Editorial | El Sábado

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Ex 20:8-11”

Sin duda, este es el mandamiento que ha causado mayor controversia a lo largo de la historia. Innumerables discusiones se han desarrollado y siguen desarrollándose en torno al cuarto mandamiento, pero ¿Es el sábado el sello que menciona Apocalipsis? ¿El sábado del Antiguo testamento sigue vigente? Cualquier intento de encontrar el origen del sábado fuera de las Sagradas Escrituras es inútil. Por esto, cada estudio, cada artículo y cada pensamiento de este volumen es reflejo de la única fuente confiable, La Biblia.

“Acuérdate del día de reposo” es un llamado urgente en el tiempo en que vivimos. El Autor de la Ley ha considerado la importancia de este mandamiento y llama a recordar el sábado y su significado. El sábado, del hebreo šabbāt, derivado del verbo shâbath, denota el cese del trabajo, exhorta al descanso y por sobre todo, a la comunión con Dios.

“Todo el cielo observa durante el sábado a los que reconocen los requerimientos del cuarto mandamiento y lo guardan. Los ángeles toman nota de su interés en la institución divina y su alta consideración por ella. Los que santifican al Señor Dios en su corazón por una actitud estrictamente devocional, y procuran aprovechar las horas sagradas observando el sábado, son especialmente bendecidos de los ángeles con luz y salud y reciben fuerza especial” (Testimonios para la iglesia, tomo 2, p.620).

El cuarto mandamiento trasciende en el tiempo; nos remonta al pasado, donde logramos reconocer a Dios como Creador del mundo y de todo lo que en él hay. En el presente, su observancia realza el pacto de Dios con el hombre (Ex 31:13) y las Escrituras señalan que el sábado perdurara en la eternidad (Ex 31:17). De aquí la importancia de observar el séptimo día, como día de reposo. Miles de ataques se han centrado en este mandamiento y la mayor evidencia de esto es el intento de imponer el primer día de la semana (domingo) como el nuevo día de reposo.

Ellen H. White declara:

“El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven” (El Conflicto de los Siglos, p.663).

Observar el santo día aquí en la Tierra es prepararse para convivir con Dios por la eternidad. El cielo será un sábado eterno, donde deleitarse en el Señor será nuestra única motivación.

Por último, antes de invitarlos a leer y estudiar de las siguientes páginas de esta revista, les invitamos a leer Isaías 58:13. “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitaras en Jehová, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado”.

La Ley de Dios es delicia, así lo declara el Salmista (Sal 1:1) y al contrario de lo que piensa el mundo, seguir la orden del cuarto mandamiento es experimentar libertad máxima y redención total.

“Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (Éxodo 31:17)

Que puedan comprender que la Ley de Dios es perfecta, que puedan ver la importancia del sábado en su vida y que puedan experimentar la libertad que entrega el sábado.

Este es el sincero deseo de: Los Directores

Ministerio Antorcha Adventista

Autor: Felipe Cortés