“Declaración de Justino Mártir acerca de la Observancia del Domingo: Un apéndice falsificado”

Esta es una traducción de Eric Richter para DA (www.DefensaAdventista.com) del articulo “Justin Martyr’s Sunday Worship Statement: A Forged Appendix” escrito por William H. Shea y publicado por primera vez en el “Journal of the Adventist Theological Society” Vol. 12, N°2 de Otoño de 2001.

Hay un famoso pasaje en la Primera Apología de Justino Mártir que ha sido comúnmente considerado como una clara evidencia de la observancia del domingo semanal por parte de los cristianos de Roma en la mitad del segundo siglo d.C. El pasaje en cuestión, el capitulo 67, dice lo siguiente:

“El día que se llama del sol se celebra una reunión de todos los que moran en las ciudades o en los campos; y allí se leen, en cuanto el tiempo lo permite, las “Memorias de los Apóstoles o los escritos de los profetas. Luego, cuando el lector termina, el que preside toma la palabra para hacernos una exhortación e invitación para que imitemos esas hermosas enseñanzas. Seguidamente, nos levantamos todos a una y elevamos nuestras preces, y éstas terminadas, como ya dijimos , se ofrece pan, vino y agua, y el que preside, según sus fuerzas, hace igualmente subir a Dios sus oraciones y acciones de gracias, y todo el pueblo expresa su conformidad diciendo: “Amén”. Luego se hace la distribución y participación de la eucaristía, para cada uno. Enviándose su parte, por medio de los diáconos, a los ausentes. Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, da lo que bien le parece, y lo recogido se entrega al que preside. Y él socorre con ello a huérfanos y viudas, a los que por enfermedad o por otra causa están en la indigencia, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso, y, en una palabra, él se constituye provisor de cuantos se hallan en necesidad. Celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el día primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día también en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos; pues es de saber que le crucificaron el día antes del día de Saturno, y al siguiente al día de Saturno, que es el día del sol, se apareció a sus apóstoles y discípulos, enseñándoles estas mismas doctrinas que nosotros les exponemos para su examen.”

Hasta donde sé, todos los defensores del Sábado, así como los defensores del domingo aceptan, este pasaje como genuino; solo que lo interpretan en formas distintas. La postura tomada aquí, es que este pasaje no proviene directamente de Justino, sino que fue interpolado dentro de su obra algún tiempo después por algún escritor desconocido. Si este importante pasaje fue añadido, entonces el propósito de la interpolación es evidente: fue usado para apoyar la transición del sábado al domingo, haciendo creer que esta transición fue tan temprana como la mitad del segundo siglo, ganando así prestigio para el domingo.

Hay una serie de líneas de evidencia, la mayoría inexploradas, que apuntan a este pasaje como una interpolación tardía. Líneas de evidencia son consideradas por orden bajo los títulos de contexto literario, estilo literario y relaciones literarias.

Contexto Literario

El problema del contexto del capítulo 67 yace en tres aéreas. Primero, hay un problema en la ubicación del capítulo mismo en relación con la apología, considerando el todo. El segundo problema tiene que ver con la relación entre este pasaje y los que lo siguen, especialmente con la naturaleza de estos escritos. El tercer problema es la forma en que este pasaje se relaciona con el que le precede.

1 - Ubicación en el documento. El capitulo 67 es la última declaración completa en la Apología. Es seguida por un corto párrafo de conclusión (el capitulo 68), y luego vienen tres cartas de otros autores, anexadas al documento. Esto significa que la declaración acerca del domingo es la última declaración completa del documento, concluyendo así, el cuerpo de la apología.

Esta es la ubicación donde una añadidura o interpolación cabe con la menos cantidad de dificultad. Una inserción en el medio de un documento manuscrito causa mucho desplazamiento de texto. Anexar una adición no original al final de un manuscrito no provoca un desplazamiento tal.

Una crítica literaria paralela comúnmente citada contra la autoría mosaica del pentateuco, es el epilogo de Deuteronomio 34, donde se narra la muerte de Moisés. Dado que Moisés obviamente no pudo haber escrito su propia muerte en forma profética, esta fue añadida por alguien más, probablemente Josué.

Una interpretación similar puede ser propuesta para la ubicación del capítulo 67 en este documento.

2 - Relación con lo que sigue. Después de solo un corto párrafo de conclusión (el capitulo 68), tres cartas fueron agregadas a al documento, siguiendo al pasaje acerca de la observancia del domingo. Estas cartas son etiquetadas como epístolas del emperador Adriano, el emperador Antonio Pio y el emperador Marco Aurelio. El editor de “Los Padres Ante-Nicenos” concerniente a Justino hace notar que la primera de estas tres cartas es “generalmente considerada como genuina”[1]. La segunda y tercera carta son consideradas como espurias[2]. La tercera carta es la que mas claramente se revela como falsa, ya que ella Marco Aurelio le atribuye una de sus victorias a las oraciones de los cristianos, vindicándolos.

El propósito de estas cartas agregadas son la de aumentar la aceptación del contenido de la Apología. La última de esta es claramente espuria, la del medio es probablemente como apócrifa y la carta inicial, del Emperador Adriano, ha sido aceptada como genuina. Dada esta relación con las otras dos cartas, parece justo y probable para mi, que la primera de estas cartas también es espuria.

