20 Principios Guiadores en el Estudio y Uso del Espíritu de Profecía

1 - Los mensajes del Espíritu de Profecía se dirigen primeramente a mí en forma personal (véase Hechos 26:19).

2 - Estúdiense todos los consejos disponibles que traten de un tema determinado. Obténgase el panorama completo.

“Los testimonios mismos serán la clave que explicará los mensajes dados a medida que se explique un texto con otro” (1MS 47).

3 - Estúdiense los consejos específicos de acuerdo con su contexto.

Ejemplo: “No debieran colocarse huevos en su mesa” (2T 400).

4 - El tiempo y el lugar en que se dieron ciertos consejos específicos debiera estudiarse. Son relativamente pocos.

“Acerca de los testimonios nada es ignorado, nada es puesto a un lado. Sin embargo, deben tomarse en cuenta el tiempo y el lugar” (1MS 65).

Ejemplos: Educación práctica para las niñas, mencionada en el libro La Educación, publicado en 1903.

“Si las niñas… pudiesen aprender a enjaezar y guiar un caballo… estarían mejor preparadas para hacer frente a las emergencias de la vida” (Ed. 212, 213).

NOTA: En nuestros días este consejo podría aplicarse perfectamente a los automóviles, en los lugares en que ya no se usan los caballos.

Testimonio relativo a las bicicletas (8T 51 y 52 escrito el 20 de julio de 1894)

“Parecía existir una locura por las bicicletas. Se gastaba dinero para gratificar un entusiasmo… una influencia fascinadora parecía estar pasando como una ola sobre nuestra gente allí… Satanás trabaja con gran intensidad de propósito para inducir a nuestra gente a que inviertan su tiempo y su dinero en la gratificación de necesidades supuestas. Esto constituye una forma de idolatría… Había algunos que procuraban convertirse en expertos; cada uno luchaba por sobrepasar a los demás en la rápida carrera de sus bicicletas. Entre ellos se advertía un espíritu de rivalidad y contienda acerca de quién sería el mayor”.

Contexto histórico

“Hacia fines del siglo pasado, arrastró a los habitantes de Norteamérica una pasión consumidora que les dejó poco tiempo o dinero para emplear en cualquier otra cosa… ¿En qué consistía esta novedosa distracción? Para obtener la respuesta, los mercaderes sólo tenían que echar una mirada por la ventana y contemplar cómo sus otros clientes pasaban zumbando por la calle. Los Estados Unidos habían descubierto la bicicleta, y todo el mundo procuraba aprovechar al máximo la nueva libertad que trajo consigo… La bicicleta comenzó como el juguete de un rico. La sociedad y las celebridades criaron ruedas. La mejor de las bicicletas primitivas costaban $150.00, lo cual constituía una inversión comparable al costo de un automóvil en nuestros días… Cada miembro de la familia deseaba poseer una ‘rueda’, y a menudo se agotaban los ahorros de una familia entera para suplir la demanda” (Reader’s Digest, diciembre de l951).

Nota: Hoy día las bicicletas no son un artículo de lujo, sino una necesidad. De modo que el consejo se aplicaría hoy a los artículos de lujo.

5 - Descúbranse los principios básicos y procúrese aplicarlos a nuestros días.

Ejemplo: Saber enjaezar y conducir un caballo. La posesión y el uso de bicicletas. ¿Qué principios están implicados aquí? Todavía se aplican en nuestros días.

6 - Los mensajes están al día.

“Mediante su Espíritu Santo, la voz de Dios nos ha venido continuamente en forma de amonestación e instrucción, para confirmar la fe de los creyentes en el espíritu de profecía… El tiempo y las pruebas no han anulado la instrucción dada… La instrucción que fue dada en los primeros días del mensaje ha de ser retenida como instrucción segura de seguir en estos días finales” (1MS 46).

“Se me ha mostrado que los principios que nos fueron dados en los primeros días de este mensaje no han perdido su importancia y debemos tenerlos en cuenta tan concienzudamente como entonces” (3JT 358, 359). (Declaración hecha en 1909 durante una sesión de la Asociación General).

7 - Los mensajes tienen solidez científica. En los últimos 10 años, numerosas investigaciones han demostrado la exactitud científica de muchos consejos y amonestaciones que nos fueron dados entre sesenta y cien años atrás en campos tan variados como los siguientes:

  • a. El tabaco (Spiritual Gifts, tomo 4, pág. 128; El Ministerio de Curación, pág. 25).

