Editorial | El Juicio Investigador

El juicio investigador es una enseñanza adventista que ha recibido múltiples ataques en círculos académicos cristianos con el devenir de los años. Con frecuencia, voces presuntuosas se alzan para afirmar que se trata de una idea humana, que no refleja fielmente lo contenido en el texto bíblico. Y generalmente se declara tal cosa bajo el argumento de que, antes del siglo XIX y de la aparición del movimiento adventista, la idea de un juicio investigador era completamente desconocida dentro de la cristiandad. También se acusa a Elena G. de White de ser quien inventara tal creencia con el fin de justificar el “Gran Chasco” ocurrido en 1844.

Sin embargo, la doctrina que ahora nos ocupa en realidad fue formulada como producto de un intenso estudio de las profecías contenidas tanto en Daniel como en Apocalipsis, así como la inclusión de diversos elementos que es posible encontrar en otros escritos de la Biblia. Una clara comprensión de las Escrituras inducen al vehemente lector a concluir que el Juicio Final consiste en múltiples fases, la primera de las cuales se realizaría previamente al Segundo Advenimiento de Cristo, y donde solo serían examinadas las vidas de quienes, con fe, aceptaron a Jesús como su salvador y redentor.

Elena White enfatiza:

“Cuán importante, entonces, [es] que cada mente contemple a menudo la solemne escena cuando el Juez se siente y los libros se abran, cuando, junto con Daniel, cada individuo deba responder por sí mismo al final de los días.” (The Great Controversy [edición de 1888], p. 483).

No es poco común que, la mayoría de los creyentes, sientan temor cuando se habla del juicio divino. El tema pocas veces es tocado, pues evoca pánico para quien visualiza a Dios como un juez cruel y exasperado. Pero ello revela un deficiente discernimiento de la realidad divina. La temática del juicio debiera ser analizada por los creyentes con pasión e ímpetu. Su estudio no mostrará a un juez encolerizado, sino que manifestará a un Padre amoroso, sumamente preocupado por el bienestar de cada uno de sus hijos.

Muchos no comprenden el carácter del juicio investigador, y prefieren sencillamente rechazar tal concepto. Pero el entender su propósito es trascendental para obtener una vislumbre más amplia. No se realiza con el fin de que Dios pueda diferenciar a sus siervos del resto del mundo. La palabra inspirada declara que “conoce el Señor a los que son suyos” (2 Timoteo 2:19). Su principio axial es vindicativo. La gran controversia puso en duda la infalible justicia divina, por lo que el juicio funge como el prisma, por medio del cual todos los seres creados podrán contemplar en plenitud la rectitud con la que se conducen los caminos de infinito creador.

Cuando cada uno de los miembros que componen la Iglesia del Señor sienta una natural inclinación hacia el examen de temáticas escatológicas como la a continuación presentada, podrán comprender plenamente que, el sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario, es la garantía de que las transgresiones de todo creyente serán borradas en el Juicio Investigador y de que la salvación está disponible para cada integrante de la raza humana, sin excepción.

Este es el sincero deseo de Los Editores
Ministerio Antorcha Adventista