Lo que este orden hace, es colocar el pasaje sobre la observancia del domingo directamente en contra de dos o tres cartas espurias agregadas directamente sobre ella. Al ocupar esta posición estratégica se levantan algunas dudas sobre la autenticidad del capítulo 67 también. No solo está ubicado al final del cuerpo principal del manuscrito, sino que está localizado al principio de una serie de cartas que, en su mayor parte, no son genuinas. Aquí tenemos un caso potencial de culpabilidad por asociación. La obviamente mas falsa de estas tres cartas es la última, supuestamente de Marco Aurelio. Aquí se encuentra la misma relación con las cartas agregadas, que con el pasaje sobre la observancia del domingo en relación con el cuerpo del documento.

3 - Relación con lo que precede. Los capítulos 65 y 66, que preceden a la sección sobre la observancia del domingo, tratan sobre la Cena del Señor. El capitulo 65 comienza con el ofrecimiento del pan y del vino en ocasión del bautismo de un nuevo creyente. El resto del capítulo habla sobre el orden de este breve servicio. El capitulo 66 es una discusión del significado de la Cena del Señor: es una comida especial con un significado especial, no una comida ordinaria. Este capítulo concluye con un breve anuncio de la imitación de este rito en el Mitraismo.

La primera parte del capítulo 67 es realmente la conclusión del capítulo 65, después de la inclusión de la discusión del capítulo 66. Esta conclusión habla acerca de cómo el rico ayuda al necesitado y como las gracias son dadas a Dios por todas las cosas. No hay ningún elemento que esté conectado con la Cena del Señor o el Bautismo en el Capitulo 65 y 66. Es solo con la discusión del servicio dominical que el elemento de aparece. Hay algunos importantes paralelos entre el contenido de los capítulos 65 y 66 y el capitulo 67. También hay unos pocos elementos que provocan grandes diferencias.

a) Diferencias. El capitulo 65 comienza con la observación de que todas estas cosas toman lugar siguiendo el bautismo del converso. El capitulo 67 dice que estas cosas toman lugar en el domingo. No hay ninguna mención del bautismo en el capítulo 67. El capitulo 65 describe claramente una comida local, mientras que el capitulo 67 describe una gran reunión común de cristianos de todas las ciudades y el campo alrededor de Roma.

b) Además de estas dos grandes diferencias, sin embargo, estos dos pasajes comparten mucho en común.

Algunos de estas características son comparadas en la siguiente lista:

Capítulos 65 y 66 | Capitulo 67
1.
2. “Los apóstoles, en las memorias compuestas por ellos…”
“Las memorias de los apóstoles y los escritos de los profetas son leídos”

“Que nosotros podamos ofrecer oraciones sinceras en común…”

Luego todos nosotros nos levantamos oramos juntos”

“Entonces es traído al presidente de los hermanos pan y una copa de vino…”

“pan y vino y agua son traídos mezclados con agua”
“Y cuando él ha concluido las oraciones y agradecimientos” “El presidente en muchas maneras ofrece oraciones y agradecimientos”
“Y todo el público presente expresa su aprobación al decir ‘amen’”

“y las personas asienten diciendo ‘amen’”

“Aquellos que son nombrados diáconos les entregan a cada uno de los presentes una porción de pan y vino mezclado con agua, sobre los cuales acción de gracias es pronunciada”

Hay una distribución a cada uno y una participación de aquel sobre el cual las gracias han sido dadas.

“y aquellos que están ausentes se les lleva una porción”

“y aquellos que están ausentes se les envía una porción mediante los diáconos”

“y el rico entre nosotros ayuda al pobre”

“y aquellos quienes son bienhechores y voluntariosos, dan a cada cual lo que necesita”

Algunas de estas similitudes ya han sido notadas antes, pero su paralelismo completo no ha sido expuesto previamente como fue hecho en la lista anterior. Un erudito sostiene que esto significa que el servicio del domingo fue modelado después del bautismo y la eucaristía que son descritos previamente[3]. De hecho el piensa que el servicio anterior fue llevado a cabo en el día mencionado en el pasaje posterior.

Las dificultades con esta postura se vuelven evidentes cuando se nota como el primer pasaje, el capitulo 65, ha sido directamente parafraseado en capitulo 67. Cuando los pasajes previos son utilizados, como es el caso en la mayoría sino todos los pasajes mostrados arriba, son parafraseados en una forma tal que muestra que la paráfrasis ah tenido lugar. A menudo elementos son invertidos de su orden original, un signo común de plagio. Por ejemplo, “diáconos” aparecen al comienzo de la declaración sobre distribución en el capítulo 65, pero lo hacen al final de la declaración sobre el mismo tema en el capítulo 67. Otro caso del mismo fenómeno puede ser notado arriba. Este no es un caso en el cual dos servicios fueran similares, sino un caso en el cual claramente elementos identificatorios del primer servicio fueron copiados para dar la impresión de que el segundo servicio también tomo lugar, cuando realmente no lo hizo.

Dos irregularidades pueden ser notadas en las listas paralelas dadas arriba. La referencia a las “memorias de los apóstoles” proviene del capítulo 66, pero también ha sido usada en el capítulo 67, junto con todo el otro material del capítulo 65. La declaración acerca de los ricos cuidando de los pobres realmente viene del comienzo del capítulo 67, antes de que el servicio dominical sea identificado. Este es realmente el fin del discurso de los capítulos 65 y 66. La división de capítulos ha sido puesta en el lugar equivocado. Debería haber sido ubicada precediendo a la declaración acerca del servicio dominical.

