El Futurismo invade el Protestantismo y el Adventismo

En la década de 1820 tres profesores muy influyentes de la universidad de Oxford en Inglaterra comenzaron a hacer campana a favor de la reunificación de la Iglesia de Inglaterra con la Iglesia de Roma. Este intento condujo a un clamor apasionado de un gran número de fieles Anglicanos Evangélicos que señalaron que no había forma de que la Iglesia Anglicana alguna vez pudiera considerar una reunificación con Roma, pues Roma es el anticristo de la profecía. Fue en este momento que los profesores dirigidos por S. R. Maitland, William Burgh, y James Todd, resucitaron la tesis de Ribera de los archivos de la biblioteca de la Universidad de Oxford y comenzaron a agitar sus principios y enseñar a los estudiantes del seminario, los engañosos conceptos jesuitas del anticristo. Fue una consecuencia obvia, que a medida que los jóvenes inexpertos y mal informados fueran instruidos en esta interpretación falsa, pronto estaría siendo predicada en las iglesias de la fe Anglicana. Como consecuencia no pasó mucho tiempo antes de que la identificación del verdadero anticristo comenzara a perderse. Este movimiento anglo-católico de 1820 fue la semilla de lo que se divulgó como el movimiento Oxford. Estando desprovisto de toda retórica, el movimiento Oxford fue la re-catolización de la Universidad de Oxford y la Iglesia Anglicana.

Se sostiene usualmente que el movimiento Oxford comenzó en 1833. Históricamente, el comienzo del movimiento Oxford ha sido rastreado a un sermón predicado en la Iglesia de Sr. Mary, Oxford, julio de 1833 por el predicador anglicano bien conocido de la época, John Keble. Su tema escogido aquel día fue “apostasía nacional”. Su mensaje giro alrededor del fracaso moral de la Sociedad Británica o mejor dicho, el fracaso de la iglesia de Inglaterra en llevar la delantera en el reavivamiento espiritual necesario para la época. Keble claramente culpó a la misma iglesia de Inglaterra de las deserciones al movimiento puritano, la Iglesia Congregacional, y la Iglesia Metodista.

En la congragación parroquial de Keble aquel día estaba John Henry Newman (1801-1890), quien había egresado de la Universidad de Oxford en 1821 y se había ordenado para el ministerio anglicano en 1823. Hasta entonces, el joven y brillante sacerdote había pasado la mayor parte de su ministerio como un tutor en las instituciones de Oxford. Newman fue en gran medida influenciado por el sermón de Keble. Es probable que alrededor de esta época él empezara la metamorfosis que lo condujo a renunciar al sacerdocio anglicano en 1843, para unirse en la Iglesia Católica Romana en 1845, y para viajar a Roma en 1846 donde él se ordenó para el sacerdocio católico.

El poderoso intelecto de Newman tuvo un impacto profundo en la Iglesia Anglicana, ya que él se convirtió en la figura única y mas importante de Oxford. Él, establecido en la interpretación jesuita de Francisco Ribera, absorbió completamente los conceptos futuristas de interpretación bíblica, porque esta filosofía falsa se había convertido en patrón general para los estudiantes del seminario. Esa influencia se propagaría más tarde a la Universidad de Cambridge. Tan endeudada estaba la Iglesia Católica Romana con Newman, que en 1879 el Papa León XIII paso por alto todos los métodos normales y elevó a Newman del sacerdocio común al cardenalato. Hacia fines del siglo diecinueve, las interpretaciones proféticas de la Iglesia Anglicana fueron virtualmente prisioneras y sujetadas por el Papado.

