¿Discrepancia en las Sagradas Escrituras o mala comprensión del lector?

Me encontraba haciendo el año bíblico por primera vez, en mi lectura había avanzado hasta el primer libro de Crónicas. 21: “Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que contara a Israel”, recordé haber leído ese relato antes, sin embargo en ese momento lo percibí de una manera distinta, por esa razón regrese al Segundo libro de Samuel capítulo 24 y comparé los relatos, y vaya interrogante el que me surgió, Samuel afirma que El Señor incitó a David a censar al pueblo, entre tanto que Crónicas dice que fue Satanás, evidentemente hay una diferencia abismal entre Dios y Satanás, mi pregunta no era tanto ¿quién tiene razón? Crónicas o Samuel, más bien ¿por qué siendo que la Biblia es infalible encuentro semejante discrepancia?, esta no ha sido la única “incongruencia” que se puede encontrar en las Escrituras, por ejemplo Mateo está seguro que desde Abraham hasta Cristo hay 42 generaciones (Mateo 1:17), mientras que Lucas 3:23-34 (que fue más detallado) contradice dicha declaración, ¿acaso le mostró Dios a Mateo una cosa y a Lucas otra? El apóstol Pablo al exponer que el periodo de los jueces duró unos 450 años (Hechos 13:20), difiere con el relato de 1 Reyes 6:1, el autor de este libro dice que después de la salida de los Israelitas de Egipto hasta ese momento del reinado de Salomón iban 480 años.

Si hacemos una pequeña suma con datos que arroja la Biblia encontramos que los Israelitas duraron 40 años en el desierto (Hechos 13:18), al sumar 450 años de los que habla Pablo más los 40 que él mismo menciona el resultado es 490 años y eso que no hemos sumado los reinados de Saúl y de David que más o menos duraron 80 años más. O sea que mal contados, Pablo y el autor de Crónicas están desfasados en 90 años. El centro White nos muestras otras discrepancias como por ejemplo que Mateo le atribuye la profecía de que Cristo sería traicionado por treinta monedas de plata a Jeremías (Mateo 27:9-10), siendo que el verdadero escritor era Zacarías (11:12-13). “Podría también mencionarse el hecho de que en Números 10:29 se presenta a Hobab como el cuñado de Moisés, en tanto que en Jueces 4:11 se lo identifica como el suegro. El autor de 1 Samuel 16:10 y 11 identifica a David como el octavo hijo de Isaí, mientras que el autor de 1 Crónicas 2:15 dice que David era el séptimo hijo. Lucas 3:36 menciona a Cainán en la genealogía de Jesús, un personaje que no se lo menciona en Génesis 11:12. La consideración que hace Pablo de la rectificación del primer pacto en hebreos 9:19 no está totalmente en armonía con la de Éxodo 24:3-8”

Contradicción a la ciencia

Una de las injusticias de la iglesia Católica que más se recuerda es el caso de Galileo, quien fue amenazado con ir a la hoguera, todo por contradecir a la teología de la época. Hoy día, si tomamos algunas citas de la Biblia apegados a un hiperliteralismo nos vamos a encontrar con muchos problemas, como por ejemplo que la tierra tiene cuatro ángulos (Ap. 1:7), o que tiene columnas sostenidas por Dios (Salmo 75:4); otros dirán que el cielo tiene odres porque Job 38:37 habla de ellos.

Pero también se incurre en el otro polo opuesto, recientemente la arqueología ha corroborado algunos datos históricos contenidos en las Escrituras, y los argumentos usados por los detractores de la Biblia se han vuelto en su contra, es por eso que debemos tener cuidado con emplear la Biblia para probar este o aquél punto histórico o científico, el hecho de que Isaías hable de la redondez de la tierra no significa que lo que Isaías tenía en mente era adelantarse a decir que la tierra es redonda.

¿Cuál es el propósito Formar o informar?

