“El justo vivirá por la fe”

Aproximaciones a “El justo vivirá por la fe”
en Romanos 1:17 y Habacuc 2:4

Introducción

En este escrito nos proponemos hacer un breve análisis histórico de Habacuc y la carta a los Romanos, así como una comparación textual entre el griego de la Septuaginta y el griego de Pablo. Concluyendo que el apóstol tomó de la Septuaginta el texto “el justo vivirá por la fe”, también trataremos de formular una síntesis de esta doctrina en el Antiguo Testamento. Finalmente haremos una aproximación a esta cita de Pablo conectada al tiempo del fin.

Contexto de la carta a los Romanos

La ciudad de Roma tenía en la época de Pablo una población que superaba el millón de habitantes: un escrito hallado dice que tenía cuatro millones. Su población la conformaban esclavos en gran parte, y era también cosmopolita1:

“En tiempos del apóstol Pablo todos los caminos llevaban a Roma. Esta ciudad dominaba todo el Mediterráneo y era la urbe más importante y poderosa durante el primer siglo. Albergaba una importante población judía, casi tan numerosa como la de Jerusalén. Hasta la fecha, los arqueólogos han desenterrado seis catacumbas judías (cementerios subterráneos). Por las inscripciones que aparecen en esas catacumbas sabemos que al menos había once sinagogas en Roma…”2

Una gran mayoría de comentaristas están de acuerdo en que posiblemente el inicio de la iglesia en Roma se debe al testimonio que los apóstoles, durante el pentecostés, dieron a una multitud de personas provenientes de diferentes lugares (ver Hech 2:1-13).

Sin embargo, Pablo aún no había visitado la iglesia, y sus anhelos de ver a sus hermanos en Roma y compartir con ellos eran cada vez más intensos.

Habacuc: contexto histórico

El profeta inicia su libro con una queja ante Dios, pues es un hecho que Dios ha permitido que naciones enemigas arremetan contra el pueblo escogido. La respuesta de Dios ante la queja de Habacuc es, “Estoy incitando a los caldeos, ese pueblo despiadado e impetuoso, que recorre toda la tierra para apoderarse de territorios ajenos” (Hab 1:6).

Parece ser que por un momento el profeta acepta lo que parece ser un juicio de Dios: “¡Tú, Señor, existes desde la eternidad! ¡Tú, mi santo Dios, eres inmortal! Tú, Señor, los has puesto para hacer justicia; tú, mi Roca, los has puesto para ejecutar tu castigo” (Hab 1:12).

William Hendriksen comenta lo siguiente:

“Lo que le inquietaba era que parecía que los malos ejercían su iniquidad impunemente. El Señor aparentemente toleraba males tales como la explotación de los necesitados, la contienda, la disputa, la violencia, etc. En consecuencia, el profeta comienza a formular preguntas. Las dirige al Señor”3.

Básicamente hay tres razones por las que se piensa que Habacuc vivió antes del sitio babilónico: (1) “por las descripciones ofrecidas en su libro (1:7–11; 2:5–19), es obvio que Habacuc conoce algo del poderío y carácter del imperio babilónico, un dato que requiere una fecha posterior al año 612”, (2) “la gravedad del pecado del pueblo (1:2–4) encaja mejor con el reinado de Joacim”, (3) “como Nabucodonosor viene contra Jerusalén por primera vez en el año 605, el profeta tendría que haber predicado su mensaje antes de esa fecha. Por lo tanto, el ministerio de Habacuc probablemente se debe fechar entre los años 609 y 605 a. de J.C”4.

Contexto literario

Estructura de la Carta a los Romanos

Una estructura sencilla presentada por Evis Carballosa es mostrada de la siguiente manera.

Bosquejo sintético5

I. Saludo y tema de la epístola: la revelación de la justicia (1:1-17)

II. Justificación: imputación de la justicia (1:18-5:21)

III. Santificación: apropiación de la justicia (6:18-8:17)

IV. Glorificación: conformidad con la justicia (8:18-39)

V. Vindicación: la justicia de Dios tocante a Israel (9:1-11:36)

VI. Aplicación: el fruto de la justicia de Dios (12:1-15:13)

VII. Propagación: la diseminación de la justicia (15:14-16:27)

En nuestro caso, para este escrito nos interesa el tema de la epístola presentada en el texto 1:17 de la primera parte. Pablo saluda a los romanos y les expresa su anhelo de visitarlos y poder animarse unos a otros cuando se vean (ver Rom 1:8-15). Y finalmente es donde el apóstol les habla del evangelio: justicia y fe. Especialmente nos concentraremos en el texto “El justo vivirá por la fe” del ver. 17 que es visto por muchos como el tema de la carta.

Comparación textual

“ὁ δὲ δίκαιος ἐκ πίστεως ζήσεται”6.

“ὁ δὲ δίκαιος ἐκ πίστεώς μου ζήσεται”7.