Pero John Nelson Darby fue el encargado de propagar este concepto jesuita de interpretación profética entre las principales iglesias del Protestantismo. Darby nació en Londres en 1800 y se graduó de Trinity College, en Dublín, en 1819. Fue admitido a la Asociación Irlandesa de Derecho en 1825. Al poco tiempo abandonó la profesión legal y por dos años trabajó como el curador de la Iglesia Anglicana en Wicklow, Irlanda. Para el año 1827 se había unido al Movimiento de Hermanos que tuvo sus orígenes en Dublín dos años antes. Darby, desde los más tempranos momentos, tuvo un interés profundo en interpretación profética, y pronto se convirtió en el portavoz más elocuente para interpretación bíblica en medio del grupo de Hermanos. Él pronto renunció al concepto popular de post-milenarismo (Que Cristo vendría con posterioridad a los mil años de paz) y abrazó el pre-milenarismo (Que Cristo llegaría al comienzo del milenio).

Darby pronto viajó ampliamente, llegando hasta Plymouth en el Sur de Inglaterra, donde se convirtió en el fundador de la Iglesia Plymouth Brethren. Visitó los centros universitarios de Paris, Cambridge, y Oxford en los años 1830. No cabe duda que en Oxford él aceptó el concepto futurista del anticristo según fuera expresado por Ribera, y estuvo ahora listo para incorporarlo a su llamada teología Protestante. Después de una corta permanencia en Plymouth, comenzó a viajar otra vez, esta vez para la Europa continental donde su influencia fue significativa, especialmente en el segmento de habla francesa de Suiza.* *

Pero el máximo impacto de Darby fue en América. Aquí él adelantó sus conceptos de pre-milenarismo en el cual él estaba en lo correcto, y el pre-tribulacionismo en el cual él estaba errado. La enseñanza de la pre-tribulación es el fundamento del rapto secreto. En resumen, esta enseñanza asevera que antes de la gran tribulación en la tierra, la iglesia (los verdaderos santos de Dios) son arrebatados secretamente y es por eso que logran escaparse a la gran persecución del período que resulta de la crueldad del anticristo del tiempo del fin. Prontamente él había elaborado una teología a la que había incorporado un número de errores para formar una teología tentadoramente atractiva. Por consiguiente fue fácil, para Darby aceptar el reinado de los siete años del anticristo y la terrible persecución de los cristianos de pos-tribulación durante los últimos tres años y medio de ese reinado.

En total, Darby hizo seis viajes a los Estados Unidos: En 1859, 1864-1865, 1866-1868, 1870, 1872-1873 y 1874. Su mayor impacto fue especialmente en la ciudad de San Luis, Missouri, y fue de influencia significativa entre los Congregacionalistas y los Presbiterianos. Esta influencia condujo a la celebración de convenciones en la parte norte de los Estados Unidos, y en el lado canadiense de las Cataratas del Niágara. A menudo conocidas como las Conferencias del Niágara, éstas atrajeron a algunos de los más prominentes teólogos Protestantes del momento. Así fue colocado el germen de los conceptos futuristas jesuitas de interpretación bíblica que iban a nacer una generación más tarde como resultado de la influencia de Cyrus Scofield.

Scofield era un abogado desacreditado cuando él aceptó el Cristianismo en San Luis, Missouri, en 1879, como resultado directo de una cruzada evangelística de Dwight L. Moody. Pronto él llegó a ser un ministro de la iglesia Congregacional, la iglesia que había sido fuertemente influenciada por las interpretaciones proféticas alteradas por John Darby.

Scofield se elevó firmemente hacia la fama, especialmente después de aceptar la invitación para ser pastor de la iglesia Nortfield en Massachusetts, la iglesia anfitriona de Dwight L. Moody. Mientras pastoreaba allí le tocó predicar el sermón fúnebre de Moody.