El libro del profeta Hageo comienza de la siguiente manera: “Vino Palabra de Jehová por medio del profeta Hageo”, y por lo general muchos de los profetas empiezan sus escritos con esta declaración, pero parece ser que la mayoría de los críticos e incluso algunos amantes de la Biblia prefieren quedarse con la primera parte: Vino Palabra de Jehová, y desechan el elemento humano, Jean Flori piensa que una declaración semejante “no significa necesariamente, que las palabras que siguen sean las mismas palabras de Dios. Son las palabras del profeta expresando con su estilo el mensaje que Dios le ha confiado” , pasan por alto el hecho de que Dios simplemente ofreció al profeta un mensaje de Salvación, que como dice 2 Timoteo 3:15-17 su propósito es obtener utilidad para enseñar, corregir, instruir en justicia, no en ciencia, para que tengamos esperanza (Romanos 15:4) no datos históricos, para obtener la vida eterna (Juan 15:39) y no meramente un libro más de ciencia e historia.

La Biblia es un libro singular en donde se mezcla lo divino y lo humano, lamentablemente como lo menciona Elena de White, todo lo humano es imperfecto , lo humano nunca va estar desprovisto de error y es una realidad que debemos admitir y entender. ¿Significa esto que Las Escrituras contienen errores? Para responder esta pregunta debemos tener claro que el propósito de la Biblia es Formarnos, no informarnos, de manera que La Palabra de Dios es una autoridad suprema en la formación de nuestro carácter, en la preparación para la Vida Eterna y en esto no se contiene ningún error ni contradicción de carácter doctrinal. Pero hay quienes quieren seguir por el mismo camino que siguieron los acusadores de Galileo y hacer de la Biblia un texto informativo, pero lamentablemente la Biblia tampoco contiene errores científicos ni históricos saben por qué, Jean Flori responde así: “El texto Bíblico no contiene errores científicos por la sencilla razón de que no utiliza ese lenguaje ni se compromete en ese dominio…Los autores Bíblicos no se proponían casi con toda certeza, darnos información sobre la física, el universo, la astronomía y procesos de formación del globo” , de manera que la respuesta es un categórico NO, la Biblia no contiene errores en estos aspectos porque no son los temas que toca, en cierta ocasión Juan Calvino sugirió que Dios habla al hombre en lenguaje de niños muy semejante a una madre que arrulla a su pequeño niño balbuceándole palabras en el idioma universal del amor . Ahora imagínense ustedes La madre enseñándole al bebe Física cuántica, o dejarle un libro escrito sobre el tema en cuestión, difícilmente algún día alcanzará a compréndelo, ¿de qué serviría ese libro entre tanto que el hijo apenas puede leer? Si Dios nos hubiese legado un libro de ciencia, todos los que vivieron en los tiempos bíblicos estarían condenados pues la ciencia de ellos no es la ciencia nuestra, tampoco es un libro histórico pese a que contiene elementos históricos, a continuación vamos a presentar las razones que Jean Flori expone para que algo sea histórico o científico: “El acontecimiento tiene que haberse repetido, o por lo menos ha de ser reproducible, no en su particularidad, sino en su esencia”. Solo ha habido un Simón Bolivar, un Cristobal Colón, pero en cambio si ha existido muchos libertadores, muchos conquistadores, emperadores, etcétera.

“Ha habido en cambio una única creación del mundo, una venida de Cristo a la tierra”. “El acontecimiento o el fenómeno ha de ser constatado por testigos humanos. La historia se construye a partir de declaraciones escritas u orales aportadas por personas que cuentan lo que han visto, oído, experimentado. Fuera de estos testimonios no se puede hacer historia”.Nada de esto se da con respecto a la creación. Disponemos de un texto contando acontecimientos a los cuales ningún hombre ha podido asistir. Lo cual es cierto del relato de la creación del mundo.“Carácter científico”.“La ciencia, como la historia, no trata sino fenómenos generales, o en todo caso repetidos. No se pronuncia sobre sucesos que ocurren solo una vez y que escapan, por tanto, de sus leyes, que no tienen sentido sino aplicadas a conjuntos coherentes”.“La ciencia aún más que la historia, exige que el investigador sea testigo de lo que estudia, lo cual no puede darse desde luego en este caso”.

