Destellos Eclesiológicos en Daniel

INTRODUCCIÓN
El libro de Daniel en todos los tiempos ha sido estudiado con un carácter apocalíptico singular[1], comprendiendo tanto su parte histórica y profética, las cuales son bien establecidas en el texto. Sin embargo, son pocos los autores que hacen alusión eclesiológicas establecidas en el mismo libro, las cuales son principales para la justa interpretación del libro y que nos ayudan a entender algunas particularidades de la iglesia verdadera hoy.

En esta ocasión solo analizaremos tres pasajes que tienen las principales implicancias eclesiológicas para determinar las alusiones en el resto del libro.

Eclesiología

Los eruditos han establecido términos técnicos los cuales nos ayudan a agrupar o “dar una representación sistemática de todas las verdades doctrinales de la religión Cristiana”[2], esta clase de aplicación terminológica se establece y se explica a través de la bien llamada Teología sistemática, la cual “trata de reducir la verdad religiosa a un todo organizado”[3]. Es en esta plataforma teológica que nos encontramos con el término en cuestión, a saber eclesiología. En el griego común la palabra ecclesia se refiere a una asamblea de personas. Este era “un término utilizado por los griegos para hacer referencia a un cuerpo de ciudadanos que se reunía para discutir los intereses del Estado”[4]. El uso idiomático que le dan los cristianos vierte el término en un sentido más restringido, con el cual ellos se refieren a la reunión del pueblo de Dios. De modo que la eclesiología[5] es el estudio de la enseñanza Bíblica acerca de la iglesia.

Debemos decir, que el vocablo iglesia está en completa relación con la locución remanente, y hacen referencia directa aquellos que se mantienen fieles en la verdad en cualquier punto de la historia, aun en medio de la apostasía. Verbigracia, Isa. 10: 20-22, hace referencia directa al pueblo de Dios. Por otro lado, en el Nuevo Testamento encontramos esta conexión en Apocalipsis 12:17, en el cual encontramos un remanente el cual se establece como la iglesia escogida que defendería la verdad. Esta interconexión terminológica, forma un tipo de relación insondable entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

La eclesiología en Daniel 11-40-12:3

Daniel se ha considerado una unidad literaria, en la cual se encuentran despliegues escriturales bastantes complejos, llenos de líneas literarias conectadas entre relatos históricos, poéticos y oníricos. En esta diversidad encontramos el capítulo once de Daniel y más precisamente la sección en cuestión, enconada dentro de un marco escatológico[6].

Esta sección inicia con la expresión en hebreo “et qes” “al fin del tiempo” (vr. 40), la cual indica “el tiempo escatológico del fin. El tiempo del fin es, por consiguiente, una frase referente a un período definido dentro del cual ciertos eventos están por ser consumados, conduciendo al fin”[7]. De modo que la sección profética en cuestión está identificada en un periodo de tiempo que se da después de 1798[8], que es el periodo identificado como el inicio del tiempo del fin.

En este periodo es que encontramos la particularidad escatológica del pueblo de Dios, comprendido en el ciclo de liberación por parte de Miguel del tiempo de angustia (Dan. 12:1-3). Se nos dice que en “aquel tiempo”, es decir “en el tiempo del fin”, despues de los sucesos expresados en Dan. 11:40-45, se levantará miguel. Este levantar en hebreo es “amad”, que es un vocablo perteneciente al “vocabulario de guerra y es expresada por el soldado que resiste y vence a su enemigo”[9], y es el último que se expresa en una serie de “amada”[10] desde el capítulo 11. Este es periodo de la liberación del pueblo de Dios es una verdad eclesiológica enmarcada escatológicamente.

Es interesante que la frase “levantarse” dada por Daniel en los cap. 11-12 tiene una conexión con Dan. 3. En este texto se utiliza el mismo verbo en arameo “Haqim”[11], traducido como “levantar”, identificando de esta manera el levantamiento de la imagen por parte de Nabucodonosor. Esto nos introduce a una conexión en torno al remanente en el cual los tres jóvenes se resisten a adorar la imagen de Nabucodonosor que él ha estipulado que se adore. Estos tres jóvenes esperaban fielmente la liberación de Dios como pueblo remanente y Dios se levantó en su ayuda[12].

Por otro lado, en Daniel 12: 1, encontramos la palabra “libertado” que en hebreo es malat, recordando liberaciones divinas en favor del justo (Sal 22:5; Job 22:30; Is 49:24,25; J12:32), identificando de esta manera la liberación escatológica de su remanente.

Es importante acotar que este término es utilizado en Dan 3:17, 28, 29[13] y 6:16, 20, 27 en arameo, identificando la liberación del remanente de Dios. En estos casos identificado con Ananías, Misael, Azarías y Daniel.

CONCLUSIÓN
El relato de Daniel es significativo desde una perspectiva eclesiológica. Dios establece un paradigma de liberación y libramiento eclesiológico para el remanente, dado en tres fases, en el cual 1. Su pueblo es atormentado por los poderes terrenales que se levantan en su contra, 2. Miguel se levanta como el libertador de los justos[14]. 3. Su pueblo es libertado de las manos enemigas, presentado como justo y por ende el Libertador es alabado y magnificado.

Daniel presenta el remanente en su tiempo, sin embargo no se queda ahí, deslumbra al mostrar el remanente final en Daniel 11, 12, presentado en el monte Sion[15]. No cabe duda que la eclesiología de Daniel presenta a la iglesia como triunfante, como la iglesia que saldrá victoriosa en medio de la Crisis final, siendo liberada por el príncipe de los ejércitos, Miguel, el Adonaí, el rey de reyes y señor de señores, Cristo Jesús.