Su fama continuó expandiéndose y cuando, al principio del siglo veinte, él se comprometió a desarrollar una Biblia de referencias, encontró buen apoyo de los líderes de Oxford University Press en Inglaterra. Para el año 1909 publicó su primera edición de la Biblia de Referencia Scofield que contenía muchos de los conceptos futuristas adoptados primeramente por Francisco Ribera. Esta enseñanza estaba inalterada en su revisión de 1917. Esta Biblia fue distribuida por colportores a través de todos los Estados Unidos, especialmente en el sur, y pronto su teología había invadido las iglesias conservadoras, incluyendo a la iglesia Bautista y la Iglesia de Cristo. Estas iglesias, también, se apartaron del punto de vista histórico del Papado como el   anticristo que habían sostenido firmemente a través del siglo diecinueve, y comenzaron a enseñar un anticristo futurista que reinaría en el templo reconstruido en Jerusalén después del rapto secreto de los santos y al principio del milenio. Tan fuerte fue este engaño y tan rápido fue el cambio que hoy, pocos Bautistas comprenden la identidad verdadera del anticristo. Con esta enseñanza falsa vino también el uso de tiempo literal para interpretar la profecía bíblica. Los dos conceptos – el anticristo del tiempo del fin y el tiempo literal en interpretación proféticas – son una unidad.

El concepto de que el anticristo sea un individuo malvado, reinando por tres años y medio al fin del tiempo, depende de la negativa del principio de día/año de las interpretaciones proféticas. Así la negativa que el Papado es el anticristo demanda la negación del principio de día/año. Aún más significativo, con el fin de que todos cuyos nombres no estén escritos en el Libro de la Vida adoren al Papado (Apocalipsis 13:8), este principio básico de interpretación profética debe ser desprestigiado. Se verá que el principio de día/año es esencial para resguardar al pueblo de Dios del engaño de los últimos días.

Siempre se ha considerado imposible que este concepto Católico Romano pudiera invadir a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Uno puede entender, sin embargo, cuán importante es para Satanás esparcir este concepto entre nuestro pueblo. Es la llave para tener a todo el mundo adorando a la bestia. Donde quiera hay una fuerte identificación de la Iglesia Católica Romana como el anticristo de la profecía, el plan de Satanás no puede tener éxito para destruir completamente al pueblo fiel de Dios. Por consiguiente, el esfuerzo determinado de Satanás al acercarnos a la consumación de los siglos es engañar a la iglesia remanente de Dios con el fin de que la identificación histórica correcta del anticristo como la Iglesia Católica Romana ya no sea comprendida.

Para que Satanás logre este propósito debe de haber una reinterpretación de las profecías que están claramente definidas en las Escrituras y por la sierva del Señor. Es especialmente cierto de la profecía de los 1260 días encontrada en Daniel 7:25; 12:7; Apocalipsis 11:2, 3; 12:6, 14; 13:5. Hay ahora muchas voces en la Iglesia Adventista del Séptimo Día que insisten que al menos dos de estos textos, Daniel 12:7 y Apocalipsis 13:5, no pueden referirse al reinado medieval del Papado porque un tratamiento cronológico de Daniel 12 y Apocalipsis 13 no tolerarían esta interpretación.

Examinemos la poderosa prueba en contra de esta proposición en El Conflicto de los Siglos. El período de 1260 días de Apocalipsis 13:5 es específicamente reseñado como representativo del reinado medieval del Papado:

Entonces empezaron a correr los 1260 años de la opresión papal predicha en las profecías de Daniel y en el Apocalipsis. (Daniel 7:25; Apocalipsis 13:5-7.) Los cristianos se vieron obligados a optar entre sacrificar su integridad y aceptar el culto y las ceremonias papales, o pasar la vida encerrados en los calabozos o morir en el tormento, en la hoguera o bajo el hacha del verdugo.[1]

Esta declaración es una prueba poderosa de que Apocalipsis 13:5 hace referencia a la era papal del año 538 al 1798. Una revisión detenida de Daniel 12 y Apocalipsis 13 demuestra claramente que estos capítulos no se escribieron en orden cronológico.

Una revisión de Daniel 12 demuestra este hecho. El versículo 2 se refiere a la resurrección parcial poco antes del regreso de Cristo después del fin del período de gracia.