  • b. Gérmenes de cáncer (El Ministerio de Curación, pág. 241).

  • c. Influencias prenatales (El Ministerio de Curación, pág. 287; Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 495).

  • d. Corrientes eléctricas en los nervios (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 254; La Educación, págs. 193, 205; Testominies, tomo 3, pág. 157).

  • e. La sal (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 410; El Ministerio de Curación, pág. 235).

  • f. Los gérmenes de la levadura (El Ministerio de Curación, pág. 231).

  • g. La medicina psicosomática (Testimonies, tomo 3, pág. 184).

  • h. Nacimiento de niños defectuosos (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 507; Patriarcas y Profetas, págs. 604, 605).

  • i. El hipnotismo (Medical Ministry, págs. 111, 115, 116; Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 400, 401).

  • j. Las grasas y la nutrición (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 194; Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 470).

8 - Los principios que se expresan en los mensajes son de aplicación universal; no están restringidos a ningún país en particular.

9 - Reconozco que siempre hay oportunidades para dudar.

  • a. Con respecto a la Biblia (El conflicto de los Siglos, pág. 582).

  • b. Con respecto al Espíritu de Profecía (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 287-290).

“La fe descansa sobre evidencias”: “Si rehusáis creer hasta que toda sombra de incertidumbre y toda posibilidad de duda sea eliminada, nunca llegaréis a creer. La duda que requiere conocimiento perfecto nunca cederá a la fe. La fe descansa sobre evidencias, no sobre demostraciones” (5T 69).

10 - El espíritu de profecía no fue concedido para que ocupara el lugar que le corresponde a la fe, el trabajo duro, la iniciativa y el estudio de la Biblia.

11 - Debiera estudiar el espíritu de profecía para descubrir los consejos que presenta y no solamente para probar la corrección de mis conclusiones personales.

12 - Al usar los testimonios dirigidos a instituciones o individuos, debo recordar que las condiciones pueden cambiar.

Ilustración:

“Se me mostró que no hay uno entre 20 jóvenes que sepa lo que es la religión experimental” (MPJ 382, escrito en 1867).

13 - Las conclusiones a que llegué basándome en mis estudios de los testimonios deben estar en armonía con el tenor general de los escritos al considerarlos como un todo.

14 - Los consejos deben ser aplicados en forma consistente. No estoy en libertad para aceptar parte de ellos y rechazar lo demás.

“Algunos profesos cristianos aceptan ciertas porciones de los Testimonios como un mensaje de Dios, pero rechazan las que condenan sus costumbres favoritas. Tales personas trabajan para su mengua y la de la iglesia. Es de todo punto esencial que andemos en la luz mientras la tenemos” (3JT 355).

15 - Debo ser completamente honrado conmigo mismo al relacionar mi caso personal con los consejos. Debo reconocer la influencia que mi actitud tiene sobre mí mismo y sobre los demás.

16 - Debo colaborar para que otros descubran sus principios guiadores y debo persuadir, no forzar (Experiencias relativas a la reforma de la vestimenta, 4T 363; véase también 6T 122).

17 - Debo ejercer tolerancia hacia los demás. Diferentes personas han pasado por experiencias diferentes y han tenido orígenes diferentes. Hay ciertas cosas que cada individuo debe resolver por su propia cuenta con su conciencia y con Dios.

18 - Dios coloca delante de mí un ideal por el cual debo luchar. Si en algunos respectos me quedo atrás, no debiera desanimarme. Podría ser que me demore más de lo que creía necesario en alcanzarlo. Dios no rechaza o abandona a su pueblo si se demora en alcanzar el blanco que le ha propuesto.

19 - Dios puede bendecirme en abundancia si acepto y obedezco la luz en forma consistente y completa. El hacerlo me puede ahorrar angustia en esta vida y me evitará perder la vida eterna (véase 2 Crón. 20:20).

20 - Debo tener cuidado de leer los consejos del espíritu de profecía en los libros de Elena G. de White y no en alguna hoja mimeografiada publicada por alguien que no tenía autorización para hacerlo, ni en ninguna compilación publicada privadamente. Si considero mi deber analizar dichas compilaciones, debo buscar y leer cada declaración que se le atribuye a Elena G. de White en su contexto original y completo.

– Arturo L. White