomio 4:6]. Después leemos que ellos se “olvidaron de las cosas” de Dios y fallaron en “enseñarles a sus hijos” la Palabra. Estos hijos no educados “se mezclaron con las gentes, y aprendieron sus obras, y sirvieron a sus ídolos, los cuales fueron causa de su ruina.” [Salmos 106:35, 36]. “Contaminarónse así con sus obras, y fornicaron con sus hechos.” [Salmos 106:39]. “Y entrególos en poder de las gentes, y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.” [Salmos 106:41]. “Movió a sus cautivadores a que tuviesen compasión de ellos.” [Salmos 106:46].

En esta historia de Israel antiguo, el estudiante de la Biblia puede leer una serie de reformas que exaltaron la Palabra de Dios a su lugar correspondiente en el hogar y en la escuela. A esto precedió un descuido con relación al estudio de la Biblia y a la práctica de sus principios en el hogar y en la escuela. Esto significaba que las ideas de los hombres impíos eran consideradas como superiores a la Palabra de Dios. Esto produjo tanta debilidad que los mismo pueblos a los cuales Israel estaba tan ansioso por copiar, terminaron aborreciéndole por su imitación y le consideraron con tal repugnancia a redujeron a Israel a la esclavitud abyecta. Por haber descuidado la Palabra de Dios, Israel a cambio perdió la estima del mundo. En el mundo educativo, Israel se convirtió en cola, en vez de convertirse en cabeza. Esta ha sido una real batalla entre Cristo y Satanás. Cristo, colando siempre la sabiduría de su Palabra delante de su pueblo como “lo principal”, “un árbol de la vida”; mientras que el dios de este mundo nos mantiene en cautiverio siempre y cuando el amor a la verdad muera en nuestros corazones. Su propósito ha sido siempre “estropear por medio de la filosofía y el vano engaño, según la tradición de los hombres y los rudimentos del mundo”. Y por consiguiente, la pregunta en juego entre Cristo y Satanás en la controversia educativa, en el pasado, presente y futuro, ha sido y será concerniente al lugar que ocupa la Biblia en las mentes y las vidas de los maestros y estudiantes.

La historia del Israel moderno se puede escribir en el mismo lenguaje que la del Israel antiguo, con tan sólo sustituir frases y términos modernos para mostrar más vívidamente las comparaciones y las aplicaciones. Sin embargo, la generación engañada que prefiere la literatura del mundo antes que la Palabra de Dios rara vez ha sido capaz de aplicar estas lecciones a sí misma, porque: “el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos”. [2 Corintios 4:4].

Por sobre todos los demás libros, la Palabra de Dios debe ser nuestro tema de estudio, el gran libro de texto, la base de toda educación; y nuestros niños deben ser educados en las verdades que ella encierra, sin atender a hábitos y costumbres precedentes. Al hacer esto, maestros y alumnos encontrarán el tesoro escondido: la educación más elevada. Los preceptos bíblicos han de regir la vida cotidiana… Debe introducirse y adaptarse un nuevo propósito, ayudarse a los alumnos a aplicar los principios de la Biblia en todo lo que hacen. Debe señalarse claramente y eliminarse todo aquello que salga de lo recto, pues es iniquidad que no debe perpetuarse. [Joyas de los Testimonios, Tomo 2. Págs. 410, 412, 413].

Los estudiantes en nuestras escuelas cristianas deberían poner a prueba cada hecho y declaración ofrecidos en la Palabra de Dios. Toda la información que no pasa la prueba debe rechazarse como escoria, por cuanto no es aceite para sus lámparas y sólo les impedirá dar el Fuerte Clamor. Debe introducirse “un orden de cosas diferentes” en nuestras escuelas y las cosas “incorrectas y torcidas” deben enderezarse de acuerdo a los principios bíblicos. Si se hubiera seguido este principio antes de 1844, los estudiantes habrían estado preparados para recibir el Clamor de Medianoche y llevar el mensaje y llevar el mensaje hasta los confines de la Tierra.

La Biblia en Oberlin

El colegio de Oberlin, establecido en el estado de Ohio, en el año de 1833, tuvo una experiencia muy destacada en el entrenamiento de obreros cristianos. Un historiador del Instituto escribe:

“Las Escrituras, tanto en la versión inglesa, como en las lenguas originales, eran consideradas como poseedoras del más alto valor educativo, y como tal, habrían de ser estudiada en primer, último y cualquier lugar entre estos… La Biblia es idónea para estar, y debiera estar, cuando menos a la par de los clásicos y debiera tener un lugar en cada plan de educación desde la escuela primaria hasta la universidad… ¿Acaso no deberían los estudiantes de teología leer la Biblia entera en hebreo y en griego? Oberlin decidió restaurar la Biblia a su lugar como un libro de texto permanente en el curso entero… ¡Una educación cristiana sin la Biblia es una monstruosidad en el mundo religioso, una piedra de tropiezo para los incrédulos!”. [Oberlin, Págs. 233-235].

Las siguientes palabras resumen las conclusiones de una gran parte de los eruditos de aquella época que se hallaban planeando introducir una reforma en la educación:

“En la Edad Media, los clásicos fueron primeramente aborrecidos, después fueron sobre exaltados y las Escrituras fueron empequeñecidas. Hoy una vez más, vemos que la Biblia es buena por estilo y gusto… (Pero) se la pasa por alto y de la descuida en la educación. Dejad que la Biblia ocupe su lugar. *Asuntos como éste no deben ser decididos por las tradiciones de las escuelas *(que ya están repletas de muchas costumbres que han llegado desde la época del Cardenal Bembo)”. [Oberlin, Pág. 235].

Muchos reformadores de la educación realizaban un ferviente esfuerzo por colocar a la Biblia en el lugar que le correspondía en las escuelas. El poder de Dios asistía este esfuerzo. Si los maestros no hubiesen cedido a la presión ejercida por los líderes que estaban en simpatía con la educación del mundo, la historia de las escuelas populares habría sido completamente diferente, y la de la Iglesia Adventista del Séptimo Día también.

Oberlin permitió que la Biblia decayera de su posición exaltada, y después de un lapso de sesenta años, juzgamos de las siguientes palabras que la Biblia aún no ha alcanzado el lugar que debería de ocupar, incluso entre nuestros propios estudiantes:

“No se ha hecho de la Biblia la norma en su educación, sino libros mezclados con infidelidad y que propagan teorías no sanas, son los que han sido colocados delante de ellos.” [Testimonios Especiales sobre la Educación, Pág. 150]

Autor: Dr. E. A. Sutherland

Nota: Muchas personas desconocen quién fué el Dr. Sutherland, su relación con la Sra. White y su obra en favor de la educación. Esperamos pronto transcribir un libro que tenemos para sompartirlo con todos ustedes.