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.[2]

Los versículos 4 y 9, por otra parte, se refieren al período del conocimiento del tiempo de fin.

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará… El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.[3]

El versículo 10 se refiere a un período anterior al fin del período de gracia, pues todavía el proceso de purificación esta realizándose.

Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.[4]

De manera que Daniel 12 no puede ser correctamente considerado como una secuencia estrictamente cronológica.

De igual manera, Apocalipsis 13 manifiestamente se desvía de una verdadera secuencia cronológica. El decimoprimer versículo proclama el surgimiento de los Estados Unidos.

Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.[5]

Sin embargo el versículo 3 ya había proclamado la sanación de la herida mortífera que no tuvo lugar hasta 1929, mucho más de cien años después del surgimiento de los Estados Unidos.

Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia,…[6]

Adicionalmente, el versículo 8 habla del tiempo, aún distante (futuro), cuando todos adorarán a la bestia.

Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.[7]

Esta adoración ocurre mucho después del surgimiento de los Estados Unidos. Así, la premisa que estos dos capítulos deben ser comprendidos como presentando un orden cronológico no puede ser sostenida.

Uno de los principales esfuerzos para infiltrar los conceptos futuristas en la Iglesia Adventista del Séptimo Día vino a través del Dr. Desmond Ford. Es verdad que él también enseñó el punto de vista pretérito (el punto de vista que señala que las profecías de Daniel fueron cumplidas alrededor del tiempo del primer advenimiento, que fue otro subterfugio Católico). Esta enseñanza tuvo un impacto en hombres y mujeres que estaban menos comprometidos con las creencias fundamentales de la Iglesia Adventista, mientras aquellos fuertemente comprometidos con la Biblia y el Espíritu de Profecía parecieron inmunes a tales teorías. Parece como si a una señal, hombres y mujeres de todas partes del mundo se han levantado para apoyar al anticristo futurista o la versión que afrontamos en la Iglesia Adventista hoy, la cual reinterpreta las profecías de tiempo de Daniel y el Apocalipsis.

Es casi seguro que aquellos que están presentando la reinterpretación de los 2300 días, los 1260 días, los 1290 días, y los 1335 días tengan poco o ningún concepto de que en verdad están retornando un pilar esencial de la identificación Católica Romana del anticristo del tiempo del fin. Si los Adventistas del Séptimo Día aceptan esta falsedad, nosotros también, al igual que la mayoría de los otros protestantes, nos volveremos totalmente vulnerables al movimiento ecuménico a través del cual Satanás está decidido a colocar a todo el mundo bajo el poder del Papado. Aquellos que ya han aceptado este concepto futurista; la reinterpretación de la profecía y la fijación de fechas definitivas después de 1844, han comenzado a rechazar al Espíritu de Profecía, y ponen en duda a los profetas de la Biblia. Este resultado fue inevitable, y será repetido. Trágicamente, en la misma forma en que tantos siguieron a Robert Brinsmead y Desmond Ford y abandonaron a la iglesia, ellos, también, serán conducidos fuera de la IASD y eventualmente del Cristianismo.

Satanás ha ideado bien sus planes, los cuales han tenido mucho éxito en otras iglesias. Él no está satisfecho con debilitar la fe de los miembros más liberales de la iglesia sino que ahora lanza un ataque completo a los miembros conservadores de ella. Una cosa es cierta; esta reinterpretación futurista de la profecía, basada en la fijación de fechas, es un engaño satánico y todos los que caen en ello deben rechazar las claras palabras de la inspiración que denuncian esta filosofía.

– Brothers Standish


Referencias

[1] Conflicto de los Siglos, p. 58.

[2] Daniel 12:2.

[3] Daniel 12: 4, 9.

[4] Daniel 12:10.

[5] Apocalipsis 13:11.

[6] Apocalipsis 13:3.

[7] Apocalipsis 13:8.