7 razones por las cuales 1 Corintios 16:1-2 no son una evidencia de que el domingo es el día de reposo

Introducción

Los defensores del domingo como día de reposo frecuentemente apelan al pasaje de 1 Corintios 16:1-2 para sustentar sus posición. Este texto dice lo siguiente:

“En cuanto a la colecta para los creyentes, sigan las instrucciones que di a las iglesias de Galacia. El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos, para que no se tengan que hacer colectas cuando yo vaya.” (1 Co. 16:1-2) [1]

Quienes observan el domingo declaran que aquí Pablo les esta ordenando a los corintios que cada domingo se reúnan y junten las ofrendas para luego ser llevadas a Judea. La única manera en que hubieran podido recoger ofrendas los domingos es que los cristianos tuvieran la costumbre de reunirse a adorar el domingo. Además, es claro que la orden de Pablo no fue dada sola a los corintios, sino que también fue dada a las iglesias de Gálatas, así que se puede suponer que todas las iglesias cristianas tenían la costumbre de observar el domingo.

Es necesario notar también, que no existe ningún versículo en el Nuevo Testamento donde se ordene juntar ofrendas los sábados. Por lo tanto, es claro que los apóstoles ya no estaban bajo el viejo pacto, basado en las leyes de Moisés, sino que observaban el domingo, el cual forma parte del Nuevo Pacto basado en la Ley de Cristo.

Al leer esta interpretación podemos fácilmente llegar a creer que los apóstoles guardaban el domingo. Sin embargo, un estudio exhaustivo de la Biblia nos muestra lo contrario:

1. No se está hablando de reuniones grupales.

El texto original en griego del Nuevo Testamento dice claramente παρ εαυτω (par eauto) que literalmente significa “consigo mismo” y significa que la colecta era individual y no grupal. Algunas versiones de la Biblia traducen esta frase correctamente como “en su casa”, por ejemplo la Reina Valera de 1909:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas.” (énfasis añadido)

El texto original claramente indica que no se realizaban colectas grupales, sino que cada uno por su cuenta e individualmente tenía que separar de sus ganancias y guardarlas en su propia casa. Ahora, si se realizaban reuniones los domingos, ¿Por qué Pablo dice que las ofrendas debían ser separadas y guardadas individualmente? Es claro que los primeros cristianos no realizaban reuniones dominicales.

2. No se habla de ofrendas religiosas.

Al leer el versículo podemos llegar a creer que Pablo habla de ofrendas dadas en los cultos, pero en realidad esto no es así. El motivo de juntar estas ofrendas era para auxiliar a las iglesias de Jerusalén (Rom. 15:26), las cuales poseían una gran cantidad de pobres y pasaban por una mala situación económica. Es claro que este tipo ofrendas no se habían juntado con anterioridad, y solo durarían hasta que la crisis en Jerusalén pasara. El mismo Pablo reconoce que solo habían comenzado a juntarse desde “el año pasado” (2 Co. 9:2), lo que indica que no existía la costumbre de reunir este tipo de ofrendas en domingo. Siendo que esta epístola fue escrita en el año 57 d.C., entonces es claro que recién en el año 56 comenzaron a juntarse, es decir, más de 20 años después de la ascensión de Cristo.

3. No se podían hacer ofrendas en el día de reposo.

Según los rabinos, realizar ofrendas en el día sábado no estaba permitido: “Ofrendas para los pobres no deben ser recogidas en sábado en la sinagoga” (Tosefta, Shabbath 16:22)

Siendo que Pablo era “intachable” (Fil. 3:6) en lo que respecta a la ley, y aventajaba a todos sus compatriotas en “las tradiciones de sus antepasados” (Gal. 1:14) jamás hubiera ordenado algo que iba directamente contra lo que los judíos creían. Si para él, el domingo era el nuevo día de reposo, entonces nunca hubiera ordenado recoger ofrendas en ese día. Esto explica quizás porque Pablo no recomendó separar las ofrendas los sábados.

4. La orden no era de Pablo

Suena ilógico quizás, pero Pablo no fue quien ideó este sistema de recoger ofrendas. Fue una idea que surgió en las iglesias de “Macedonia y Acaya” (Rom. 15:26) quienes dieron “espontáneamente” (2 Co. 8:3) paran socorrer a sus hermanos de Jerusalén.

5. Ni Jesús ni ningún Apóstol mando guardar el domingo

No hay ningún mandato ni de Jesús, ni de los doce apóstoles, ni de Pablo tampoco que ordene guardar el domingo como el nuevo día de reposo. Si suponemos que realmente era la voluntad de Dios que en el Nuevo Pacto el domingo sea el nuevo día de reposo, entonces ¿Por qué no hay ni un solo versículo en el Nuevo Testamento que ordene guardar el domingo?

Lo más sorprendente es que Jesús si dio muchas instrucciones sobre el bautismo (Mt. 28:1), la Cena del Señor (Lc. 22:19), el lavamiento de los pies (Jn. 13:14), etc. Pero sobre el domingo solo hay silencio.

6. Nunca hubo un debate sobre el sábado y el domingo.

Aproximadamente en el año 50 d.C. hubo un concilio de Jerusalén para discutir si los gentiles convertidos debían o no ser circuncidados (Hechos 15). Pablo, junto a los otros apóstoles, defendió la idea de que los gentiles no necesitaban circuncidarse para ser aceptos ante Dios. Aunque el concilio determinó que los gentiles no estaban obligados a circuncidarse, el debate y la controversia continúo por mucho tiempo.

Uno esperaría encontrar el mismo nivel de controversia en lo que se refiere al sábado y el domingo. Pero en el Nuevo Testamento hay un silencio total sobre este asunto. Esto tiene dos explicaciones posibles: o que todos unánimemente y sin discusión aceptaron el domingo como el nuevo día de reposo, o que nadie nunca tomo el domingo como su día de reposo.

La iglesia de Jerusalén contaba con miles de judíos convertidos los cuales “todos eran celoso de la ley” (Hch. 21:20 LBLA). ¿Cómo es posible que estos cristianos aceptaran el domingo como su día de reposo si continuaban obedeciendo la ley?

Si Pablo fue acusado por los judíos de ser un apostata ya que predicaba en contra de la circuncisión (Hch. 21:21), ¿Por qué nunca se lo acusó de no respetar el sábado si es que realmente enseñaba a guardar el domingo?

La evidencia favorece la idea de que los primeros cristianos, incluyendo a Pablo, no guardaban el domingo.

7. El domingo no forma parte del Nuevo Pacto.

Si realmente el domingo fuera el día de reposo dado a los cristianos en el Nuevo Pacto, entonces deberíamos esperar que cumpla con ciertos requisitos. La Biblia nos dice que un pacto “una vez que ha sido ratificado nadie puede anularlo ni añadirle nada” (Gal. 3:15). Asimismo el Nuevo Pacto fue ratificado con la muerte de Cristo en la cruz (Heb.9:15-17). Lo cual significa que para que el domingo entre dentro del Nuevo Pacto debería haber sido enseñado por Cristo antes de su muerte. Sin embargo podemos buscar en todos los evangelios y jamás encontraremos ni siquiera una palabra concerniente al domingo. En realidad, la Biblia nos dice que los discípulos de Cristo observaron el sábado luego de la muerte de Cristo “de acuerdo al mandamiento” (Lc. 23:56).