Es también interesante ver como la declaración en el comienzo del capítulo 67 concluye, desde que finaliza con una bendición:

“Y nosotros después les recordaremos continuamente a cada uno estas cosas. Y que los ricos entre ustedes ayuden a los necesitados, y nosotros siempre estaremos juntos, y por todas las cosas con las cuales somos suplidos, bendecimos al Hacedor de todo mediante su Hijo Jesucristo y a través del Espíritu Santo”

Esta es una bendición, una doxología. Aquí es donde probablemente el texto original de la Primera Apología concluía. Es también probable que todo lo que sigue después haya sido falsificado. Esto incluye:

  1. La declaración acerca de la observancia del domingo (capitulo 67).

  2. LaintroducciónalacartadeAdrian(capitulo69).

  3. La carta del emperador Adrian (Carta N° 1)

  4. La carta del emperador Antonio Pio (Carta N° 2) 5. La carta del emperador Marco Aurelio (Carta N° 3)

Todos estos escritos siguen a la declaración sobre el tema de la Cena del Señor en los capítulos 65 y 66. La doxología de esa extendida declaración viene al principio del capítulo 67. Aquí es donde probablemente el manuscrito original de Justino terminaba. La plagiada declaración (copiada con modificaciones) fue luego añadida, así como el resto del capítulo 67. Tres cartas, con la introducción a la primera, fueron luego agregadas para dar énfasis en el aval de los emperadores a los cristianos, específicamente, a su adoración en domingo. Solo mediante una perspectiva general puede decirse que las tres cartas fueron agregadas con el propósito de aumentar el contenido general de la apología de Justino. Más específicamente, ellas fueron falsificadas con el propósito de acentuar la declaración sobre la observancia del domingo. Habiendo presentado una proposición falsa, el autor anónimo luego la apoyó con la autoridad de tres cartas falsas de tres emperadores. La evidencia de las conexiones presentadas aquí es que el bloque completo de material fue falsificado y agregada al fin de la Apología de Justino al mismo tiempo. El falsificador de las tres cartas es también el falsificador de la declaración principal sobre la observancia del domingo en el capítulo 67.

La arquitectura literaria de esta falsificación puede ser resumida de la siguiente manera:

Tabla_Justino_Mártir

El escritor de esta pasaje espurio, en la última mitad de capitulo 67, realmente no quiso que sus lectores se olvidaran del domingo. Por eso, además de la declaración acerca del domingo al comienzo del pasaje, lo menciona cinco veces en cuatro maneras diferentes en la conclusión del pasaje, y una sexta referencia describe al viernes como el día antes de saturno. Estas no son menciones fortuitas de una reunión mantenida en domingo, sino que se está recalcando el punto principal mediante un énfasis exagerado. En el pasaje paralelo, al comienzo del capítulo 67, con el cual la discusión de los capítulos 65 y 66 termina, no hay ninguna mención del domingo. Solamente se dice que los cristianos se recordaban entre si el significado de la Cena del Señor “continuamente”. Esto es lo que ha sido expandido en una declaración cronológica especifica.

Estilo Literario

El tema en cuestión es, cuan característico a los escritos de Justino es esta atención explicita a los detalles cronológicos. Este tema puede ser examinado desde dos diferentes puntos de vista.

Primero está la cuestión de cuanta atención él le dio a la cronología en general. Luego está el tema de cuanta atención él le prestó a la cronología de la semana de la pasión. Si la atención a los detalles cronológicos es característico de su uso de palabras, entonces tendríamos que aceptar al capítulo 67 como autentico y genuino. Pero si la atención a los detalles cronológicos no es una característica de sus otros escritos, entonces tendríamos que aceptar la idea previamente desarrollada acerca de que el capitulo 67 no es originalmente de Justino.

Con el objetivo de hacer una comparación he escogido solo la Primera Apología de Justino. Debido a que esta es la obra en la cual el capitula 67 aparece, provee el ejemplo literario más directo para poder comparar. Una revisión de sus otras obras probablemente mostrara los mismo resultados, pero este documento en particular provee el campo más inmediato para realizar una comparación.

1 - Cronología General. Fácilmente se convierte en evidente que, a partir de una investigación de la Primera Apología, las referencias cronológicas son anormales allí. Hay un caso donde Justino supone acerca de personas que vivirían en una cierta manera por “un año” (Cap. 57). El da el intervalo entre David y Cristo como 1500 años (cap. 42), fallando por medio milenio. El habla acerca de profetas quienes profetizaron la venida de Cristo 5000, 3000, 2000, 1000 y 800 años antes de Cristo (cap. 30), evidentemente retrocediendo hasta Enoc o Noe según la LXX, por lo preeminente de estas figuras. El menciona que pasaron 150 años desde el nacimiento de Cristo bajo Cirenio y su muerte bajo Poncio Pilato (cap. 46). En su primera referencia cronológica, el sostiene que Platón dijo que un periodo especial de castigo para los impíos duraría 1000 años (cap. 8).

Estas constituyen la suma total de las referencias cronológicas que he sido capaz de encontrar en la Primera Apología de Justino. De esta investigación surgen tres conclusiones: Primero, Justino no estuvo muy interesado en la cronología, dado que esto es toda la clase de material que pude encontrar en su obra. Segundo, sus declaraciones cronológicas fueron redondeadas y aproximadas, usualmente siendo dadas en cifras de miles o cientos de años. El incluso no diferencia cronológicamente entre la fecha del nacimiento de Cristo con su muerte, incluso cuando estuvieron separados por poco más de treinta años. Eĺ mide ambos con la cifra general de 150 años. Tercero, no he encontrado ningunas otras fechas en toda su obra que trate sobre días de la semana o días del mes. Ese tipo de cronología detallada no es parte de su interés.

