Análisis crítico y textual del Mensaje de los Tres Ángeles

El libro de Apocalipsis es un libro muy discutido en el mundo teológico. Su carácter simbólico y su lenguaje presuntamente esotérico lo convierten en un libro favorito para desmantelar sus fuentes literarias. La Crítica Textual, por otro lado, también es una herramienta importante que trata de encontrar el texto original. Su trabajo se puede comparar al de un “detective” que busca evidencias sobre la lectura original de cualquier pasaje bíblico.[1] Para el lector no familiarizado con la producción literaria de la Biblia quizás la información puede parecer extraña, por lo tanto algunos puntos sobresalientes deberían ser aclarados. A diferencia del tiempo presente, las copias antiguas de la Biblia eran producidas a mano. Al leer hoy nuestras Biblias debemos reconocer que la misma ha pasado por siglos de producción y de un desarrollo meticuloso que era hecho prácticamente a mano hasta a mediados de la Edad Media en el siglo 15 d.C.

Los manuscritos originales de la Biblia nunca han sido hallados, solo se poseen copias posteriores. Sin embargo, no siempre las copias son iguales y es por ello que existen pequeños detalles diferentes, desde pequeños hasta grandes rasgos que marcan una lectura diferente de un texto dado. En ese ambiente entra la crítica textual a resolver el problema de las variantes textuales.[2] Por lo tanto se puede definir la crítica textual como “la ciencia y el arte que busca determinar la lectura más fidedigna de un texto”.[3]

Algún lector se puede preguntar si hay seguridad al leer el texto bíblico en las traducciones modernas cuando lee por ejemplo el libro de Apocalipsis. Las respuestas pueden variar, pero de una forma general se puede responder que sí. Las diferencias son en detalles mínimos con algunas excepciones, y dichas excepciones no cambian o alteran alguna gran verdad bíblica del evangelio. Se sugiere al lector que si no está familiarizado con la lectura de la Biblia en su idioma original, compare varias versiones. Sobre el libro que concierne este artículo, se estima que se han preservado alrededor de 300 copias del libro de Apocalipsis.[4]

Teniendo este panorama sobre la ciencia de la crítica textual, se puede analizar el mensaje de los tres ángeles de una manera diferente, crítica y analítica. El texto griego usado será el UBS4 para Apocalipsis 14:6-13.[5]

EL MENSAJE DEL PRIMER ÁNGEL

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, 7diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apoc 14:6-7).[6]

Al observar el texto griego junto al aparato crítico[7] se puede notar una leve diferencia en el verso 6. Algunos manuscritos (como la versión etiópica) leen “Y vino otro ángel” en vez de “vi”. En otras versiones diferentes se puede ver en la omisión de la palabra “otro”. Esa omisión puede ser accidental (αλλον y αγγελον terminan con las mismas tres letras y por lo tanto el escriba pudo confundirse) o deliberada por la falta de “relevancia”.[8]

Como puede verse, estas diferencias difícilmente pueden cambiar la lectura o la interpretación del texto. No importa si “vio o vino” un ángel ni tampoco si fue el “mismo ángel” (por la omisión de “otro” en algunas versiones) o fue “otro ángel”. La importancia recae sobre el hecho del mensaje que presenta el primer ángel, el llamado del evangelio eterno a toda la tierra, la llegada del juicio y la clara alusión al cuarto mandamiento.

EL MENSAJE DEL SEGUNDO ÁNGEL

“Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación” (Apoc 14:8).

Parecido al caso anterior, se observan diferencias en relación con la identificación del ángel que lleva el mensaje. Algunas versiones tienen “otro ángel” (como la RV60), omitiendo la palabra “segundo” (deuteros, aunque el en Códice Ephraemi se lee deuteron). En otras versiones de la Biblia Griega se omite la palabra “ángel”,[9] y en el UBS se adopta la rendición del texto como “Y otro segundo ángel” como la forma original del texto que dio origen a las otras diferentes lecturas.[10]

Se puede notar que los copistas y escribas tuvieron dificultades al tratar de identificar los ángeles que llevaron los mensajes. También se puede especular que algunos copistas posteriores trataron de “aclarar el mejorar” del texto bíblico al omitir o añadir sustantivos o adjetivos como “ángel, otro o segundo”. No se puede saber con seguridad qué provocó esas diferencias, solo especular con las evidencias que tenemos actualmente. De todos modos, como se mencionó anteriormente, estas diferencias tampoco cambian la esencia del mensaje del segundo ángel.

EL MENSAJE DEL TERCER ÁNGEL

“Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Apoc 14:9-13).