Flori añade que el hecho que se le considere a la Biblia infalible es positivo, pero no debe ser en todos los aspectos, solo en el propósito con que Dios nos dejó la Biblia y es ofrecernos Salvación, FORMAR un carácter que pueda ser trasladado al cielo y no INFORMARNOS, en asuntos que no tienen relevancia para la Salvación. Respondiendo a la pregunta que nos habíamos planteado le podemos dar un categórico NO, basándonos en la declaración de . A. Baruq y H. Cazelles: “La Biblia no hace ciencia, la ciencia no hace religión. No hay conflicto posible si cada una se mantiene en su campo.

¿CÓMO RESOLVER LAS DISCREPANCIAS?

Es irresponsable dejar los asuntos de 2 Samuel, de Mateo y de Hechos entre el tintero, de manera que vamos a terminar de completar los comentarios empezados, aclarando que el propósito principal de ninguna manera es armonizar a la Biblia con las ideas humanas sino intentar saber que estaba pensando el autor en ese momento.

El Censo de David

El libro de 2 Samuel, escrito por testigos de los hechos, no comienza diciendo, vino palabra de Jehová, todo lo contrario, es más bien parece el registro de los profetas de un reino próspero con todos los incidentes ocurridos, guardando la esperanza de que no se repitan y sirvan como ejemplo.

Los autores siguen la línea de pensamiento hebreo, que le adjudica a Dios lo que él no evita, un claro ejemplo de esto lo encontramos en la tragedia de Job, él mismo dice: “El Señor dio, El Señor quitó, sea el nombre del Señor Bendito” (Job 1:21) Todo buen lector del primer capítulo de Job sabe que no fue Dios quien le quitó todo a Job sino el diablo, pero que El Señor se lo permitió, tanto Job como sus amigos pensaban que lo que estaba pasando era autoría directa de Dios, por el hecho de que permitía todo lo que estaba sucediendo, para el hebreo de la época, Dios es culpable de todo lo que permite, de manera que cuando se presenta dicha oración.

“Jehová incitó a David” en la actualidad muchos de nosotros seguimos culpando a Dios por nuestras malas elecciones, o por la pruebas que nos llegan, el autor de 2 Samuel asumía que como Dios no evitó que sucediera el censo era el culpable, y para él Dios es quien lo origina.

El libro de 1 Crónicas en cambio fue escrito de forma tal que busca resaltar los aspectos positivos de todo, si ustedes notan en este no está registrado el pecado de David, y es porque al autor no le interesaba mostrar las cosas negativas, entonces no hizo la descripción de manera negativa como 2 Samuel 24, sino que fue realista y optimista en su redacción. En conclusión estas declaraciones no son necesariamente contradictorias, sino complementarias, Samuel advierte que Dios no evito el censo del pueblo, y Crónicas declara que el tentador fue Satanás.

Mateo y la Genealogías

Todo lector atento de la Biblia ha notado que las genealogías de Jesús que presentan Mateo y Lucas son diferentes, Mateo asevera categóricamente que hay 42 generaciones (este dato se obtiene de Mateo 1:17, 14 generaciones de Abrahán hasta David, 14 de David a la deportación, y 14 de la deportación hasta Jesús) desde Abrahán hasta el Cristo, no obstante, quienes se detienen a contar los descendientes uno por uno encuentran que aparecen 41 personas, como si fuera poco, Lucas arroja 56 nombres en su genealogía. Entonces aparece la pregunta de muchos ¿Si Lucas y Mateo fueron inspirados por qué nos enseñan cosas diferentes?

El doctor George Knight advierte que Mateo a diferencia de los otros evangelios, fue escrito especialmente para la comunidad judía, por eso el libro comienza con una genealogía, cosa que no es común para nosotros, pero si para el judío del primer siglo, en especial cuando se trata de la historia de una persona. Uno de los objetivos importantes del libro fue presentar a Jesús, como el Mesías prometido del Antiguo Testamento, por esta razón existen tantas citas del antiguo testamento en este evangelio, más de 60 en total.