2 - Cronología de la Crucifixión. Justino es claramente un filósofo centrado en la cruz. Toda su Apología está impregnada con referencias a la crucifixión de Jesús. Es interesante ver que él es tan valiente al sostener la cruz de Cristo ante el emperador con tanta frecuencia y vigor.

Los capítulos siguientes son los que hacen referencias a la crucifixión de Jesús en su obra: 13, 21, 22, 32, 35, 36, 38, 42, 46, 48, 50, 51, 53, 55, 60, 61 y 63. Algunas de estas declaraciones son breves, mientras que otras son mas extensas. Algunas también hablan de la resurrección. Otras comentan la resurrección y la ascensión. Unas pocas de estas dan una mirada completa de su nacimiento, muerte, resurrección y ascensión.

Es interesante investigar estos pasajes y ver lo que Justino dice acerca de la cronología de la cruz. Eĺ nunca menciona el día de la semana o del mes en el cual Jesús murió o fue resucitado. El no lo identifica como el sexto día, el día de preparación, el 14 de Nisan o el fallecimiento. Ninguna de estas referencias trae consigo algún dato sobre la resurrección. En otras palabras, la cronología específica de los días en los que Jesús murió y fue resucitado no es de gran importancia para Justino. El está más interesado en demostrar que estos son eventos históricos y sacar de ellos el significado de la salvación. Lo más cercano a un dato que Justino llega a dar sobre la crucifixión es decir que Cristo fue crucificado bajo Poncio Pilato (Cap. 13, 35, 46 y 48). En una ocasión menciona que Él fue crucificado durante el reinado de Tiberio (cap. 13). Estas son especificaciones cronológicas muy claras y valientes, pero que no tienen nada que ver con la cronología especifica del domingo de resurrección encontrado en el capítulo 67. Ese tipo de escrito es bastante diferente de la aproximación de Justino a ambas formas de cronología: en general, y sobre la muerte y resurrección de Cristo. Este pasaje no se ve como ningún otro escrito de Justino sobre estos temas. Más bien luce como si proviniera de otra mano.

Relaciones Literarias

Hasta ahora solo el contenido interno de la Primera Apología ha sido considerado al evaluar la declaración sobre la observancia del domingo del capítulo 67. Sin embargo, hay mucho material fuera de esta obra que nos lleva a la cuestión de la observancia del domingo mencionada en ella. Aquella propuesta puede también ser evaluada por fuentes externas. Una fuente de esta clase de evaluación externa viene del “Dialogo con Trifon” de Justino. Trifon fue un judío, y el opinaba sobre el cristianismo de Justino a partir de ese punto de vista. Otra fuente que se relaciona con esta investigación viene del registro del martirio de Justino.

  1. El Dialogo con Trifon. Aparentemente fue en Éfeso donde Justino conoció a un judío llamado Trifon e inicio un dialogo con él (El dice que esto tomo lugar en los caminos de Xystus, que Eusebio ubica en Efeso). El dialogo no comienza como una conversación, sino como un monologo en el cual Justino cuenta su historia, incluyendo su conversión al cristianismo (Cap. 1 al 9). Luego, comenzando en el capítulo 10, el verdadero dialogo comienza.

Justino primera se queja de que los cristianos son acusados porque no siguen las enseñanzas judías: “¿Hay algún otro asunto, mi amigo, en el cual seamos mas acusados que este, que nosotros no vivimos bajo la ley, ni circuncidamos la carne como sus antepasados los hicieron, ni no observamos los sábados como ustedes?”.

Luego continúa diciendo que los cristianos son también culpados de canibalismo por su observancia de la Cena del Señor y que son acusados de conducta inmoral. Así hubo cinco acusaciones contra los cristianos:

  1. No guardaban la ley.
  2. No se circuncidaban.
  3. No guardaban el sábado.

  4. Practicaban el canibalismo

  5. Practicaban la inmoralidad.

Trifon virtualmente abandona las dos acusaciones finales, pero se concentra las tres primeras. Es interesante notar que estos tres problemas de la ley, la circuncisión y el sábado viene justo al comienzo del dialogo, porque son el corazón de sus diferencias. Trifon sigue detallando estas diferencias:

“Pero esto es en lo que nosotros (los judíos) estamos más en perdida: que ustedes, profesando ser píos, y creyéndose mejores que otros, no son particularmente diferentes de ellos, ni cambian su modo de vivir comparado con el de los paganos, porque no observa los festivales, ni los sábados, ni el rito de la circuncisión, e incluso, depositan sus esperanzas en un hombre que fue crucificado. Pero aun así esperan obtener buenas cosas de Dios, siendo que no observan sus mandamientos” (Cap. 10)

Trifon le pone un desafío a Justino:

“Si, por lo tanto, puedes defenderte en estos puntos, y poner en manifiesto de que manera en que tienes puesta tu esperanza, incluso aunque tu no observas la ley, nosotros (los judíos) felizmente te escucharíamos, y haremos nuevas investigaciones” (Ibid.)

