Inscripción de la Advertencia a la entrada del Templo

Bloque de Piedra Caliza Inscrita: Screen-Shot-2013-12-22-at-4.33.39-PM

  • Tamaño: 90 cm. (35.43 pul.) de largo; 60 cm. (23.63 pul.) de alto; 39 cm. (15.35 pul.) de hondo.
  • Escritura: Griego.
  • Origen: Jerusalén.
  • Fecha: Siglo I d.C.
  • Ubicación Actual: Museo Arqueológico, Estambul (tercer piso).
  • Número de Identificación: 2196 T.

El templo judío en Jerusalén, reconstruido al final del siglo VI a.C. por Zerubabel después que había sido destruido por los Babilonios en el 586 a.C., fue luego completamente reconstruido y expandido por Herodes el Grande durante el primer siglo a.C. (la mayor parte fue completada en varios años, pero parte de la construcción quizás todavía no había sido terminada cuando el templo fue destruido por los Romanos en el 70 d.C.). El templo consiste de un atrio grande al aire libre, rodeado de tres pórticos cubiertos. Dentro de este atrio, conocido como el atrio exterior o el atrio de los Gentiles, habían atrios interiores, primero el atrio de las mujeres, después el atrio de Israel (atrio de los hombres) y finalmente el atrio de los sacerdotes. Dentro del atrio de los sacerdotes estaba el santuario mismo, que contenía el lugar santo y el lugar santísimo. Ningún no-judío estaba permitido pasar del atrio de los Gentiles. Una pared separaba los atrios interiores del atrio de los Gentiles. En varias partes de esta muralla había inscripciones escritas en Latín y en Griego una advertencia al no-judío para que no pasaran más allá de ese punto con la amenaza de muerte. Josefo, el historiador judío del primer siglo, provee una descripción de esta área del templo:

“Estaba todo el espacio del patio muy variado, enlosado de todo género y diversidad de piedras muy gentiles: por la parte que se iba a la segunda parte del templo estaba rodeado de barandas altas de tres codos, cuya labor deleitaba a cuantos las miraban, adonde había unas columnas puestas en iguales espacios, que mostraban la ley de la castidad, las unas con letras griegas, y las otras con latinas, que decían no deber ningún extranjero entrar, ni ser admitido en el lugar sagrado; porque esta parte del templo se llamaba el templo santo..” (Josefo, Guerras Judaicas 5.193-194).

En otra parte el menciona que la inscripción prohibía “la entrada de extranjeros bajo la amenaza de pena de muerte” (Josefo, Antiguedades Judaicas 15.417).

En 1871, el arqueólogo francés Charles Clermont-Gannaeau (quién también jugó un papel importante en el descubrimiento y reconstrucción de la Estela de Mesha) descubrió en el área de las ruinas del templo un bloque de piedra caliza con una inscripción de 7 líneas en griega que decía: “Ningún extranjero puede entrar dentro de la barandilla y en el recinto alrededor del templo. Y cualquiera que fuese atrapado será responsable él mismo por su muerte subsiguiente”. Este bloque inscrito fue uno de los bloques de advertencia que describió Josefo. Hoy, ese bloque de piedra caliza está mostrado en el tercer piso del Museo Arqueológico de Estambul. En 1935 un fragmento de otro bloque de advertencia fue descubierto por J.H. Iliffe fuera de la muralla de la Vieja Ciudad de Jerusalén cerca de la Puerta de los Leones. Este fragmento contiene una porción de la sección del centro de 6 líneas de inscripción y está guardado en el Museo de Israel en Jerusalén.

Relevancia Bíblica

Dos pasajes en el Nuevo Testamento, Hechos 21:27-36 y Efesios 2:14-15, posiblemente se refieren a la naturaleza segregada del templo, reflejado en las advertencias. El pasaje de Hechos habla del regreso de Pablo a Jerusalén al final de su tercer viaje misionero. Cuando Pablo entra en el templo, algunos de las personas en el templo creyeron erróneamente que Pablo había contaminado el templo por traer a Trófimo de Éfeso al área fuera de límites para los Gentiles. Como resultado, una turba de gente se formó y la vida de Pablo fue puesta en peligro. Pablo fue salvado de la turba de gente por la intervención  de soldados romanos. La inscripción de la advertencia de pena de muerte para cualquier Gentil que entrar en las partes prohibidas del templo ayuda a explicar la reacción violenta de la muchedumbre del templo.

En el capítulo 2 de Efesios, el autor proclama la unidad que existe en la iglesia entre creyentes Judíos y Gentiles, una unidad hecha posible por Cristo, que “de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (2:14). Muchos intérpretes han sugerido que la muralla baja en el templo con sus inscripciones de advertencia puede haber inspirado al autor de Efesios estas ilustraciones de una muralla separando Judíos y Gentiles.

– Traducido y Editado por Joel E. Lisboa.

Artículo Original: Fan E., Clyde and Mitchell G. Reddish. Lost Treasures of the Bible: Understanding the Bible Through Archaeological Artifacts in World Museums. Grand Rapids, MI:cWm. B. Eerdmans Publishing Co, 2008.