Evidentemente se puede observar que Pablo tomó del texto de Habacuc 2:4 tal como lo indican las referencias al pie de página del The Greek New Testamente (Fourth Revised Edition8), omitiendo el sufijo pronominal en la lengua hebrea ו (va) o griego μου (mou) en la Septuaginta. Algunos comentaristas están de acuerdo que Pablo toma este texto de Habacuc y lo saca de su contexto para aplicarlo a uno diferente tal es el caso de Rom 1:17, y es muy probable que así sea pues lo vuelve a citar en Gal 3:11 y Heb 10:38, no en un contexto de crisis como el de Habacuc sino en un marco de mala comprensión de la fe y las obras y exhortación al pueblo de Dios en este caso a los hebreos.

Teología

La justificación por la fe9 halla su base en las funciones del santuario israelita, siendo este, una forma ordenada de lo que hombres anteriores al tabernáculo ya realizaban (Adán, Abel, Abraham, Jacob). El santuario nos muestra que sin sangre no hay remisión de pecados (cf. Heb 9:22) y que solamente la sangre de un cordero sin mancha y defecto es suficiente para expiar de pecado al hombre, mientras aparecía el Cordero pascual antitípico, Jesús (cf. 1 Cor 5:7), quien ofrecería su sangre una vez para siempre (cf. Heb 7:27, 28). Entonces este sacrificio es la base para que cada persona sea salva o rescatada del pecado, todo esto, sin obra alguna de parte del ser humano. Pablo lo expresa de esta manera: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte” (Ef 2:8, 9).

Conexión con el AT

La enseñanza sobre la justificación por la fe no debe ser tenida como exclusivamente de la teología del Nuevo Testamento (NT), pues sus fundamentos y bases se encuentran enraizados profundamente en la teología del Antiguo Testamento (AT). El autor de la epístola a los Hebreos hace un recuento que podría ser considerado como la mayor exposición de “vivir por la fe” ya en el AT, solo citaremos unos textos de este maravilloso capitulo.

Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. (Heb 11:3-6)

Esto taparía la boca de cualquier cristiano que dijera que en el AT se ganaba la salvación o favor de Dios por las obras y en el NT entonces recién empieza la fe como medio de justificación. La fe ha sido la forma de vivir para los hijos de Dios en las diferentes épocas de este mundo.

Aproximaciones al tiempo del fin y conclusión

Habacuc vivía tiempos de crisis e incertidumbre por no entender que Dios no los había dejado o abandonado (después lo entendió, pues el cap. 3 de Habacuc es un himno de confianza en Dios), mientras Pablo vivía momentos donde el cristianismo tenía que separarse del judaísmo10 y consolidar su fe solo en Jesús como medio de salvación. En estos días, cuando vivimos en los albores de la segunda venida de Jesús, es nuevamente necesario recordar que solamente el que tiene fe vivirá. Pablo hace una conexión con la segunda venida de Cristo al recordarnos este texto del profeta, y dice, “Pues dentro de muy poco tiempo, «el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero el justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado” (Heb 10:38). De esta manera el apóstol está recordando a cada cristiano de los últimos días que la fe es necesaria al esperar a nuestro Salvador.

Autor: Pastor Marcos García


Referencias

  1. Samuel Pérez Millos, Curso de Exégesis Bíblica y Bosquejo para Predicadores, Apéndice III: Romanos (Terrasa, Barcelona: Editorial CLIE, 1994), 19.

  2. F.F. Bruce, Jesus and Paul: Places They Knew [Jesús y Pablo: lugares que conocieron], Thomas Nelson Publishers, Nashville, TN, 1984, p. 117, citado en Jack W. Hayford, Estudio De Romanos: Vida En El Reino: Plenitud del Espíritu Guías para explorar la Biblia, electronic ed. (Nashville: Editorial Caribe, 2000, c1995), 14.

  3. William Hendriksen, Comentario Al Nuevo Testamento: Romanos (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 77.

  4. Jesse Bryan, Harry Byrd, César Caruachı́n et al., Comentario Bíblico Mundo Hispano Oseas–Malaquías, 1. ed. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2003), 244, 45.

  5. Evis L. Carballosa, Romanos: una orientación expositiva y práctica (Gran Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 1994), 17.

  6. Barbara Aland, Kurt Aland, Matthew Black et al., The Greek New Testament, 4th ed. (Federal Republic of Germany: United Bible Societies, 1993, c1979), 410.

  7. Septuaginta (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 1996, c1979), Hab 2.4.

  8. Ver nota al pie de página en Barbara Aland, Kurt Aland, Johannes Karavisopoulos, Carlo M. Martini, and Bruce M. Metzger, The Greek New Testament, 4th ed. (Deutsche Bibelgesellschaft: Biblia-Druk, Stuttgart, 1993), 521.

  9. Para un estudio más detallado sobre la historia de la “justificación por la fe” en el adventismo ver Miguel Ángel Núñez, La Verdad Progresiva: Desarrollo Histórico de la Teología Adventista (Lima, Perú: Fortaleza Ediciones, 2007), 99-124.

  10. Cuando hablamos de judaísmo debemos de entender que si se hubiera entendido bien el sistema judío, jamás se enseñó la justificación por la obras, esta fue una distorsión que tuvo su auge después del exilio, pues para ya no ser llevados a tierras extrañas pretendieron guardar la ley perfectamente hasta que el Mesías llegara.