Justino se defiende diciendo que la antigua ley de los diez mandamientos fue solo judía, mientras que los cristianos tienen una nueva ley en Cristo.

“Porque la ley promulgada en Horeb es antigua, y solo le pertenece a ustedes, pero esta [nueva ley] es para todos universalmente. Ahora, la ley ubicada contra la ley ha abrogado a aquella que es anterior, y un pacto que viene después de cierta manera ha puesto fin al anterior. Y una eterna y final ley, llamada de Cristo, ha sido dada a nosotros y el pacto es confiable, después del cual no ha de haber mas ley, ni mandamientos ni ninguna ordenanza” (Ibid., cap. 11)

Luego, Justino hace la aplicación de estos principios a las preguntas acerca de la ley, la circuncisión y el sábado.

“Ahora tu tienes la necesidad de una segunda circuncisión, aunque tu gloria es grande en la carne. La nueva ley requiere que guardes un sábado perpetuo porque tu te detienes por un día, suponiendo que seas recto, pero no lo disciernes, porque esto te ha sido mandado. Y si tu comes pan sin levadura dices que la voluntad de Dios ha sido cumplida.

El Señor, nuestro Dios no se complace en tales prácticas. Si hay una persona perjuriosa o un ladrón entre ustedes, háganlo dejar de serlo; si hay algún adultero, háganlo arrepentirse; de esa manera él habra cumplido el dulce y verdadero sábado de Dios” (Ibid.)

Para Justino, entonces, la observancia del Sábado no consiste en la observancia del séptimo día de la semana sin trabajar, sino el hacer buenas obras y arrepentirse de los pecados del pasado. De esta manera uno guarda el sábado perpetuo ya no descansando en algún día en particular, sino en forma continua en una forma espiritual.

¿Hay aquí algún indicio de que Justino estuviera guardando el domingo? No si el testimonio de Trifon es digno de crédito. Según Trifon, Justino no solo no guardaba la ley ni los mandamientos ni el pacto, sino que no guardaba ningún sábado, ni ordenanzas, ni fiestas. Trifon no dice que Justino guardara el domingo en lugar del sábado. No hay una discusión entre dos días diferentes de adoración. Es un debate entre un día especial contra ningún día en absoluto. Si Justino hubiera estado guardando un domingo semanal, como es sugerido por el capítulo 67 de la Primera Apología de Justino, Trifon seguramente lo notaria, pero él no hace tal acusación. El asunto no radica en la observancia del sábado, ni tampoco en la observancia del domingo.

Entonces, nos estamos enfrentando a una contradicción interna en los escritos de Justino. O él esta guardando el domingo, como lo dice el capítulo 67 de la Apología, o él no está guardando ningún día, como Trifon declara en su Dialogo. ¿Tenemos un caso de Justino contra Justino? No, si nosotros reconocemos que el capítulo 67 de la Apología no fue escrita por Justino. Entonces la posición de Trifon aparece clara y fácilmente reconocible en vista de la propia respuesta y testimonio de Justino acerca de la ley y el sábado sin la menciona de la observancia del domingo.

Paro alguien podría argumentar que este dialogo ocurrió en Éfeso, donde los cristianos no guardaban el domingo, mientras que la Primera Apología de Justino fue escrita en Roma, donde los cristianos pueden haber estado guardando el domingo cuando Justino estuvo allí. Si este fuera el caso, sería una evidencia de que la observancia del domingo en la mitad del segundo siglo fue solo geográficamente esporádica. Pero la evidencia contra tal observancia del domingo en Roma es incluso más directa, ya que proviene del registro del martirio de Justino.

2 - El Martirio de Justino Mártir. La historia del martirio de Justino viene de una gran obra titulada “El Martirio de los Santos Mártires”. Eś ta incluye, junto con la historia del martirio de Justino, los relatos de las muertes de Chariton, Charites, Paeon y Liberianus. Estas historias se enfocan especialmente en Justino, ya que él fue el maestro de los otros. Existe una adición apócrifa a este texto que relata la muerte de Justino por beber una copa de cicuta. Esto se debe a que se supone que fue un filósofo. En realidad, el cuerpo del texto nos cuenta el modo en que Justino y sus mártires compañeros murieron. Ellos fueron azotados y luego llevados a ser decapitados (cap. 5).

El autor de esta obra es desconocido, pero generalmente aceptado como un recuento genuino de los reales martirios. Sobre la historicidad de este recuento, el editor de los Padres Ante-Nicenos, ha declarado: “Aunque no se conoce nada sobre la fecha o la autoría de la siguiente narración, es generalmente considerado como una de las confiables en lo que respecta a los martirios”.

En contraste con la teoría de ‘dos Justinos’, uno que fue decapitado y otro que bebió cicuta, el editor declara: “Pero la descripción de Justino dada en el siguiente relato, es evidentemente tal como para obligarnos a referirnos al famoso apologista y mártir del segundo siglo” (Los Padres Ante-Nicenos, Vol. 1, Pág. 303)

Dado que es generalmente aceptada la autenticidad de este documento al describir la muerte de Justino el Apologista, es interesante notar lo que él dice en su defensa ante Rustico, el prefecto quien intentaba sentenciarlo a muerte. Una de las preguntas que aparece durante el interrogatorio de Rustico a Justino tiene que ver con las reuniones de los cristianos. La conversación entre estos dos individuos sigue de esta manera:

Rustico, el prefecto dice, “¿Donde se reúnen?”