Autor: Ismael Armando Marriage Manjarrez |
Corporación Universitaria Adventista Seminario Teológico


Referencias

[1] Doukhan, Jacques, and Claudia Blath. Secretos de Daniel: sabiduría y sueño s de un príncipe Hebreo en el exilio. (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007). Shea, William H. Daniel: un enfoque cristocéntrico. (Nampa, Idaho: Pacific Press Pub. Association, 2010). Maxwell, El misterio del futuro revelado; “Mil doscientos noventa días, CBA (Access, 1994). Alomía, Merling K. Daniel: el profeta mesiánico. volumen II volumen II. (Lima, Perú́: Ediciones Theologika, Universidad Peruana Unión, 2007).

[2] Berkhof, Louis. Teología sistemática. (Grand Rapids: Publicada y distribuida por T.E.L.L, 1981), 53-57.

[3] Terreros, Marcos. Teología sistemática. (Medellín, Colombia: Litografía Anhyel), 18.

[4] Raoul Dederen y George W. Reid. editores, Handbook of Seventh-day Adventist Theology (Hagerstown: Review and Herald Publishing Association, 2000), 541.

[5] Una definición mas extensa nos la da Lexiocoon.org: La eclesiología es la parte de la teología cristiana que dedica su estudio al papel que desempeña la Iglesia como una comunidad o entidad orgánica, y a la comprensión de lo que “Iglesia” significa: su papel en la salvación, su origen, su relación con el Jesucristo histórico, su disciplina, su destino y su liderazgo. Es, por lo tanto, el estudio de la Iglesia como algo en sí mismo, y del auto-conocimiento de la misión y papel de la Iglesia. Además de describir un amplio campo de la teología, el término “eclesiología” puede usarse en el contexto específico de una iglesia particular o denominación. Este es el sentido del término en frases como “Eclesiología católica romana”, “Eclesiología luterana” y “Eclesiología ecuménica”.

[6] Diestre Gil, Antolín. El sentido de la historia y la palabra profética: un análisis de las claves históricas para comprender el pasado, presente y el futuro político-religioso de la humanidad desde la civilización babilónica hasta el Nuevo Orden Mundial. (Terrassa Barcelona: Editorial CLIE, 1995), 370, 556. Thiele, Edwin Richard. Outline Studies in Daniel. (Berrien Springs, Mich: Emmanuel Missionary College, 1959), 142, 143. Maxwell, C. Mervyn, and James Converse. El porvenir del mundo revelado. (Puebla, Pue: Asociación Publicadora Interamericana, 1990), 296.

[7] Lewis O. Anderson, “The Michael Figure in the Book of Daniel”, tesis doctoral en teología, (Andrews University, Berrien Springs, Michigan, 1995), 260.

[8] De Daniel 12:6,7 deducimos que comienza al fin de "tiempo, tiempos y medio tiempo", o sea, de los 1.260 años que culminaron en 1798. En esta época el rey del sur, el poder secular, rompió con el papado, destruyendo así la amalgama que le dio vida y fuerza al papado durante más de mil años: la unión iglesia-estado (véase com. 11:21-27). Distintos eventos políticos cercanos a la fecha, tanto en Europa como en las Américas, acabaron con esta mezcla peligrosa. El cuadro 19 presenta no sólo dichos acontecimientos, sino también otros en distintos ámbitos del quehacer humano, que señalan el período entre 1798 y 1844 como cargado de significado profético, crucial para la humanidad.

[9] Ver Jos. 21: 44; 23: 9; Juec. 2: 14; 1 Sam. 6: 19, 20; 17: 51; 2 Sam. 1: 10; 2 Rey. 10: 4; Jer. 40: 10. Doukhan, Jacques, and Claudia Blath. Secretos de Daniel: sabiduría y sueños de un príncipe Hebreo en el exilio. (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 184.

[10] (Ver Dan. 11: 24, 6-8, 11, 13-17,20, 21, 25, 31).

[11] Es significativo que, en la parte aramea del texto, la misma palabra haqim (Dan. 2: 44), usada para escribir el establecimiento del reino de Dios (traducido "levantar") y el establecimiento y avance de los reinos en Daniel 11, 12. En el capítulo 3 se transforma en una palabra clave que resuena como estribillo, apareciendo ocho veces (vers. 1, 2, 3, 5, 7, 12, 14, 18)- para describir la construcción de la estatua. Doukhan, Jacques, and Claudia Blath. Secretos de Daniel: sabiduría y sueños de un príncipe Hebreo en el exilio. (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 45, 46.

[12] Es importante decir que el levantamiento de Miguel en Dan. 12 hace referencia a la finalización de la fase mediadora en el Santuario Celestial. Sin embargo, podemos decir que Daniel 3 es un levantamiento Cristológico de Salvación a favor del pueblo remanente en un punto determinado de la historia.

[13] “El proceso de salvación del Señor es ilustrado dramáticamente en esta ocasión. [a] Él siempre libera primero a los suyos de las ataduras que el opresor pone sobre ellos. Nabucodonosor dijo, "veo a los varones sueltos"; [b] Luego ellos se desenvuelven libres en el ambiente que fueron liberados, por más dificil que éste sea. El mismo rey dijo, "se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno"; [c] Finalmente, Dios mismo los acompaña en toda circunstancia. Su promesa es "el ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen y los defiende" (Sal 34:7), e incluso "cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti" (Isa 43:2)”. (Alomía, Merling K. Daniel: el profeta mesiánico. volumen II volumen II. (Lima, Perú: Ediciones Theologika, Universidad Peruana Unión, 2007), 99.

[14] Tan amplio y espontáneo es su levantamiento que se establece como el Cristo preencarnado y se introduce en el horno de fuego con el fin de liberar a sus hijos con su poder.

[15] En Apocalipsis 14:1 es presentado el Monte Sión en relación con los 144.000.