Debido a la presencia de “tercer” en este verso, se cree que los copistas trataron de hacer algo semejante en el segundo ángel al añadir “segundo” u omitirlo respectivamente. También encontramos diferencias entre la omisión de “otro”[11] (allos) en el verso 9. Sorpresivamente, se encuentran pocas diferencias en el mensaje del tercer ángel, el cual es el más amplio de los tres mensajes. Una leve diferencia se encuentra en el versículo 10 donde se añade un artículo definido en “los santos ángeles” (τῶν ἁγίων ἀγγέλων en vez de ἀγγέλων ἁγίων) lo cual no representa ninguna diferencia relevante. La otra variante textual ocurre en el versículo 13. Las diferencias ocurren en la parte donde se dice “Si, dice el Espíritu”. En algunas versiones se lee “dice si” (minúsculo 2329 y en los testigos del texto Bizantino) al invertirse el orden de las palabras y en otras se omite “si” y se lee “y dice” (kai legei en los minúsculos 205 y 2053). La lectura preferible sería, según Metzger, “si, dice el Espíritu” (nai, legei) como la forma más original del texto la cual dio origen al resto.[12]

Nuevamente se debe hacer hincapié en el hecho de que estas diferencias no cambian el texto ni la interpretación que se formule usando las traducciones modernas. Las diferencias entre la identificación del ángel y el orden de las palabras que dice el Espíritu no alteran la realidad y las grandes implicaciones del mensaje del tercer ángel.

CONCLUSIONES Y SUGERENCIAS

El presente breve estudio debe indicarnos varias cosas. En primer lugar debería aumentar nuestra fe en el texto bíblico, que a pesar de pasar por siglos de producción y desarrollo, sigue siendo igualmente de confiable como para los cristianos que vivieron en el siglo I d.C. Por otra parte, muestra que el Espíritu Santo inspiró a los autores a escribir el texto bíblico y esa inspiración no se ve afectada por las copias posteriores ni las diferencias entre versiones de varios idiomas. La mente del autor y las mismas personas son los inspirados, no las palabras. La esencia del mensaje permanece igual y las diferencias en las palabras no cambian la interpretación ni la intención original del autor. Los antiguos copistas no tenían problemas en “mejorar el texto bíblico” al quitar o añadir palabras para hacer el texto más claro y preciso. Los mismos procesos ocurren hoy día en las diferentes traducciones al mejorar y actualizar el lenguaje para que se adapte al cambio de los idiomas.

De la misma manera, el que escribe también sugiere algunas pautas al leer el texto bíblico, especialmente cuando se trata de asuntos proféticos. El dogmatismo religioso no debe existir al escoger “la mejor versión” ni la “mejor manera” de traducir un texto. No existe tal cosa como “la mejor versión” ni tampoco “la mejor traducción”. La puerta debe permanecer abierta para otras traducciones. Tampoco se debe aferrar hacia una sola lectura de un texto original sin examinar las evidencias que apoyen o desmientan esa lectura. Como dice la Biblia, se debe evitar caer en la trampa de la “interpretación privada” (1 Ped 1:20) creyendo que uno posee toda la verdad o que ha descubierto “la mejor interpretación” de un texto. La Biblia fue proveída para nuestra salvación y para obtener todas las herramientas necesarias para poder encontrar la vida eterna en Jesús. Esas herramientas no son obscurecidas por las variantes textuales y cada persona debería poner su fe en Dios antes que en traducciones, interpretaciones o palabras preferidas.

REFERENCIAS
[1] Véase la introducción en Paul D. Wegner, A Student’s Guide to Textual Criticism of the Bible: Its History, Methods & Results (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2006), 22-23.

[2] Las variantes textuales son las diferencias que existen entre los manuscritos originales (Hebreo y Griego) cuando se los compara uno al otro.

[3] Vea P. Kyle McCarter, Textual Criticism: Recovering the Text of the Hebrew Bible, GBS:OTS (Philadelphia: Fortress, 1986), p. 18.

[4] David A. Black, New Testament Textual Criticism (Grand Rapids: Baker, 1994), p. 18.

[5] Kurt Aland, Matthew Black, Carlo M. Martini et al., e Greek New Testament, Fourth Revised Edition (With Morphology) (Deutsche Bibelgesellscha , 1993; 2006), Re 14:6– 13.

[6] Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998). Para el texto en español se utilizará la RV60 a menos que se indique lo contrario.

[7] Un aparato crítico contiene la información sobre las diferentes versiones y las comparaciones entre manuscritos y sus diferencias en los textos de la Biblia. Se pueden encontrar al margen de una Biblia Hebrea o Griega como en el UBS4.

[8] Bruce Manning Metzger and United Bible Societies, A Textual Commentary on the Greek New Testament, Second Edition a Companion Volume to the United Bible Societies’ Greek New Testament (4th Rev. Ed.) (London; New York: United Bible Societies, 1994), 678.

[9] Brooke Foss Westcott and Fenton John Anthony Hort, e New Testament in the Original Greek (Logos Bible So ware, 2009), Re 14:8.

[10] Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament, 678.

[11] Stephen’s 1550 Textus Receptus: With Morphology (Bellingham, WA: Logos Bible So ware, 2002), Re 14:9.

[12] Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament, 678-79