Justino responde:

“Donde cada uno elija y pueda: ¿Por qué crees que todos nosotros nos reunimos en el mismo lugar? No es así. Porque el Dios de los cristianos no está limitado a un solo lugar, sino que es invisible y llena cielos y tierra. Y en todos lados es adorado y glorificado por los creyentes”

Rustico, el prefecto, dice: Dime donde se reúnen ustedes o dentro de qué lugar se juntan tus seguidores.

Justino dice:

“Yo vivo en la calle Martino, cerca del Banio Timiociano; y durante todo el tiempo (y yo estoy viviendo ahora en Roma por segunda vez) no me he enterado de otra reunión que esa. Y si alguno desea venir a mi, yo le comunicare las doctrinas de verdad”.

Rustico dijo: “Entonces, ¿tú no eres cristiano?

Justino dijo: “Si, soy cristiano” (El Martirio de los Santos Mártires, cap. 2; Los Padres Ante-Nicenos, vol. 1, pág. 305)

El contraste entre esta declaración y la del cap. 67 de la Apología no podría ser mayor. El otro texto dice que todos los cristianos del campo y las ciudades venían juntos a una gran reunión en domingo. Aquí Justino dice que él nunca ha asistido a una reunión tal. Las únicas reuniones a las que él ha asistido fueron en la casa de Martino, bajo las escaleras de su cuarto. Cuando alguna persona buscaba su consejo, tenía que buscarlo personalmente.

El testimonio del “Martirio” suena verdadero. Una enorme reunión de cristianos en forma semanal como es propuesta por el capítulo 67 de la Apología fácilmente se habría visto amenazadora para el emperador. Es por esto que Rustico le preguntó dos veces y después lo sentencio a muerte. Reuniones como aquellas propuestas por el pasaje sobre la observancia del domingo seguramente se habrían visto como subversivas al emperador y, consecuentemente, tratadas como tales. Además, este no fue un momento popular para declarase públicamente como cristiano. Uno puede ver esto en el caso de Justino y sus amigos. Una similar pero mas temprana ejecución de cristianos aparentemente tuvo lugar en ocasión de la Segunda Apología de Justino (Padres Ante-Nicenos, vol. 1, págs. 188-189)

Este no fue un tiempo seguro para aparecerse en masas multitudinarias para la adoración publica en domingo o en cualquier otro día, porque fácilmente habría resultado en el acorralamiento de algunos cristianos para su ejecución.

Entonces, en dos aéreas tales reuniones públicas son muy improbables: debido a que ellos hubieran sido vistos como una amenaza para el emperador y probablemente habría dado lugar a daños físicos a los cristianos que asistieran a esas asambleas. Por buenas razones Justino dice que él no conocía tal clase de reuniones, sino solo la de la casa-iglesia donde él vivía. Esta reunión local en la casa-iglesia es perfectamente compatible con el tipo de reunión descrita en los capítulos 65 y 66 de la primera apología. Pero no es compatible con el tipo de reunión pública descrito en el capítulo 67. Justino dice que él no conocía ninguna reunión como esa. Dado que su vida estaba en juego cuando dio su testimonio y que murió por su fe inmediatamente después, podemos tomar este testimonio registrado como correcto. El capítulo 67 de la Apología ha sido escrita por alguien mas, algún tiempo después. No fue escrita por Justino, quien fue martirizado de esta manera.

Cronología

Mientras que la cronología de Justino es generalmente inespecífica y dado que él no fecha la muerte y resurrección de Cristo específicamente en otros pasajes en su Primera Apología, le llama de una forma inusual al día en el cual Cristo fue resucitado, nombrándolo como el octavo día.

Siendo ese el caso, es interesante revisar los tres pasajes en los cuales estas referencias ocurren.

1- Dialogo con Trifon, cap. 33-34: en este pasaje Justino regresa a los temas con los que el dialogo comienza en el capítulo 10: sábado, circuncisión y la observancia de la ley. Su argumento en la primera parte del capítulo 33 es que el sábado no precedió a Moisés, por lo tanto, las personas de esa época no estaban obligadas a observarlo. Y como consecuencia, nosotros no estamos obligados a observarlo tampoco. Él también argumenta que los elementos de la naturaleza no guardan el sábado, así que nosotros no necesitamos hacerlo tampoco.

Desde ese punto él vuelve al tema de la circuncisión. En un estilo paulino él argumenta que Abraham no recibió justicia porque fuese circuncidado, sino porque la circuncisión fue el sello de la justicia que el ya había recibido de Dios. La circuncisión no puede ser ordenada a toda la familia humana debido a la mujer, quien puede ser tan justa y recta como el hombre, es incapaz de recibir la circuncisión como un hombre lo haría. El propósito de su discusión hasta aquí es terminar con la circuncisión y el sábado. Él continua su dialogo sobre la circuncisión en el capítulo 34.

