El domingo en el Nuevo Testamento

No es poco común que aquellos que se oponen a seguir guardando el cuarto precepto de la ley divina (que habla sobre el sábado) y se inclinen a considerar al domingo como el verdadero día del Señor, argumenten que el Nuevo Testamento apoya sus pretensiones. Alegan que el hecho de que este día sea mencionado en los escritos cristianos del primer siglo indica que el cristianismo primitivo también guardaba el primer día, y no el séptimo.

No hay nada más lejos de la verdad que esta aseveración. La palabra “domingo” es de origen latino, y por lo tanto, no se encuentra en la Biblia. Lo que si podemos encontrar son ocho breves menciones al “primer día de la semana”, pero ello, en ninguna manera, le concede una bendición en especial. Por el contrario, en ningún lugar de las Escrituras, el lector encontrara una transferencia del sábado al domingo.

Mateo 28:1

“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.”

Este versículo en ninguna manera le atribuye al domingo un carácter divino. Solamente nos informa que el primer día de la semana las mujeres acudieron al sepulcro, donde el Salvador había descansado después de ser crucificado.

Marcos 16:1, 2

“Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.”

Marcos, a diferencia de la cita de Mateo previamente vista, va aun más lejos, al afirmar que las mujeres iban al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. No solo nos dice que para ello, tuvieron que esperar a que pasara el día de sábado, sino que además indica que las mujeres se disponían a realizar un trabajo en domingo (embalsamar un cuerpo) algo que no hubiesen intentado hacer si dicho día fuera considerado sagrado.

Marcos 16:9

“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.”

Tampoco se hace alusión a una supuesta consagración del domingo. Si Cristo hubiese querido que se estableciera un nuevo día de reposo, esta hubiera sido la oportunidad perfecta para informarlo a sus discípulos, cosa que no hizo.

Lucas 24:1

“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.”

Lucas en su evangelio, confirma los otros informes sobre la resurrección de Jesús, indicando que las mujeres iban a la tumba con la intensión de trabajar.

Juan 20:1

“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.”

Juan, en el cuarto evangelio, relata de nueva cuenta la resurrección. Parece increíble que Juan, cuyo evangelio presenta temas y explicaciones teológicas sumamente avanzadas, ignorara aquí una necesaria explicación sobre la supuesta consagración del domingo. Evidentemente para el apóstol, esto era algo desconocido

Juan 20:19

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.”

Muchos son los que erran al citar este versículo para apoyar las posturas dominicales. Se afirma comúnmente que Juan lo que describe aquí es una reunión de culto divino. Sin embargo, el mismo versículo indica que los discípulos estaban reunidos “por miedo de los judíos”: ni siquiera creían que la resurrección realmente había ocurrido (véase Marcos 16:14).

Hechos 20:7-13

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche… Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió… Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra.”

Pablo estaba realizando un viaje hacia Jerusalén. Al hacer escala en Troas, reunió a los creyentes y hablo con ellos hasta la medianoche. Comúnmente se afirma que la expresión “partir el pan” hacía alusión a la Santa Cena. Sin embargo, Hechos 2:46 afirma que los discípulos partían el pan todos los días, por lo que no puede tratarse del servicio de comunión. Aunque la cena del Señor se hubiese celebrado en domingo, esto no le da un carácter divino a dicho día. Recordemos que la Santa Cena fue instituida un jueves.

1 Corintios 16:2

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.”

Equivocadamente los guardadores del domingo afirman que 1 Corintios habla sobre la recolección de ofrendas durante el culto dominical. Sin embargo, examinando el contexto en el que fueron escritas estas palabras, nos damos cuenta que Pablo habla de una recolección a favor de los creyentes pobres de Jerusalén (véase Hechos 11:27-30; Romanos 15:25-28). El apóstol dio instrucciones precisas de apartar las donaciones el primer día, para que cuando el fuere todo se hiciese de manera ordenada. No se hace en ningún momento una alusión al supuesto carácter divino del domingo.

Conclusión

Examinando la presencia de la frase “primer día de la semana” en todo el Nuevo Testamento, nos damos cuenta que en ninguna de ellas se habla acerca de la consagración del domingo. Por el contrario, y como ya lo hemos probado en otras columnas, los primeros cristianos observaron muy celosamente el sábado como día de reposo.