El doctor Knight continua diciendo que Mateo se empeña en demostrar la pureza racial de Jesús, y que tuvo antepasados singulares. Primero, el Mesías tendría que descender del linaje de David (2 Samuel 7:16), Pedro enfatizó esto en el primer sermón que se ha registrado (Hechos 2:29-36), también Mateo demuestra que Jesús es hijo de Abrahán, aquí encontramos la primera diferencia con el evangelio de Lucas, Mateo remonta su genealogía hasta Abrahán, mientras que Lucas la lleva hasta Adán mismo.

Lucas quien no era judío, escribió para un público no judío, de manera que enfocó su evangelio en demostrar que Jesús es el Salvador de todas las personas del mundo, mientras que Mateo muestra al Señor como el Salvador prometido a los judíos, por esa razón Mateo llega solo hasta Abrahán, y Lucas se extiende a Adán.

Existen dos explicaciones especialmente plausibles para las diferencias entre las genealogías de Mateo y Lucas. La primera es que Mateo delinea el linaje de José, mientras que Lucas traza el de María, de acuerdo con este punto de vista José llegó a ser el hijo legal del padre de María (Elí), si María era la hija única de Elí, José se constituía legalmente en el heredero e hijo de Elí. 37 CBA 5 705

Hay quienes consideran que ambas listas son genealogías de José, que una presenta sus verdaderos antepasados consanguíneos, mientras que la otra un linaje de adopción.

Por otra parte Mateo arregló la lista en tres grupos de catorce, un truco didáctico para la época que facilitaba la memorización del texto, un truco que empleo en todo el libro, al colocar las enseñanzas de Jesús en bloques, y arregló las cosas en grupos de tres y siete, para que el lector judío que acostumbraba memorizar, se familiarizara fácilmente con el texto, por esa razón Mateo incluyó el número 14, un número interesante como recurso nemotécnico, porque equivale al significado numérico del nombre de David. Las consonantes del nombre de David en hebreo (un idioma que no tiene vocales) son D W D. Las letras también tenían significado numérico, con la D correspondiendo a 4 y la W a 6, de este modo la suma 4+6+4 nos da 14. Algo bastante ingenioso por parte de Mateo.

Finalmente hay que decir, que Mateo parece tener la osadía de decir que “todas” las generaciones desde Abrahán hasta David son 14, desde Abrahán hasta la deportación 14, y de la deportación a Jesús 14, pero las genealogías del antiguo testamento demuestran que en el versículo 8 de Mateo 1, se omitieron tres nombres, entre Joram y Uzías: Ocozías, Joás y Amazías (2 Reyes 8:24; 1 Crónicas 3:11; 2 Crónicas 22:1, 11; 24:27), también en el versículo 11 se omitió a Joacim (2 Reyes 23:34) La razón era hacer encajar los nombres en grupos de 14. Estas tres divisiones deben dar 24 generaciones en lugar de las 41 que aparecen en Mateo, pero es bastante probable que el nombre de Joacim si se había colocado en el original, solo que uno de los primeros copistas olvidó escribirlo.

Knight aconseja leer la Biblia de acuerdo con las normas de la gente que escribió la Biblia, en vez de imaginar que esos escritores estaban operando bajo las normas lógicas del siglo XXI, el hecho de que Mateo omitiese al menos 4 nombres de la genealogía real, estaba de acuerdo con las reglas de la época, de hecho, las genealogías abreviadas eran muy comunes, hasta los árabes se limitan a mencionar algunos nombres importantes de su genealogía.


Referencias

Roger Coon. (1997).La dinámica de la inspiración y la revelación en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White. Argentina: ACES. p.81

Jean Flori. (1991). Los orígenes la desmitificación. Barcelona: Editorial safeliz. p.31

Ibíd. p.33

Ibíd. Pág. 38

George knight. (1997) Mateo el evangelio del reino. San Martín libertador: Casa editora suramericana. Página 19

Ibíd. Pág. 36