“Ahora, señores” Yo dije, “Es posible para nosotros mostrar como el octavo día posee una cierta misteriosa importancia, que el séptimo día no posee y que fue promulgado por Dios mediante estos ritos. Pero para evitar que ahora yo aparente divergir a otros temas, entienda lo que digo: la sangre de la circuncisión es obsoleta, y nosotros confiamos en la sangre de la salvación. Hay ahora otros pactos, y otra ley ha salido de Sion. Jesucristo, quien nos circuncidara a todos, tal como fue declarado con cuchillos de piedra; que nosotros podemos ser una nación santa, un pueblo que mantenga la fe, sosteniendo a la verdad y manteniendo la paz”

La ilustración aquí utilizada es tomada del hecho de que la circuncisión ocurre en el octavo día. Pero Justino dice que la antigua circuncisión ha sido deshecha. Pero hay una nueva circuncisión. Esta no es una circuncisión de la carne, sino del corazón. Y de esta manera, Cristo puede hacernos nuevas personas, viviendo en rectitud, verdad y paz. Esto fue tipológicamente prefigurado en la circuncisión en el octavo día. Esta no es una prefiguración de la resurrección, sino de la circuncisión de nuestros corazones.

2 - Dialogo con Trifon, capitulo 41. Aquí Justino encuentra un tipo de la Cena del Señor en la comida que el leproso ofrecía. Así como el leproso la ofrecía después de que había sido limpiado, nosotros ofrecemos la Cena del Señor a Dios como una evidencia de nuestra limpieza del pecado. Luego Justino regresa al tema de la circuncisión de nuevo.

El mandato de la circuncisión que ordena circuncidar a los niños en el octavo día, era un tipo de la verdadera circuncisión, por la cual somos circuncidados de la mentira y la iniquidad mediante Aquel que se levanto de entre los muertos en el primer día después del Sábado, nuestro Señor Jesucristo.

“Porque el primer día después del Sábado, siendo el primero de todos los días, sin embargo es llamado el octavo, de acuerdo al número de todos los días del ciclo, aunque sigue siendo el primero” (Los Padres Ante-nicenos, vol. 1 pág. 215, utilizando la lectura marginal de la nota al pie N° 7).

Una vez más la aplicación tipológica de Justino del octavo día de la circuncisión es aquella que simboliza nuestra circuncisión espiritual y purificación. El evento que facilita esta circuncisión espiritual es la resurrección de Cristo, que también ocurrió en el octavo día. Es el octavo día de acuerdo al ciclo humano normal (también la semana judía con el ajuste del nundinae romano o días laborales). El octavo día podría ser considerado de acuerdo con el ciclo humano normal, como él dijo en su última declaración, pero podría ser espiritualmente reconocido como el primero de todos los días a partir de entonces. Esto no significa que el domingo sea celebrado de forma semanal. Sino que significa exactamente lo contrario. Después de la resurrección de Cristo todos los días son iguales. Hay una perpetua y espiritual observancia del sábado que ocurre cuando cualquiera se arrepiente o cuando un cristiano hace buenas obras.

Todos los días después de la resurrección, según Justino, han sido igualados en un solo continuo espiritual. No hay ningún día sobre otros, ni tampoco sábados o domingos. Lo importante es que nosotros somos circuncidados espiritualmente, tal como fue tipificado en la legislación del Antiguo Testamento.

3 - Dialogo con Trifon, cap. 138. En esta parte de su dialogo con Trifon, Justino saca lecciones de la experiencia de Noe. El se refiere a las ocho personas en el arca e indica que cree que esto tipifica el octavo día en el cual Cristo fue resucitado y libero a la raza humana del pecado, justo como Noe libero a las ocho personas con él en el arca.

“Con esto Dios dio a entender que el misterio de la salvación del hombre ya apareció en el diluvio. Para el justo Noe junto con su esposa, sus tres hijos y sus tres esposas, siendo ocho en número, fueron un símbolo del octavo día, en el cual Cristo se apareció, cuando resucito de entre los muertos, para ser siempre el primero en poder. Porque Cristo, siendo el primogénito de toda criatura, se convirtió de nuevo en el jefe de otra raza regenerada por El mismo mediante el agua, la fe y la madera, conteniendo el misterio de la cruz. Así como Noé fue salvado por la madera cuando él estuvo sobre las aguas en su arca” (Padres Ante-Nicenos, vol. 1 pág. 268; Dialogo con Trifon, cap. 138)

Aquí Justino saca varias lecciones de la experiencia de Noé, no solo una. La madera del arca prefiguraba la madera de la cruz. Una salvo a las ocho personas en el arca, y la otra salvo a todos los que vayan a El, después de que resucito en el octavo día. Aparte de la forzada naturaleza de esta tipología, no hay ninguna referencia a la observancia del domingo en este pasaje. Por el contrario, las ocho personas en el arca no prefiguran la observancia cristiana de domingo. Sino que prefiguran un evento que sucedió solo una vez, cuando Cristo salió de la tumba, para que pudiera ministrar por nosotros, convirtiéndose en la cabeza de una nueva raza regenerada, así como Noé se convirtió en el padre de todos los seres humanos en la tierra después de El.

4 - Sumario. Es interesante notar que las referencias al octavo día solo aparecen en el dialogo con Trifon, y no en su Apología al emperador. Esto se debe a que solo Trifon el judío, siendo conocedor de las escrituras, entendía la ilustración de la cual las lecciones del octavo día eran sacadas. Trifon sabía que los infantes eran circuncidados en el octavo día de vida, pero el emperador probablemente no lo sabía. Trifon conocía lo que las escrituras hebreas decían de que hubo solo ocho personas presentes en el arca, pero el emperador no habría conocido ese hecho. Así que esta ilustración tipológica usada para el octavo día solo tenía significado para un judío como Trifon.

Ninguna de estas tipologías tienen algún significado para nosotros hoy en día. Estamos de acuerdo que, espiritualmente hablando, necesitamos ser circuncidados de corazón, pero el octavo día, en el cual la circuncisión física se realizaba, ya no es importante para los cristianos. Reconocemos que la historia del diluvio del génesis nos dice que hubo ocho personas en el arca, pero sería difícil para nosotros decir que cada una de esas personas representa un día y que el total nos lleva al octavo día. Solo en con una perspectiva vaga y general podemos comparar la madera del arca con la madera de la cruz, en que ambos fueron instrumentos de liberación.

Es interesante notar lo que Justino aplica el octavo día. La circuncisión realizada en el octavo día tipológicamente representa lo que Cristo hace por nosotros, no lo que nosotros hacemos por Cristo. Representa la circuncisión de nuestro duro corazón, no nuestro servicio a él en el octavo día. La forma en que Noé libero a ocho personas en el arca, representa nuestra libertad por Cristo mediante su resurrección en el octavo día. Nuevamente, es algo que Cristo hace por nosotros, no lo que nosotros hacemos por El. No hay ninguna orden para guardar el octavo día semanal para Cristo porque la circuncisión de nuestros corazones toma lugar en cualquier día y en cualquier momento, no más en el octavo día literal. La teología expresada aquí está en armonía con lo que Justino dice en otro lugar en su dialogo con Trifon: no hay ningún mandato para guardar algún día, sea sábado o domingo, porque todos los días son espiritualmente el mismo a partir de la muerte y resurrección de Cristo. Esta teología argumenta contra la idea de que Justino hubiera enseñado que los cristianos de Roma de su tiempo estuvieran observando el domingo. Aquel pasaje en la Apología fue producto de otra mano.

Conclusiones

Hay un número de líneas de evidencia que demuestra que el capítulo 67 de la Primera Apología de Justino no proviene de su mano. Primero, este pasaje viene en una juntura muy vulnerable al final del cuerpo del documento. Segundo, precede inmediatamente a tres cartas de tres emperadores, todos los cuales apoyan al cristianismo, indicando la naturaleza falsa de estos escritos. Tercero, uno puede ver como el autor de este pasaje copio su material de los dos capítulos anteriores de la Apología. El tomo prestadas frases que pueden ser rastreadas a través de todo el pasaje cuando se lo compara con los dos capítulos precedentes. La paráfrasis y la inversión de elementos presentes en la copia demuestran la naturaleza del préstamo con el propósito de aumentar la aceptación de la observancia del domingo en este pasaje tardío.

Los elementos específicos fechados en el capítulo 67, enfatizados una y otra vez, son obviamente no típicos de la escritura de Justino, cuando se los compara con elementos parecidos o la falta de ellos en las partes anteriores del documento. Justino no tiene ningún interés en cronología y esa falta de interés se extiende a las fechas de los eventos de la crucifixión y resurrección. El está más interesado en la numerología tipológica, que en la cronología histórica. El dato más cercano que él da acerca de la crucifixión es que ocurre en el reinado de Tiberio, cuando Poncio Pilato estuvo en Judea, y eso fue alrededor de 150 años en el pasado. Esta falta de intereses en la cronología, tanto general como especifica, presenta una contracción directa con el contenido del pasaje sobre la observancia del domingo, cuyos elementos son muy, pero muy específicos.

El capitulo 67 también contrasta con lo que conocemos sobre las costumbres de Justino a partir de su dialogo con Trifon y la historia de su martirio. Trifon esencialmente dice que Justino no observa ningún día, y Justino está de acuerdo con él. Ese testimonio se vuelve aun más directo cuando el interrogatorio de Justino por parte de Rustico es visto según la luz que nos da sobre las reuniones cristianas, o la falta de las mismas. Justino dos veces le niega a Rustico que los cristianos hayan alguna vez tenido alguna clase de reuniones generales como aquella supuesta en el capítulo 67 de la Apología. De haberlo hecho habrían amenazado al emperador y puesto en peligro a los cristianos que participaban.

Justino emplea una curiosa clase de tipología del octavo día, pero incluso eso no apoya la idea de que los cristianos de ese tiempo guardaran el domingo. Por el contrario, aquella tipología del octavo día simboliza la circuncisión del corazón, no alguna observancia del octavo día por los cristianos. Las enseñanzas de Justino en el dialogo con Trifon se basan en la idea de que a partir de la cruz y la resurrección todos los días son iguales espiritualmente y ni el sábado ni el domingo tienen que ser guardados literalmente. Cuando uno hace buenas obras o se arrepienta, esta guardando el sábado perpetuo, sin importar en que momento de la semana se haga. La teología de Justino en este punto realmente socava la practica defendida en el capítulo 67 de la Apología.

Estas líneas de evidencias demuestran que el capitulo 67 no pertenece a la Primera Apología de Justino. Fue colocada allí mas tarde por algún autor anónimo quien deseaba aumentar la aceptación de la observancia del domingo, como si hubiera existido en los tiempos de Justino, en la mitad del segundo siglo. Nosotros no sabemos quien hizo esto o cuando fue hecho, pero podría estimarse como ocurrido en algún momento entre el tercer y cuarto siglo d.C. cuando la difusión del domingo cristiano tomó grandes proporciones. Ese no fue el caso en el tiempo de Justino, en el segundo siglo.


Referencias:

[1] “Los Padres Ante-Nicenos, volumen I, pág. 186”.

[2] “Los Padres Ante-Nicenos, volumen I, pág. 186 y 187”.

[3] Rodorf, 262.